Twittear
Mostrando entradas con la etiqueta paridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paridad. Mostrar todas las entradas

12 octubre, 2012

La paridad ¿un capricho neofeminista?


La paridad, del mismo modo que la igualdad, es un asunto caprichoso que administrado por el neofeminismo ofrece una estampa pintoresca. Porque, qué criterio rige en tal asunto. Nadie puede decirlo porque en ningún sitio está escrito de forma clara. En esta sociedad del neofeminismo hemos pasado de la norma (ese pretensión machista, según la teoría feminista) que regiría de forma universal y podría ser conocida de antemano, a un “legislar” para cada caso, según el momento y de forma sobrevenida, que por lo visto representaría ventajas, aunque, ¿ventajas para quién?  Bueno, quizá está claro desde el principio ya que las implicaciones para cada sexo nunca son las mismas.

Acabamos enterándonos de que la susodicha paridad vale para la política y las listas electorales, también según las mismas fuentes debería valer para los consejos de administración de las empresas, incluso para los premiso Nobel, pero de ahí para abajo que rija la norma que más “nos” convenga. Qué hay muchas maestras, no pasa nada, que en las oposiciones a la judicatura arrasan las chicas, no pasa nada, que en la televisión pública las caras masculinas son anecdóticas, no pasa nada, que los estudios relacionados con la medicina y la salud se están feminizando hasta llegar al 80 %, no pasa nada, que los trabajadores de la construcción son varones, es lo normal, como lo es que lo sean los bomberos o los trabajadores de la industria y los empleos de riesgo y esfuerzo.

Ilustrativo es el uso de “padres” en la literatura y los medios que siguen este enfoque, porque siempre acaba siendo utilizado para denunciar un incumplimiento, una irresponsabilidad o algo peor. Pero jamás para asociarlo a un derecho o una experiencia en positivo.  El día que a alguien se le ocurra estudiar el tratamiento dado por las revistas femeninas y feministas a la figura masculina, me da la impresión de que nos vamos a enterar de qué significa sexismo. Ese  machismo del lenguaje denunciado por el feminismo institucional y de género, en una ocasión y otra, finalmente pretende ocultar este  sexismo profundo, esa distorsión de la realidad que caracteriza de un tiempo a esta parte todo lo que tiene que ver con los sexos, y el papel que se pretende para el hombre en el seno de la familia y el derecho familiar y en la sociedad en general.

Nada que objetar a que los derechos sobre la reproducción sean todos femeninos, como nada que reprochar a unos permisos de paternidad y maternidad (particularmente el paterno) que en nada recuerdan  a los que rigen  con quien en otros momentos se nos pone de modelo, por ejemplo, los países nórdicos, nada que objetar a la dura, interesada y en buena medida impresentable oposición que ejerce este feminismo en relación con la custodia compartida, como nada que decir en relación con que la socialización de los niños se realice, en algunos casos, con total ausencia de contacto con la figura masculina hasta los 10-12 años, y salvo excepciones, con un contacto que no se puede comparar con el femenino pero, llegado el momento de las responsabilidades, ahí sí, ahí somos iguales, en ese momento todo muda como por arte de birlibirloque y la responsabilidad es compartida, si se me apura decantada en mayor medida hacia los padres, pues como nos recordaba recientemente un libro: “¡ya verás cuando llegue tu padre!”, no es cosa de nuestras mamás o abuelas, sino moneda corriente de los hogares de hoy en día.

02 octubre, 2011

Misterios de género

Al parecer todos debiéramos interpretar como un acto de justicia la propuesta de Rubalcaba de hacer cumplir la ley de paridad en las empresas del IBEX, aunque en el fondo no haya en ella ninguna otra cosa que vaya más allá de pedir colocación en el consejo de administración de alguna de esas grandes empresas para las mujeres que lo acompañaron  estos días y le ayudaron a tomar tan transcendental posición dentro de su partido.

Lo que ya me cuesta más trabajo asimilar es: ¿por qué no, esa misma paridad, para los informativos y los magazines de la televisión pública?  ¿Cuál es la urgencia de una de las medidas que no esté en la otra? Lo de los lugares en los que haya que respetar la paridad y los que no, ¿quién lo determina, las interesadas y nadie más?

09 mayo, 2011

¿Paridad?

Hay quien fía el momento de la igualdad para cuando las mujeres jueguen al fútbol igual que los hombres, lo que a mí me parece que no dejaría  de ser una broma de mal gusto si de lo que se tratase fuera de la opinión de una única persona y lo contase entre los amigos, pero cuando donde se expresa es en la tribuna del periódico con más tirada y se sabe que lo que expresa es el parecer de un colectivo, me parece que la reacción no puede ser esa.


En la prensa de hoy se publica que el 69% de la nómina de la Xunta de Galicia es femenina destacando las siguientes magnitudes en tres de los más grandes servicios sociales: sanitario, educación y justicia.


"Por sectores, es el sanitario en el que la presencia de la mujer en Galicia resulta más relevante, al ocupar 25.461 plazas, un 74,1% del total. En el ámbito docente no universitario también resulta igualmente destacado, con 24.395 puestos, que son el 68,5% de las existentes en la comunidad, mientras que en Justicia las mujeres cuentan con el 70,2% de las 2.744 plazas."


A la vista de los anteriores datos: qué plazo habrá que esperar para que se produzca la paridad en dichos sectores ya que todo apunta a que esa tendencia no sólo continuará sino que en algunos casos lo hará con más fuerza y nadie en esta sociedad ha levantado su voz para exigir un poco de equilibrio. La pregunta a mi entender es: tendrá límite esta tendencia, es de recibo que tres servicios tan básicos para una sociedad presenten una composición por sexos tan desequilibrada, cuántas más sorpresas nos aguardan en esto de la composición del mercado laboral.



03 mayo, 2011

Prensa en femenino

Desconozco si hubo presiones, o sencillamente estas no hicieron falta, para que Pablo Motos en su programa de El Hormiguero equilibrara el número de colaboradores masculinos y femeninos. Donde las hubo fue en su momento en Caiga quien caiga.  Los periódicos de información general que conozco publican un suplemento especial en papel para mujeres, Mujeres hoy, Yo Dona, etcétera. Otros lo hacen, por ejemplo El País, mediante un blog: Mujeres. La pregunta es: ¡por qué no hay suplementos masculinos? pero también, ¿qué pasaría si los suplementos existentes fuesen todos en exclusiva dirigidos a  hombres?   



25 octubre, 2010

Paridad e igualdad

No deja de tener su aquel la indiferencia con la que los medios que proclamaron la nueva era de la igualdad gracias al presidente Zapatero, están dejando pasar el hecho incontestable del repliegue en toda regla que en este terreno se ha producido. No sólo es que no haya el mismo número de ministras que de ministros, es que a mayores la vicepresidencia primera ha pasado de estar en manos de una mujer e estarlo en la de un hombre  y todo eso al tiempo que también dentro de las filas del partido la secretaría de organización también ha cambiado de manos.

Si esto lo llega a hacer el PP, es evidente que ahora mismo estaríamos ante una trifulca de dimensiones monumentales donde las acusaciones seguramente serían de muy grueso calibre. En Galicia, como ya comenté, hay una denuncia por parte del partido socialista de Galicia, que se está dirimiendo en los tribunales, contra la actual Xunta de Galicia por no respetar escrupulosamente la paridad en las carteras. Como lo ocurrido a nivel central lo han hecho los buenos, la prensa “oficial” ha dejado que corriese el tema trayendo otros a las portadas de sus medios y, entre las filas de profeministas, parece que se ha establecido el mayor de los silencios.  

Lo que quizá prueba que el señor Zapatero y la dirección socialista no han tenido empacho en jugar en clave electoral y de puro partidismo con un tema tan serio como el de igualdad, un tema que no sólo despierta pasiones ideológicas, sino que está teniendo importantísimas consecuencias en todos los ámbitos de la vida social, cultural y política. Se ha hecho un experimento que ha salido mal y, en la parte más visible, se ha corregido con un reajuste de Gobierno, en la menos visible las cosas se dejarán como están aun cuando sea ahí donde los estragos sean de mayor calado.  

20 octubre, 2010

La paridad y otras incoherencias

Escribía J.A. García Amado, antes de la remodelación del Gobierno, sobre la incoherencia de género de las candidaturas del PSOE para las municipales en Castilla-León. Es decir desconocía el resultado de la crisis de Gobierno que se ha llevado por delante la paridad, algo que, hasta ayer mismo, parecía un artículo de fe inamovible. Tanto, que los socialistas de Galicia han presentado una denuncia en los tribunales  porque el actual gobierno de la Xunta de Galicia no lo es.

Si no fuera porque se llevan por delante la paridad en el Gobierno, pero no las políticas nacidas al calor de esa onda feminista que hizo de los Gobiernos de Zapatero la principal novedad, no habría casi nada más que decir. Una incoherencia más, otro de los muchos impulsos fallidos del actual presidente y con él de todo el Partido socialista. Lo lamentable es que como en tantos otros asuntos, su “gestión”  deja tras de sí unas leyes de género y otras disposiciones, que no va a ser tan sencillo derogar o cambiar como la composición de un nuevo Gobierno.  

En cualquier caso lo que sí confirman estos vaivenes es que se ha procedido en el asunto de la igualdad con la misma inconsistencia y frivolidad, con el mismo postmodernismo y falta de criterio que en otros muchos asuntos: economía, educación y un largo etcétera. Es decir, con total ausencia de brújula, sin capacidad ninguna de mirar al futuro, pendientes exclusivamente de la pervivencia del día a día y la inmadurez de quien no hace ni tan siquiera un par de años dijo que a punto estábamos de alcanzar a Alemania y Francia, y que ahora con 4.000.000  de parados pretende que la culpa es de los mercados internacionales.

Ver para creer y seguir la trayectoria de un presidente que cuando creía que las vacas iban a ser gordas hizo un Gobierno de mujeres jóvenes  y se pavoneaba como si a punto estuviera de alcanzar una cumbre internacional, y ahora que las cosas pintan feas y por mucho tiempo, decide que el Gobierno no es ya para mujeres jóvenes sino para hombres ya maduritos que por vivir otros tiempos y otras circunstancias parecen los únicos con capacidad de darle un aire de fiabilidad y seriedad a un Gobierno que tanto dentro como fuera del país está haciendo aguas. Un gobierno que la ahora cesada Bibiana Aído, seguramente habrá calificado de gerontocrático. 


P.D. viñeta de Erlich

08 octubre, 2010

Paridad

Admitamos por un instante que todo lo que cuenta el feminismo del patriarcado fuese cierto –sólo como supuesto- aún así debería quedarnos la libertad a hombres y mujeres de valorar y criticar lo que desde el feminismo se está haciendo para en teoría superar los malos modos y la injusticia del patriarcado, pero tampoco tal derecho se quiere reconocer y en la práctica no existe.

Por ejemplo, deberíamos tener derecho a criticar la paridad, aunque sólo fuese para poner en cuestión algunos de sus efectos,  pero por ningún lado esta crítica se ve. Parece –y en realidad así es- que todo cuanto nazca de las propuestas del feminismo es intocable al margen de su validez teórica y práctica. En un primer momento lo que se dice es que es un mecanismo joven que está por explorar en todas sus potencialidades, pero finalmente eso queda ahí para siempre, como ha quedado la discriminación positiva y tantas otras cosas.

De la paridad por ley -otra cosa sería que ésta fuese la resultante del avance social-, mediante una ley cerrada y dictada de un día para otro, lo mínimo que se puede decir es que no ha conseguido mejorar la representación de la mujer en las Cortes, pero hay otros efectos no menos perniciosos aunque aparezcan menos a la luz pública.

La paridad no sólo cierra la posibilidad de la vieja reivindicación de la listas abiertas, también ha resucitado el viejo procedimiento de los  partidos comunistas del siglo pasado de la cooptación: quien está en la dirección tiene de esa manera la posibilidad de promocionar a dedo a quien desee, aunque el motivo esgrimido sea la susodicha paridad y la consecución de una candidatura compensada.

En nuestro país el mecanismo no sólo ha derivado en el partido socialista más presidencialista de la democracia, y posiblemente de su historia,  también en la imposibilidad de respetar la petición unánime de toda la oposición para que, si a todos el Gobierno nos exige austeridad, comience él por dar ejemplo y renunciar a un conjunto de carteras ministeriales que a la vista de todos son prescindibles.

No diré que esta sea el motivo exclusivo de que la política y los políticos se hayan convertido en el tercer problema  para los ciudadanos. Seguramente haya algunas otras causas que estén en ese desprestigio, pero que este mecanismo contribuye a distanciarla de los ciudadanos parece una completa evidencia. El episodio vivido en las primarias del partido Socialista de Madrid saca a relucir algunos aspectos de lo que aquí estoy diciendo de los que merecería mucho la pena tomar nota. 

07 marzo, 2008

Democracia paritaria

La pretensión del feminismo de situarse por encima del bien y del mal, por encima de los partidos políticos y los avatares del día a día, en una especie de limbo atemporal que les permitiría enjuiciar lo que desde tan elevada atalaya observan, pero sin “mancharse”, sin formar parte de lo que observan, resulta más bien poco democrática. De ese modo se evitan el engorroso papel de dar explicaciones de lo que se hace y por qué se hace, de por qué funciona o no funciona lo que se hizo o se propuso. Sin embargo, esta es la regla en democracia. Las propuestas y las acciones de los grupos sociales deben estar sujetas al escrutinio público, de tal modo que cada grupo o colectivo debe responder democráticamente tanto de lo que hace, como de lo que dice, si lo que pretende, como es el caso, afecta al conjunto de la sociedad.
Pero, bien pensado, el feminismo como grupo social mantiene ya en su origen ciertas peculariedades que le confieren un tono especial, entre ellas su profundo sexismo pues, a pesar de pretender un planteamiento para el conjunto de la sociedad, del mismo queda excluida mitad de la población y a mayores su grado de transparencia y de sujeción al control social es mínimo, por no decir nulo. En el fondo la idea es mantener una inocencia histórica que les permita reclamarse los éxitos que les vengan bien pero siempre a salvaguarda de tener que rendir cuentas de cualquier cosa que no les guste o haya salido mal, en un estilo que recuerda más a una institución religiosa cuya verdad se mantiene incólume al margen de su actuación cotidiana, que a una institución de la sociedad civil. Y esta es la sensación que transmite el artículo de El País de hoy titulado: La derecha y la democracia paritaria, firmado por Rosa Cobo.
En él y en un primer momento se nos recuerda que si la relación del feminismo con la derecha “puede explicarse como la de un profundo desencuentro”, con la izquierda es “la de un matrimonio mal avenido”. ¡Ambas cosas dichas cuando en la pasada legislatura se aprobaron las leyes: contra la violencia de género, la de igualdad, la de divorcio sin custodia compartida, la de acoso laboral, y muchísimas otras iniciativas de sesgo claramente femenino y feminista! Claro que pronto descubrimos el por qué de un juicio tan severo, cuando escribe: “La reivindicación de una ley de plazos para la interrupción de embarazos no deseados es una prueba explícita y amarga para las mujeres feministas.” Quizá haya que entender la queja si pensamos que se produce a pocos días de que la Vicepresidenta del Gobierno, señora de la Vega, haya dicho que no se va a modificar la actual ley porque no hay demanda social para ello.
A continuación la señora Rosa Cobo nos explica el concepto de democracia paritaria. Lo cual no deja de tener su aquel si tenemos en cuenta que la ley lleva aprobada un año, sin que nadie se hubiera tomado la molestia de explicárnoslo en su momento, mucho menos de preguntarnos nuestra opinión. Lo cierto es que para esta señora, “La noción de democracia paritaria da respuesta a los variados e invisibles filtros que expulsan a las mujeres de los espacios en los que existen poder y recursos: de la política a la empresa, de la cultura a la familia, del partido o sindicato a la ONG…”
Aunque, digo yo que, quizá son invisibles porque no existen. En cualquier cosa seguimos en el limbo, pues si no se ven como hablar de ellos… Si resulta difícil detectarlos referido a los partidos o las ONG, en cuanto a la familia ya no sé qué decir, aunque cabe la posibilidad de darle la vuelta al argumento y decir que el hecho de que la práctica totalidad de las custodias se les concedan a ellas, o que el hombre carezca del más mínimo derecho en lo relativo a la reproducción, no sea más que otra oscura maniobra del patriarcado para fijar a las mujeres en la maternidad y el cuidado de los hijos.
En fin, el artículo termina con el siguiente párrafo: “La paridad es uno de esos hechos políticos que señalan si un partido está en la senda de la modernidad y el progreso o si, por el contrario, elige dar la espalda a las mujeres en su forma de organizar las relaciones sociales y de entender la democracia.”
Obsérvese que, en el párrafo en negrilla, se está reconociendo que se impone al conjunto de la población, la forma de organizar las relaciones sociales y de entender la democracia de las mujeres. La verdad, quienes no concordamos con esa forma de pensar, debemos agradecer sin embargo, la claridad con que esta señora nos expone los planteamientos del feminismo, pero también preguntarnos a quién estaba representando nuestro Parlamento en el momento de aprobar la ley.
(las negrillas son mías en los dos casos)

26 febrero, 2008

El debate

He visto el debate. Me pareció tan encorsetado como lo es en general la realidad política en nuestro país, donde dos señores pretenden que todo lo que se puede decir de política lo representan ellos y donde no hay más contrincante que el que tienen enfrente. Afortunadamente no es así y en multitud de ocasiones muchos españoles no nos hemos visto reflejados por ninguno de los dos. Pero en fin es como está el panorama en estos momentos.

En relación con la igualdad decir que Zapatero habló de una “igualdad de las mujeres” que parecía tener entidad por sí misma y sin necesidad de ponerla en relación con nada y Rajoy cerró su intervención en la que para hablar del futuro escogió el personaje de una niña. Quizá todo un símbolo de cómo están las cosas.

Me sorprendió más tarde que en la encuesta de Opina quienes hacían ganar a Zapatero eran los varones entre 35 y 56 años. Sin embargo las mujeres daban ganador a Rajoy y, los jóvenes, un empate. Teniendo en cuenta que toda la legislatura y la campaña las ha dedicado Zapatero con preferencia a las mujeres y los jóvenes el resultado no parece muy acorde con el esfuerzo.

Pero traigo a colación esos datos, porque según encuestas recientes, en EE.UU eran tantos los hombres como las mujeres a los que no importaba que el ganador de las presidenciales fuera una mujer; en torno al 70 % en ambos casos. Algo sucedido había sucedido en Francia con Ségolème Royale. Pero, en fin, después de que se concediera el voto a las mujeres en la República, perdieron quienes impulsaron esa política. Lionel Jospin artífice de la mayor parte de la legislación de género en Francia, perdió las siguientes elecciones sin que el Partido Socialista las haya vuelto a ganar desde aquel momento….

A la vista de este panorama que la perspectiva de género sea la que se imponga en nuestra legislación no deja de ser una triste y trágica paradoja. Sorprende que en textos legales se sostenga lo que dicen los preámbulos de las leyes de género en nuestro país, pero luego la realidad no haga más que desmentir ese pretendido afán de dominio una y otra vez. Ni un sólo dato de la realidad sociológica lo apoya y en multitud de ocasiones la intervención de los hombres ha sido decisiva en la conquista de derechos para la mujer, hasta el punto de hacerlo con más ahínco que ellas mismas. Confio en que esa pérdida de perspectiva sea transitoria.

07 febrero, 2008

Retorno del privilegio

Escribe la señora Fernández de la Vega en Público un artículo titulado: La igualdad de los antiguos, bien interesante, porque es de las escasas veces en que uno puede encontrar los argumentos de quienes respaldan leyes como la de Igualdad. En él contrapone la vicepresidenta del Gobierno dos momentos del Estado constitucional, el antiguo: “En los orígenes del Estado constitucional, la lucha por la igualdad significaba poner fin al privilegio: todas las personas han de gobernarse con arreglo a unas mismas leyes.” y el moderno: “La ley trata a todos igual. Pero esa igualdad es insuficiente si se quiere edificar una comunidad verdaderamente justa. La ley no puede convertir la igualdad en una totalitaria y ciega uniformidad. Antes bien, ha de tratar igual aquello que es igual y de forma desigual aquello que es distinto. De este modo, el tratamiento desigual de lo desigual es un presupuesto imprescindible de las políticas de igualdad en toda sociedad democrática.” Se extiende además en cuestiones como la constitucionalidad de la paridad en las listas y en marcar diferencias con el PP autor del recurso ante el Tribunal Constitucional.

Es cierto que la mera igualdad legal no corrige las diferencias reales que en la sociedad se producen, por lo que, en un estado de derecho, se hace necesario arbitrar medidas a favor de determinados colectivos. Pero también es cierto que esas medidas no debieran derivar nunca en diferencias de derechos entre las personas, o en una vuelta atrás, una vuelta al privilegio, tal como sucedía en el antiguo régimen donde los individuos gozaban de derechos en función del estamento al que pertenecían. Y esto, que sí es muy antiguo, más antiguo que el primer constitucionalismo, parece asomar con la batería de leyes de género aprobadas en la pasada legislatura y en las que, salvo algún detalle como el de las listas, el Partido Socialista y el Partido Popular estuvieron de acuerdo. Claro está que ahora el privilegio, y aquí utilizo el mismo término que la señora ministra, es por algo tan moderno como la adscripción a uno u otro género ( soy incapaz de discernir la diferencia con sexo).

En relación con las listas paritarias es cierto que el Tribunal Constitucional las considera perfectamente ajustadas a derecho, como consideraría las listas abiertas que, a mi modo de ver y creo que de mucha más gente, se ajustan mucho más a la esencia de una democracia donde el sexismo no sea la ley. Resumiendo, la señora de la Vega considera antiguo el primer constitucionalismo sin caer en la cuenta que mucho más antiguo y mucho más injusto es el retorno a una estado donde la ley consagra diferencias en función del sexo. Diferencias que en este caso lo son en el plano legal pero también en el plano real.

12 enero, 2008

Mientras las mujeres....

(Las siguientes reflexiones, pretenden actualizar y expresar de forma condensada mi pensamiento en relación con la temática de esta bitácora y las traigo aquí deseoso de que puedan servir de acicate para otras muchas que nos lleven a una consideración más acertada sobre lo que de verdad está sucediendo en nuestras sociedades)

Y el título de las mismas bien podría ser: Mientras las mujeres se constituyen en clase social, entre los hombres se ha decretado… ¿la desbandada general? ¿el sálvese quien pueda? ¿mejor callar por prudencia? (poned aquí lo que consideréis más conveniente, me supongo que más de una respuesta será válida).

El que el feminismo de género utilice de forma poco rigurosa el marxismo para su teorización de los géneros no es óbice para que su planteamiento resulte de una extraordinaria efectividad. El factor más importante para definir y conformar una clase social es el de la conciencia de clase, la voluntad de constituirse en tal, y, a mi entender, en el momento presente, no hay duda de que las mujeres como colectivo, con sus diferentes grados de conciencia y sus matices y diferenciaciones es lo que están consiguiendo.

Como dice un amigo mío “todas son hermanas”, y en esto no hay ningún intención peyorativa, únicamente reseñar que, entre las mujeres hoy, el grado de solidaridad y entendimiento es altísimo y eso se manifiesta de múltiples maneras, desde la conversación más trivial entre parejas, al plano político, social o cultural. (A sensu contrario parece ínfima entre los hombres) Es más, parece que la bipolaridad hombre-mujer es capaz de ocuparlo todo y está consiguiendo desplazar cualquier otra contradicción, hasta el punto que la llamada “guerra de géneros” aparezca por todos los lados, desde el más elemental, al más elevado y como si de un corolario de la misma se tratara para el Gobierno ha desaparecido la idea de ricos y pobres y en su lugar sólo pudiésemos encontrar una sociedad cuarteada por razón de la edad, el sexo o cualquier otra circunstancia coyuntural.

Lo cierto es que, el feminismo y las mujeres hoy, acumulan un poder muy importante, particularmente en nuestro país, y eso sin que la sociedad sea plenamente consciente de ello pues, en no pocos casos, la imagen que se sigue transmitiendo de la misma es la de un ser desvalido y carente de poder. Imagen constantemente desmentida por cuanto índice objetivo existe, sea éste: el número de mujeres con título superior, el porcentaje de las que acaban sus estudios, las expectativas laborales y de vida de chicos y chicas, el ritmo y la calidad de los puestos de trabajo que ocupan, o el poder político, social y cultural que acumulan.

Y, en buena medida, todo esto permanece más en la penumbra que a la luz pública. Y en este caso parece difícil culpar a la sociedad patriarcal de esa invisibilidad. Resulta evidente que quienes más interés tienen en actuar así, son quienes más fuerza tienen en la dirección de estos cambios. A poder ser, que todo se haga sin demasiado ruido, evitando incluso aparecer como promotoras de tal o cual iniciativa. El principio que rige este comportamiento es más el de los resultados que el de la publicidad. No siempre la visibilidad es una ventaja y la invisibilidad una desventaja, como en más de una ocasión observamos en relación con estos temas.

Otro tanto de lo mismo sucede en el plano de las ideas. Aquello del valor del diálogo, la conversión, la controversia y el debate de ideas, un ideal de los que creíamos irrenunciable, parece ser otra de esas cosas que ha pasado a mejor vida, porque para nada el comportamiento del feminismo de género lo tiene en cuenta, pero tampoco parece que haya muchos que se lo reprochen. Unos cuantos desde esta pequeña trinchera que constituimos quienes queremos dar paso a otra manera de abordar estos asuntos.

Recientes estudios ponen de manifiesto que las mujeres no sólo son mayoría en la Educación y la Sanidad, también lo son en la Justicia y todo lo relacionado con el derecho, y con su influencia decisiva en los medios de comunicación y la reciente aprobación de Leyes como la de Divorcio, Igualdad, o la paridad electoral han ganado una preeminencia social creo que difícilmente discutible, aun cuando haya muchos y muchas que no se hayan dado cuenta o pretendan que los demás no nos demos cuenta.

En su momento habrá que valorar el privilegio del que gozan las organizaciones feministas de poder formar parte de las redacciones de los medios públicos de comunicación (también en los privados, aunque ahí ya a iniciativa de cada uno de ellos) y que con el pretexto de evitar la discriminación de la mujer, están provocando no sólo un desmesurado celo censor, -varias veces ha saltado este asunto a la opinión pública- sino que también están influyendo de forma decisiva en la concepción de la información y en general la programación de los medios públicos de comunicación.

Si a ello unimos el hecho de que la mujer posee derechos casi absolutos en lo relativo a los hijos y la casa, la imagen que se nos dibuja es bien distinta a la de ese ser esclavizado y subordinado de que nos habla el feminismo de género y, por el contrario, se nos aparecen amplios territorios gobernados por la mujer y celosamente guardados de cualquier intromisión masculina. Pienso, sin embargo, que si hiciésemos una encuesta en la calle pocos dirían que esto es lo que está pasando.

Un poco a título de anécdota citar que en el reportaje que hace unas semanas publicó El País semanal con el título de 40 por debajo de 40, una de las elegidas, abogada penalista cuenta cómo la profesión está copada por mujeres, diciendo: “No es raro que en un juicio seamos todas tías: juez, fiscal y abogadas”. Pero más lo es todavía la carta publicada en ese mismo medio el 25 de noviembre en la que una secretaria de juzgado habiéndose sentido olvidada por la penalista anterior añade “quiero sólo recordar que debía haber seguido enumerando el resto de personas que necesariamente hemos de estar en un juicio y que también somos mayoritariamente mujeres” para referirse según sus propias palabras a “las funcionarias o funcionarios del Cuerpo de Auxilio Judicial, junto a las abogadas/os y los procuradores o procuradoras.”

Pero muchas otras se podrían añadir. Conseguir contra el criterio de las aseguradoras y lo que dicta la teoría de costes que las primas de los seguros de enfermedad no puedan ser distintas para las mujeres, pero si lo puedan ser para el hombre otras primas, tal como tengo recogido en entradas precedentes, representa para mí algo más que una anécdota, como lo es que pueda ocupar la portada de los periódicos cualquier noticia que tenga que ver con el género, pero no la muerte en un mismo accidente laboral de seis trabajadores.

Lo que intento poner en claro es que lejos de la imagen de subordinación y carencia de poder de decisión que se nos transmite constantemente en relación con las mujeres, lo cierto es que esa subordinación no es tal y su posición en la sociedad les confiere un amplio poder, que va desde la decisión de gasto familiar en lo económico, a las importantes conquistas políticas con la legislación de género, pero también una importante influencia en las políticas de todo tipo desde la Educación, a la Sanidad y en general todas aquellas que tienen que ver con el presupuesto público… y el privado. De hecho las políticas de algunos ministerios han decidido declarar prioritarias las demandas de las mujeres y, en los últimos tiempos, los medios públicos de comunicación parecen puestos enteramente a su disposición.

En este momento parecen confluir toda una serie de factores históricos, sociales y culturales que inciden desde casi todos los ángulos en reforzar el papel y el poder de la mujer en la sociedad. La larga herencia del feminismo - de ese otro feminismo que despertó el apoyo de hombres y mujeres sin distinción- ;la terciarización de la economía y la sociedad, unido a otros factores de tipo político y cultural están consiguiendo en escasos años lo que pareció imposible durante decenios. Creo que en nuestro caso la propia concepción y funcionamiento de la Unión Europea contribuyeron de forma decisiva a catapultar al que Elisabeth Badinter denomina feminismo institucional, en el papel de visión dominante del feminismo, y en muchas de esas otras cosas que para bien o para mal caracterizan no sólo la situación de la mujer, también y sobretodo la situación del movimiento feminista en nuestro entorno.

Y en este tema el Gobierno del señor Zapatero ha procedido concediendo todo aquello que se le pedía y apoyando una legislación que en muchos aspectos va mucho más allá de la de países con larga trayectoria, particularmente los nórdicos. Como ya dije en algún otro sitio este país es un país de fundamentalistas de uno y otro signo y se ha pretendido pasar de la reserva espiritual de Occidente del franquismo, a campeones del feminismo de género del mundo mundial. Y los excesos de unos, se pretenden utilizar para tapar lo excesos de los otros, en un juego perverso que excluye, los matices, un poco o conmigo o contra mí.

Y ahora con la legislatura acabada y cuando se le han hecho a la Iglesia católica las mayores concesiones de todo el período democrático, pareciera como si todo aquel que no estuviera con el Gobierno tuviera que estarlo con la Iglesia. Y nada más lejos de la realidad. Es mi caso y me supongo el de la mayoría de los que me leéis. No estoy de acuerdo con Educación para la ciudadanía porque desee una clase de moral católica, estoy en contra de Educación para la ciudadanía porque se ha demostrado que no hay contenidos académicos, y al final se demuestra una concesión al feminismo de género, que en el último momento se tuvo que hacer extensiva a la Iglesia católica y otras sensibilidades, hasta el punto de que cada uno de los textos publicados no sólo sostiene postulados distintos en relación con los temas más espinosos sino que muchas veces son totalmente contradictorios. (En algún momento abordaré el hecho para mí innegable de las concomitancias entre la Iglesia y el feminismo de género. Entiéndase bien, en el sentido de polos opuestos que se atraen o extremos que se tocan).

De hecho toda la legislación relacionado con estos asuntos peca de excesiva, la ley del aborto lo está poniendo de manifiesto, pero también la de reproducción asistida, donde al contrario de lo que sucede con la legislación de otros países el bien jurídico a proteger no es la criatura que va a nacer, sino la madre. Pero, en general todas las aprobadas esta legislatura: violencia de género, divorcio, igualdad, …..En esto el Gobierno parece querer resarcirse de un pasado histórico bastante retrogrado y dispuesto a dictar la legislación más “progresista” del mundo mundial, dejando atrás lo que haga falta.


Claro que más bien se trata de un espejismo y los excesos como no puede ser de otro modo terminan aflorando ¡Y quedan muchos excesos por aflorar¡ También en el tema de la violencia de género pareciera que quisiéramos dar una lección al mundo y demostrar como este país de campeones es capaz de vencer esa lacra en tiempo récord. Lo cierto es que aún cuando la mayoría de los países desarrollados mantiene estadísticas de mujeres muertas por violencia superiores a las del nuestro, particularmente lo países nórdicos, pareciera que, poco menos, se nos quisiera hacer creer que este es un problema exclusivo de aquí y si hay que dar el puñetazo en la mesa y condenar a 50.000 hombres se hace y punto. Nuestro país es hoy de los europeos el de mayor población reclusa y a pesar del intenso ritmo de creación de cárceles éstas están absolutamente desbordadas. La muerte de mujeres, sin embargo, no remite y, más bien al contrario va en aumento año tras año.

Que una transformación social, y unos cambios tan brutales en la concepción del feminismo, no hayan sido leídos convenientemente por la “inteligencia” masculina, sorprende. Aunque no ha sido ese el caso de la femenina, hasta el punto de que la principal línea de pensamiento contra esta deriva la estén representando otras mujeres. Para entender dicha paradoja busco en mi propia experiencia qué pueda explicarlo y lo que encuentro es: por una lado, que casi todos simpatizamos con la causa feminista en algún momento y seguramente haya gente a la que le cueste hacer revisión de sus ideas, y por otro, al “modus operandi” del feminismo, donde al hecho de que la mujer aparece siempre como víctima, hay que unir esa forma interpuesta de actuar del feminismo, siempre con mediación de otros y como no, a la enorme marea de solidaridad que está generando hacia las mujeres la llamada violencia de género. Para los que conocimos el franquismo donde la legislación trataba a la mujer casada como menor, la simpatía hacia la causa de las mujeres y el feminismo en los ambientes democráticos y progresista estaba absolutamente extendida, por eso duele más escuchar ahora algunas de las cosas que se dicen.

Ahora bien, no enterarse de lo que ha llovido desde aquel momento, ni de cuanto ha cambiado la propia filosofía del feminismo, parece excesivo. De hecho en aquel momento el feminismo de género era poco más que alguna noticia aislada sobre el feminismo radical americano, ya que aquí lo que se practicaba era otra cosa que tenía mucho más que ver con el feminismo de la igualdad o liberal o como quiera llamársele, en cualquier caso, ese feminismo que no había puesto en su frontispicio “el hombre es el enemigo a batir” y que entendía que la conquista de una sociedad de iguales era cosa de mujeres pero también de hombres y, la diferencia no estaba entre los hoy llamados géneros, sino entre los y las que perseguían ese ideal y aquellos y aquellas que por el contrario querían mantener el statu quo, porque no se trataba tanto de un quítate tú para ponerme yo como de una conquista de civilización en la que hombres y mujeres pusiesen las bases de una sociedad de iguales.

En fin para no alargarme más gustaría dejar en el aire, una serie de preguntas:

- Por qué afirmaciones como la de que las mujeres ganan un 30% menos que los hombres se repiten una y otra vez, a pesar, de su comprobada falsedad, reconocida incluso por el ministro Caldera. Cómo es posible que se puedan repetir una y otra vez, ahora referidas a los sueldos de las directivas y, los medios de comunicación les den toda la credibilidad. Que hace que muchos profesionales, también los hay que no, dejen sin contestar estas afirmaciones

- Por qué las mujeres siguen planteando sus reivindicaciones como si aquí no hubiera pasado nada, como si estuviéramos igual que hace 30 años, y pudieran negarse todos los derechos conseguidos o que, en poco más de 20 años, representen el 40 % de la población activa del país, que su ritmo de incorporación al mercado laboral sea muy superior al de los hombres, que pueden autoexcluirse de los trabajos más duros y penosos, que son mayoría en la Universidad, que según sus propias declaraciones las expectativas laborales y de vida de las chicas superan ampliamente las de los chicos. Y también preguntarnos por qué todas estas realidades permanecen tan ocultas y lo que se impone es una dialéctica a cara de perro en la que pareciera que todo el espacio lo ocupa la violencia.

- Qué explica el silencio espeso por parte de los hombres en relación con estos temas. Por qué tantos tienen miedo a expresarse. Es aceptable que en la Europa del siglo XXI haya temas tabú. Y para mí no hay duda de que nos encontramos ante algo que quieren hacer tabú. Pero también, por qué los intentos de abrir una vía de debate por ejemplo Elisabeth Badinter con sus libros, o en España, los posicionamientos de la señora Sanahuja y en general de las autodenominadas “las otras feministas”, han tropezado con el más absoluto silencio por parte de ese feminismo, cuando no con la más severa reprimenda y amonestación para acabar en el mayor de los silencios. Por qué los intentos más serios de confrontar planteamientos ideológicos, también de denuncia de la deriva feminista están protagonizados por mujeres. Por qué algunos hombres en una actitud más papista que el Papa, se han convertido en valedores de algunos de los planeamientos más extremos de este feminismo.

- Qué explicaría que después de largos decenios de ayuda y colaboración entre los movimientos progresistas y el feminismo, particularmente los movimientos sociales y las organizaciones políticas progresistas y de izquierdas, ahora resulte que todo ese pasado de colaboración pretenda ser borrado y en su lugar aparezca un feminismo separatista y excluyente, que ha dictaminado que en este mundo hay dos clases, los hombres y las mujeres y quienes están capacitadas para interpretar los deseos e intereses de las mujeres son ellas, particularmente frente a los hombres, quienes si no desean ser pisoteados por la historia deberán seguir a pies juntillas sus dictados.

- Finalmente, decir que todo lo anterior llama más la atención si tenemos en cuenta que no estamos hablando de un debate meramente intelectual o filosófico, sino de doctrina que se han plasmado en leyes y se ha introducido en la vida administrativa y política sin opción alguna a expresar acuerdo o desacuerdo. Sólo a título de anécdota decir que estos días he tenido que cumplimentar un impreso oficial y en la casilla en la que tradicionalmente aparecía aquello de “sexo” lo que me he encontrado es la expresión “género”.

30 noviembre, 2007

Paridad y otras desigualdades

En mi comunidad, Galicia, recientemente se ha llevado a cabo una campaña desde el Gobierno autonómico, en la que se afeaba el no compartir las tareas del hogar. Por esos días en la prensa aparecían una serie de entrevistas a destacados personajes de la vida pública, masculinos todos, entre ellos el titular de la vicepresidencia de la Xunta impulsora de la campaña, en la que, si bien todos nos animaban a compartir las tareas del hogar reconocian que en casa hacían más bien poco. Supongo que el hecho de que no se incluyera a mujeres en la entrevista se debe a que debemos presuponer que ellas si lo hacen.

Me recordó aquel debate televisado con los cabezas de lista a las europeas, en el que uno de los candidatos se lamentaba de que todos los presentes fueran hombres. Yo para mis adentros me pregunaba por qué en lugar de ir a decir eso a la televisión sencillamente no había dejado que una de sus correligionarias encabezara la lista de su partido.

Hoy leo en La Vanguardia referido al tema del malestar en Cataluña con la ministra Magdalena Alvarez lo siguiente:

"El sanedrín socialista examinó el lunes la situación catalana con cierta preocupación y más de un interrogante sobre la mesa. Además del presidente del Gobierno, forman el citado comité informal - equivalente socialista a los maitines del Partido Popular-, María Teresa Fernández de la Vega, Alfredo Pérez Rubalcaba, Jesús Caldera, José Blanco, Diego López Garrido, Fernando Moraleda (secretario de Estado de Comunicación) y José Enrique Serrano (jefe de gabinete de la presidencia)."

Y compruebo que son 7 hombres y 1 mujer y un sinfin de interrogantes se me abren en torno a la significación de paridad, reparto de tareas, responsabilidad, haz lo que yo digo pero no lo que yo hago, legislemos para luego hacer lo que queramos, lo de la coherencia me parece que es cosa de nórdicos, al que Dios se la de San Pedro se la bendiga .......... Claro está que cuando posaron como modelos sólo lo hicieron ellas, o que para abordar el tema de la violencia de género la vicepresidenta se reune con las organizaciones feministas.