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13 abril, 2011

Fortaleza y debilidad

Lo que hace fuerte a la mujer, es su aparente debilidad.


Lo que hace débil al hombre, es su aparente fortaleza.



11 abril, 2011

La cruzada contra el amor

Ayer de nuevo, esta vez en un documental de la TVE2, se cargaba contra el amor. En este caso, lo más rotundo se ponía en boca de un hombre, que llenaba un encerado de fórmulas para simular que obtenía algún tipo de demostración matemática según la cual teníamos la misma posibilidad de encontrar nuestro amor que la de que nos tocase la lotería, lo que remacharía con la siguiente frase: Por eso la mitad de los matrimonios acaba en separación y la otra mitad se pasa la vida discutiendo.




08 abril, 2011

La igualdad no puede ser un tabú

Espero conseguir expresarlo correctamente pero el primer gran desafío que tenemos por delante sería impedir que el feminismo de género consiga seguir manteniendo como tabú el tema de la igualdad por medio de los infinitos recursos con los que cuenta gracias al presupuesto de todos y su posición privilegiada en el terreno de la política  y los medios de comunicación. Para justificar la desigualdad, unas veces se echó mano de la religión, otras de ideología, pero siempre en un terreno en el que la razón quedase anulada como instrumento para elegir lo mejor y lo que conviene.

Y en ese sentido los ataques a la razón, a la ciencia y a la verdad por parte de este feminismo deben ser combatidos, porque en el fondo constituyen un nuevo intento de llevarnos a lugares oscuros donde ya estuvimos y de los que conseguimos salir históricamente, porque sólo en ese mundo es posible sostener la desigualdad y el privilegio en que las posiciones de éste se basan. Hacer pasar por igualdad lo que no lo es, dar crédito a estadísticas trucadas, o pretender que existe un grupo privilegiado con capacidad para interpretar mejor y de forma incontestable lo que a todos interesa por encima de los que la gente diga u opine, no puede ser el método.

Son evidentes las dificultades que existen en nuestro país para normalizar el debate de los sexos y la igualdad, de tal modo que sólo las posiciones alineadas con el feminismo de género encuentran eco y capacidad de expresión. Viene todo a esto a cuento de las reacciones viscerales que acompañan cualquier intento de situar este debate en el terreno de las cosas de este mundo, y no en esa estratosfera que pretende el feminismo dominante, estratosfera donde sólo tendrían voz y voto ellas y desde donde dictarían lo que conviene y lo que no, lo que se puede y no se puede hacer. 

En un debate en Deseducativos escribí un comentario en el reclamaba que no se olvidase incluir al feminismo dentro de las ideologías holistas y totalitarias, pero incluso ahí, un foro tan trasgresor en tantos sentidos, de repente reapareció el tono reverencial y como de miedo de excomunión que en otros momentos históricos acompañaban a la prohibido, al tabú, a lo que no pertenece al reino de este mundo.

Deberíamos ser capaces de superar lo que las dos citas, ya clásicas, revelan de la actitud de los hombres ante este tema.  Yvon Dallaire lo expresó diciendo: “Los hombres constituyen, en el momento presente, el único grupo contra el que se puede despotricar públicamente sin que nadie, ni ellos mismos, ose asumir su defensa”. Y en una entrevista Elisabeth Badinter a la pregunta de: ¿Por qué los hombres, que son los primeros perjudicados por esta ideología separatista y esta visión caricaturesca de la masculinidad, no protestan? Respondía

- Están contagiados por el pensamiento feminista «bienpensante», y se mueren de miedo ante la idea de pasar por «machos», es decir, por cabrones reaccionarios. En el momento del debate sobre la paridad, cualquiera que manifestase su discrepancia era «fusilado» por los grandes diarios de izquierda, Le Monde y Libération. Hay que tener poco o nada que perder para afrontar estos ultrajes.

No puede ser que ante un tema que afecta de modo tan global a la sociedad, un grupo por muy numeroso que sea, consiga imponer a mitad de la sociedad el miedo a opinar y expresarse, todo con la intención de reservarse una posición de privilegio.
Aprovecho para recomendaros la lectura de la última entrada de Las cuatro esquinas del mundo, No existe el crimen pasional...  

07 abril, 2011

Los hombres y el masculinismo

Me gustaría retomar un tema que planteó en un comentario anterior Tamisquerche y que tiene que ver con las dificultades de “afiliación” de los hombres a la idea de un movimiento masculino, haciendo por su parte especial hincapié en el tema de la sexualidad la cual constituiría una barrera seria para los más jóvenes. “Quizá la respuesta esté en el poder que la sexualidad tiene sobre nuestras acciones.” apuntaba. En mi opinión, y aún cuando no dudo en considerar que efectivamente algo de eso haya,  el tema es mucho más complejo y hunde sus raíces en algunos de nuestros comportamientos más instintivos y más relacionados con el hecho de ser hombre o mujer. Hacer abstracción de nuestras diferencias puede conducirnos al error de pensar que los hombres y las mujeres actuamos igual frente a las mismas situaciones, damos el mismo valor a las palabras, y compartimos una concepción de las cosas, sobre todo lo que tiene que ver con el otro o la otra, idéntica y eso no es cierto. Está en los genes pero también en los memes.

Eso por no considerar que el peso apabullante del mundo de la cultura y la política está en la tesis de que si hay discriminación ésta es femenina o que cualquier cosa que se haga a favor de las mujeres constituye la mejor forma de progreso, y sus correlatos del varón como el agente de los males de la humanidad: guerras, violencia… etc. Y salirse de los caminos mayoritarios no es  fácil ni sencillo. El juego de los sexos es extraordinariamente complejo y no en vano llevamos millones de años de diferenciación sexual y la fórmula continúa aun cuando desde siempre haya habido lucha unas veces algo más larvada y otras más al descubierto entre hombres y mujeres.  Ni captamos la realidad del mismo modo sobre todo lo que tiene que ver con el otro o la otra, ni nuestras expectativas de vida se fijan las mismas metas. Me temo por lo demás que sea un mecanismo tan complejo el que rija esa relación que nunca acabaremos de conocerlo de todo.

Lo cierto es que en esta guerra de sexos declarada por el feminismo están en juego muchas más cosas que la sexualidad, aunque ésta represente un papel importante. Está todo lo que tiene que ver con la reproducción donde la mujer se ha reservado todos los derechos, pero está también la pretensión, en buena medida conseguida, de declararse dueñas de la moral y por extensión de la justicia y también en este terreno llevan camino de convertirse en amas de la situación. Por eso me rió cuando apuntan a Zapatero, Botín, Toxo o Redondo para señalar a los que tienen poder. El poder que importa, tiene mucho más que ver con esto último de los hijos, la justicia y la moral que  con ser la cabeza visible de una institución o del Gobierno, aún cuando también para esos casos hayan conseguido imponer un mecanismo que necesariamente conducirá a mudar la situación actual  como es de la paridad.  La otra cuestión que apuntaba Tamisquerche de que quienes estamos en esta “guerra”  somos varones divorciados de una determinada edad, tengo que decir que acierta más o menos en la edad, pero no en lo divorciados que ni es mi caso ni el de algunos más de los que aquí participamos y por supuesto no conozco la situación civil de todos los que aquí escribimos. 

¿Por qué no importa lo que de verdad importa?

Que la realidad social no se muestra clara y diáfana, parece una verdad de Perogrullo por los intereses que inevitablemente  y de forma constante están en juego. Y eso sucede en todas las sociedades y en todos los tiempos. Lo que conocemos viene siempre mediatizado por unos filtros que muestran unas cosas y ocultan otras, algunas realidades las enfatizan y otras tratan de minimizarlas. En las sociedades democráticas y avanzadas se trata de hacer mínima ese distancia entre una cosa y otra, entre lo que de verdad sucede y lo que llega a la opinión pública, mediante el juego de poderes y contrapoderes, en el que deberían ocupar un papel  muy destacado los medios de comunicación y un aparato estadístico que funcione con relativa independencia y un cierto grado de objetividad.

Como también, hay momentos de mayor identificación entre la ciudadanía y los poderes públicos y otros en que eso no sucede tanto. A mi modo de entender los momentos que estamos viviendo marcan en relación con esa identificación una distancia máxima, de tal modo que, si no gusta el Gobierno, tampoco parece gustar la oposición, y además sucede que quienes  son minoritarios están taponados por los grandes de tal modo que les resulta extremadamente complicado levantar cabeza. Lo cierto es que reunidas las dos circunstancias, la de la distancia de los políticos y la ausencia de un juego de contrapoderes bien ajustado, como por otro lado muestra de forma palmaria Internet, donde la gente no deja de manifestar su descontento, pueden conducirnos a una situación en que, como digo en el título, lo que importa (o debiera importar) no está y en su lugar se nos coloca lo que al poder interesa.

Hay motivos para la indignación y abundantes, hay motivos para recordarles a nuestros gobernantes que están ahí para resolver los problemas de la ciudadanía y no los propios, hay que decir que quienes se aferran tanto al poder sin importar en qué medida sintonizan con la gente están adulterando la democracia, hay que decir a todos aquellos que interpretan que criticar al PSOE es estar con el PP o viceversa, que hay, y debe haber mucha más, vida al margen de estos dos partidos y que en estos momentos el mejor servicio que se le puede prestar a la democracia es dejar que fluya sin trabas y distorsiones lo que gente vive y piensa y que seguir empeñados en sostener quimeras finalmente se acaba pagando caro. Lo que expreso bien lo sé es un deseo, que me temo no tendrá mucho reflejo en una realidad cada día más desestructurada.


06 abril, 2011

Matemáticas

Quizá algún día habrá que analizar en detalle por qué no fue posible que la LOE recogiese una hora semanal más para el estudio de las Matemáticas y si en ese posicionamiento tienen algo que ver las posiciones de género. Hablo del asunto a propósito de un artículo sobre ellas en El País de hoy

05 abril, 2011

Fines y medios

En la lucha por objetivos sociales cuentan los fines pero  también los medios. De tal modo que aún coincidiendo en los fines se podría discrepar en  los medios. Viene esto a cuenta de que aún en el supuesto de aceptar de buen grado todos los fines del feminismo, estaría por dilucidar si también los medios serían los más adecuados. Y no parece que sea así, por ejemplo tomar una parte de la Administración como propia para gestionarla con criterio de género, como sucede en tantas y tantas instancias de la administración creadas por y para las mujeres: en su momento Ministerio de igualdad, ahora secretaría, o el Instituto de la mujer, o las múltiples: consejerías, concejalías etc. dedicadas a la mujer. 


Primero porque segregan -eso que en otros momentos parece tan poco de su agrado-, pero también porque crean un precedente que finalmente a lo que empujará es a que otros colectivos puedan hacer lo mismo, con el resultado de que finalmente no tendremos una administración pública que favorece el interés general, sino diferentes administraciones defendiendo intereses de colectivos, intereses que se impondrán con mayor o menor contundencia según el peso político de cada colectivo, y no según criterios generales de justicia e igualdad.

Pero hay también en la acción feminista, más ahora que ha situado un amplio abanico de leyes de género en nuestro marco jurídico y político, una renuncia al debate y la explicación, una renuncia a la trasparencia y la claridad en la toma de decisiones, que difícilmente se pueden entender como modelo a seguir, antes bien, se hace necesario evitar. Y, sobre todo, una administración de los silencios y la invisibilidad cuando más necesario sería que se explicasen y dejasen ver.  Léase lo que ahora mismo denuncia Plutarco en relación con las campañas contra el cáncer, pero léanse todas esas omisiones en relación con el fracaso escolar y tantos otros temas a los que a diario nos venimos refiriendo en esta bitácora.

03 abril, 2011

La política y el género

"Voy a hacer campaña explicando por qué hemos salido de la crisis" dijo ayer Zapatero, al tiempo que la prensa recogía que el paro juvenil se situaba en el 43 %. El desvarío de los últimos años no sólo correspondió a las políticas de género. Desde la prensa, sin embargo, aún hay quien lo considera el único presidente de izquierdas de la democracia y se ve a sí mismo como crítico y no como adulador. 


P.S. Nadie se atreve a defender a Zapatero por cómo ha gestionado la crisis o cómo ha conducido la economía. Nadie por la política territorial o su España plural. Nadie tampoco por la evolución de nuestra escuela o el I+D. Nadie por la imagen que desde hace un tiempo tiene la gente de los políticos, hasta el punto de considerarlos uno de los problemas más importantes del país. Pero algunos, sin tampoco ser muy explícitos, hablan de su legado en lo referente a los derechos centrándolo en dos cuestiones fundamentales: el derecho a casarse de los homosexuales, y las políticas hacia las mujeres o de género.


En relación con el matrimonio entre homosexuales nada tengo que objetar pero en lo referente a las políticas de género, una vez pasado el impacto de que un país latino y sin gran tradición en este terreno se decidiese a legislar en la intención de convertirse en bandera y señal para el resto del mundo, los resultados cada día que pasa dejan más al descubierto que en esta materia se hicieron las cosas con todo menos con buen tino y más que como ejemplo, cuestión que en algún momento se pretendió,  nuestro país aparece como modelo pero justamente de lo que no se debe hacer.


Desde la injusta y vergonzante decisión de impedir la custodia compartida, hasta el triste precedente de una legislación que castiga según el sexo, pasando por todo un conjunto de leyes que parecen más orientadas a consagrar la desigualdad y el sexismo que a otra cosa, nos encontramos con que nadie parece querer reconocerse como el ¿¡padre!? de la criatura en lo referente a la custodia compartida y, de forma vergonzante, ahora todos parecen dispuestos a apoyar en los parlamentos de las comunidades lo que en el parlamento estatal negaron. Claro está, que todavía siguen existiendo fundamentalistas aunque más bien en retirada.


Pero sucede también que ante el disparate que supone considerar como violencia de género, es decir, con intención de establecer dominio por parte del varón sobre la mujer, cualquier conflicto de pareja por leve que sea, según era y es voluntad de los grupos feministas, determinados tribunales han preferido apartarse de tal recomendación y primero establecer  si existió o no esa voluntad y sólo en ese supuesto aplicar una legislación que en cualquier caso está consiguiendo que en el exterior más que como el modelo a seguir sigan viendo en dichas políticas al país intolerante que ha caracterizado buena parte de nuestra historia. Y el documental que al respecto  emitió hace unos meses la televisión noruega constituye todo un ejemplo.  Y todavía queda un aspecto en el que nadie ha dicho esta boca es mía y es el penal. Cómo conciliar que siendo uno de los países con menor criminalidad del mundo mantengamos un nivel de población reclusa sólo comparable a los países de la ex Unión soviética, como conciliar que mientras algunos hablan de ampliación de derechos lo que con más claridad se haya producido sea la criminalización de cada día un mayor número de conductas. 


Sabíamos de una sociedad anestesiada, una sociedad que a pesar de los llamados de Stéphane Hessel no se indigna, de una sociedad que encuentra taponadas todas sus vías de expresión, pues ni los partidos políticos, ni los sindicatos, ni la prensa -excepto esa pequeña vía de escape que ofrecen a través del comentario de las noticias-, constituyen ya cauces adecuados,  y sólo a través de internet encuentra algún aliviadero por el que expresar su descontento, pero quizá en este breve balance habría que decir que quizá tan o más significativa que las cifras de paro o de fracaso y abandono escolar habría que hablar de la política penitenciaria porque parece el mejor reflejo de todo lo que se ha hecho mal en este país y se hace necesario cambiar.


01 abril, 2011

El amor y la pareja

Resulta que miro un desplegable editado, no recuerdo ahora muy bien por que institución de esas que pagamos todos pero que gestionan las feministas, que habla del amor y la pareja y que anuncia que su interés es romper viejos estereotipos de género, pero ¡ojo! a él lo caracterizan de violento y a ella de víctima, él debe, si quiere situarse del lado correcto, comportarse como un caballero obsequioso y ella como una dama que sabe apreciar los presentes, él hincando la rodilla en el suelo mientras ofrece un ramo de flores y  ella de pie recogiéndolo…

Y me pregunto, ¿pero no se trataba de superar estereotipos?,

y si es así,

no son estos las conductas que arquetípicamente correspondieron a hombres y mujeres,

¿Dónde está la novedad? ¿Dónde la igualdad?,

¿No se tratará de lo mismo de siempre reforzado…?

Hay dos mensajes en el folleto: uno, el contenido que acabo de relatar, y dos, quien tiene capacidad para establecer qué se puede y qué no se puede, qué se debe  y qué no se debe hacer.