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16 marzo, 2008

Curiosidad y duda

Ojeo los periódicos y observo que los hombres somos capaces de casi todo. Somos capaces de opinar, comentar, proponer, analizar, hacer humor. Sobre economía, derecho, política, sociedad, cine y televisión y no qué cuantas cosas más, pues hay secciones a las que nunca doy llegado.

En los periódicos de difusión general, sean en papel o digitales, creo que somos amplia mayoría. Pero hay algo a lo que nunca llegamos, y sí llegan las mujeres, aún siendo menor su número en este tipo de medios, y es a hablar de la igualdad entre hombres y mujeres, a comentar alguna de las leyes aprobadas por las Cortes en la pasada legislatura y que, así a primera vista, contienen materia no sólo para algún comentario también para más de una tesis. Pero no, los hombres por ahí no pasamos, y no sé si es por timidez, incompetencia en la materia o porque está establecido en algún sitio, quizá un arcano de nuestra memoria, los hombres no opinamos.

Hoy he vuelto a leer sobre el tema de la pluma de una mujer, pero parece que, de la mano de un hombre eso no es posible (con la excepción de Xosé Luís Barreiro) y la verdad me intriga a saber a qué pueda ser debido. Pasa también en las tertulias radiofónicas o de la televisión, que se puede hablar de todo excepto del tema tabú. Y eso que hay quien califica esa legislación como la mayor revolución cultural y política en mucho tiempo. Hay también quien habla de revolución incruenta, anque creo que habría que ponerse de acuerdo en cómo se miden los damnificados. En fin, que me parece que voy a seguir sin poder satisfacer mi curiosidad y condenado a seguir con mi duda.

12 febrero, 2008

¿Dónde ha quedado la pedagogía política?

En la entrevista de ayer en Cuatro, Zapatero para referirse a la Ley de Igualdad habló de la ley que garantiza los derechos de paternidad y maternidad. ¿Por qué esta actitud vergonzante? Una ley cuyo contenido está pensado por y para las mujeres y que comprende cuestiones como la paridad en las listas electorales o en los consejos de administración de las sociedades, además de la presencia de las organizaciones feministas en los consejos de redacción de los medios públicos y otras muchas medidas como las referidas a conciliación de vida laboral y familiar para ellas y que como único punto referido a los varones contempla un exiguo permiso de paternidad, puede ser presentada como lo hizo Zapatero, como la ley que garantiza el derecho a la paternidad y la maternidad.

¿Qué se quiere ocultar? ¿Por qué no hay mayor claridad sobre éste y otros asuntos relacionados con las leyes de género? ¿Sería bueno preguntar a los ciudadanos españoles por el contenido de esta ley, para ver cuántos eran capaces de decir algo aunque sólo fuese aproximado? ¿Dónde ha quedado aquello de la pedagogía política? ¿Por qué en la pasada legislatura a pesar de aprobarse leyes como la del divorcio, o la de Igualdad, o la relativa a la violencia, ninguna de ellas fue explicada a la opinión pública y se procuró que todo el espacio lo ocupasen el ruido sobre los matrimonios homosexuales y la asignatura de Educación para la Ciudadanía (que al final se podrá adaptar el ideario del centro, es decir, será de moral religiosa en la gran mayoría de los concertados). Se siente cómodo el Partido Socialista debatiendo con la jerarquía eclesiástica a quien ningún Gobierno de la democracia ayudó tanto como el suyo (profesores de religión, 0´7 % a perpetuidad en la declaración de la renta, educación para la ciudadanía, etc.) y si hemos de hacer caso de sus palabras, que no piensa revisar ni el Concordato ni los acuerdos económicos con la Iglesia. Resulta dificil entender y digerir tanto teatro.

La percepción que tuve en los minutos que seguí la entrevista es que los políticos se refieren a los temas que les entretienen a ellos dejando fuera importantísimas cuestiones que, aunque nos preocupan a los ciudadanos de a pie como no están en su agenda quedan fuera del debate. Desde luego yo noto clamorosos olvidos como la educación o las leyes de género antes citadas, cuestiones con un interés e incidencia en las vidas de la mayoría de los ciudadanos muy superiores a otras que sí ocupan prácticamente casi todo su discurso. En este contexto se entiende bien que la ciudadanía no se sienta representada pero también la dificultad de movilización de un electorado al que para hacerlo mínimamente es necesario recurrir a promesas absolutamente demagógicas o al puro tremendismo.

17 noviembre, 2007

100

Un poco por casualidad me he dado cuenta que esta es la entrada número 100 del blog y aunque no haya grandes cosas que celebrar, quiero aprovecharla para animaros a continuar en esta verdadera tarea de pioneros y, cómo no, a perderle el miedo a expresarse abiertamente. Bastante lamentable es que muchos hombres permanezcan mudos por miedo a represalias. La libertad como siempre hay que ganarla ejerciéndola. Lástima que no parezca formar parte del ideario feminista el debate abierto y democrático.

En mi caso, y como ya dije en algún otro sitio, el pasar de la cincuentena me da una perspectiva de las cosas muy difícil de arrebatarme (de otro modo lo tendría crudo) o de tergiversar, porque es mi propia biografía y, en relación con ella, de algunas cosas estoy seguro, como de que hubo muchos momentos en los que no he dudado en ponerme del lado de cuantas demandas de las mujeres me parecieron justas, como seria reescribir la historia negar que en el ideario de todos los que participamos en el combate contra el franquismo y por las libertades no sólo pensábamos en la libertad de expresión, o en la legalización de los sindicatos, también en la plena igualdad jurídica de hombres y mujeres, en leyes como la del divorcio y tantas otras que hicieran real esa igualdad, y en ese combate estábamos juntos hombres y mujeres y mujeres y hombres y no precisábamos para nada del género para saber ponernos en el lugar del otro, en mi caso de la otra.

Por eso descubrir 20 años más tarde que uno por ser un varón pertenece a un grupo dominador y abusador, un grupo cuya vocación es mantener sometidas a las mujeres, un ser que lo mejor que se puede hacer con él es cambiarle su naturaleza, me parece un sarcasmo inadmisible, que como no puede ser de otro modo estoy decidido a combatir, y al servicio de esa idea he puesto este blog.

En relación con la “igualdad” hay muchos tabúes y no es el menor la autocensura y el miedo con el que muchos hombres afrontan la idea de pronunciarse sobre las muchas injusticias que a diario se viven en relación con tantos asuntos con ella relacionados.

Es un tabú el hecho mismo de que nadie, y con ese nadie me refiero a alguien realmente relevante en el panorama político, social o cultural, se haya decidido a ponerle voz a tanto silencio, se haya decidido a ponerle voz y freno a tanto dislate. Es difícil entender, en un país en el que cualquier cosa puede ser motivo de controversia y de debate, el silencio espeso que sobre estos asuntos reina y donde de escucharse alguna voz, siempre es del mismo lado. Aquí si que parece vigente un pacto de silencio, como si las palabras pudieran desbaratar tanto tinglado.

Pero de lo que no me cabe duda es de que la pequeña brecha que estamos abriendo, el pequeño espacio de libertad que estamos creando no puede más que ensancharse y crecer, porque no es sólo ya que se estén cometiendo injusticias cada día contra el hombre y eso no deba permanecer callado es que, aunque así no fuera, en un momento como el presente en el que a la sociedad se le está dando una vuelta como de calcetín, no debe suceder que los hombres permanezcamos mudos y en silencio.