Como en algún momento del debate en la bitáoora salió si en el presente eran ellas o ellos quienes tomaban la iniciativa, una respuesta nos la da Roser Pérez Simó en una entrevista publicada en El País semanal de 30 de marzo de 2008, quien a la pregunta de:
¿Quiere decir esto que las chicas toman ahora más la iniciativa? Responde:
Sí, ellas tienen un papel mucho más activo. Y a veces las veo con tanta ansiedad respecto al sexo que me hacen sufrir. Porque no las veo con el aparato mental capaz de gobernar la situación. Se sienten empujadas y acaban siendo víctimas de un impulso más que de un deseo real. Y si no tienen relaciones, se sienten fatal. ….
También en la entrevista sale una encuesta realizada en el País Vasco en la que se preguntaba a adolescentes si se habían sentido forzados a hacer el amor y la respuesta es que ese sentimiento lo tienen más los chicos que las chicas.
Creo que en su momento no nos referiamos a la adolescencia, ni lo de la iniciativa se refería a la primera relación, pero me pareció tan interesante la entrevista y los datos de más arriba que por ese motivo los traigo aquí. El mundo está cambiando a gran velocidad y es convenientemente revisar datos e ideas si no nos queremos quedar completamente desfasados hablando de algo que pudo haber sido pero ya no es.
Sólo un detalle más. Aún cuando creo que hay corrección en las preguntas y respuestas, nadie puede sustraerse a su condición y a ambas pero particularmente a la entrevistadora se le nota que es mujer, pues alguna de la preguntas está formulada en un tono que me parece poco considerado, como cuando formula la siguiente:
Pero con tanta urgencia, muchas chicas se pierden la oportunidad de hacer una buena elección en su primera relación y acaban acostándose con el primero que encuentran en una discoteca.
Me suena como muy despectivo lo de "con el primero que se encuentran" pues digo yo que será otro adolescente como ella, que estará tan desorientado como ella misma, pero que además no es quien tiene la capacidad de elegir. No estaría mal hacer algo más de esfuerzo por ponerse en la piel del otro.