Twittear
Mostrando entradas con la etiqueta justicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta justicia. Mostrar todas las entradas

25 mayo, 2011

¿Colectivo de pringaos?


El supremo considera justificado el derecho de visita de la ex compañera de la madre biológica

¿Por qué siendo la nuestra una sociedad patriarcal,y cuando de lo que se habla es de dominación masculina, esas cosas nos parecen inalcanzables a los varones heterosexuales? 

 ¿De verdad patriarcal significa favorable al varón? ¿No nos habrán vendido un concepto adulterado de dominación?¿De verdad acumulamos tanto poder como se nos atribuye? ¿Y si es así por qué resultan casi imposibles para nosotros lo que para otros colectivos parece tan fácil?

02 febrero, 2011

Presión a los jueces

Esta mañana en una emisora de radio que presume de no amarillismo y de no hacer juicios paralelos, he asistido al hecho insólito en un país donde se respeten la división de poderes y las sentencias de los jueces,  de la entrevista a una persona a la que por dos veces una juez no le había dado la razón en una sentencia de maltrato, en un contexto en el que parecía imposible no interpretar el hecho como una presión sobre la juez. 

Lo cierto es que  a la entrevistada no sólo parecía concedérsele toda la presunción de credibilidad, como si enfrente no hubiese una presunción de inocencia que respetar, máxime si está avalada por dos sentencias absolutorias,  también se le concedía, sin derecho a réplica, todo el tiempo y la audiencia para explayarse no sólo sobre su caso también para hacer consideraciones de tipo mucho más general y que, como digo, resultaba imposible no pensar en un intento de injerencia y presión sobre la juez, circunstancia que en un estado democrático y de derecho no debiera estar tolerado.

Claro que cuando desde los aledaños del Gobierno las sentencias de los jueces sobre esta materia sólo constituyen motivo de preocupación si son de determinado signo, el resultado no puede ser más que éste. Y así sucede que,  ni al Gobierno ni a los medios les preocupa que un 70% de las mismas acaben en sobreseimiento o absolución, aunque ya nada ni nadie pueda  resarcir a quien ha debido sufrir el durísimo protocolo aplicable en estos casos y,  lo que se cuestione no sea ese elevado porcentaje o lo que algunos jueces tienen denunciado, el clima de presión en que se están produciendo muchas de esas sentencias, sino  justamente se haya decidido ir justo en la dirección contraria, y eso, a pesar de las reiteradas quejas de las asociaciones de jueces por las presiones recibidas por parte del Delegado del Gobierno para la violencia de género.

01 octubre, 2010

Cuando todo vale

A río revuelto ganancia de pescadores, dice el dicho,  y ese parece ser el criterio aplicado por Joan Queralt a la hora de escribir sobre de la ley integral contra la violencia de género. Porque sino díganme ustedes qué hace la Ley contra la violencia de género al lado del Estatuto de Cataluña. No es fácil de explicar, pero menos si quien habla de ambas se presenta como catedrático de derecho penal.

De todos es sabido que la ideología de género es una creencia que divide al mundo en dos: mujeres y hombres, sin fisuras ni en la división, ni en el interior de los propios conjuntos resultantes. Es la primitiva e infantil necesidad de dividir al mundo en buenos y malos cuando no  se es capaz de  asumir su complejidad. Y si es difícil admitir este dualismo en el plano ideológico y político, resulta absolutamente inadmisible cuando se pretende pasar por criterio técnico-jurídico.

Ese  maniqueísmo de buenos y malos aparece ya en las primeras líneas de su escrito al situar por un lado a los partidarios de esas leyes, además de  la del aborto y la de matrimonios homosexuales, y por el otro a sus detractores. Es más se pretende que algo bueno habrá en ellas si existe esa oposición. ¿Quién  habla aquí el catedrático de derecho o el ideólogo?  ¿Quizá pesa el hooliganismo de la rivalidad Madrid-Barça?

Pero, digo más, ¿le parece a este señor que son los mismos sectores: jurídicos, sociales y políticos los que no admiten los pronunciamientos del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña, y los que lo hacen sobre la LIVG? ¿Cómo interpretar que habiendo en ambos lados contestación a las disposiciones judiciales, sólo le parezcan reprochables unas?


Pero donde creo que alcanza cumbres difíciles de superar es cuando sin empacho habla de las garantías procesales como hiperformalismo o cuando abiertamente sostiene la inversión absoluta de la carga de la prueba y no digamos, cuando habla de su capacidad para establecer un dictamen psicológico mediante la mera observación y, cómo no, algo de sensibilidad. 

Algo me dice, que cualquier hombre que tuviera la desgracia de ser juzgado por este señor, con independencia de  los hechos, y si quien acusase fuese alguien con medianas dotes teatrales, llevaría todas las de perder. A lo que seguramente contribuiría esa sensibilidad de la que este señor hace gala.