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07 enero, 2009

Pantomima

En relación con la pantomima de Gondomar ya comentada en esta bitácora, creo oportuno volver sobre ella para formular algunas preguntas:
¿Por qué si lo que se persigue es la igualdad se hace necesario educar en el dominio? y algo más, ¿Por qué si lo del dominio es cuestión de educación, las organizadoras lo presuponen consustancial a los hombres y ajeno a las mujeres?

En relación con el conflicto Palestino-Israelí, este comentario firmado por: Con el permiso del autor, nos recuerda cómo antes de los hechos, se ha realizado un trabajo previo para que las palabras y la información cobren significaciones absolutamente contrapuestas para referirse a las acciones de unos y otros y, en todo caso, signifiquen aquello que la parte dominante quiere. Esta otra opinión en la Voz de Galicia nos pone en guardia cuando ante dos partes en conflicto, se demoniza una de ellas

En relación con el feminismo sucede algo parecido: cuando se habla de igualdad lo que nos muestra la información de Gondomar es que lo que se pretende es el dominio, y esta información de la Vanguardia de hoy nos recuerda que, los hombres que aspiramos a la igualdad, debemos entender como equivocadas cosas como: el Síndrome de Alienación Parental, o la custodia compartida, también corregir a la señora Sanahuja y entender que no existen denuncias falsas, admitir que las organizaciones de hombres perseguidas son justamente las que cuentan con el respaldo oficial y que son los varones los responsables de que algunas mujeres deseen tener los pechos más grandes y para ello hayan de someterse a costosas operaciones de cirugía estética, o como dice Hilario Sáez: “La violencia no es sólo un problema de maltratadores, es una manifestación masculina, un problema de ellos que sufren ellas” lo que también nos haría responsables de los accidentes laborales y de tráfico...