En la polémica sobre el hiyab resulta sorprendente observar como, cuatro personas que apuestan por una educación pública, laica y defensora de los derechos de las personas, para evitar mencionar al Gobierno y el feminismo en este asunto, recurren a las argumentaciones más extravagantes y terminan haciendo responsable del suceso de Pozuelo, que tuvo como protagonista a Najwa Malha, a las más variopintas causas y personajes.
Así para Isaac Rosa la responsabilidad de lo sucedido la tiene la xenofobia de quienes identifican español y católico, sin que me sea dado adivinar los extraños vericuetos que han permitido que un pensamiento tal tenga su plasmación en el reglamento de orden interno aprobado y ratificado por todo el profesorado de un instituto de Pozuelo y donde no se hace referencia a signos religiosos sino a la prohibición de asistir a clase con la cabeza cubierta. Quedaría también por ver si por el mismo motivo se podría calificar de xenófoba la posición del feminismo sobre este asunto.
Para Rosa Montero, por el contrario, la clave de todo está en la coincidencia en defensa del uso del pañuelo islámico del secretario general de la Conferencia Episcopal y el PSOE. Y como no podía ser de otra manera había que hacer referencia al machismo de los chicos que imponen a sus novias el uso de dicha prenda, sin que para el asunto que estamos comentando haya aparecido por ningún lado tal vinculación. También y de nuevo en contraposición con Isaac Rosa entiende, en mi opinión con buen criterio, que justamente forma parte del proceso educativo el respeto por las reglas.
A Fernando Savater por su parte lo que le resulta más chocante de quienes defienden que Najwa pueda volver a clase con el hiyab, es su apelación a que ante todo debe prevalecer el derecho a la educación, ya que sostiene que el respeto a las reglas forma parte de ese proceso educativo, pero olvida, ya que no vuelve a hacer referencia al asunto, que quien primero dijo tal cosa fue el propio ministro de educación y no ningún integrista.
Deriva, sin embargo, hacia una defensa de Educación para la ciudadanía, que a la vista de lo que aquí estamos observando carece de cualquier rigor, ya que sólo desde el ego de considerar el razonamiento propio como el único válido se puede pensar que, una asignatura como esa, que por cierto ya se está impartiendo desde hace dos años, consiga arrojar algún tipo de luz especial que unifique la multiplicidad de opiniones y posicionamientos que aquí mismo estamos descubriendo en cuatro personas que, sin embargo, están por un parecido modelo educativo.
En fin, Miguel-Anxo Murado, responsabiliza de todo el asunto a un colegio pijo, calificativo en el que coincide con Isaac Rosa, un laicismo que esconde xenofobia y un catolicismo que adopta un feminismo impostado. En cualquier caso, interpreta el gesto de Najwa no como de sumisión sino como rebeldía. Y, es curioso, atribuye la idea de que el hiyab pueda representar un símbolo de sumisión de la mujer, a expertos amateurs recién aparecidos. Me resulta difícil pensar que Miguel Murado desconozca que esa fue y es la posición oficial de todos los feminismos desde hace muchas décadas, por eso preguntaría ¿asusta contradecir al feminismo?
Analizo únicamente estas cuatro opiniones, aunque sé que hay muchas más, porque se trata de personas, con las que en más de una ocasión he coincidido en planteamientos sobre problemas culturales o sociales, pero que en este asunto me demuestran que viven tan presos de prejuicios y son tan incapaces de desprenderse del peso de lo políticamente correcto, como cualesquiera otros de los personajes implicados en este asunto.
Me resulta particularmente difícil de entender que a todos se les haya olvidado la beligerancia del feminismo, de todos los feminismos, en un asunto como éste y que, llegados a un punto como el que actualmente estamos, sea para bien o para mal, no es posible olvidarse de lo que tal pensamiento lleva dicho y hecho al respecto. No hacerlo así pone en evidencia que, en mentalidades que se consideran muy del siglo XXI, los tabúes siguen presentes.
P.D. Y esta es la posición del ministro hoy. Y para que no falte nadie ésta es la del ex-ministro Caldera