Twittear

09 julio, 2011

Evaluación general de diagnóstico 2010

Se han presentado los resultados de la Evaluación general de diagnóstico 2010 para alumnos de 2º curso de la ESO y, mi conclusión es que, el principal problema del sistema educativo, son las autoridades que nos gobiernan, incapaces para la autocrítica y especializadas en echar balones fuera, de tal modo que, aunque para cada informe modifican un poco los argumentos, siempre sitúan lejos de su responsabilidad la marcha del sistema educativo y minimizan los fallos del mismo que en el presente afectarían exclusivamente al tema de repetidores. Hasta el punto de que, la lectura que de los datos hacen, ni reconoce las diferencias de resultados según el territorio, ni las de clase social, y en su lugar se nos dice que las relevantes son las que se producen a nivel de cada centro y las que tienen que ver con las expectativas  académicas de los alumnos.

Lo cierto es que el informe revela un impresionante clasismo hasta el punto de que los hijos de las clases más bajas obtienen en las cuatro competencias estudiadas puntuaciones entre 70 y 90 puntos más bajas que los hijos de las clases más acomodadas (pag. 105 y sgtes. gráficos 4.1),  pero también el sexismo de renunciar a explicar el porqué del fracaso escolar masculino cuando los resultados de la prueba  ni lo explican ni lo justifican y, cómo no,  por qué no se atajan unas diferencias que lo que revelan son deficiencias de aprendizaje  de materias tan básicas e instrumentales como  la Lengua y las Matemáticas permitiendo que  se propaguen como una mancha de aceite por todas las etapas del sistema educativo hasta el punto de que desde la Universidad se está llamando la atención de la casi nula matricula en las carreras de ciencias mientras en otras especialidades la demanda está absolutamente desbordada aunque  no  conduzca más que al paro.


Las palabras del propio ministro el curso pasado cuando reconocía que en la provincia de Madrid había más matriculados en Derecho que en todo el Reino Unido, o las escuchadas en los encuentros de Las Dos Culturas, nos hablan de problemas gravísimos de nuestra enseñanza que parece inútil pretender ocultar y que finalmente están afectando de forma muy grave, y todavía lo harán más, al conjunto social.  Que el propio Rubalcaba despache este asunto con una ocurrencia  como que “lo que hace de putísima madre nuestra Universidad es formar funcionarios” no debiera ser de recibo cuando un día tras otro se nos niega la realidad y sobre todo no se hace nada para cambiarla.  

Un sistema educativo que, digámoslo ya, nos sitúa muy lejos de aquellos puestos a los que como país podemos y debemos aspirar y al que todos los medidores internacionales colocan en lugares de cola, incluido el ranking de las 500 primeras universidades del mundo. Un sistema que fomenta el anumerismo y que en una materia tan decisiva para el mundo del siglo XXI como las Matemáticas alcanzamos una nota de muy deficiente. Asistimos a la historia ya relatada para Suecia por Inger Enkvist  de un sistema educativo que, para conseguir la “igualdad” de género en la educación, rebaja hasta el extremo sus niveles de calidad, sin reparar en todo aquello que se pone en riesgo.  

Aquí encontraréis: el documento completo, el resumen ejecutivo y la conferencia de prensa del portavoz del Ministerio. 



P. D. Ahora  Rubalcaba nos propone un modelo que "forme emprendedores", no funcionarios, lo cual no deja de ser una forma de reconocimiento, por parte de uno de los máximo impulsores de la LOGSE, del profundo fracaso del sistema educativo, un sistema que más que dinamizar parasita a la sociedad. Es verdad que dicho en el mismo tono frívolo de las declaraciones sobre educación de los últimos años, porque pedir un sistema que forme emprendedores  al tiempo que se dice que no se van a cambiar las leyes educativas  no deja de constituir un acto de fe imposible o, lo que no es mejor, seguir hablando de la educación en tono electoral en lugar de asumir con claridad la necesidad de refundar el sistema.


04 julio, 2011

Los juegos y los hombres

Hace ya mucho tiempo colgué en la bitácora una entrada con el texto de más abajo. Ahora que me voy  a tomar unos días de vacaciones me pareció que por lo sugerente del texto era lo más apropiado para esta pequeña despedida. Qué la disfrutéis.  

Los juegos y los hombres

¿Cuál es la principal diferencia entre los jóvenes y los hombres? ¡El precio de los juguetes! Lo que parece un chiste encierra de hecho la naturaleza profunda de lo masculino: el juego. Al hombre le gusta jugar; el hombre sano toma todo como un juego: los deportes, desde luego, pero también el trabajo, la política, la economía y los amores. Incluso la sexualidad. ¿Quiere esto decir que los hombres son niños grandes?

La naturaleza del juego

El juego se define como una actividad física o intelectual no impuesta y gratuita, a la cual uno se entrega para divertirse y obtener placer. No es este el ideal de todo hombre: hacer lo que quiere, cuando él quiere, sin que haga lo que haga, le sea impuesto, con un sólo objetivo: obtener placer. No vayáis a creer que siempre, el hombre toma todo a la ligera, pues para él el juego es una cosa seria: es una actividad sometida a reglas, generalmente convencionales, y que implican un ganador y un perdedor, y en la cual el hombre demuestra su capacidad física e intelectual. Es el mejor, o el que conoce mejor las reglas, quien gana, incluso si, a veces, interviene el azar.

Juego de chicos, juego de chicas

Las chicas también juegan, pero no de la misma manera: mientras que las chicas juegan juegos de roles (muñecas Barbie y Ken, médico y enfermera, papá y mamá), los chicos prefieren los juegos de reglas: dos equipos, un balón y el establecimiento de reglas, las del fútbol, del baloncesto, del balonvolea. La definición precisa de las reglas en los diferentes juegos da nacimiento a numerosas disputas, pero los chicos parecen sentir tanto placer discutiendo las reglas como jugando al juego. Por el contrario, para evitar que el juego no degenere, los chicos han inventado una función: el arbitraje. El árbitro es, generalmente, aquél que mejor conoce las reglas.
Todos los psicólogos os dirán que los niños aprenden con el juego: las niñas aprenden a ser relacionándose, los chicos a ser por la acción. Las chicas modifican fácilmente las reglas para que todas las jugadoras encuentren placer estando juntas. Para los chicos, las reglas son sagradas; cada uno debe conocerlas y respetarlas: nada de modificarlas para evitar susceptibilidades de éste o aquel jugador. Y cuando el juego se ha terminado, pasan a otro juego. Es por eso que los hombres en general ponen el acento en el futuro (encontrar un nuevo juego), mucho más que en el pasado (intentar encontrar los errores pasados para no repetirlos o prestar más atención en el futuro)

Juego y masculinidad

Es así que, a lo largo de toda la infancia y la adolescencia, los hombres se inician en el conflicto y la competencia jugando. Según Jacklin et Maccobyo, los hombres aprenden la importancia de la resolución de la disputas y se dotan de competencias en este dominio. Aprenden a jugar, a batirse con sus amigos y con sus enemigos. Sus juegos requieren la coordinación de actividades de numerosos individuos; aprenden así a dirigir, a organizar, a estructurar. Como los juegos se desarrollan principalmente fuera de casa, los hombres aprenden también a separar lo interior de lo exterior. Es así que los hombres están mejor preparados que las mujeres para hacer frente al mundo de los negocios, la vida económica y política, mundo en el cual existen toda suerte de reglas implícitas y donde la competencia está servida.

Trabajo y juego

El aprendizaje por juego de roles (para las chicas) y por juego de reglas (para los chicos) explica porque los hombres y las mujeres no trabajan de la misma manera. Para el hombre, un trabajo de equipo de calidad se expresa con un mínimo de comunicación (directivas, encuentros, síntesis), mientras que la mujer juzga la calidad del equipo por el número de interacciones entre los miembros de éste y el bienestar de cada uno. Los hombres pueden trabajar codo con codo, en silencio, durante largos períodos. Para él, el trabajo a conseguir, el objetivo a alcanzar es más importante que el bienestar físico o emotivo de los miembros del equipo. Los hombres establecen reglas y piden a los miembros del equipo que las respeten, mientras que las mujeres las modifican fácilmente para mejorar la armonía o alcanzar el consenso. Para los hombres, el resultado (ganar la partida) cuenta más que la manera de conseguirlo
Para el hombre, entonces, el trabajo es un juego en el que es necesario conocer las reglas: son los que mejor conocen las reglas, los más competentes son los que ganan. Si hay ganadores, hay evidentemente perdedores. Los perdedores aprenden de sus errores y se dicen que lo harán mejor la próxima vez. En el mundo de los hombres, la palabra error tiene un sinónimo: experiencia. Nada de cuestionar las reglas porque hieran a alguno o por complacer a otro, eso lo haría una mujer. Las reglas están establecidas para facilitar las interrelaciones, salvaguardar al grupo y asegurar la mayor libertad individual para todos. Bien visto, el juego es un asunto muy serio para los hombres, juego del que nadie está exculpado si ignora las reglas, incluso si son tácitas y no escritas. La primera regla de todo juego es entonces que las reglas deben ser tomadas en serio, muy en serio. Y la ignorancia de la regla no exculpa ni él ni ella, incluso si se trata de una regla implícita. Una regla de trabajo muy importante es dejar las emociones de lado, sino se corre el riesgo de acabar mal o muy pronto porque alguna persona no obtiene placer.

Juego y relación hombre-mujer

Si existen tantos conflictos de pareja o guerras de sexos, es debido a la ignorancia de las reglas implícitas utilizadas por el otro sexo. Según Adrienne Mendell, si las mujeres dejaran de querer imponer sus propias reglas (variables como su humor) a los hombres y observaran a los hombres para entenderlos, vivirían ciertamente más intimidad con ellos y triunfarían mucho mejor en el mundo de los negocios porque podrían utilizar estas reglas de juego en su provecho. Por otro lado, si los hombres fueran más flexibles en la aplicación y la explicación de sus reglas, habría, seguramente, menos conflictos y menos guerras. Si ellos comprendieran que las mujeres no funcionan con las mismas reglas, vivirían seguramente con más intimidad y complicidad con ellas.
Las mujeres comprenderían también porque el hombre elabora poco su respuesta a la pregunta « Cómo te ha ido hoy en el trabajo, querido? » Mientras que el hombre responderá que todo ha ido bien, esta pregunta llevará a la mujer a contar no sólo lo que ha hecho, sino también lo que no ha tenido tiempo de hacer, lo que los otros han hecho o deberían haber hecho, así como todos los pensamientos que ha tenido a lo largo del día sobre una multitud de cosas. Par el hombre, cuando la jornada ha terminado, de nada vale volver sobre los buenos o malos golpes, más vale preparar la próxima jornada.

Juego e ilusión

A los hombres les gusta jugar, y son ganadores los que mejor conocen las reglas de juego. Los hombres buscan continuamente controlar estas reglas, y desgraciadamente, se hacen ilusiones sobre su capacidad de controlar el juego, como se puede constatar en el juego patológico. Es significativo que la mayoría de los jugadores patológicos sean hombres. Su gusto por el riesgo se transforma, a menudo, en temeridad que los lleva a jugar con la muerte, su muerte. Es también muy significativo que los deportes extremos hayan sido desarrollados por los hombres y sean practicados por hombres. Por otro lado, este gusto por el riesgo es lo que ha llevado a los hombres a atravesar los mares, a vencer la pesadumbre hasta inventar el avión y el cohete siempre a la búsqueda de nuevas sensaciones provocadas por un nuevo juego.

02 julio, 2011

Papá permiso

Cuelgo la traducción de la última entrada de la bitácora en francés: La cause des hommes, ya que aunque seguramente ciertas cosas interesaría matizarlas, creo que en lo demás tiene un gran interés. Se trata de un artículo de Anne Chemin publicado en Le Monde el 27-6-11


El título podría traducirse por: Noruega, la padre patria.


En este país escandinavo, el 90 % de los papás pasan por lo menos tres meses cerca de su recién nacido gracias al "papápermiso". En vigor desde  1993, esta iniciativa se extiende  poco a poco por Europa.


En Francia, Audun Lysbakken pasaría sin duda por un político algo inoportuno: en otoño de 2010, después del nacimiento de su hija Aurora, el ministro noruego de la infancia, de la igualdad y de la cohesión social cogió cuatro meses de baja por paternidad. Durante dieciseis semanas, Audun Lysbakken hizo las camas, fue a la compra y preparó las comidas en tanto su mujer retornaba al trabajo. "Tenía ganas de pasar tiempo con mi bebé y  mostrar que el trabajo, por importante que sea, no justifica que no se atiendan las responsabilidades familiares. Estar en casa, es a la vez preocuparse de pequeñas y grandes cosas: saber cuando comió el bebé, conocer sus costumbres, ordenar sus ropas, estar allí para la primera sonrisa "

Audun Lysbakken no tiene nada de original: algunas semanas después de su elección, el ministro de justicia, Knut Storberget, cogía una baja por paternidad de tres meses para ocuparse de su bebé, Ingrid. " Hace algunos años, estos permisos habrían suscitado sin duda una polémica gruesa, sonríe Audun Lysbakken. Pero hoy, es al revés: ¡es el hecho de no tomarlos lo que habría creado una controversia! En veinte años, las mentalidades cambiaron completamente: los noruegos consideran que es normal que los padres pasen tiempo cerca de sus niños. Si se quiere que las mujeres obtengan la igualdad en el mundo del trabajo, hace falta que las responsabilidades sean mejor compartidas en la casa. "

En Noruega, esta pequeña revolución familiar tiene un nombre: el papá permiso. A cada nacimiento, los padres, que gozan después del parto de un permiso doble de quince días, se reparten luego un permiso de paternidad de cuarenta y seis semanas indemnizado al 100 % o un permiso de cincuenta y seis semanas indemnizado al 80 %. Los pequeños noruegos pasan pues su primer año cerca de su madre y cerca de su padre: para animar a los hombres a ocuparse de sus niños, un período de diez semanas está totalmente reservada para ellos. Si renuncian a su papá permiso, estas diez semanas que la madre no puede tomar en su lugar se pierden, lo que penaliza a la familia  entera. El resultado es espectacular: en Noruega, el 90 % de los padres cogen por lo menos doce semanas de permiso paterno.


Grete Berget era ministra de la infancia y la familia cuando la ley sobre el pappapermisjon fue votada, en 1993, por un gobierno socialdemócrata. Hoy, sonríe repensando en las risitas y las dudas que había suscitado en la época esta reforma inspirada en el modelo sueco. " Nuestra voluntad era sin embargo simple, explica Grete Berget, que es hoy consejera de Mediación  para la igualdad. Veníamos de una sociedad donde el reparto de los papeles estaba muy marcado: los hombres se encargaban del trabajo, las mujeres de la familia. Ahora que las mujeres entraron sobre el mercado del trabajo, los hombres deben asumir su parte de responsabilidad en el seno de la familia. ¡ Eso es la igualdad! "


Antes de la aprobación de la ley, en 1993, únicamente el 3 % de los padres tomaba un permiso paterno después del nacimiento de su niño. Dos años más tarde, la cifra saltaba al 70 % y alcanza ahora el 90 %. "¡Es una verdadera revolución! Comprueba Elin Kvande, profesora de sociología en la universidad noruega de ciencia y tecnología (NTNU) y autora de un libro sobre la paternidad. Hoy, los padres están más próximos de sus niños y participan más activamente en la vida familiar, durante pero también después del permiso paterno. Es una buena nueva para las parejas: las encuestas muestran que cuanto más igualitarias son las parejas, menos  divorcios hay. Muchas separaciones están vinculadas a las tensiones que generan las desigualdades que persisten en el seno del hogar. "

Petter Merok, director tecnológico de Microsoft en Noruega, forma parte de estos " nuevos padres " a los que se observa en las calles de Oslo,  por la tarde,  paseando con su cochecito. Con  Olav, su hijo mayor, dejó de trabajar durante nueve meses; con Erik y Astrid, los más pequeños, cogió tres meses dos veces. Su mujer, que es cirujana,  para entonces había retomado el trabajo: Petter Merok estaba solo con los niños. " Al principio nos decimos que vamos a hacer montones de cosas extraordinarias pero, poco a poco, aprendemos simplemente a sacar provecho del tiempo pasado con los niños, según cuenta. Me acuerdo de haber hecho algunos reclutamientos para Microsoft durante este período: ¡convocaba a los candidatos en casa y manteníamos los encuentros en los parques, paseando el cochecito! "

Hoy, Petter Merok  ha vuelto a  su oficina pero sus ritmos de trabajo cambiaron: tiene la suerte de ser miembro del consejo de administración de Microsoft-Noruega,  acompaña a sus niños a la escuela cada mañana, desayuna rápidamente con un emparedado al mediodía y deja su oficina hacia las 16h 30. Las buenas costumbres adquiridas en el momento de su papápermiso parecen perdurar. " ¡ Si usted me pregunta mi parte de trabajo doméstico, diré  claramente  más de 50 %, si usted le pregunta  a mi mujer, dirá más bien el 50 %! Bromea. ¡ Mi padre y mi abuelo seguramente tuvieron una vida más fácil! Pero no lo siento: hasta los trabajos más apasionantes parecen pálidos al lado de los momentos que paso con los niños. "

Cuando Petter Merok pidió un permiso, al nacer sus hijos, Microsoft no se inmutó: como la inmensa mayoría de las empresas noruegas, acabó por adaptarse a las nuevas reglas hasta el punto de obtener, en 2011, la etiqueta " Great place to work ", particularmente debido a su gestión de las bajas por paternidad. " Hoy, la baja por paternidad forma parte de las costumbres, afirma Liv Ragnhild Teig, una de las dirigentes del Medef noruego, el NHO. Las empresas no tienen el derecho a negarlo ya que se trata de un derecho concedido a los padres. Y encuentran soluciones bastante fácilmente: reparten la carga de trabajo suplementario entre otros empleados o contratan al sustituto por algunos meses o para un año. Finalmente, esto no es muy complicado. "

Las empresas que se hacen tirar de la oreja son raras: en 2010, la Mediadora para la igualdad y contra las discriminaciones, Sunniva Orstavik, recibió sólo diez quejas que tenían que ver con el papápermiso. "Por ejemplo, el caso de un hombre al que se negó un puesto porque había declarado que deseaba coger su baja por paternidad. Ciertas empresas son reticentes pero, en general, no frenan las demandas. En cualquier caso, no pueden ya que la baja por paternidad es un derecho garantizado por la ley. Las mentalidades cambiaron realmente: los noruegos consideran hoy que es bueno para el bienestar del bebé, pasar tiempo con su papá: un padre próximo a los niños durante la infancia lo estará toda su vida."


El sistema de los permisos paternos cuesta caro, pero Noruega se lo puede permitir: gracias a su petróleo, desconoce lo que es el déficit público... Por otra parte no es su coste lo que preocupa  a los pocos opositores al papá permiso: al partido conservador es el principio de  cuotas lo que le plantea problema. "Cada familia es única, y es a ella y  no al Estado, a quien pertenece organizar la vida diaria de sus niños, afirma Julia Brodtkorb, una de las dirigentes del partido de derechas Hoyre. Con el papá permiso, la política entra en la vida familiar. El sistema es demasiado rígido: preferimos las propuestas - particularmente fiscales - del feminismo de derecha a las obligaciones impuestas por el feminismo de Estado. Hay que confiar en las familias."

El primer ministro laborista Jens Stoltenberg cuenta, por el contrario , con proseguir por el camino trazado por la ley de 1993:  el 1 de julio de 2011, la cuota reservada para los padres pasará de diez a doce semanas y, en 2012, debería alcanzar catorce semanas. El sindicato de izquierda, LO, pero también el NHO, todavía desean ir más lejos: pleitean por un permiso paterno compartido en tres, un tercio para la madre, un tercio para el padre, un tercio a elección. " Es un poco rígido, matiza el ministro de la infancia, la igualdad y  la cohesión social, Audun Lysbakken. Queremos que cada familia pueda sentarse alrededor de una mesa, discutir y compartir el permiso lo mejor posible. Una transformación verdadera y cultural está en marcha: no es necesario compartir  tres tercios para que los padres pasen cada vez más tiempo cerca de sus niños."


La instauración del papápermiso evidentemente no bastó para borrar como una goma todas las desigualdades hombres-mujeres: en Noruega, las diferencias de salario todavía se elevan el 15 %,  y las mujeres representan el grueso del batallón del trabajo a tiempo parcial y viendo limitadas sus opciones al sector público. "Estamos en una sociedad de igualdad "light" ", resume la mediadora, Sunniva Orstavik. La cuota noruega está suponiendo sin embargo una pequeña revolución que se extiende  poco a poco por toda Europa: Islandia, Alemania y, más recientemente, Portugal, escogieron reservarle una parte del permiso al padre. Francia podría un día orientarse en esta dirección: es en todo caso lo que propone el informe preparatorio de la mesa redonda sobre la igualdad hombres-mujeres que debería efectuarse el 28 de junio, bajo la presidencia de la ministra de las solidaridades y  la cohesión social Roselyne Bachelot

Debate educativo

Para casi cualquier cosa que se discuta, hay quien tiene interés en conducir el debate a una prolongación del bipartidismo reinante en lo político, al menos a nivel estatal. Escribe Rafael Feito un artículo sobre educación en El País, en el que todo el esfuerzo se concentra en “desmontar” otro  artículo reciente, éste de César Molinas y que cité más de una vez en esta bitácora, pero aún cuando Feito expresa deseos: “En su rama académica o profesional, el bachillerato debe llegar al 85 % de la población”, no  nos dice cómo teniendo en cuenta que el nivel de fracaso escolar se sitúa por encima del 30%, peor todavía parece darse por supuesto que tal cosa se pueda conseguir sin modificar  el actual sistema, al que la única crítica que realiza son los itinerarios recién aprobados en 4 º de la ESO.


Pareciera como si todo lo que, desde ya, se diga en relación con la educación haya de interpretarse en clave de o conmigo o contra mí, o eres del bando de Esperanza Aguirre o estás con las propuestas oficialistas, y no fuera posible defender al mismo tiempo una enseñanza de calidad para todos y la necesidad de la excelencia educativa, más todavía como si fuera posible sostener cualquier propuesta de mejora que no vaya precedida de la crítica a que se han hecho acreedoras las políticas que nos han conducido a la situación actual. En esta situación parece encontrarse  Feito pues,  aún cuando en su escrito cita el modelo finlandés olvida que justamente ese país, Finlandia,  ha conseguido un sistema educativo sin prácticamente fracaso escolar -menos del 4%-, al tiempo que el nivel de excelencia más alto del mundo -nada menos que 1 de cada cuatro alumnos son excelentes en ese país-, lo que por ejemplo contrasta completamente con el nuestro donde esa proporción ya se sitúa en 1 de cada 25.

Que cuando el propio Rubalcaba reconoce que "Tenemos un sistema educativo que lo que sí hace de putísima madre es formar a funcionarios" la crítica académica no haya detectado los problemas de toda índole: en el plano académico, el fracaso y abandono escolar, o la desigualdad y la ausencia de excelencia y, en el plano social, su clasismo y sexismo, su agotamiento como ascensor social hasta el punto de que desde las más altas instancias del Ministerio se nos tiene dicho que la culpa del fracaso escolar habría que buscarla en el nivel educativo de los padres, ¡cómo si la escuela no estuviera justamente para vencer esa inercia! o que en la actualidad disfrutábamos del mejor sistema educativo de nuestra historia, nos pone en la pista de otro debate que se quiere envenenar bipartidistamente.

P.S. Aprovecho para comunicaros que a partir del próximo lunes me tomo unas semanas de vacaciones. 

30 junio, 2011

¿Alarma educativa?

Para no hacer excesivamente larga y tediosa una exposición sobre el estado de la educación en nuestro país he seleccionado por su carácter sintético dos momentos. El primero esta  cita de  César Molinas en un artículo reciente, La educación de las élites españolas:

“La enseñanza en España ofrece un panorama desolador que recuerda al mundo del deporte anterior a 1992. En el Informe de Competitividad Global 2010-2011 elaborado por el Foro Económico Mundial para 139 países, la calidad de la enseñanza primaria española ocupa el lugar 93, la calidad de la enseñanza secundaria y profesional el lugar 107 y la calidad de la enseñanza de las matemáticas y las ciencias el lugar 114.”

Y este momento del debate que, sobre la enseñanza de las ciencias, ha tenido lugar en el foro Las Dos Culturas 2011: (para los que tengáis poco tiempo mirad a partir de 1:49:00)   http://relec.es.mialias.net/dosculturas/index.php?option=com_content&view=article&id=234&catid=35

En su brevedad reflejan a la perfección el estado en que se encuentra la Educación en nuestro país, estado que no cabría calificar más que como de alarma. Pero,  pasmosamente, esta situación que se viene produciendo desde hace tiempo y que amenaza con convertirse en un grave problema para el país, cuando no es negada por el establishment y las autoridades educativas, sencillamente se ignora. Y  llevamos así tantos años que el estado de deterioro está llegando a niveles absolutamente  inasumibles.

En relación con las Matemáticas y el género me he pronunciado ya en reiteradas ocasiones en esta bitácora, pero para quien piense todavía que el fracaso de nuestra enseñanza nada tiene que ver con la calidad del modelo elegido o la de sus rectores, transcribo estas palabras de Carlos Elías recogidas del vídeo de más arriba:

-        Me dolió que desde el Ministerio me dijeran que no podía poner (en el texto que él coordinaba de Ciencias para el mundo contemporáneo) ni ninguna ecuación, ni ninguna fórmula, que eso no lo iba a entender nadie  y que todo debía estar en lenguaje literario…

29 junio, 2011

Otro poco de Educación

Aquí encontraréis el resumen ejecutivo de: "Diagnóstico y reforma de la educación general en España" un trabajo de Víctor Pérez-Díaz y Juan Carlos Rodríguez, que forma parte del volumen colectivo presentado por el Instituto de Estudios Económicos con el título de Reformas necesarias para potenciar el crecimiento de la economía española.


Un trabajo al que J.M. Lacasa dedica esta entrada:  http://blogdelifie.blogspot.com/2011/06/exhibir-la-propia-ignorancia.html


Y Gregorio Luri esta otra:
http://elcafedeocata.blogspot.com/2011/06/cosas-veredes-sancho-que-faran-fablar.html


Que las disfrutéis. 

27 junio, 2011

Paradoja educativa

Como de nuevo el tema del sistema educativo vuelve a estar en los medios quisiera hacer un breve apunte pero que me parece de trascendental importancia: hay una tendencia reciente que , como si ya tirara la toalla y diera por perdida la batalla por un sistema educativo de calidad para todos, centra sus exigencias exclusivamente en el tema de la excelencia, asunto que siendo importante no nos debiera hacer olvidar el objetivo de un buen sistema educativo para todos y por lo tanto que corrija el fracaso y abandono escolar y la brecha de género. 

En este asunto, sí me parece importante  reafirmar la necesidad de igualdad y de un sistema educativo que no discrimine ni por razones sociales, ni de sexo, tal como ahora sucede, y en el que como por arte de birlibirloque  hemos vuelto por la puerta de atrás a un sistema que sólo funciona para quien proviene de un medio social económica y culturalmente con posibles. De entre las muchas paradojas que se le pueden señalar, no sólo al PSOE, sino a todo el  progresismo  éste de un  sistema educativo diseñado por ellos pero que a quien va “bien” es la gente acomodada no es el menor.

Aunque bien pensado en la acción de la socialdemocracia en los últimos años de lo que más encontramos es de eso: pretendiendo la no discriminación por razón de sexo se está generando unas diferencias y una desigualdad entre hombres y mujeres como no se creía posible, y otro tanto de lo mismo sucede en el terreno socioeconómico en el que en lugar de avanzar hacia una sociedad donde se reduzcan las diferencias de renta y riqueza en realidad a donde vamos es a todo lo contrario y sin que se sepa cuáles son las razones que lo impiden el tema del Impuesto sobre el Patrimonio y la lucha contra el fraude fiscal han desparecido del debate público y la acción del Gobierno.

22 junio, 2011

Impotencia y poder

Como mínimo resulta chocante que desde una perspectiva masculinista se constate tanta impotencia de los hombres para impulsar cualquier iniciativa por pequeña que sea, incluso para que nuestras propuestas consigan algún eco social que no vaya precedido de calificativos como neomachistas o cosas por estilo, y eso, al tiempo que debemos desmontar una ideología construida sobre el eje de que el poder en esta sociedad está en manos masculinas, o que las cosas se deciden en lógica masculina, o que si hay alguien que comete abusos de poder esos son los hombres, o que la sociedad patriarcal tiene por norte el disponer los mecanismos de poder para que los hombres puedan mantener dominadas a las mujeres.


La contradicción no puede ser mayor: donde el feminismo ve poder, lo que se constata es impotencia, donde el feminismo señala facilidad de los hombres para ponerse de acuerdo en no sé qué estrategias frente a las mujeres, lo que se puede constatar es que en lo relativo al “género” no hay posibilidad de formar un grupo estable de más de dos decenas de personas, donde el feminismo encuentra nichos irreductibles de poder masculino: política, informática, ciencia, etc. la constatación es que si fuese verdad que ahí lo que se tejiese fuese poder lo que parece fácilmente constatable es que no lo sería en favor de los hombres.


A sensu contrario, cuando el feminismo no deja de lamentar la falta de poder de las mujeres y la necesidad de su “empoderamiento”, desde este lado lo que se constata es que quién dictó la ley de divorcio los intereses que tenía in mente eran los de la mujer, como quién dictó la LIVG, o la de igualdad, o quien consiente que nuestro sistema educativo no sea revisado de arriba abajo, a pesar de la enorme masa de varones frustrados que está creando el fracaso escolar, pero también cuando uno observa la facilidad para que un anuncio sea retirado si al feminismo no le gusta, todavía más para que ningún anuncio se publique si no cuenta con el beneplácito de las instancias oficiales del feminismo , o la facilidad con la que se tolera una televisión femenina de la noche a la mañana, donde el hombre juega el papel que ellas deciden.


Pero si todo lo anterior resulta chocante más lo es todavía la facilidad con la que el feminismo se vale para deshacerse de quien cuestiona sus teorías o pone en duda sus estadísticas, sus argumentaciones o sus viejos postulados: se llamen discriminación salarial, violencia unidireccional en la pareja, o lo que sea, hasta el punto de no cortarse ni un pelo a la hora de calificar a alguien de maltratador por el simple hecho de defender la custodia compartida. Estos días asistimos al enjuiciamiento y la imposición de una multa a dos de los jueces: Francisco Serrano y María Sanahuja, que con más claridad y vehemencia se han atrevido a cuestionar alguno de sus postulados más queridos, pero también desde siempre a como, buena parte de la prensa, se presta a hacer de su altavoz, para incidir en la culpabilización masculina, mientras esconde u oculta todo aquello que a ellas no les agrada.


Si todo lo anterior no son signos más que evidentes de que el poder en esta sociedad no está repartido como el feminismo pretende, quizá haga falta una revisión en el diccionario del significado de la palabra poder.

20 junio, 2011

15 M - 19 J

Algunos me han reprochado mi apoyo al 15 M, me supongo que porque ni se trataba de un movimiento impulsado por el masculinismo,  ni su plataforma tenía como  reivindicaciones las que desde estas páginas quisiéramos ver cumplidas. Pero, siendo eso verdad, al menos parcialmente, no lo es menos que quien nos ha traído hasta la situación límite en la que nos encontramos es una clase política y por qué no decirlo unos sindicatos que se han puesto al servicio del feminismo con una pasión digna de mejor causa.

Hay que ver con que desgana se habían tomado los sindicatos el desmentir lo del menor salario de las mujeres, o peor todavía, el silencio cómplice ante unas cifras de fracaso y abandono escolar que nos sitúan a la cola de cuanto baremo sobre educación se elabora. Al final una clase política distanciada de las necesidades de la gente y unos sindicatos que al igual que  el feminismo institucional se nutren de los fondos públicos amenazaban con convertirse en un cemento que taponase cualquier vía de expresión genuina del descontento social, también del que nosotros representamos.

Aunque sólo fuera por evitar eso el apoyo al 15 M ya hubiera valido la pena.