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27 mayo, 2011

Faltan explicaciones

Si el blog Mujeres que pretende ser el escaparate y la parte más abierta y tolerante del feminismo con una invitación directa a la participación de los hombres, para defender a quien no precisa de defensa como Christine Lagarde, necesita echar mano  de argumentos tan sexistas como los utilizados por Berna González Harbour aquí, argumentos ratificados por Ricardo Querol, ¿cómo será esa parte del feminismo que no conocemos y que tantas explicaciones debe a la sociedad? 


13 febrero, 2011

Sobre el blog: Mujeres

Aún cuando hace un par de días dejé este comentario: “A algunos les gusta soñar que el mundo nace con ellos. Les resulta fácil pensar que todos los hombres anteriores a él y sus amigos, si se quiere generación, actuaban según un discurso aprendido. Discurso que ya no es el suyo porque ha sido capaz de liberarse de todas las cadenas y de ese modo construir un discurso justo y libre. Pero quizá, sin apenas darse cuenta, su discurso no sea tan libre y escriba más al dictado de lo que pudiera parecer a primera vista. Por ejemplo, es capaz de escribir: los salarios de las mujeres son inferiores un 26 %, pero sería incapaz de citar un sólo caso en que una mujer cobre un 26% menos que su compañero varón por el desempeño del mismo trabajo y. para calibrar lo que en una afirmación así hay de error, hemos de pensar que debería encontrar no un caso, sino ocho millones.”  aquí

Hoy me gustaría referirme un poco más en extenso al contenido de este artículo porque me parece que resume bastante bien el argumentario de los llamados profeministas: con todos sus lugares comunes, su mala conciencia, su lenguaje de doble o triple uso, por ejemplo, la palabra posmacho primero utilizada para los comportamientos de Berlusconi o el alcalde de Valladolid, pero luego ampliada al conjunto de los hombres, excluidos como no podía ser de otra manera, gentes como él; y por qué no decirlo con total ausencia de rigor. 

Para empezar ni una sola explicación a por qué un espacio para mujeres y no uno para los hombres, como si quien gozase de los apoyos oficiales y extraoficiales no fuese el feminismo con toda su administración paralela y todos sus resortes de poder, con el apoyo sistemático a todas sus propuestas mientras las asociaciones de padres separados o los colectivos por la custodia compartida no sólo son negados y ninguneados también presentados como asociaciones de maltratadores. Como si aquí estuviera garantizada la custodia compartida y  la presunción de inocencia que estuviera en entredicho no fuera la del varón sino la de ellas.

Pero yendo más en concreto al contenido del escrito me sorprende la enorme distancia existente entre los objetivos que para dicho espacio señala Gabriela Cañas, quien los sitúa en penetrar en “los núcleos duros de la política, la empresa, la banca y los medios” y el señalado por el autor de este artículo: “Por eso, aunque el discurso igualitario pueda resultar a veces cargante, sigue haciendo falta pedagogía. Por eso hacía falta este blog.” La distancia entre lo que una y el otro dicen no pueden ser mayor,  aunque quizá nadie se atreva a negar que  se trata de un instrumento más del poder del feminismo institucional.

Otro aspecto reseñable del escrito es esa sempiterna tendencia a considerar que hay un ser humano a quien cabe exigir toda la responsabilidad y otro ser humano que por la misma queda descargado de cualquier obligación. A ese respecto: por qué confusión del posmacho en lo de abrir la puerta y ceder el paso o en lo del piropo, si después de oír del feminismo durante décadas que había que acabar con esas prácticas patriarcales, hasta situar el piropo en la categoría de acoso, la presidenta de la comisión de igualdad del Congreso y ex ministra Carmen Calvo ha expresado que a ella esas cosas le gustan… ¿De quién es la confusión?


Pero también a cuento de qué seguir hablando de los galanes que abofeteaban antes de besar cuando las cosas han cambiado tanto y ahora quienes reparten bofetadas con motivo o sin él son ellas, y desde determinadas tribunas femeninas no se tiene empacho en pedir que quién se quede en casa o renuncie a su carrera sea él. No entiendo por que seguir en el pasado si la realidad presente ha dado la vuelta a esas prácticas como un calcetín. A no ser que se nos quiera ahorrar la explicación de por qué lo que antes era detestable, ahora se  silencia o  en qué momento las bofetadas han pasado de ser machistas a justificadas.


En lo que hace referencia al trato dado a las ministras quizá sirva una simple anécdota para saber si han sido peor tratadas ellas que ellos, dado que la acusación de sexismo está presente incluso cuando quien las critica son otras mujeres, incluso mujeres feministas. Pepe Blanco harto de que Esperanza Aguirre le llamase Pepiño, se atrevió a llamarle Esperanzita una vez y fue tal la reacción que lo de Pepiño todavía continúa, lo de Esparanzita duró un día. En cualquier caso quien mejor podría explicar lo que ha pasado con ellas sea quien en su momento las nombró para después cesarlas porque interpretó que la imagen del Gobierno se había deteriorado grandemente y decidió que lo que hacía falta era un Gobierno con otra composición.


En relación a lo del menor salario valga el comentario de más arriba y en cuanto a lo de la mayor dedicación de ellas a las tareas domésticas, hay estudios internacionales claros en los que se ve que los hombres compensan ampliamente con el trabajo fuera de casa el trabajo que ellas a mayores desarrollan dentro del hogar. En cualquier caso hablar de dos colectivos con tanta heterogeneidad en su interior como son los hombres y las mujeres no puede conducir más que a apreciaciones erróneas porque las condiciones de una madre trabajadora con hijos en edad de grandes cuidados y la profesional que no tiene obligación familiar alguna la separación es tanta como la que pueda haber entre un padre trabajador con un trabajo extenuante y otro varón en situación mucho más desahogada.


Lo que a día de hoy habría que catalogar como trogloditismo es que vivamos en una sociedad donde la reivindicación de la custodia compartida esté perseguida y donde determinadas leyes no dejen de cuestionarse desde el ámbito de los tribunales pero sin posibilidad de que encuentren eco en los partidos políticos prisioneros del lobby feminista que en este terreno goza de un poder sin cortapisa. Por lo demás el uso de expresiones como “temen negociar un divorcio en desventaja” constituye un eufemismo inadmisible para hablar de algo tan dramático como las separaciones en este país, en las que miles de hombres de repente se ven alejados de su familia, sin casa y con un tercio del sueldo que ganan, sencillamente porque han decidido separarse de sus parejas.


En fin, lo que a estas alturas haría falta sería un blog, para dar voz a los cientos de hombres que después de un proceso de separación irregular no la tienen, como habría que darla para que fuese posible hablar sin anatemas ni excomuniones de custodia compartida, SAP, ley de violencia de género, y de todo aquello que sirviera para avanzar en la dirección de una sociedad de iguales donde el feminismo institucional y la mujeres no pretendiesen que todo deba ser compartible, excepto aquellas esferas en las que siempre llevaron ventaja: hijos, casa, salud… y todavía más, donde no pretendieran que el hombre afectado de no sé qué virus relacionado con la masculinidad, ha perdido su derecho a hablar sobre lo que haya de ser esa sociedad de iguales.


Ah, por cierto, puestos a buscar hay para todos y todas: http://www.abc.es/20110205/espana/abcp-poetisa-pere-navarro-20110205.html

11 febrero, 2011

Un nuevo espacio para las mujeres

Estas son las razones de Gabriela Cañas para justificar el nuevo espacio que tan generosamente les cede el diario El País a las mujeres. Como podréis observar en la lectura el no inicial acaba siendo un sí rotundo.


Los objetivos son: los núcleos duros de la política, la empresa, la banca y los medios. Nada que ver con la pequeñez de nuestros problemas y preocupaciones: fracaso y abandono escolar, custodia compartida, justicia sin género, igualdad, etcétera.


Tampoco nada sobre la crisis económica y el empleo, el marco institucional europeo y su más que evidente incapacidad para los retos de nuestro tiempo, nada sobre la articulación del Estado y por supuesto nada que decir sobre la crisis demográfica o el fracaso y abandono escolar.  Yo diría que un espacio más para qué hay de lo mío.


Y, ahora unas preguntas: 


¿Es igualitaria, equitativa o justa, la pretensión de un sistema social en el que siendo dos, a uno se le dé donde le falta, sin quitarle donde le sobra y, al otro, se le obligue a dar sin derecho a recibir?  


Y todavía una cuestión anterior a todo esto:


¿No estando claro que la igualdad signifique identidad, el mecanismo de la coerción legal puede entenderse como un mecanismo apropiado para resolver este tipo de asuntos?