La democracia es: Constitución, separación de poderes, elecciones… pero es más cosas, contrapoderes, opinión pública informada y con derecho de opinión, cauces que permitan la comunicación entre los representantes y los representados para que no se quede en mera ceremonia de votación cada cuatro años, después de una campaña electoral viciada y viciante donde aparece de todo excepto quizá lo que luego se lleve a la práctica.
En el tema del género habría que concluir que casi ninguna de las cuestiones planteadas más arriba se cumple. El secretismo es máximo, la sorpresa acecha a cada paso, el contrapoder no existe, el falseamiento y ocultación de la realidad es una constante, la invisibilidad de los agentes total. El tema del género se ha declarado tabú a efectos de la opinión pública a donde sólo llega lo que una minoría muy bien pertrechada a todos los efectos y con el favor de variadas instituciones del Estado desea.
Y así, aunque todos los medios publicitarán la estadística de que sólo un 7% de los padres se ocupa de los hijos, por ningún lado se encontrará esa estadística la correcta identificación de la fuente, mucho menos la contextualización de la misma, acompañándola de la cifra padres y madres que por la ocupación de cada uno hace imposible una misma dedicación a los hijos, para que se entienda lo que digo habría quizá que señalar como ausentes a esos 33 mineros rescatados en Chile, pero también a los 29 que recientemente fallecieron en Australia, a toda la flota de pesca, y un largo etcétera.
Pero quizá habría que decir que las organizaciones feministas y de mujeres se niegan a la custodia compartida, que un buen porcentaje de mujeres tiene como única ocupación la casa, que aún cuando ambos trabajen en condiciones semejantes en el reparto familiar no sólo desean sino que imponen que los hijos es cosa preferente de ellas, rechazando así otras múltiples tareas que necesariamente ha de desarrollar el padre. No deja de ser significativo que en los presupuestos para el año que viene una de las partidas suspendidas fuera el permiso de paternidad.
Sería interesante encontrar los vericuetos por los que circulan las decisiones sobre lo que es importante, y lo que no lo es en absoluto, para los medios de comunicación como noticia, en lo relativo al género. Qué hace que por ejemplo esa noticia del 7% llegue a todos los medios, pero no el fracaso escolar masculino, siempre solapado en el fracaso general de la educación, o la naturaleza dual del mercado de trabajo: los duros y penosos para ellos y los más llevaderos para ellas, las múltiples causas de muerte de los varones: accidentes de trabajo, de circulación, suicidios… No sé si la expresión utilizada en otra entrada sería la correcta pero tengo la impresión de que podría valer: ¿quién mueve los hilos para que la información de género sea tan sesgada?