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18 diciembre, 2010

Feminismo disidente

Es interesante el documento Feminismo disidente, pero al tiempo quizá habría que señalar que es un texto centrado fundamentalmente en lo académico, y lo que en ese ámbito sucede puede no coincidir y de hecho así es, con lo que está pasando en la realidad que, como nuestro caso muestra, también el caso  Assange en Suecia,  es mucho más dura de lo pinta ese recorrido, por otro lado meritorio, por las distintas corrientes del feminismo.  Entiendo además que hace falta remarcar las diferencias entre la sociedad americana y las sociedades europeas.

Es interesante la relación de organizaciones del feminismo institucional y de género que señala Nacho, pero entiendo que a ellas habría que añadir buena parte del aparato de Estado y de la Administración, y que, como el caso sueco también nos revela, tiene perfecta autonomía para ir mucho más allá de lo que los propios particulares podamos interpretar sobre la “verdad de los hechos” en relación con determinados comportamientos, por ejemplo los relacionados con las relaciones sexuales hombre-mujer. También con el nulo valor de la palabra masculina en estos casos.   

En esto no debemos equivocarnos. Es bueno conocer todo lo que se dice en relación con el feminismo, particularmente si quien lo hace contribuye a su desenmascaramiento, pero todavía más importante es saber que existe una legislación que ya no es de éste o aquél lobby o grupo concreto, sino que se ha convertido en derecho positivo desde el momento en que ha sido aprobada por las Cortes.

Agradecimiento infinito a que todavía queden mujeres que se niegan a tragar las mentiras de este feminismo fundamentalista y misándrico, que incluso hayan sido capaces de ir más allá de lo que nosotros mismos hemos ido, porque, como sucede en mi caso, no me he dado cuenta de la que se nos venía encima hasta que realmente comencé a sentir su peso.  Pero, quiero tener claro que esta cuestión no comenzará a detenerse y revertir más que cuando una buena parte de los hombres nos demos cuenta de que no podemos seguir asistiendo como convidados de piedra al festín que el feminismo institucional y de género se está dando a nuestra cuenta.

Y en esa tarea estamos completamente en pañales. Basta con leer hoy los comentarios a la noticia sobre la acusación sueca contra Assange, para darse cuenta con qué  facilidad muchos  hombres se olvidan de la gravedad de la acusación de la fiscal sueca, acusación que sin duda está basada en la legislación y la práctica jurídica de aquel país, para reconducir todo el problema hacia EE.UU y la CIA. Nuestros problemas concretos, los problemas de los hombres siempre serán una nimiedad por comparación con los problemas de la sociedad, aunque en esta expresión no quepa más que una imprecisa abstracción.