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21 diciembre, 2011

Lecciones de un debate


En otra bitácora he participado en un debate que en su dimensión, en el pequeño microcosmos creado en él, aparecen tantos hechos significativos que no me resisto a callarme algunos.

Por ejemplo, el efecto paralizante del dedo acusador de la única participante femenina: Lucía, sobre Josu, el autor de la entrada y la bitácora -persona por la que siento un gran respeto intelectual aunque no siempre coincida con él- para quien ser tildado de machista representa lo que para la mayor parte de los hombres: uno de los apelativos que con más fuerza deseas que no te pueda ser aplicado nunca.

Obsérvese cuan en contraposición está ese hecho, constatado una y mil veces en hombres de toda clase y condición,  con la afirmación neofeminista de que los hombres practicamos machismo casi en cada respiración y no nos mueve más que una voluntad de dominación.

Saben efectivamente buscar donde duele y saben  que el poso cultural es tan profundo que  parece formar parte de nuestra naturaleza. ¿Cómo sino explicar lo acontecido en el Titanic y, el estoicismo de una situación en que se acepta la muerte para respetar el mandato de  las mujeres y los niños primero?

Pero es significativo también como las posiciones de Lucía ganan fuerza cuando ella se retira del debate y la defensa de la encuesta la asumen  otros varones. Es una lección de este caso pero de casi todos: las feministas no tienen más que dejar caer una estadística o una discriminación en el lugar apropiado, para que un grupo de hombres inmediatamente estén dispuestos a disputarse el tema como si de una pelota en el patio de una colegio se tratase.

Tened presente la situación: de lo que se habla es de que según una encuesta, en USA,  1 de cada 5 mujeres sufre violación, es decir que aproximadamente 1 de cada 5 varones es un violador y, Lucía no precisa más que encender la mecha para que un grupo de varones, de los que si buscásemos la proporción alguno debería pertenecer al grupo de los violadores, se  disputan la idea, mientras ella desaparece de escena.

Haced el ejercicio de pensar cuantas otras situaciones se resuelven de ese modo: Zapatero legislando para el género, Lorente como Delegado del Gobierno para la violencia de género, los hombres profeministas anunciando que los hombres deben sumar a lo ya conocido todo cuanto otro mal existe en el mundo: bullying, homofobia, etcétera. Y tantos y tantos que, desde todos los ámbitos, han asumido como tarea mostrar la malignidad del género masculino, del que por supuesto se han autoexcluido aunque no sabemos en base a qué.

Por eso a la hora de las responsabilidades el neofeminismo aparece en muy contadas ocasiones, porque ha aprendido que nada mejor que la interposición y el enmascaramiento para la defensa de los intereses propios. Sea que se trate de los casos de hiyab, en otras ocasiones aquí comentados, o de la supuesta discriminación salarial, o de más puestos en la administración pública, la universidad o la prensa para las mujeres, por citar sólo algunos ejemplos, siempre encuentran un grupo de esforzados hombres dispuestos a satisfacer las demandas femeninas y darles cobertura ideológica y de todo tipo.

En algunos casos, por ejemplo los sindicatos  para que con la habitual ambivalencia del neofeminismo se les acuse al mismo tiempo de instituciones patriarcales por estar regidas por hombres. Ya no digamos en casos como el de I.U., que más papistas que el Papa y para que no se diga, constituyen en el momento actual quienes con más ahínco y sin ambages se oponen a la custodia compartida o realizan peticiones como la de ese Ministerio de la Mujer y como si nada hubiera cambiado desde el año 17 del siglo pasado, hablan de una Asamblea nacional de mujeres y ponen en sus manos todo lo relacionado con la igualdad de sexos, y todo ello cuando los votos y las estructuras que los sostienen son muy mayoritariamente masculinas, y dos de sus principales cabezas femeninas: Rosa Aguilar e Inés Sabanés se han ido de la organización y no con la mejor sonrisa.

A veces me dan ganas de exclamar ¡qué falta de autoestima!

Como veis, el debate quedó truncado y mi último comentario sin contestación, pensaba añadir si me dieran ocasión que no podemos seguir jugando a meter miedo, que no podemos seguir sembrando la confusión sobre los temas y alimentando la  confrontación y la guerra de sexos, que nadie pide que no se sea todo lo  riguroso que haya que ser con la violación o cualquier otro delito, pero que por favor ya está bien de criminalizar al género masculino, que ya está bien de datos, encuestas y estadísticas que luego se demuestran falsas, o como mínimo enormemente exageradas, que si hay que estudiar la violación se haga pero no con una encuesta telefónica y  un cuestionario dudoso,  sino con un estudio sociológico profundo que combine diferentes fuentes de datos y que busque una interpretación lo más completa y exhaustiva de lo que pueda estar sucediendo y, sobretodo, que no se parta de la idea de que más que conocer la magnitud de algo, lo que se pretende es la confirmación de una ideología.

24 noviembre, 2011

Necesidad de debate

Lo que quizá con más fuerza ponen en evidencia los comentarios a las entradas anteriores es la necesidad que existe de hablar de estos temas sin los corsés –cuando no total ausencia de debate- hasta ahora impuestos por quienes tenían y siguen teniendo las plataformas donde éste podía haberse producido, controladas sin excepción  desde posiciones próximas al feminismo institucional y a los hombres profeministas.

Resulta de todo punto ilógico que cuando se trata de hablar sobre la propuesta de una sociedad más igualitaria y donde los sexos dejen de jugar el papel tradicional, porque uno nuevo parece ser reclamado por todos, los hombres se vean excluidos del debate y sus posiciones tachadas con los peores calificativos si acaso no coinciden con los dictados del feminismo dominante,  cualquiera que sea el nombre con el que se autodenomine.

Que en nombre del feminismo se rechace un derecho como la custodia compartida, o que alguien pretenda que el debate cultural y científico sobre el SAP se debe cortar a través de una disposición legal, son cosas con las que muchos no contábamos  ni en los peores sueños, tampoco con la presunción de culpabilidad masculina en los temas de violencia o acoso.  

Son, sin embargo, cada día más evidentes las estridencias y contradicciones que un modelo así está provocando: ausencia de reciprocidad; falta de equidad; caricatura y denigración de la figura masculina; ausencia de transparencia, información y rigor; recurso permanente al código penal para resolver cualquier conflicto personal o familiar; uso y abuso de la estadística siempre al servicio de una ideología, etc.

Desde esta bitácora y desde un primer momento la intención ha sido propiciarlo, porque es evidente que una plataforma como la Red no puede quedar al margen de un problema de tanta magnitud, con tantas caras y aristas y necesitado de las aportaciones de todos y todas, y porque sabemos que es necesario desvelar muchas zonas oscuras de este asunto si queremos de verdad caminar juntos hacia esa sociedad más justa e igualitaria. Y lo sabemos porque cada día observamos cómo se oculta información, observamos un permanente sesgo informativo y descubrimos el interés por limitar u ocultar el alcance de muchos temas.

La condición que todos debemos respetar en el debate tiene que ver con la educación y el respeto por las personas, aún cuando es de suponer que de entrada haya posturas muy distanciadas. Ya en un plano más técnico que los comentarios sean algo más breves quizá daría una mayor agilidad a los temas permitiendo un  mejor seguimiento de lo que se está diciendo.  Por supuesto, quedo abierto  a todas las sugerencias que deseéis hacer. También pediros disculpas si en algún caso no se hacen las cosas con la diligencia precisas porque no tengo todo el tiempo que desearía para atender la bitácora. En cualquier caso muchas gracias a todas y todos. 


09 noviembre, 2011

Debate Rubalcaba-Rajoy

En relación con el debate entre Rubalcaba y Rajoy me gustaría hacer unos apuntes:

Su coincidencia fundamental en los temas que son objeto de esta bitácora: educación, legislación de género, derechos democráticos...

Tenemos un nuevo mantra “ellas concilian más” sin que se nos explique qué significación debamos dar a esa expresión. 
En relación con esto me gustaría plantear algunas cuestiones, por ejemplo, la negativa de ambos a la custodia compartida como opción preferente en caso de separación,  pero también los dispares permisos de paternidad y maternidad o el hecho mismo de que se sigue conservando y potenciando el papel masculino como principal proveedor acaso no son factores que empujan en esa dirección, no será como sucede otras veces, particularmente en los temas de igualdad, que se quejan de lo que promueven descargando sobre los varones toda la responsabilidad aunque sea por ellos por quien no se está haciendo nada. 

En relación con la educación  y la sanidad mantienen una coincidencia básica caracterizada por la ausencia de un diagnóstico claro sobre cuál es la situación de esos servicios públicos y, los motivos de que ambos estén en situación crítica: en un caso, en forma de fracaso y abandono escolar y, en el otro, por sus dificultades de financiación.

Determinados temas, a pesar de su gravedad y carácter estructural, parece que jamás formarán parte de la política partidista: crisis demográfica, obesidad mórbida, drogadicción, calidad de la democracia expresada en forma de rechazo en primer lugar a los partidos políticos y a continuación a un montón de instituciones…

El señor Rubalcaba se vanagloriaba de las cifras de criminalidad en nuestro país, que consideraba como pequeñas comparativamente con otras sociedades. La parte de explicación que faltó fue que nos dijera, porqué siendo esto así tenemos las cárceles más llenas de Europa.

Curioso también que en el bloque relacionado con los servicios sociales y la igualdad el señor Rajoy mentase que sólo Letonia, Lituania y Rumania mantienen mayores niveles de desigualdad de renta que nuestro país y ese tema fuese esquivado por Rubalcaba, máxime si tenemos en cuenta que se trata de la seña de identidad más significativa de la socialdemocracia.
En relación con este asunto he encontrado  aquí este gráfico que permite visualizar la idea con mucha más facilidad:


Desigualdad renta


Me sorprendió la actitud de Rubalcaba renunciando a disputar el triunfo en las elecciones y contentándose con procurar que la derrota sea la menor posible.

Me parece descarado el intento de laminar al resto de fuerzas políticas a favor de un bipartidismo.

En fin, tengo la impresión de que no se ha tratado de un debate de altura, ni de que nuestra sociedad esté siendo capaz de promover nuevas caras y valores en un panorama que está muy necesitado de renovación, no porque sí, sino porque lo que hay es considerado más en función del rival que de los valores propios. Significativo resulta que el candidato socialista deba hacerse acompañar por Felipe González mientras Zapatero está desaparecido. 

Desarrollar estas ideas en profundidad nos llevaría muy lejos y, quizá, sea mejor abordarlas poco a poco como hasta el presente venimos haciendo.