Parece que el tono de la denuncia por el día internacional de la mujer ha decaído bastante. Ahora, y ¡ojo! todos los periódicos publican lo mismo, ya no se habla de menor remuneración, ni de peores trabajos, ni de mayor tasa de paro… Ahora el tema parece estar en la tasa de actividad 66 % para los hombres por 53 % para las mujeres. Eso sí obviando un dato decisivo y es que las mujeres renuncian a emplearse en montón de sectores, aquellos más duros y penosos, razón que seguramente explique ese desfase más que cualquier otro motivo.
Tengo que aclarar también lo de la menor remuneración porque ayer la vicepresidenta primera del Gobierno escribió un artículo en El País con el título: La tarea de nuestro tiempo, en que utiliza un verdadero hallazgo lingüístico para poder seguir hablando de discriminación salarial a sabiendas de que tal cosa no existe, y la tal expresión es: “Menos salario por un mismo trabajo…” con lo que efectivamente no habla de menos salario por igual trabajo, o por el mismo trabajo, sino por un mismo trabajo expresión lo suficientemente ambigua como para inducir a la confusión de sí realmente es por el mismo trabajo, o en realidad se trata de esa variable sin valor explicativo que equivaldría al salario medio o a un trabajo sin tener en cuenta ni las circunstancias de: categoría, duración, etc.
Por lo demás el artículo de Ángeles Caso, aún cuando en teoría parece dirigido contra los hombres, en realidad a quien desmiente es a todo el feminismo a lo largo de su historia que siempre afirmó que los hombres habían confinado a las mujeres a la casa y las tareas del hogar. Pero, en fin, tratar de seguir una línea de argumentación con las feministas es poco menos que imposible ya que lo que hoy es prueba de algo, mañana es posible que sea prueba de lo contrario. En lo único que parece haber unanimidad y unidad de criterio es en culpar a los hombres y la sociedad (a la que ellas consideran hija del hombre) de todos sus males.