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22 noviembre, 2013

A vueltas con la perspectiva de género

La perspectiva de género se ha hecho omnipresente: buena parte de los partidos políticos elaboran sus programas con perspectiva de género, las políticas sanitarias, de educación y otras se hacen con perspectiva de género, los presupuestos del Estado deben medir el impacto de género, la violencia de pareja es violencia de género… A pesar de esta omnipresencia y de la enorme importancia que ha adquirido en los últimos años para la vida de los ciudadanos y el funcionamiento de la sociedad se trata sin embargo de una gran desconocida que muy escasamente llega a la opinión pública y de la que parece que nadie quiere dar cuenta, una cautela y una prevención que para quienes no la compartimos ni en su concepción ni en su puesta en práctica no hace más que incrementar nuestra preocupación. 


Cuando en 1928 la feminista Margaret Mead estableció la conveniencia de separar el sexo biológico del comportamiento social de hombres y mujeres ideando el concepto de género, lo hizo pensando que de ese modo establecía una nueva categoría neutra capaz de dar cuenta sin sesgos de los roles sociales de hombres y mujeres, lo que visto desde la perspectiva de hoy no solo supuso una enorme ingenuidad sino que se acabó demostrando que estaba muy lejos de atisbar hasta qué punto ese nuevo concepto no evitaba la contaminación ideológica que se decía iba a superar.
Ya que, si su pretensión era combatir  la idea de que los roles y estereotipos sociales de hombres y mujeres como productos de la naturaleza,  lo cierto es que lo finalmente  conseguido fue el establecimiento de otros estereotipos, esta vez de fuerte contenido misándrico y dirigidos al hombre y eso sin que, paradójicamente, su rol como proveedor y protector haya mudado sustantivamente,  estereotipos que a cada paso y con más fuerza dibujan una figura masculina cargada de rasgos negativos y odiosos: dominadores, violentos, egoístas, padres ausentes...  
No es solo que en lo sucesivo lo que ella no negaba: la existencia de esos dos niveles de la realidad el sexo biológico, y el género como construcción social, terminase desapareciendo completamente y solo quedase su contenido como construcción cultural, como bien se encargó de enfatizar el feminismo a partir de los años sesenta: lo que  Sulamith Firestone expresó así  A diferencia del primer movimiento feminista, el nuevo movimiento feminista no tiene por objeto simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción de sexos misma: las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarán culturalmente”  
y Kate Millet la creadora de: “lo personal es político” de esta forma: “en el nacimiento no hay ninguna diferencia entre los sexos”“la personalidad psicosocial se forma en fase postnatal”, es que en la exacerbación de esta tendencia la teoría queer no solo considera que las diferencias biológicas entre los sexos no son reales, es que sostiene que los humanos podrían subsistir de manera asexuada.
De tal modo que, tratando de escapar de la naturaleza como fijadora de los sexos y los roles sociales, la perspectiva de género nos ha conducido a la negación de naturaleza misma,  a la negación de los sexos en el plano biológico, y  con ello a múltiples callejones sin salida, del que no es el menor la negación de toda la ciencia de los últimos decenios para la que las diferencias biológicas entre los seres humanos no se circunscriben a su morfología o sexualidad, sino a todo su ser incluidos por supuesto su sistema neurológico y su sistema hormonal,  y ello con importantes consecuencias tanto en su sicología como en su comportamientos,  y, desde luego,  poniendo de manifiesto el profundo error de concebir a los humanos como una tabla rasa en la que solo se comenzaría a escribir después del nacimiento.  
Y es en esta tesitura entre ciencia e ideología, entre riguroso pensamiento científico e ideología de género, que llama la atención que en nuestro país: partidos políticos, medios de comunicación y en general múltiples instancias del Estado y los poderes públicos , hayan optado no por lo que cabría esperar: la ciencia, sino por  la llamada "perspectiva de género", trasladándola no solo a múltiples leyes y disposiciones, por ejemplo, toda la legislación de género, sino pretendiendo convertirla en una especie de filosofía oficial y  pensamiento único  a aplicar en todos los ámbitos de  la vida cultural, social y política y arrumbado con todo lo que no se ajuste a ella al extrarradio de la vida social y del propio sistema. En mi opinión el género ha derivado en un producto ideológico de ínfima calidad que, tomado como pretenden algunas y algunos como eje vertebrador de la sociedad, no solo no augura una futura sociedad mejor, sino que  está en la base de algunos de los problemas sociales en que vivimos inmersos. Abrir un debate sobre todas estas cuestiones se hace cada día más perentorio.

20 noviembre, 2013

Ciencia según el sexo

No seré yo quien niegue la importancia y el interés de los estudios históricos sobre las relaciones hombre-mujer, pero como desde la  sociedad civil y las instancias de la cultura no seamos capaces de dar cuenta de los atropellos manifiestos que ahora mismo se están cometiendo por el lado del neofeminismo y su “perspectiva de género” que bien podríamos denominar “perspectiva neofeminista” o “como convertir en ciencia lo que nos interesa, contando además con el apoyo oficial no solo en su financiación sino en su divulgación” es muy posible que cuando lo queramos hacer nos encontremos con un statu quo en el que la opinión de las “expertas” y “expertos” que circulan por radios, televisiones y prensa en general, habrá pasado no solo a la legislación donde ya está, o los programas de algunos partidos donde también, sino que habrá cuajado en el imaginario de las gentes y las dificultades para restablecer un mínimo de racionalidad y ecuanimidad serán francamente difíciles por no decir imposible.

Habremos llegado a un estadio en el que un concepto como el de género, habrá cuajado en la legislación y los medios oficiales y hasta quienes van de "expertos" (en sus círculos se pretenden científicos sociales) en lugar de cuestionarlo en su ontología lo tomen como un dato más de la realidad tan incuestionable como que en primavera llueve.  Lo más lamentable de estudios como los que ahora circulan profusamente por los medios hablando de la violencia en el mundo adolescente y juvenil,   presentados con el marchamo oficial de la ministra de  sanidad Ana Mato y financiados con fondos públicos, no es ya que eleve a categoría de verdad los estudios “unisex” señalando que solo los chicos espían las comunicaciones a sus novias, o que solo ellos ejercen algún tipo de violencia sobre ellas, no es solo que hallen un único culpable: él, sino que por esa misma lógica unisex dejan impune y exculpan la violencia que ellas ejercen sobre ellos, para la que en consecuencia no habrá que establecer ninguna medida de corrección y sobre la que nada habrá que decir ni en los planes de estudio ni en ningún otro nivel  porque no existe. Hemos regresado a un estado de civilización tan bárbaro que lo no es oficial no existe. 


18 noviembre, 2013

Sobre cuernos

Imaginaros por un momento una Nueva Revista femenina que en su número inaugural publicara un artículo con el título: Cuernos, en el que,  después de hacer añicos la imagen de la mujer, concluyese que ésta debía aceptar de buen grado los que su hombre le pusiese porque en ello residiría la verdadera igualdad. ¿Difícil, no? 

Pues referido al hombre no solo no es difícil sino que  se ha hecho realidad   en el nuevo suplemento: ICON, de El País dirigido a los hombres. Por supuesto estas cosas han dejado de ser asuntos de cada pareja,  cosas sobre las que quienes pueden y deben decidir serían los y las implicados, para pasar a asunto público sobre el que se establece un canon de género.


Me resulta llamativo ese afán de las dueñas de la moral por decirnos qué está bien y qué está mal, qué debemos aceptar de buen grado y qué nos convierte en machistas y maltratadores. Como me llama la atención esa moral ambivalente y acomodaticia según la cual está bien si es del agrado de la mujer, o al menos eso cabe suponer,  y está bien hoy lo que solo hace un par de días  constituían los signos más evidentes de la sociedad machista y patriarcal: cuernos, pornografía (si acaso va dirigida a ellas y transmite valores), el sado (siempre que sea rosa), etc.
La versión lúgubre y al parecer menos igualitaria quedó reservada para El País semanal de la semana siguiente en el Stephen Grosz nos ilustra sobre un doble caso de infidelidad sufrido por madre e hija en un artículo con el expresivo título de: Pasión por la ignorancia.



10 noviembre, 2013

El psoe y la Igualdad

En la ponencia que este fin de semana discute el PSOE se contiene lo siguiente en relación a la IGUALDAD (pga. 274 y sgtes.)

IGUALDAD PARA GANAR EN BIENESTAR Y COHESIÓN SOCIAL. La crisis, junto a las políticas de austeridad y los recortes en derechos que está aplicando la derecha española, están incrementando las desigualdades económicas entre el conjunto de la población, pero además están haciendo aún mayores las desigualdades de aquellas personas que partían de una situación desigual. 

1295. Los recortes sociales, tanto en derechos como en servicios, y el desmantelamiento del Estado del Bienestar, inciden negativamente en el empleo de las mujeres, en sus ingresos y en su calidad de vida. 

1296. En España está creciendo de manera alarmante el riesgo de exclusión social y la pobreza. De las personas en estas situaciones muchas se corresponden con familias monoparentales. Según datos del INE, el 40% de las familias monoparentales están por debajo del umbral de la pobreza, y una gran mayoría de estas familias tienen como responsable principal a mujeres. 

1297. Si nos detenemos en el sistema de pensiones, son muchas las mujeres mayores que se están haciendo cargo de la solidaridad familiar con pensiones de por sí ya muy reducidas. Si atendemos a la dependencia se ha procedido al desmantelamiento y colapso del sistema creado por los gobiernos socialistas. Y este colapso afecta principalmente a las mujeres, puesto que son el 67 % de las personas beneficiarias de la Ley y un 95% de las cuidadoras.

1298. En definitiva, actualmente España vive una verdadera involución ideológica, que está frustrando las expectativas de muchas mujeres jóvenes, y profundizando en la pobreza de mujeres mayores. La combinación del recorte del Estado de Bienestar más las políticas ultraconservadores del Gobierno actual conlleva que muchas de las conquistas democráticas en Igualdad estén desapareciendo. La apuesta de los y las socialistas por las políticas sociales y de bienestar debe tener en el centro de su acción y en su pensamiento la lucha por la Igualdad.

En lo relativo a la salud el contenido es del siguiente tenor:

1304. El Derecho a la salud

Recuperar el carácter universal del sistema público de salud, incorporando la perspectiva de género en la prevención de la salud, las intervenciones diagnósticas y terapéuticas. Garantizando la atención ginecológica y la prevención de cáncer de mama, e incorporando los anticonceptivos de última generación en la cartera de servicios comunes del Sistema Nacional de Salud.

1305. Es necesaria además la atención integral a las mujeres con discapacidad, adecuando los servicios sanitarios y prestaciones a su realidad

Como todo el mundo sabe los hombres de este país no tenemos problemas de desempleo y pobreza, tampoco de salud, ni tan siquiera los que sufren discapacidad, al menos si nos hemos de fiar de lo que dice el psoe. 

La cuestión sería explicar: ¿cómo es posible que un partido político que ha estado en el poder 20 de los últimos 30 años, puede debatir unas propuestas programáticas que en lo relativo a la igualdad ignoran al varón y tal hecho ni tan siquiera sea mencionado por alguno de los cientos de comentaristas del evento? ¿Qué tipo de anestesia política ha convertido la exclusión en justicia e igualdad? 

02 noviembre, 2013

Normalizar el debate por la igualdad

La que se considera por muchos y muchas  como mayor transformación social en muchísimo tiempo: la igualdad y no discriminación por razón de sexo, hay  quien pretende que se produzca sin debate, sin  discusión ni deliberación, sin necesidad de libre asunción y acuerdo, desde el puro acatamiento y el silencio.

Y para ello se han dotado de una ideología, con la que pretenden que todos comulguemos, según la cual: el hombre, el varón, debería permanecer callado por cuanto ya ha disfrutado de suficiente poder en los últimos milenios y, porque cualquier intervención suya, dado su irrefrenable deseo de poder, solo tendría por objeto la recuperación del estatus perdido.

Estrategia que no se diferencia en nada de tantas otras coartadas como a lo largo de la historia han esgrimido todas y todos aquellos que pretendiendo legitimar  sus ambiciones de poder  necesitaban presentar al otro como el indigno,  como la negación de todo lo bueno y la fuente de todo mal, como aquel a quien había que condenar al ostracismo  si se ansiaba que los males de la sociedad tuviesen arreglo.

Y esto con los peores métodos. Ahí están las feministas históricas caídas en desgracia, tratadas con el mismo rasero que desde los regímenes comunistas se reservaba a los revisionistas y a los disidentes. Ahí están Elisabeth Badinter y María Sanahuja consideradas vulgares machistas. Ahí está Empar Moliner y tantos otros que de articulistas que escribían con regularidad en sus periódicos o hablaban por la radio y la televisión nada sabemos a no ser que no están en los medios que fueron durante muchos años sus centros de trabajo. Y ahí está la labor callada y de censura que se ejerce contra  tantas personas, libros  y documentos.

Y sobre todo ahí está el silencio sobre estas cuestiones solo roto por la opinión de los “expertos” que pontifican y deciden todo lo que hay que hacer para la “defensa de los derechos de la mujer” que son los términos en que han decidido que deben tratarse las cuestiones relacionadas con la igualdad.  Expertos que jamás encuentran ninguna esfera de atención a los varones: sea que se hable de educación, servicios sociales, enfermedad mental y suicidio, siniestralidad laboral, derechos de los padres: custodia compartida, permiso paterno, etc.

Y ahí está el silencio político solo roto para anunciar por parte del PSOE cosas como esa última de listas cerradas con cremallera y obligatorias para todos o el Gobierno anunciando nuevos fondos para las organizaciones feministas y las políticas de género, pero sin que jamás sea necesario explicar el por qué de una cosa y la otra, ni se despierte recelo más que en sectores minoritarios porque jamás se rindan cuentas de esas políticas ni se explique la perentoriedad de las mismas y si los fondos han servido para algo y utilizados convenientemente.

Y aquí estamos en pleno siglo XXI reclamando el derecho al debate de ideas sin apriorismos ni anatemas, sin que los argumentos puedan ser perseguidos, rechazados, ninguneados y siempre que se puede censurados porque lo que propone es custodia compartida, o derogación de la Ley contra la violencia de género, o cese de las políticas de discriminación positiva no justificadas por ningún otro motivo que no sea la asunción de que la mujer siempre está en desventaja en esta sociedad, pero sobre todo porque con tal proceder lo que se procura y consigue es una profunda discriminación hacia el varón heterosexual al que se ha convertido en chivo expiatorio de todos los males sociales.

Normalizar el debate sobre la igualdad de hombres y mujeres, aplicarle los mismos criterios que a cualquier otra cuestión social y política debe ser exigencia de todo demócrata que se precie y de cualquier persona consciente de que la deriva que el tratamiento de estos temas y  sus políticas ha tomado precisan de una profunda corrección porque tanto la filosofía sobre la que se asienta, como los procedimientos utilizados: ausencia de debate y crítica, imposición unilateral y exclusión, no nos están conduciendo más que a la fractura social y a generar más problemas de los que se dice resolver.

Y a esos efectos algo debiéramos  aprender  del boicoteo a la custodia compartida que desde el primer momento de su tramitación el lobby feminista en las Cortes consiguió con alevosía y nocturnidad enmendando el texto a última hora, para a continuación impedir que grupos que como el PSOE reconocieron un error en la votación que se subsanaría más adelante jamás volvieran a hablar del tema o cómo fue posible que el Tribunal Constitucional tardase siete años en declarar inconstitucional el inciso del artículo 92.8 del Código Civil que establecía como preceptivo un informe “favorable” del Ministerio Fiscal para que el juez pudiera acordar la guarda y custodia compartida de un menor. ¡¡¡Y todavía hay quien pretende que el poder es de los hombres!!! 

Y haya tenido que ser el Tribunal Supremo quien en sentencia de este año establezca, que tras la sentencia del Tribunal Constitucional 185/2012, de 17 de octubre, la adopción del régimen de guarda y custodia compartida ya no depende del informe favorable del Fiscal sino, únicamente, de la valoración que merezca al Juez la adecuación de dicha medida al interés del menor, que la guarda y custodia compartida no sea lo excepcional sino la regla general siempre que no resulte perjudicial para el menor, ya que "el mantenimiento de la potestad conjunta resulta sin duda la mejor solución para el menor en cuanto le permite seguir relacionándose establemente con ambos padres".

Para vergüenza de los grupos políticos, alguno de los cuales todavía seguía subvencionando conferencias con títulos tan escalofriantes como "Custodia compartida: otra forma de violencia de género", grupos que por cierto gozan de subvenciones oficiales y una cercanía al poder de la que por supuesto están excluidos los padres y los partidarios genuinos de la custodia compartida y que siguen haciendo todo lo posible para torpedear la nueva regulación y que la ley que salga mantenga todo lo que pueda del actual statu quo. 

Y mientras todo esto sucedía y sucede decenas de miles de padres y  de hijos han sido condenados al dolor de la separación, sin que los que se arrogan un día sí y otro también la empatía se les moviese un músculo de la cara y, por supuesto,  viendo como el feminismo y las fuerzas políticas perdían cualquier tipo de credibilidad. No, las políticas de género no son neutras e inocuas, sino que pueden provocar  mucho dolor y mucho estrago como demuestra lo acontecido en la última década en relación con la custodia de los hijos en nuestro país. Y alguien debiera asumir la responsabilidad social y política de tal estrago.


28 octubre, 2013

“De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo”

Hace un tiempo se llevó a cabo una campaña institucional contra el maltrato a las mujeres, extendida también a algunos países de Latinoamérica que tenía por lema lo siguiente:

Ella dice: “De todos los hombres que haya en mi vida, ninguno será más que yo
El dice:    “De todas las mujeres que haya en mi vida, ninguna será menos que yo”

Algunos evidentemente criticamos la falsa igualdad así formulada ya que lo que ninguna de las dos expresiones excluye es la posibilidad de que ella sea más que él o él menos que ella, posibilidad que con toda claridad queda abierta,  y así  lo hicimos saber en su momento. Si de verdad  fuese la igualdad lo que pretendiese lo más sencillo serían dos expresiones simétricas.  

Pero visto en perspectiva hemos de concluir que las citadas expresiones no se han limitado a una más o menos desafortunada redacción de un lema de una campaña de propaganda, como sus promotores en su momento quisieron hacernos creer, porque lo cierto es que las políticas de género se ciñen con precisión al contenido de esos mandatos y sea cual el campo de las políticas a los que las apliquemos.

Sea que nos refiramos a una separación donde la única igualdad garantizada es la de ella, no digamos la violencia de pareja donde ya sin tapujos se contempla un diferente trato, pero mucho más allá de esas políticas sucederá que la política educativa, sanitaria, de empleo público, de promoción a cargos públicos... las únicas desventajas contempladas son las que afectarían a la mujer no así las que afectasen a los hombres.

Y de ese modo interesa promover políticas que consigan que la mujer no quede en desventaja en los estudios de ciencias y las carreras técnicas pero el fracaso escolar masculino ni tan siquiera se reconocerá en su especificidad,  como se promoverá el empleo femenino en aquellos ámbitos en los que se encuentre en minoría pero no habrá correlato en los que su presencia exceda del 60, el 70 o el 80%.  Llegando al súmmum de la incoherencia cuando se defiende esa mayoría aplastante de mujeres en al ámbito sanitario, la educación o los juzgados de familia, pero se reclama con el mismo ahínco  la paridad en otros ámbitos en los que sí está en minoría.


Con lo que es fácil concluir que la llamada igualdad de género a lo que más se asemeja es a lo que en términos populares se denomina ley del embudo o, lo que con mayor carga política se expresa cuando se dice que la igualdad formalmente es para todos, pero en la práctica lo es más para unas que para otros. 


20 octubre, 2013

El género como ilusión

Este párrafo: "No tan rápido. En primer lugar, más estudios recientes muestran que las diferencias de género en el número de parejas sexuales se reduce o desaparece del todo si a las mujeres se les dice que están conectadas a un detector de mentiras y que la información que proporcionan será confidencial. En otras palabras, cuando una mujer se siente lo bastante segura o de otro modo obligada a contar la verdad sobre su conducta sexual, la historia que cuentan se asemeja a la historia masculina. Más aún, si las mujeres creen que no resultarán dañadas y que el sexo estará bien, su disposición a tener sexo casual se iguala con la de los hombres."

de esta entrada pone al descubierto algo de extraordinaria importancia para entender algunas de las más relevantes cuestiones de género, al mostrar como la cultura (la ceguera masculina y el disimulo y ocultación femeninos) impide que veamos con claridad los comportamientos de ambos sexos y seamos capaces de convivir decenas y centenares de años bajo verdaderas ilusiones como la de que solo los hombres eran infieles o, más exactamente, una importante mayoría de hombres era infiel a su pareja pero solo una pequeña minoría de mujeres también lo era. Hoy no solo los lugares de contactos de internet, también los estudios más rigurosos ponen de manifiesto que tal cosa no solo era imposible estadísticamente tampoco socialmente comprensible, máxime si tenemos en cuenta el número de hijos nacidos en el matrimonio pero que el ADN demuestra que no se  corresponden con  quien se creía su padre biológico. 

Estas dos entradas: aquí y aquí de: La cause des hommes, muestran otras formas de esa misma ilusión al conseguir ocultar, a los ojos de la sociedad, la violencia conyugal sufrida por los varones, pero también el tabú de la pedofilia femenina. 

17 octubre, 2013

¡Curiosa igualdad!

Leyendo el documento sobre el impacto de género de los Presupuestos generales del Estado queda, por si a alguien le quedase todavía  duda,  meridianamente  claro el significado de la igualdad que con tal concepto se mide.  Esa igualdad de género que es a la igualdad lo que la democracia orgánica  a la democracia: mucho de orgánica y poco de democracia, para nuestro caso mucho de género pero muy poco de igualdad. Nada en relación con el permiso paterno, uno de los más raquíticos de Europa y desde luego nada que ver con lo que se estila en países con los que sí competimos  en otros aspectos de esta igualdad,  particularmente los nórdicos. Como nada de favorecer  o fomentar un mayor  contacto de los niños con la figura masculina en los primeros años de la vida, particularmente en el jardín de infancia o en la educación primaria.

Uno esperaría encontrar una referencia al fracaso escolar masculino pero no la hay, y esto es especialmente grave ya que el más importante se produce en los tramos de la educación obligatoria. Como esperaría  una referencia a por qué dado el importante volumen de recursos dedicado a la salud reproductiva y sexual los varones después de una prostatectomía radical han de pagarse de su bolsillo los tratamientos, en muchos casos costosos e indefinidos, o una explicación a por qué si en las administraciones públicas las féminas ya son muy holgada mayoría, particularmente las de más reciente creación como las autonómicas, el empleo que se sigue promocionando es el femenino. También sin referencias en cuanto a los sin techo.  Los ejemplos podrían multiplicarse.

En un documento lleno de llamadas a la igualdad, la paridad y la equidad y donde se reclama la paridad de las mujeres en los consejos de administración de las empresas y la universidad, o la equiparación del número de hombres y mujeres en las federaciones deportivas, nada se dice de por qué en los juzgados de familia el número de juezas puede exceder ampliamente del 80 %,  y que  esa mayoría se extienda al personal que interviene en  todo el proceso de asignación de custodias: equipos psicosociales, abogados de familia y personal de los juzgados de tal manera que  un hombre en esa situación pueda convertirse en el único varón ante todos ellos. Y eso por no mentar que la mayoría de esos equipos están formados en la teoría de género.

Se siguen subvencionando los estudios sobre el sexismo del lenguaje, como si no nos encontrásemos ante un inmenso fraude intelectual puesto de manifiesto desde la RAE, del mismo modo que se subvencionan todo tipo de  estudios y agrupaciones de género, pero nada se diga de la escasísima presencia masculina en la comisión de igualdad del Congreso, como tampoco de cómo ha sido posible que desde la televisión pública se ofreciese durante años una parrilla en la que todos los magazines y las principales figuras de los informativos eran mujeres, como no se dice nada de esas oficinas públicas  en las que compuestas por decenas de personas detrás de una mesa de ordenador la figura del trabajador masculino no existe ya que todos los puestos están ocupados por féminas.  En fin no se trata de hacer un relato exhaustivo porque no tendría cabida en una entrada de blog pero es evidente que nos encontramos ante una igualdad descompensada y,  desde luego,  no a favor del género masculino.

Pero me gustaría añadir dos notas más a esta entrada que tienen que ver con el tratamiento de estos temas desde las instancias oficiales  y las académicas.  La primera tiene que ver con el silencio de ambos sectores en la denuncia de estas desigualdades e inequidades: a nadie debiera pasar desapercibida que en plena crisis el empleo público más de 200.000 haya ido a parar todo a las mujeres. Como tampoco se explica el silencio del mundo académico  y los profesionales que trabajaban en el campo social ante el increíble estrago que en ese terreno se está produciendo al trasladar a ámbitos como la psiquiatría  esa amalgama de variables según la cual los cambios de humor se conceptúan enfermedad mental al lado de la esquizofrenia o el autismo, y en un totum revolutum no se distingue entre variables subjetivas y variables objetivas lo que, inevitablemente, más que clarificar para lo que sirve es para ocultar y  convertir lo que debiera ser ciencia médica y social en mera ideología.


Estamos muy lejos de aquel feminismo de carácter democrático y base popular de otros tiempos ya que ahora éste se encuentra entretejido en todas las instituciones  y de modo particular en las de la Unión europea y la ONU desde donde  dictan magisterio y establecen normas sin que hasta el presente se hayan tropezado con la mínima oposición, como si de un nuevo despotismo,  éste de género, se tratase. 


11 octubre, 2013

Nueva Ilustración

Este país está necesitado de una nueva Ilustración, no porque hubiera habido alguna vez la primera, que salvo para  reducidos grupos de nuestra sociedad nunca ha sido así, sino porque aunque animada de un espíritu semejante  a la que en su momento alumbró la Ilustración francesa habría que construirla desde los presupuestos de la ciencia y la cultura de nuestro tiempo.

En mi opinión la ciencia junto a las grandes cimas del arte,  la literatura y la filosofía representa lo más grande que ha creado el ser humano y la base sobre la que construir una sociedad mejor en lo individual y lo colectivo. Y esto que debiera ser algo que no haría falta recordar, se está haciendo muy urgente repetirlo y defenderlo a tenor de lo que vemos y observamos cada día ya que, como dice Muñoz Molina en este artículo:  En España algo que nunca ha faltado son los defensores de la ignorancia.

Ya en su momento, por los años 70 del siglo pasado,  Umberto Eco anunciaba que caminábamos hacia una nueva Edad Media y, si la primera vez que tuve conocimiento de tal afirmación se me hacía difícil ver algo tan rotundo, hoy mis dudas son menores a tenor de lo que estamos viendo en terrenos tan variados como la política: lo universal ha muerto y ya solo cabe la defensa de los particularismos, en lo jurídico: desde diferentes ángulos del derecho se nos retrotrae a una negación de un derecho igual para todos y so pretexto de defensa de determinados colectivos se recupera la división existente en el trato a los ciudadanos según su sexo, su orientación sexual incluso su procedencia territorial, o en lo cultural donde la teoría de género y el posmodernismo lo ocupan todo.


Y se hace más imprescindible porque los sectores con mayor poder social y político no solo han dado la espalda a la ciencia y la cultura, sino que se han convertido en el bastión para impedir que el pensamiento crítico,  que la difusión de la ciencia y la cultura cobren el protagonismo que necesitamos para superar el pensamiento único y el marasmo que en  lo económico, lo cultural y lo político vive nuestra sociedad. Leyendo estos días las reacciones del statu quo ante los resultados de la PISA de adultos que sitúan a nuestro  país a la cola de la OCDE,  o las últimas entradas de Malaprensa en las que la voluntad de falsificación de datos y estadísticas  se hace moneda corriente, esta necesidad me parece todavía más urgente.