El feminismo procede de forma sexuada, las mujeres, todas las mujeres: presentes y pasadas, de aquí y de todo el mundo. Lo cual impide el enfoque de cualquier problema, porque los problemas son concretos y afectan a unas mujeres y no a otras, a mujeres de hoy y no de ayer, a mujeres pobres pero no a las ricas, a las casadas pero no a las solteras, a las musulmanas pero no a las europeas, etcétera. Procediendo de esa manera garantizan soluciones políticas, pero siempre a costa de olvidar los problemas reales y sobre todo a costa de crear injusticia. El feminismo está basado en la segregación por sexo, lo que de entrada es contrario a la igualdad.
Con ese planteamiento es más relevante el problema superficial de una mujer, que el profundo de un varón, porque por definición ellos pertenecen también en su totalidad a la clase hombre, es decir son el otro, el que no importa… , y por ello cuando se exigen soluciones del tipo: cuota para la mujeres porque lo detectado es un problema de conciliación lo que sucede es que ese mecanismo va a aplicarse tanto a mujeres con hijos como a mujeres que, por los motivos que sea, porque no quieren o porque no pueden, nunca tendrán hijos, pero no se aplicará a los varones que si los tienen y están comprometidos con la crianza de sus hijos.
Lo cual no sólo es injusto en sí mismo, lo es también porque desincentiva cualquier política de reparto de tareas… y lo que al final queda es que se incentiva a la mujer por el hecho de serlo y se discrimina al hombre por la misma razón. Por lo demás las políticas feministas son tan interesadamente desorganizadas y contradictorias que, al tiempo que se defienden las cuotas y se pide igual implicación de ambos progenitores en la crianza de los hijos, se está en contra de la custodia compartida, o no se cansan de realizar campañas en las que el padre o no existe o es claramente prescindible. Lo cual, a su vez, pone al descubierto que la distinción sexo género es una construcción del feminismo de la última ola para justificar lo que sin velo aparecería como discriminación por razón de sexo, que al final es lo que siempre se encuentra detrás de todas estas políticas.