Escribía J.A. García Amado, antes de la remodelación del Gobierno, sobre la incoherencia de género de las candidaturas del PSOE para las municipales en Castilla-León. Es decir desconocía el resultado de la crisis de Gobierno que se ha llevado por delante la paridad, algo que, hasta ayer mismo, parecía un artículo de fe inamovible. Tanto, que los socialistas de Galicia han presentado una denuncia en los tribunales porque el actual gobierno de la Xunta de Galicia no lo es.
Si no fuera porque se llevan por delante la paridad en el Gobierno, pero no las políticas nacidas al calor de esa onda feminista que hizo de los Gobiernos de Zapatero la principal novedad, no habría casi nada más que decir. Una incoherencia más, otro de los muchos impulsos fallidos del actual presidente y con él de todo el Partido socialista. Lo lamentable es que como en tantos otros asuntos, su “gestión” deja tras de sí unas leyes de género y otras disposiciones, que no va a ser tan sencillo derogar o cambiar como la composición de un nuevo Gobierno.
En cualquier caso lo que sí confirman estos vaivenes es que se ha procedido en el asunto de la igualdad con la misma inconsistencia y frivolidad, con el mismo postmodernismo y falta de criterio que en otros muchos asuntos: economía, educación y un largo etcétera. Es decir, con total ausencia de brújula, sin capacidad ninguna de mirar al futuro, pendientes exclusivamente de la pervivencia del día a día y la inmadurez de quien no hace ni tan siquiera un par de años dijo que a punto estábamos de alcanzar a Alemania y Francia, y que ahora con 4.000.000 de parados pretende que la culpa es de los mercados internacionales.
Ver para creer y seguir la trayectoria de un presidente que cuando creía que las vacas iban a ser gordas hizo un Gobierno de mujeres jóvenes y se pavoneaba como si a punto estuviera de alcanzar una cumbre internacional, y ahora que las cosas pintan feas y por mucho tiempo, decide que el Gobierno no es ya para mujeres jóvenes sino para hombres ya maduritos que por vivir otros tiempos y otras circunstancias parecen los únicos con capacidad de darle un aire de fiabilidad y seriedad a un Gobierno que tanto dentro como fuera del país está haciendo aguas. Un gobierno que la ahora cesada Bibiana Aído, seguramente habrá calificado de gerontocrático.