En lo de la novatada de Santiago, en la que tres estudiantes varones sufrieron lesiones en los ojos por el uso de sosa cáustica, muchos sabíamos desde el primer día que las causantes habían sido chicas, y lo sabíamos, en mi caso porque me tocó de cerca, pero mucha otra gente debería saberlo porque se trataba de una novatada en la que se enfrentan entre sí los chicos y chicas que son nuevos en los colegios mayores y que goza ya de una cierta tradición.
Lo cierto es que todos estos días y van muchos ya desde el suceso, he seguido la noticia en los medios y he comprobado cómo, sistemáticamente, se apunta directa o indirectamente contra los chicos y cuando se menciona a las chicas es para presentarlas como víctimas. Lo cierto es que para el caso que nos ocupa los agredidos fueron chicos y las agresoras chicas, pero esto la sociedad sigue sin saberlo porque desde todos los ángulos los medios de comunicación ocultaron lo que los protagonistas, sus familiares y todo el entorno de colegios mayores y Universidad sabían porque como digo se trataba de una batalla de chicas contra chicos que se repite todos los años.
En este caso, como en muchos otros, el prejuicio, las ideas preconcebidas y por qué no decirlo la tendencia a ocultar o minimizar la falta o el delito cuando la protagonista es una mujer han pesado y lo han hecho de forma que resulta difícil entender cómo después de tantos días seguimos sin noticias de las autoras aún cuando parecía que con este caso se pretendía dar un escarmiento que acabase con una “tradición” que todo el mundo desea erradicar.
En los dos enlaces de más abajo, está la denuncia que el padre de uno de los chicos acaba de presentar, http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2011/10/14/0003_201110G14P12991.htm
y en la otra la opinión de un juez http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2011/10/12/0003_201110G12P18991.htm que también fue político que sin reparo ninguno pontificó hace bien pocos días sobre una posible culpabilidad masculina en estos términos:
“¿Quién es el responsable?. Desde luego, y en primer término, algunos «mayores» que durante esos días se sienten más hombres porque pueden obligar a los nuevos a hacer lo que se les ocurra (las chicas son mucho más civilizadas). Para estos, la apertura de un expediente disciplinario por las autoridades y la denuncia ante los tribunales habrían de servir para que el próximo año se lo pensasen.”