Twittear

19 enero, 2011

La figura del padre

Ayer la noticia fue que Nicole Kidman había sido madre por cuarta vez. Madre, gracias a un vientre de alquiler. Lo  que no se sabe es si la criatura tiene o tendrá padre porque nada se decía al respecto.

Todos hemos oído hablar en multitud de ocasiones de la invisibilización de las mujeres. También de que lo que no se nombra no existe. El feminismo parece conocer muy bien lo que ambas cosas significan, quizá por eso, la palabra padre ya sólo sirva para, en plural, citar a esos padres y madres que no están sabiendo educar a sus hijos, o cometen con ellos cualquier otra falla. En el resto de casos y sobre todo en singular parece que esté siendo una palabra que sobre en el diccionario.

Como señalaba Humberto ni existe para los años de cotización a la seguridad social, ni existe en ninguna de los casos que acompañarían algo en positivo.  Parece reservada para eso,   esconder a las madres  a la hora de señalar un olvido o una carencia. Hace escasos días denuncié en esta misma bitácora ese uso invisibilizador  en relación con un titular de prensa en que de lo que se hablaba era de los niños muertos a manos de uno u otra progenitor.

Por eso en una más de esas ambivalencias del feminismo deberemos acostumbrarnos a que se denuncien ciertas invisibilidades para ellas, que se procuran para ellos, o a que se busque una visibilidad en ellos que para ellas se trata de evitar. En fin, ese juego donde lo que no parece tener cabida es la reciprocidad, la norma para unos y otras y, sin embargo sea posible hablar del sexismo en el lenguaje cuando se es su más conspicua practicante, y más allá del lenguaje convertir la figura del padre en un don nadie de quien lo único que se espera es que actúe como soporte económico.

18 enero, 2011

¿El triunfo del género?

En el buzón de voz de Siglo XXI en Radio 3, una voz de mujer dejó el siguiente mensaje hoy, 18 de enero de 2011:
Los hombres matan a las mujeres, los hombres matan a los niños, los hombres matan a los animales. Todo por dinero. Pero, ¿qué os pasa?


15 enero, 2011

Otro criterio a tener en cuenta

http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2011/01/15/0003_8966952.htm


P.S. Cada año Xosé Luís Barreiro, nos ofrece sus argumentos y su opinión sobre la LIVG. Y el diagnóstico y las conclusiones se repiten años tras año: la LIVG no está sirviendo para resolver el problema para el que ha sido creada y, sin embargo, está provocando importantes distorsiones en relación, por ejemplo, con el funcionamiento de la justicia. Recientemente un editorial de El País nos recordaba que la cifra de muertas permanece invariable a lo largo de los años, y también que en los últimos cinco se han producido 470.706 denuncias y 145.166 condenas -lo que representa el 30 % de las denuncias interpuestas-.


¡Ojo! Miguel Lorente en uno más de sus malabarismo le da la vuelta a las cifras para pasar a hablar de un 30 % de absoluciones, absoluciones que como es sabido para él lo único que significan "es que no hay pruebas para romper la presunción de inocencia". Lo que  en román paladino viene a significar que el hombre es culpable mientras no se demuestre lo contrario, porque lo que no cabe cuestionar es la presunción de veracidad de la denunciante, excepto, claro está, si la denuncia afecta a su propio departamento y responsabilidad como hemos visto recientemente y abordado en otra entrada. 

En el reportaje de El Mundo en el que se recoge dicha afirmación, aparecen también los siguientes datos: “En España hay 2,81 mujeres mayores de 14 años muertas por violencia machista por cada millón frente a Europa con una media de 3,94. En Dinamarca la cifra alcanza 5,4; en Finlandia, 9,3; la "superfeminista" -insiste Echeburúa- Noruega, 3,67; y Suiza y Reino Unidos duplican la media española. Y para más inri, recuerda Boira, que las políticas de igualdad llevan mucho más tiempo implantadas en los países nórdicos.""                                                                                

Pues bien, a pesar de ser esa la realidad de las cifras, y a pesar de la pauta marcada de la perspectiva de género a nivel internacional, en ningún sitio se ha sentido la necesidad de una legislación con los caracteres misándricos de la que aquí padecemos, ni por ningún lado se ve que el tratamiento informativo ni por parte de la Administración siga las pautas de lo que aquí se está haciendo, y desde luego lo que no pasa es el silenciamiento y ocultación  de la violencia femenina que aquí se da. Como tampoco se evita que una comparativa internacional como la presente pueda ser hecha para evitar romper el prejuicio feminista de que por fuerza las cifras del país del “macho ibérico” no pueden ser menores que las de otros  que se presentan como modelos.

La ceguera feminista no puede imponerse a toda la sociedad impidiendo que este tema se aborde con los instrumentos de una sociedad del siglo XXI que no debe hacer dejación de sus responsabilidades para confiar todas sus recetas a la opinión de aquellas y aquellos que han hecho de la confirmación de esta violencia la clave de bóveda de toda su teoría explicativa de la sociedad, los géneros y la historia.  Ni puede seguir siendo un tabú, ni se puede admitir que, quien dice conocer todas las claves explicativas del problema y su solución cambie radicalmente de criterio en cada rueda de prensa que convoca para confirmar que el número de fallecidas no se detiene.  Seguir sosteniendo que la violencia de pareja tiene su origen en el deseo de dominio del hombre (como género) sobre la mujer (como género) no sólo constituye  un claro desenfoque del problema, está impidiendo avanzar en la dirección de su solución. 



12 enero, 2011

Lenguaje no sexista

Parece que esto va para largo, si el otro día, colgué este enlace: http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2011/01/03/0003_8942799.htm

Hoy aparece en Cinco Días lo siguiente:


P.S. Desde el Gobierno se sigue hablando de adaptar las pensiones a la esperanza de vida sin reparar en que la esperanza de vida es completamente diferente para hombres y mujeres; seis años de diferencia nada menos. ¿En este caso sí es posible tratar igual lo que es desigual? 

10 enero, 2011

SAP

Todo lo relativo a las relaciones de pareja, incluidos los hijos, sigue en nuestro país un férreo patrón de género. La ley de divorcio con las lagunas conocidas, el no reconocimiento de la custodia compartida, la violencia de pareja y contra los hijos dividida en violencia de género y violencia genérica dependiendo del sexo de la víctima y el agresor,  y siempre buscando unas leyes que no dejen margen de actuación al juez y haya que interpretar unívocamente en un determinado sentido…

Y ahora el SAP, una asunto sobre el que existen múltiples pronunciamientos de especialistas pero que el feminismo institucional y de género lleva muchos años decidido a clausurar presentándolo no como lo que es: la caracterización como síndrome lo que vive un niño a quien uno de sus progenitores pretende que desprecie y aborrezca al otro y que, como no puede ser de otro modo,  merece el máximo de respeto y consideración  a diferentes especialistas y terapeutas; sino coma una artimaña más de los maltratadores para impedir lo que de hecho  no parece haber nada que impida: la concesión  de la custodia de los hijos a la madre en unas proporciones próximas al 100 % de los casos.

Lo cierto es que, sea con esa  u otra denominación, lamentablemente se produce en muchos más casos de los deseados y la víctima mayor la constituye la criatura manipulada.  Pues bien, en otro alarde de campeones del género, el Gobierno se mete a decidir algo que a quien corresponde dilucidar es a los diferentes especialistas en la materia,  y lo hace primero llevando el asunto al Congreso y ahora “instando” a los jueces a que no lo tengan en consideración, como si “instar” a los jueces no fuese sinónimo de escaso respeto por la independencia  judicial y la división de poderes, como ya en alguna ocasión más le tuvieron que recordar al Delegado del Gobierno para esta materia, las distintas asociaciones de jueces.

En lo relativo al respeto a la democracia y en particular a la independencia de los jueces y a las garantías jurídicas de los ciudadanos, el Gobierno y el PSOE parecen cada día más, empujados por  una pendiente que los ciudadanos no podemos tomarnos con tranquilidad. Un día proponen una regulación de Internet en la que muchos ven claros indicios de censura y control, otro día proponen directamente la inversión de la carga de la prueba en la ley de igualdad de trato, en lo relativo a la violencia de género y a pesar de la escasísima eficacia de la norma: el número de víctimas no desciende sin embargo van ya cerca de 500.000 de denuncias,  se mantiene una regulación cuestionada por múltiples juristas  y rechazada de forma mayoritaria por amplios sectores sociales, ámbito en el que con reiteración la injerencia del Gobierno ha sido visto como abusiva, y finalmente se aborda el SAP en los términos que estamos viendo.

07 enero, 2011

Casi iguales

Ayer se publicó en El País un reportaje con algunas de las conclusiones de los últimos estudios sobre la estructura cerebral masculina y femenina que creo puede tener interés traer aquí, no tanto porque representen una novedad absoluta que no es el caso, sino porque puedan servir para animar un debate sobre diferencias e igualdad que hace falta abordar desde múltiples ángulos. El reportaje lo encontraréis aquí. 



P.S.
Sólo un pequeño apunte. Si os fijáis en los comentarios, veréis que en un buen número de ellos, algunos de forma interesada, pero otros pienso que no, en los que de diferentes  maneras se vienen a expresar quejas por la realización de estos estudios, que como no puede ser de otro modo ponen patas arriba lo que con tanto celo y mimo se lleva cultivando desde hace tanto tiempo por el feminismo institucional, en el sentido de señalar como dañino o peligroso todo lo que tenga que ver con la ciencia, con la constatación de las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer, ya que la explicación mágica de todo estaría en la cultura, cultura de la que se reservarían ser intérpretes privilegiadas. Por momentos recuerdan aquellos episodios de los primeros ilustrados a los que se les atacaba porque ponían al descubierto tal o cual superchería o superstición.  


03 enero, 2011

Violencia feminista

Tras la polémica, los boicots y el rechazo de la comunidad feminista americana a estas voces disidentes, las dos autoras han experimentado la intransigencia de un pensamiento que raramente se cuestiona a sí mismo y que pocas veces plantea estudios auto-críticos; que no tolera opiniones que difieran de los conceptos fundamentales de la epistemología feminista asumida y cuyas investigaciones empíricas han sido cuestionadas por su falta de rigor y objetividad. (La negrilla es mía)

Cualquier mujer que no se identifique con las tesis expuestas por ellas, será calificada de traidora y en el caso de los hombres, de maltratadores o reaccionarios, además, de ser alineados con la derecha más conservadora. El miedo a ser políticamente incorrecto invade a dirigentes políticos, miembros de la comunidad académica, periodistas e investigadores y no se trata de un temor infundado. Quizás es por eso por lo que las investigaciones arrojadas por el feminismo en las cuestiones de violencia casi nunca son cuestionadas ni revisadas por quienes se hacen eco de ellas, tal y como evidencia Sommers (1994) en su libro.

Los dos párrafos anteriores están sacados del trabajo: FEMINISMO DISIDENTE de Ana LEÓN MEJÍA (IESA-CSIC, Córdoba) del que ya hemos hablado aquí, y, a propósito de la reacción de los círculos feministas dominantes contra los trabajos  de: Camille Paglia, con Sexual Personae, Art and Decadence from Nefertity to Emily Dickinson (1990) y Christina Hoff Sommers, con Who Stole Feminism? How Women Have Betrayed Women (1994)

Episodios del mismo tenor los relata Elisabeth Badinter en su libro: Por mal camino, cuando se refiere a los trabajos de de Neil Gilbert y Katie Koiphe. En nuestro país recientemente se reventaron por parte de grupos de estas feministas unas jornadas sobre el SAP (síndrome de alienación parental) que se iban a celebrar en la Universidad de Madrid y, los intentos de linchamiento de María Sanahuja y el juez Serrano son tan recientes y están tan en la mente de todos que no son precisos mayores detalles porque todo el mundo los conoce. Por eso se me ocurren las siguientes preguntas: ¿Por qué esta violencia feminista permanece soterrada y callada?  ¿Qué intenciones albergan quienes actúan de ese modo y lo hacen con la connivencia de casi todos? ¿Se pueden seguir callando estos episodios? ¿El fascismo si no tiene rostro masculino no es denunciable?

01 enero, 2011

Año nuevo, ¿bitácora nueva?

A veces me entran dudas sobre si, la línea de actuación de una bitácora como ésta debiera insistir más en la crítica a la ideología y las prácticas feministas como hasta el presente o en, denunciar el silencio de tantos y tantos hombres que han decidido, que mejor mantenerse al margen y esquivar los golpes  y, si acaso, sean otros quienes den la cara.

Y ahora ya no pienso en ese hombre de la calle desprovisto del mínimo bagaje de ideas  que le permita analizar por su cuenta lo que en el campo de las relaciones entre los sexos está sucediendo y, en particular, la producción legislativa que se ha producido en nuestro país en los últimos años, sino a los productores de cultura que han decidido  apuntarse a lo políticamente correcto y a reducir todo a una vaga referencia generalmente apreciativa hacia el feminismo, como si en los tiempos que corren esa expresión quisiera reflejar algo más que la ignorancia de quien la expresa.

Que hayan sido autoras y feministas las únicas que se hayan atrevido a denunciar la ligazón que establece el feminismo dominante entre violencia y masculinidad –sí, masculinidad y no comportamiento de algunos hombres-,  dice mucho más sobre el estado de la cuestión que muchas parrafadas que yo me pueda largar aquí. Que la “filosofía” oficial haya renunciado a debatir sobre las múltiples cuestiones que plantean autoras como Camille Paglia o Elisabeth Badinter, no deja de reflejar una situación anómala de la cultura.  

Que desde el terreno de la filosofía, la política, la judicatura se guarde el sonoro silencio que con las contadísimas excepciones que conocemos, reina en torno a cuestiones como la llamada violencia de género, incluso sobre afirmaciones reiteradas hasta la saciedad como que “las mujeres ganan menos por el mismo trabajo”, pasado un cierto tiempo de espera no pueden  conducir más que a una toma de posición crítica en torno a la actitud adoptada por la mayoría de los varones.

De ahí que por momentos me surja la duda expresada en las primeras líneas y me plantee por dónde orientar los pasos de la bitácora después de constatar estas realidades y la nula conciencia de género de los hombres.  No sé qué pensaréis vosotros, estoy abierto a vuestras sugerencias.