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21 diciembre, 2011

Consecuencias de la ausencia del padre


Continuando con las opiniones de Dallaire en relación a la paternidad y, en concreto, en relación con su ausencia dice entre otras cosas, lo que sigue:
¿Qué pasa cuando el padre no cumple sus funciones? ¿Qué sucede si no se implica en el triángulo padre-madre-hijo? ¿Qué pasa cuando el padre está sicológicamente ausente? ¿Qué sucede si, por una razón u otra, el hombre se ve imposibilitado de cumplir su función paterna? Sucede lo que por todas partes constatamos a nuestro alrededor. Entre otros:

- Las madres buscan cumplir la función de la falta del padre, lo que acentúa la actitud ambivalente de los niños hacia su padre y su madre.

- La delincuencia y la vagancia de los jóvenes aumenta

- Los adolescentes no abandonan  nunca su sentimiento de “emperador” y creen que todo les es debido, que son el centro del universo.

- El problema del abandono escolar y los problemas socioafectivos se intensifican, particularmente en el caso de los chicos.

- El consumo de drogas duras y blandas es más elevado en las familias monoparentales.


20 diciembre, 2011

Funciones del padre


Como tengo la impresión de que os ha parecido interesante la penúltima entrada relacionada con la paternidad, en ésta encontraréis las 5 funciones del padre que, en el citado libro de Yvon Dallaire, se señalan: (Ni que decir tiene que la principal intención es propiciar el diálogo sobre las cuestiones señaladas sin que necesariamente suponga que, por mi parte, esté completamente de acuerdo con todo lo que dice el autor)

1. La protección. Antiguamente, gracias a su fuerza física, esta protección estaba limitada fundamentalmente a los peligros físicos exteriores: el hombre de las cavernas debía proteger a los suyos de otros hombres y de predadores de todo tipo. El hombre del siglo XXI estará cada vez más llamado a procurar una seguridad emotiva, y no solo para los niños, también para su mujer (constituye por otro lado una de las principales demandas de la mujer moderna). Su mujer y sus hijos quieren poder contar con él. Para hacerlo, debe evidentemente estar presente, física y psicológicamente, y ser valorado en esta función.

2. La educación. El padre debe facilitar a sus hijos el aprendizaje del control sobre sí mismo; deber enseñarle a renunciar a la satisfacción inmediata de sus necesidades y deseos; debe enseñarle a ser paciente. Debe sobre todo ayudarles a canalizar su agresividad hacia una expresión positiva y constructiva de la misma. Es evidente que, haciéndolo, le enseña también a gestionar mejor sus propias necesidades y su propia agresividad. Mas, ¿no es enseñando como se aprende a enseñar?

3. La iniciación. El padre tiene también como función humanizar al hijo en la frustración y la falta, a fín de poder integrarlo en el mundo adulto y el mundo social, como se hacía en los rituales iniciáticos de las tribus llamadas “primitivas”. El padre inicia el niño en las reglas de la sociedad, sin la que ninguna vida social es posible. La dimisión del padre a este nivel con probabilidad es responsable en buena medida del aumento de la delincuencia juvenil. Los niños se hacen delincuentes porque siguen creyendo que todo les es debido y que los demás están a su servicio (como lo estaba su madre).

4. La separación. La mujer moderna le pida al hombre del siglo XXI que la acompañe en todas las etapas del embarazo, del parto y de los cuidados del niño y creo que este acompañamiento constituye una excelente manera de desarrollar el sentido paterno. Pero, insisto en que la función del padre es la separar al niño de la madre y a la madre del niño y no formar una “santa trinidad” en la que cada uno pierde su identidad. De ese modo, el padre permite la supervivencia y el desarrollo del niño y de la mujer que hay en la madre.


5. La filiación. Poco importa el apellido dado al niño, este tiene necesidad de saber que tiene un padre y quien es su padre. Tiene también necesidad de saber que se inscribe en un linaje que posee una historia. Tiene necesidad de sentirse unido a la humanidad, que forma parte de una gran familia. Tradicionalmente, la filiación era patrilineal; aseguraba al padre que tenía hijos y aseguraba al hijo, niño o niña, que tenían un padre, ese padre.