Pelle
Billing vuelve después de un cierto parón anunciando próximas e interesantes
nuevas y dando cuenta de la publicación en sueco de un libro con título aproximado de: El bluf de la igualdad de género. Cualquier noticia,
traducción, reseña... que consigáis de
él será bienvenida. Que se publique en Suecia entiendo que además le da un
valor añadido teniendo en cuenta la fuerza y poder del lobby feminista en ese
país.
Las feministas de género dicen tener su razón de ser y su objetivo último en la conquista de la igualdad. Los hechos sin embargo no hacen más que desmentirlas. Quisiera desde este blog no solo denunciar la deriva neofeminista, también combatir la estigmatización de los hombres y reivindicar la dignidad de lo masculino.
07 agosto, 2012
04 agosto, 2012
M. Phelps, la hiperactividad y el Ritalín.
Sus
padres se acababan de separar y el psiquiatra le había diagnosticado un déficit
de atención por hiperactividad. Para combatirlo le recetaron tres dosis diarias
de Ritalín. Pero nada tranquilizaba tanto a Phelps como la natación.
“Poco
después de comenzar a nadar descubrí que la piscina era como un paraíso de
seguridad”, recordó en No limits, su
autobiografía. “Dos muros en cada extremo, líneas demarcando calles a ambos
lados y una raya negra en el fondo para señalar la dirección. En la piscina
podía ir rápido porque estar en la piscina ralentizaba mi mente”.
Diego Torres, El País Semanal de 22 de julio
de 2012
03 agosto, 2012
FMI, BCE, Alemania, autonomías...
El
espectáculo del FMI saludando las medidas económicas del Gobierno aunque no
sirvan para nada, la intervención del ministro alemán de finanzas enfriando las
expectativas levantadas en los últimos días con las declaraciones de Draghi y
las autonomías españolas declarándose Repúblicas independientes de sus
territorios para según qué cosas, no explican todo lo que nos ha pasado y nos
sigue pasando, pero nos ponen en la pista de la enorme fragilidad y torpeza de
las instituciones económicas y políticas que nos han gobernado y nos gobiernan.
Mientras,
para millones de personas esto está suponiendo: paro, caída de sueldos, menores
prestaciones y dificultades de todo tipo. Lo que no se vislumbra con claridad
es alguien que ofrezca alternativas para salir de la crisis y no continuar en
las torpes manos de los de siempre, porque para algunos son juegos
dialécticos y de intereses, no todos tan legítimos como pretenden sus protagonistas, pero para otros es desesperación
y penurias sin cuento.
Que Europa esté al albur de lo que hagan o digan las autoridades de un país o un par de países y que algunas autonomías pretendan que lo suyo son las maduras, que las duras se las coman otros, no deja de ser un paradójico estado de cosas en el que hay de todo pero no democracia.
01 agosto, 2012
Si Simone de Beauvoir levantase la cabeza
Si
Simone de Beauvoir levantase la cabeza y observase los derroteros por los que
el neofeminismo - ese feminismo de nuevo cuño que ha convertido a todas las mujeres en madres y a la
maternidad en una ideología- está llevando lo que ella entendía como liberación
femenina, seguro que pediría que la dejasen en paz y dejasen de utilizar su nombre de forma
espuria.
Que
décadas después de su obra colectivos de
mujeres y partidos de izquierda, desde influyentes posiciones de poder, hayan
caído en la perversión lingüística y moral de hablar de la custodia compartida como régimen impuesto para defender las viejas
prácticas jurídicas y legales de que los hijos son de la mujer y por tanto tras
un proceso de separación es a ella a quien corresponde su custodia, seguro le
costaría asimilarlo.
Sin
embargo, eso es lo que está ocurriendo en nuestro país en pleno siglo XXI.
13 julio, 2012
12 julio, 2012
El neofeminismo y la paternidad
Lo que va más abajo lo había enviado como comentario
aquí, pero al parecer la libertad de expresión, de quienes no dudan en ejercer
de brazo ejecutor del neofeminismo y
realizar juicios sumarísimos como el que después de un video de 90 segundos le
permite concluir que alguien es “ un muy
mal padre”, no daba para tanto y el
comentario ha quedado censurado. Como no quería quedarme con la palabra en la
boca en este asunto ahora lo cuelgo aquí. Comienza con un párrafo de su contestación a Athini:
“Y la segunda cuestión a considerar es que la relación de hombres y
mujeres con el machismo-sexismo es como la relación de los negros y los blancos
en el apartheid, no es remotamente comparable y equiparable.”
Los nazis llegaron a
la conclusión de que entre un ario y un judío nada había en común.
Evidentemente eso no se consigue de la noche a la mañana, solo después de un
intenso entrenamiento ideológico un
humano puede llegar a negar la humanidad de otro. Pero una vez que se ha dado
ese salto su aplicación es como un automatismo y para un nazi allí donde había un
judío había un ser despreciable, no merecedor de respeto y con el cual nada se compartía.
Lo que apunta en su
contestación a Athini va por ese camino, entiende que los hombres y mujeres en
nuestra sociedad viven algo parecido a lo que negros y blancos en el apartheid
de la Sudáfrica anterior a Mandela. Por si alguien se ha perdido en lo que esto
pueda significar tomo de Wikipedia lo siguiente referido a dicho sistema:
“Una ley promulgada en 1950 reservaba ciertos distritos en las ciudades donde sólo podían
ser propietarios los blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros
lugares. Las leyes establecieron zonas segregadas tales como playas, autobuses,
hospitales, escuelas y hasta bancos en los parques públicos. Los negros debían,
por otra parte, portar documentos de identidad en todo momento y les estaba
prohibido quedarse en algunas ciudades o incluso entrar en ellas sin el debido
permiso.”
Bajo premisas de
este tipo, es decir, haciendo comparables las relaciones entre los sexos en la
España del siglo XXI con el odioso sistema de segregación racial del apartheid,
lo que se abre es esa brecha entre hombres y mujeres que después de
cierto entrenamiento acaba conduciendo a la idea de que solo puede ser un espejismo que entre ambos pueda haber algo común. Esta idea se ve reforzada por esa consideración en
bloque de hombres y mujeres que por supuesto termina anulando a las personas, y
personas es lo que somos, no género. Ese mundo sin fisuras que haría de hombres
y mujeres dos espacios completamente separados es solo una aberrante creación de quienes
sostienen la guerra de sexos como camino a alguna parte.
Solo desde un
enfoque de ese tipo se puede entender la virulencia contra la figura del padre
y la falta de empatía con quien lo encarna, en lo que solo es un spot
publicitario que si acaso estereotipase la figura de la mujer lo que
demostraría sería la perversidad de la sociedad patriarcal y a quien condenaría sería a la empresa anunciante. Como solo
desde una perspectiva tan sesgada y maniquea es posible sostener que el
maltrato infantil es cosa de varones; solo desde ese odio es posible negar lo
que todos los estudios demuestran y es el gravísimo perjuicio que se causa a
los chicos cuando se los priva de la figura paterna, y sólo desde esa
perspectiva es posible ignorar que quien juega un mayor papel en la
reproducción de la diferenciación de roles son las madres.
Claro que este tipo
de enfoques totalitarios para ser efectivos precisan que al mismo tiempo que
insuflan ese dualismo de buenos y malos, en este caso buenas y malos, cieguen
al adepto para que justamente rechace todas las pruebas que muestran
palmariamente que la realidad de las cosas no es esa y solo sea capaz de ver lo
que avala sus prejuicios. De otro modo no es posible negar tantas cosas al
mismo tiempo: neurociencia, estudios de campo sobre hijos criados sin la figura
patena, realidad del maltrato infantil y
de la tercera edad, etc. Como solo desde un profundo rechazo de uno mismo es
posible hablar de los hombres en tercera
persona y no explicar cuál es la gracia de la que uno estaría dotado y lo excluiría de ser un blanco más en el apartheid de género de la España actual tal como él mismo se empeña en calificar la situación de los sexos en nuestro país.
07 julio, 2012
Prefiero ser mujer
Hay un
esfuerzo consciente por parte del neofeminismo para que olvidemos la historia. Debería ser suficiente,
según su punto de vista, el esquema simplista del enfoque de género sobre el
patriarcado, como historia de dominación del hombre sobre la mujer en todas las
épocas y todas las culturas, adornado con esos minúsculos espacios en los que
ésta transcurre de otra manera y que permitirían vislumbrar lo hermoso que
hubiera sido todo si quienes “hubiesen gobernado” hubieran sido las mujeres.
Y no es
que yo pretenda llenar ese vacío en esta entrada, escribo lo anterior como pequeño recordatorio
de una realidad, pero también como introducción a la visión feminista de una
mujer: Esther Tusquets, nacida en 1936 y
que en 2006 ha publicado un libro con el título: Prefiero ser mujer, en el que se recogen artículos de la citada
autora sobre la condición femenina publicados, “sobre todo a finales de la
década de los setenta y principios de los ochenta del siglo pasado.”
Como en
los tiempos que corren cualquier referencia a esas fechas constituye adentrarse
en un terreno mítico en el que el mundo prácticamente no había salido de las tinieblas
originales, traer aunque sea muy extractado el relato de una mujer con esas
características me da la impresión de que puede ser enormemente ilustrativo de,
hasta qué punto basta la distancia de unas décadas para que el relato de una
época se pueda alterar completamente.
Y si
significativo es el título no menos lo es el párrafo en el que explica como se le ocurrió. Dice: “Porque, ¡claro que
a ningún hombre se le iba a ocurrir titular un texto “Por suerte soy un hombre”
o “Prefiero ser un hombre” –salvo como un gesto de provocación-, cuando llevan
milenios ocupando una posición de poder y disfrutando de muchos más privilegios
que nosotras! Equivaldría a proclamar algo tan obvio como “por suerte soy
blanco” o “por suerte soy rico”. Para remachar lo anterior cerrando el párrafo con la siguiente frase: “Aunque no
deja de ser curioso que todas las mujeres a las que he citado este título hayan
respondido unánimes y sin vacilar: “Yo también. A mí me gusta ser mujer”.
Sería
interesante bucear en esa realidad “discriminatoria” con las mujeres pero que a
todas hace exclamar: prefiero ser mujer, y no se me escapa que, honestamente, la
autora declara: “Hablaré, como siempre, del único mundo que conozco –el mundo
del que hablaba en mis artículos y que reflejo en mis novelas-, el de la clase
media acomodada del mundo desarrollado. Del horror, del espanto, que sigue
siendo la vida de las mujeres en la cuatro quintas partes, o en cinco sextas
partes del planeta, no puedo contar nada que no hayan contado mil veces
personas más competentes que yo…” lo que no le impide acabar de este modo: “He de reconocer que a mi nacer mujer no me ha supuesto graves
desventajas.”
Eran
otros tiempos, la dictadura de género y lo políticamente correcto no impedían a
alguien como ella reconocer que la mujer
podía ser celosa o mentirosa, o escribir con cierto tono de sana envidia: “Existe,
pues, una escala de valores muy distinta. En los chicos la belleza es sin duda
un valor positivo, pero no primordial, no tanto al menos como la inteligencia,
la aplicación en los estudios, las buenas notas, los logros deportivos, la
audacia, el valor físico que les lleva a trepar por los árboles o a liarse a
trompadas con los compañeros, e incluso su éxito como rompecorazones.”
Visto
desde la perspectiva de hoy, la benévola mirada de Esther Tusquets hacia los
chicos en los años 70, mirada que pretende el reflejo de un estereotipo
positivo, por contraste con la pasividad femenina, apenas si se mantiene en
alguno de sus elementos, y más bien parecería que a ese relato se le haya dado la vuelta como a un
calcetín. Claro que todavía no se había impuesto esa visión que ha convertido
al mundo en un lugar lleno de violadores y maltratadores dispuestos a hacer de la vida de las mujeres
un infierno.
05 julio, 2012
Formas de ver las cosas (y la vida)
No hace mucho tiempo leí una preciosa novela: Entre cielo y tierra,
del escritor islandés Jón Kalman Stefánsson. Como recoge la contraportada: “Los
personajes de la novela se sitúan hace poco más de un siglo, en un poblado de
pescadores de los fiordos occidentales, entre montañas escarpadas y un mar
capaz tanto de dar alimento como de arrebatar vidas. Siguiendo una tradición
centenaria, salen a pescar desde muy jóvenes en escuetos botes de seis remos en
los que, a menudo, para alcanzar los bancos de bacalao, reman durante horas
entre el oscuro oleaje. No saben nadar….
Ahora leo un
reportaje en le Monde en el que se habla de cómo se forjó la solidaridad femenina
entre las islandesas, como consecuencia del “abandono” a que las sometían sus
maridos pescadores, y del que extraigo el párrafo de más abajo.
Car dans cette
île isolée soumise à de rudes conditions climatiques, où les femmes ont
longtemps été abandonnées par leurs pêcheurs de maris, "une solidarité unique s'est
développée par-delà les oppositions politiques ou idéologiques. L'idée
générale, c'est : nous sommes des femmes, donc nous sommes ensemble", explique Halldóra Traustadóttir. Ce
féminisme "à l'islandaise" est une école à part entière.
02 julio, 2012
Catecismo de género
El problema de los catecismos es que no
permiten la innovación, se trata de repetir una y mil veces la misma cantinela,
hoy igual que ayer e igual que mañana y siempre. El corsé del género pretende
que bajo las expresiones patriarcal o
género existe algún contenido intelectualmente válido para analizar lo que pasa
en la sociedad cuando en realidad justamente constituyen instrumentos que lo que hacen es impedir la
comprensión y velar lo que verdaderamente está pasando.
¿Qué sentido tienen esos términos en una
sociedad en la que todos los derechos sobre la reproducción son de la mujer? Cuando una expresión como:
“Hablan de tribus del sureste
asiático que son guays porque no existe la palabra “padre”” a la que hacía referencia en un
comentario en la última entrada, habla muy claramente de la consideración que la
figura del padre tiene en nuestra sociedad; cuando la desigualdad jurídica y
social en perjuicio del varón no para de crecer.
Cuando hablar del fracaso escolar masculino o del equilibrio de sexos en
los primeros años de la escuela está vetado y el suicidio se ha
añadido a una larga lista de temas tabús que lo que tienen en común es que de ser más públicos acabarían por sí
solos con la leyenda de ese varón dominante, explotador y que vive a cuerpo de
rey con el que el neofeminismo se llena la boca un día sí y otro también pero
que la realidad cotidiana desmiente. Como desmiente esa mujer llena de virtudes y madre amantísima, incapaz del menor delito o la más mínima corrupción que nuestra sociedad y cada día más nuestra legislación se empeña en presentar como la única imagen de mujer posible.
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