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07 junio, 2011

¿Iguales e intercambiables?

El feminismo tan pronto nos quiere iguales como nos presenta irreconciliablemente  diferentes. 

El feminismo comenzó denunciando la desigualdad jurídica porque las leyes no reconocían los mismos derechos para mujeres que para hombres. Hoy defiende leyes que  castigan de modo diferente los mismos hechos según que quien los protagonice sea hombre o mujer.

El feminismo está impidiendo cualquier decisión legal sobre la prostitución porque se encuentra completamente dividido entre quienes desean su legalización y quienes se oponen. Que suceda mientras tanto con las prostitutas no parece problema suyo.

El feminismo propone la paridad pero sólo para las profesiones de prestigio.

El feminismo propone la paridad donde está en minoría

El feminismo no quiere paridad en los trabajos duros y de riesgo

El feminismo no propone la paridad donde está en mayoría

El feminismo quiere paridad en las listas electorales, no a la hora de levantar un partido o mantenerlo cuando existen dificultades.  Habría que preguntarse por qué hay tantas mujeres para la celebración pero ya no tantas en las dificultades y el fracaso

Las mujeres exigen que no existan cofradías masculinas, pero si Instituto de la Mujer, Consejería de la Mujer, Concejalía de la Mujer, etcétera. Por cierto hay cofradías exclusivamente femeninas.

Las mujeres buscan sentirse complacidas con el cuerpo pero resulta imposible conocer  la frontera  que el feminismo ha decidido establecer entre cuando un anuncio  debe ser rechazado porque constituye tratarlas como objetos sexuales y tantas otras ocasiones en que ellas mismas promueven esa misma imagen con fines pecuniarios o no.

El feminismo habla de segregación si alguien se atreve a hablar de educación diferenciada, pero el criterio ya no es el mismo cuando son ellas las que establecen la separación y eso sucede en tantos  casos que sería imposible enumerarlos todos. Justicia de género, igualdad de género, educación sexual, tratamiento cáncer… incluso hoteles y gimnasios solo para mujeres.

El feminismo  pretende esclavista una situación en la que la vida del esclavo es mejor y más libre que la del supuesto amo.

Si los hombres tienen una esperanza de vida menor, el feminismo se queja de que hay más mujeres mayores solas.

El feminismo denuncia que los hombres conciertan voluntades para impedir a las mujeres hacer esto o aquello, pero ellas  se han constituido en lobby, que funciona como un sindicato de intereses, y solo se ocupan de lo femenino.

Las mujeres se quejan del trato que les da la Iglesia pero constituyen su principal clientela.
Bautizos, entierros, primeras comuniones y bodas  constituyen momentos importantísimos para el sostenimiento de la Iglesia y en estos momentos el criterio femenino es casi siempre determinante.

Los profeministas han decidido que se hace preciso buscar nuevos modelos de masculinidad pero dando la espalda a los grandes filósofos, literatos y artistas de todos los tiempos.

El feminismo da una imagen del hombre y lo masculino que oculta las grandes aportaciones que en el terreno de la ciencia, la técnica, el pensamiento,  la sociedad, la política y la moral han realizado a lo largo de los siglos.

El feminismo presenta al hombre siempre como un ser privilegiado, ocultando por supuesto su esfuerzo y sus fracasos.

Las mujeres hablan de sociedad en lógica masculina para denunciar discriminaciones, pero pretenden que donde ellas son mayoritarias lo que reina no es la lógica femenina. Quizá habría que preguntárselo a los alumnos varones de primaria y secundaria.

El feminismo denuncia que la lógica femenina es la que debe prevalecer porque la masculina habría demostrado su carácter injusto.

¿Tendrá alguna significación que las mujeres sean mayoría en las guarderías y en la enseñanza primaria y secundaria, en la sanidad y en la justicia relacionada con la familia,  también entre los psicólogos y los titulados en Derecho y por eso hayan decidido establecer un férreo control en el desarrollo de las relaciones entre padres (varones) e hijos o entre educadores y niños…?¿Cómo es posible que  muchos niños y niñas no se tropiecen con la figura masculina porque en casa no está y en la escuela tampoco hasta una edad ya avanzada?

¿Alguien cree que las mujeres cambiarían su estatus y posición por la del varón y aceptarían la separación de los hijos y la dureza de tantas profesiones masculinas por tener la presidencia del Gobierno? Alguien cree que habrá alguna mujer que acepte trabajar 10 y 12 horas diarias mientras su marido se pasa los días en charlas con los amigos, visitas al gimnasio e irse de compras. Con los papeles cambiados sucede y mucho.

Parece difícil entender que las mujeres que se prestan a tantos spots publicitarios rechazados por el feminismo carezcan de cualquier tipo de responsabilidad.

En una ideología como la feminista la responsabilidad y la culpa siempre es del otro. En la prostitución de quien paga por los servicios, en la publicidad de la empresa anunciadora, en el caso de las mujeres que se quedan en casa de sus maridos, de las que no encuentran empleo acorde a su titulación de la sociedad que se permite dilapidar talento femenino…

Según ese reparto “equitativo” de cargas que realiza el feminismo los hombres seríamos responsables en lo personal de lo de cada uno y en lo social  de los de todos. Para el caso de las mujeres tanto en el plano individual como en el social la responsabilidad sería de los otros.

El feminismo no entiende de complejos, desde una posición tan privilegiada como la que supone el blog Mujeres en un diario como El País  las quejas por la escasa presencia femenina en los medios son continuas.  Por supuesto se obviará que en TV1 tanto los magazines como los telediarios están presentados por mujeres, o que en el kiosco las revistas femeninas sean franca mayoría, o que los periódicos publiquen un suplemento para las mujeres, pero no uno para los hombres, en fin si desde el lado masculino se plantease algo parecido el chorreo no cesaría en décadas.

El feminismo no protestó cuando el Tribunal Constitucional dictaminó que no constituía discriminación que el servicio militar fuera obligatorio exclusivamente para los varones.

La historia del feminismo está llena de denuncias de la discriminación a que se veía sometida la mujer por verse confinada al hogar y al cuidado de los hijos, argumento que jamás se utilizó para reclamar el intercambio de roles cuando el marido trabajaba en la industria pesada o la construcción, sí, si acaso, se trataba de alguien con la vida más fácil. Incluso hay la curiosa teoría de que todo eso fue por imposición masculina, pero cuando llegó la hora de regular el divorcio sostuvo la necesidad de que la casa y la custodia de los hijos le perteneciesen en todos los casos. 

9 comentarios:

  1. No sé qué pensáis vosotros, pero yo estoy convencido de que la contradicción básica del feminismo, de la que surgen todos los problemas, es que éste se define en teoría como la defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, pero en la práctica nunca ha sido otra cosa que la defensa de los derechos de las mujeres.

    Ambas definiciones coincidían cuando las mujeres carecían de algunos derechos básicos que sí tenían los hombres, pero hoy en día la discrepancia es ya insostenible.

    Cuánto más fácil no sería el debate si todo el mundo tuviese claro que el feminismo no es neutral, que para él las mujeres siempre tendrán prioridad, por definición.

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  2. Anónimo12:37 a. m.

    Ya van 8 candidatos que van a competir con A.Rubalcaba. Y son candiatOS porque no se prersenta ninguna candidATA. Para que luego digan que el PSOE no discrimina e invisibiliza a las mujeres como hacen los demás...Menos mal que, a la hora de repartir cargos, las compensarán con listas cremallera, cuotas, y todas esas cosas que ellas se merecen porque....por que...bueno por que les viene bien
    Arturo

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  3. Keyser Söze10:16 a. m.

    El principal pecado original del feminismo es que se trata de un movimiento de origen pequeño-burgués. En España, además, hay que añadir que muchos de los militantes del hembrismo son funcionarios o (lo que es mucho peor) universitarios; de modo que su pérdida de contacto con la realidad es innegable.

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  4. Humberto11:41 a. m.

    Manu, estoy totalmente de acuerdo contigo. Creo que has resumido perfectamente lo que significa hoy en día el feminismo.

    Arturo, yo interpreto de otra forma el dato de que todos los candidatos sean varones. No creo que signifique que el PSOE invisibiliza a las mujeres, porque supongo que se habrá presentado quien haya querido (si por aparato del partido fuese, no habría ningún candidato alternativo, ni hombre ni mujer). Creo que son las propias mujeres las que no quieren presentarse cuando las posibilidades de éxito son escasas, como en este caso. El entusiasmo, la ingeniudad y la valentía de esos candidatos varones, brillan por su ausencia en el caso de las féminas, que sólo dan la cara si la meta es fácil, y se retiran en cuanto se complica, como hizo Chacón. Se invisibilizan ellas solitas cuando les interesa, como hemos visto en muchos otros casos. Luego, eso sí, exigirán paridad en todos los cargos.

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  5. Humberto, tengo la impresión de que Arturo habla con ironía y en realidad estáis en sintonía, pero mejor que te lo aclare él.

    Lo que sí debemos tener claro es que los juegos de luces y sombras, de ahora visibilidad y un poco más tarde invisibilidad, visibilidad para esto e invisibilidad para lo otro, lo manejan con una maestría para la que tengo la impresión los hombres estamos menos dotados.

    En mi opinión, por ejemplo, el uso del lenguaje por parte de los medios es sexista pero no en aquello que dice el feminismo ni contra las mujeres, sino más bien al contrario en perjuicio de los hombres. Sólo pensando en noticias recientes citaría la que llevaba por título: La moda que disparó el sarampión. En la portada del periódico se hablaba de padres y en la foto con la que se acompañaba la noticia aparecía un padre jugando con un bebé.

    De un caso que se está juzgando por un doble asesinato en Betanzos lo absolutamente sorprendente es que aún cuando la fiscalía pide 50 años tanto para el hombre como para la mujer que lo cometieron, la prensa habla en singular del descuartizador o del asesino.

    En este caso de todos modos no se trata exclusivamente del lenguaje y va mucho más allá, en un tema que merecería que alguien le prestase más atención, como es el de que tanto para hombres como para mujeres, resulta mucho más fácil acusar a aun varón que a una mujer.

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  6. Anónimo2:59 p. m.

    Humberto: efectivamente pretendía ser irónico, pero ya me ha ocurrido en otras ocasiones que me interpretan literalmente. Por ejemplo, nuestro querido Emilio, cuando le manifesté que estaba confundido con las noticias del carnicero de los Balcanes que si había matado a 8000 hombres, 8000 personas o 8000 musulmanes...pero bueno, se ve que la comunicación por escrito no es mi fuerte. Las que sí parecen hábiles comunicadoras, como hemos comentado en innumerables ocasiones son las feministas. Supongo que, en mi, se debe cumplir eso de que las habilidades verbales son de los campos en que las mujeres nos superan a los hombres. Y digo en mi, porque no hay que perder de vista que ni somos iguales ni totalmen te diferentes. Hombres y mujeres somos más parecidos que diferentes. Tambien creo que la habilidad para manipular el lenguaje, aparte de su posible "superior" capacidad como mujeres, se debe a su desparpajo para ser agresivas con los hombres. No se si no saben (la ignorancia es osada) o no se enteran. No se si es algo innato o aprendizaje social, pero cualquier fórmula de agresión o aprovechamiento de la mujer hacia el hombre se ve como mucho más tolerable que al revés. Tanto en los hechos trascendentales como como en los cotidianos. Y os voy a poner uno tan cotidiano que seguro que lo habeis vivido sin tan siquiera percataros: cuando van varios hombres y mujeres juntos, digamos de marcha, sean o no parejas o mezcla. A la hora de subirse al coche, automáticamente ellas se ponen en los asientos de atrás, que todo el mundo sabe que son más seguros y, generalmente, dejan conducir a algún hombre incluso si el da positivo y ellas no (por el alcohol). Si alguno pretende cambiar los sitios se encontrará con resistencias. Al menos eso me ha ocurrido a mi, que siempre me meto a comprobar tópicos y prejuicios.
    (No escribo mmás no sea que me lie y no se me entienda, je je.)
    Arturo

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  7. Humberto9:42 a. m.

    Arturo, disculpa que me haya costado entenderte. Hay días en los que uno está especialmente torpe, seguramente por alguna subida de testosterona (ahora la ironía es mía).

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  8. Humberto12:39 p. m.

    En cuanto a la mayor libertad "verbal" de que gozan las mujeres, creo que se trata de una de esas consecuencias del machismo que nos ha perjudicado a los hombres. Como a ellas se las consideraba menos importantes, también era menos importante lo que decían. Sus palabras tenían "menos peso " que las de un varón, igual que las de un niño "pesan" menos que las de un adulto. Por tanto, por el lado negativo (que ya se ha corregido) se les hacía menos caso, pero por el positivo (y esto no piensan corregirlo), tenían y tienen mayor libertad para insultar y atacar sin sufrir consecuencias; y también se les permite mantener una interesada ambigüedad que a nosotros no se nos tolera. Como ejemplo, es habitual que una mujer defienda a capa y espada a su marido ante la madre de ella; le ponga verde ante sus amigas; y a él directamente le ensalce o le insulte a ratos, según convenga. Los hombres, en cambio, debemos ser como personajes de Calderón de la Barca, manteniendo nuestra palabra aunque nos cueste la vida; lo que hemos dicho queda grabado en piedra, más vale que nos lo pensemos muy bien antes de hablar, porque desdecirse es casi imposible. Como dicen los policías yankis, cualquier cosa que digas podrá ser utilizada en tu contra. Tu esposa te guardará rencor toda la vida por aquella ocasión en que la llamaste histérica, aunque olvidó rápidamente que antes te había llamado a ti subnormal, egoista, inmaduro, insensible e inútil. Sería muy poco caballeroso por tu parte que recordaras sus insultos, máxime si te los merecías por dejar levantada la tapa del inodoro.

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  9. Leyendo este último comentario de Humberto recordé que hace unos días desde el blog Mis rizos pude visionar unos vídeos de Pilar Sordo que hablan de algunas diferencias entre el hombre y la mujer que tienen que ver con lo que comenta.

    Dejo para otra ocasión el volver sobre el tema porque no tengo claro que esté completamente de acuerdo con lo que dice Humberto. Ahora cuelgo en otra entrada el enlace a esos videos.

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