En la
dialéctica con el feminismo tengo la impresión de que ese ángulo muerto o es
muy grande o se produce muchas veces, porque las argumentaciones es como si
viajaran en planos diferentes de tal modo que nunca se van a encontrar. Y ese ángulo tiene mucho que ver con la
ambivalencia casi permanente del
pensamiento feminista. Por ejemplo, se reprocha tal o cual cosa de los hombres
o el patriarcado, pero se practica con fruición cuando toca en situaciones del
tipo: es discriminatorio que los telediarios o los programas de la tele estén
presentados por hombres exclusivamente, pero no por mujeres.
La parrilla de las radios y las televisiones
está plagada de mujeres lo cual no sólo no es motivo de crítica o corrección sino
que se saluda con júbilo. Se llega a la situación de que en los programas
deportivos en los que el comentarista es masculino, la entrevistadora de campo deba
ser mujer, y eso se haga perfectamente
compatible con que en un informativo tanto la presentadora como las
corresponsales sean todas mujer. Lo que al parecer tiene absolutamente
descartado el feminismo es predicar alguna vez con el ejemplo.
El
antiguo Ministerio de Igualdad en su momento anunció la creación de un organismo
para hacer seguimiento del impacto de género de
los Presupuestos e hizo una
propuesta en la que la composición del mismo era prácticamente al 100% de
organizaciones feministas y de mujeres; pero hete aquí, que tal propuesta
pasado un tiempo decae ¿cuál será el
motivo? Parece que echaron cuentas y la operación no es rentable porque las
correcciones de hacerse tendrían que ser en beneficio de los varones que son
los perjudicados. Lo cual por supuesto
no nos libra de que en cualquier momento se demuestre lo contrario como tantas
otras veces hemos visto.
Cuando
el presupuesto sanitario está escorado claramente hacia la atención a las
mujeres, se sigue denunciando no se sabe muy bien qué discriminaciones hacia la
mujer o presentando el parto en hospital como una canallada más de los hombres
para desnaturalizarlo. Las estadísticas de paro, al menos en los últimos años,
se desglosaban siempre por sexos en los
comunicados a la opinión pública. Tal cosa, ha desaparecido con la crisis ¿cuál
será el motivo?... Misterio. Como
misterio es que jamás se ofrezcan las remuneraciones por hora trabajada, lo que
desde luego evitaría tanto dislate en
relación con la discriminación salarial femenina.
Huelga
decir que no se tiene empacho en declarar como contratos basura los contratos a
tiempo parcial - es verdad que últimamente ya se matiza y se habla de contratos
a tiempo parcial no deseados, claro está que sin que sepamos cuanto agrada el suyo al resto de los trabajadores-, hasta el punto de que en el ámbito público ni
tan siquiera están contemplados, y en
esa escalada permanente de declarar discriminatoria cualquier posición recién
conquistada, en sociedades como la
Noruega ya comienza a señalarse como discriminador que la mujer trabaje mayoritariamente
en el ámbito público, y eso al margen de
que no exista ningún motivo que le impida trabajar en el privado y sea ese ámbito
donde mejor estén garantizados los derechos y la estabilidad en el empleo.
Es esa
acusación de que no nos ocupamos suficiente de los hijos, pero se nos impide
hacerlo en cuanta ocasión se presenta, por ejemplo negando la custodia
compartida o presentando la paternidad como una especie de muleta a la madre, o
peor todavía como un riesgo para las criaturas. Es la petición del Ministerio
de igualdad de que los hijos varones salgan en defensa de sus madres si son
maltratadas, pero luego se presente como machismo cuando en una encuesta el
novio dice que desea proteger a su novia, como sucedía en una encuesta que de
la mano de Mujeres progresistas circuló ampliamente por los medio y comentamos
aquí. Que incluso se nos haya vendido la película: Cadillac, como modelo para los
adolescentes.
Es el
hecho de que el piropo constituya una forma de acoso, pero la presidenta de la
comisión de igualdad del Congreso Carmen Calvo declare que le gustan, al igual
que le abran la puerta del coche. Es la
petición de que los cargos en la Universidad sean paritarios pero extrañe la
petición de que deban equilibrarse las plantillas en Infantil y Primaria,
aunque en este caso los beneficiarios sean los niños y niñas, muchos de los
cuales no se tropiezan con la figura masculina hasta pasados los 10 años. Es la
negación de que el diferente trato penal en la LIVG represente desigualdad
jurídica y discriminación por razón de sexo, o el sostenimiento de que la violencia sólo es
masculina, que lo que hacen las mujeres es otra cosa, una forma de agresividad
que necesitamos exculpar porque o bien es por reacción o bien por mimetismo.
Es la
afirmación categórica de que las mujeres no mienten y por tanto lo de las
denuncias falsas es un invento de los malévolos machistas. Es la defensa de un
sistema jurídico en el que se ha
invertido la carga de la prueba doblemente en los casos de violencia en las
parejas heterosexuales, primero teniendo
que demostrar la propia inocencia y si
en algún caso se quisiera denunciar por falsedad a la que acusa teniendo que demostrar el dolo y, aun para ese supuesto pelear
después con la fiscalía que ha decidido hacer suyo lo de que las
mujeres es imposible que mientan.
De ese
modo se puede sostener que todas las denuncias presentadas por una mujer lo son
con fundamento porque aún cuando haya
sido sobreseída se atribuirá a dificultades de la prueba y por el contrario se
sostendrá que aún cuando sólo sean condenados el 30 % de los acusados, los
casos de denuncias falsas no llegan al 1%, sin que exista algún tipo de
explicación que, excluidas la magia
negra o el milagro, dé cuenta de ese inmenso piélago del 69 % restante.
Por
supuesto he dejado de lado que la discriminación salarial o laboral sólo puede
ser femenina, o que no exista más publicidad sexista que la que denigra a la
mujer, o que como ya queda dicho la
violencia, ahora se ha añadido a la de género, el bullying, la homofobia y no
sé cuantas cosas más son violencias machistas, etc. etc. En fin, como
supondréis la relación podría alargarse no sé si cuanto uno quisiera, pero
casi, y a los efectos de esta entrada tengo la impresión de que han sido
suficientes.