¿Y si la falta de excelencia fuese consecuencia de haberla matado en la base porque en las escuelas de hoy lo que se ha decidido que sea el objetivo prioritario es formar “buenas personas” antes que buenos estudiantes? ¿Y si lo que en ella estuviese sucediendo tuviese que ver no sólo con una determinada filosofía educativa sino también con una determinada composición por sexos del profesorado en un contexto de fuerte radicalización de las posiciones de género.
Leyendo la anterior reflexión mi impresión es que el género en algunas ocasiones y para algunas personas se vuelve completamente invisible como si el mundo se pudiese explicar sin mentarlo. Pero eso no es verdad, el género está ahí, y en la educación actúa todos los días en todos los niveles. Quién pretenda que se trata de una casualidad la brecha de género en nuestro sistema educativo está equivocado y por eso dará vueltas en torno a sus manifestaciones pero sin llegar a la raíz de los problemas.