El lunes pasado visioné en la Sexta el programa del Follonero con Olga Viza e Iñaki Gabilondo. Me pareció interesante y creo que bien llevado, como me gustó lo que dijeron los protagonistas citados. De todos modos hubo un momento en el que el Follonero le recordó a Olga Viza que Matías Prats seguía presentando telediarios y ella no. La respuesta de Olga Viza no fue en línea con lo más previsible desde la pregunta, sino que recordó que en la actualidad y en relación con las mujeres se está cuidando más el “continente que el contenido”. Pero escribo esto a cuento de la necesidad de muchos de presentar a la mujer siempre como la víctima, incluso olvidando que quizá la discriminación no está más que en su cabeza. Aunque, ya se sabe, en lo social no actuamos en base a lo “real”, que normalmente permanece bajo mil capas y de lo que sólo vemos la cáscara, sino justamente en base a esa apariencia.
Lo cierto es que eso sucede a diario, y normalmente quien así actúa ni tan siquiera se ha tomado la molestia en comprobar si de lo que habla es algo que conoce o lo hace de oídas. Lo oigo en Radio 3 donde se cargaron a un montón de buenos profesionales, se lo oigo al Follonero el día que va a entrevistar a Iñaki, se lo oigo a cualquiera referido a la discriminación salarial, como se lo oigo a todo el que pretenda hablar de conciliación de la vida laboral y familiar. En el terreno de la “apariencia” la condición de la mujer guarda muy poca relación con la realidad, que es un poco más profunda, y que para conocerla exige preocuparse y leer e indagar por cuenta propia, y por eso, y contra la opinión de algunos, el trabajo de desvelar, de sacar a la luz esa realidad latente que subyace bajo la capa de apariencia se hace absolutamente imprescindible. No en vano esa capa existe y es resistente gracias al ingente y constante trabajo del feminismo a lo largo de mucho tiempo.