Se han presentado los resultados de la Evaluación general de diagnóstico 2010 para alumnos de 2º curso de la ESO y, mi conclusión es que, el principal problema del sistema educativo, son las autoridades que nos gobiernan, incapaces para la autocrítica y especializadas en echar balones fuera, de tal modo que, aunque para cada informe modifican un poco los argumentos, siempre sitúan lejos de su responsabilidad la marcha del sistema educativo y minimizan los fallos del mismo que en el presente afectarían exclusivamente al tema de repetidores. Hasta el punto de que, la lectura que de los datos hacen, ni reconoce las diferencias de resultados según el territorio, ni las de clase social, y en su lugar se nos dice que las relevantes son las que se producen a nivel de cada centro y las que tienen que ver con las expectativas académicas de los alumnos.
Lo cierto es que el informe revela un impresionante clasismo hasta el punto de que los hijos de las clases más bajas obtienen en las cuatro competencias estudiadas puntuaciones entre 70 y 90 puntos más bajas que los hijos de las clases más acomodadas (pag. 105 y sgtes. gráficos 4.1), pero también el sexismo de renunciar a explicar el porqué del fracaso escolar masculino cuando los resultados de la prueba ni lo explican ni lo justifican y, cómo no, por qué no se atajan unas diferencias que lo que revelan son deficiencias de aprendizaje de materias tan básicas e instrumentales como la Lengua y las Matemáticas permitiendo que se propaguen como una mancha de aceite por todas las etapas del sistema educativo hasta el punto de que desde la Universidad se está llamando la atención de la casi nula matricula en las carreras de ciencias mientras en otras especialidades la demanda está absolutamente desbordada aunque no conduzca más que al paro.
Las palabras del propio ministro el curso pasado cuando reconocía que en la provincia de Madrid había más matriculados en Derecho que en todo el Reino Unido, o las escuchadas en los encuentros de Las Dos Culturas, nos hablan de problemas gravísimos de nuestra enseñanza que parece inútil pretender ocultar y que finalmente están afectando de forma muy grave, y todavía lo harán más, al conjunto social. Que el propio Rubalcaba despache este asunto con una ocurrencia como que “lo que hace de putísima madre nuestra Universidad es formar funcionarios” no debiera ser de recibo cuando un día tras otro se nos niega la realidad y sobre todo no se hace nada para cambiarla.
Las palabras del propio ministro el curso pasado cuando reconocía que en la provincia de Madrid había más matriculados en Derecho que en todo el Reino Unido, o las escuchadas en los encuentros de Las Dos Culturas, nos hablan de problemas gravísimos de nuestra enseñanza que parece inútil pretender ocultar y que finalmente están afectando de forma muy grave, y todavía lo harán más, al conjunto social. Que el propio Rubalcaba despache este asunto con una ocurrencia como que “lo que hace de putísima madre nuestra Universidad es formar funcionarios” no debiera ser de recibo cuando un día tras otro se nos niega la realidad y sobre todo no se hace nada para cambiarla.
Un sistema educativo que, digámoslo ya, nos sitúa muy lejos de aquellos puestos a los que como país podemos y debemos aspirar y al que todos los medidores internacionales colocan en lugares de cola, incluido el ranking de las 500 primeras universidades del mundo. Un sistema que fomenta el anumerismo y que en una materia tan decisiva para el mundo del siglo XXI como las Matemáticas alcanzamos una nota de muy deficiente. Asistimos a la historia ya relatada para Suecia por Inger Enkvist de un sistema educativo que, para conseguir la “igualdad” de género en la educación, rebaja hasta el extremo sus niveles de calidad, sin reparar en todo aquello que se pone en riesgo.
Aquí encontraréis: el documento completo, el resumen ejecutivo y la conferencia de prensa del portavoz del Ministerio.
P. D. Ahora Rubalcaba nos propone un modelo que "forme emprendedores", no funcionarios, lo cual no deja de ser una forma de reconocimiento, por parte de uno de los máximo impulsores de la LOGSE, del profundo fracaso del sistema educativo, un sistema que más que dinamizar parasita a la sociedad. Es verdad que dicho en el mismo tono frívolo de las declaraciones sobre educación de los últimos años, porque pedir un sistema que forme emprendedores al tiempo que se dice que no se van a cambiar las leyes educativas no deja de constituir un acto de fe imposible o, lo que no es mejor, seguir hablando de la educación en tono electoral en lugar de asumir con claridad la necesidad de refundar el sistema.