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04 marzo, 2008

No a la manipulación estadística

En el artículo que acompaña a la foto del niño verdugo y la niña víctima, se habla de 7.000.000 de italianas que sufren maltrato. La verdad parece una cifra muy alta pero estoy convencido de que nadie se atreverá a ponerla en cuestión, mucho menos a discutirla. En nuestro país se cifra en un 10 % de la población femenina, al igual que en Francia, y tal dato sale de una encuesta que Amaia Beranoagirre analiza aquí. Lo cierto es que la tal encuesta tanto en nuestro país como en Francia no ha recibido más que críticas por sesgada, pero para el Instituto de la Mujer, es decir para el Gobierno, esos son los datos verdaderos. Elisabeth Badinter la analiza en su libro “Por mal camino” en un capítulo que lleva el expresivo título de: Las estadísticas al servicio de un ideología, y Marcela Iacub y Hervé le Bras en un artículo publicado en Les Temps Modernes nº 623 de abril del 2003, con el título de Homo mulieri lupus?

Dicen Marcela y Hervé, “La lectura atenta de la encuesta despeja sin embargo rápidamente las dudas. Como vamos a demostrar, obtiene los resultados por una definición preestablecida de aquello que se pretende medir, jugando con la imprecisión de las palabras para inducir al engaño. El efecto de sugestión que las preguntas ejercen sobres las respuestas nos hace plantear dos preguntas: ¿Cómo, un trabajo tal, ha podido ser encargado por una institución del Estado? ¿Cómo comprender que haya sido recibido con tan poco nivel de crítica? La verdad estriba en que la encuesta no pretendía tanto descubrir como revelar y que, al mismo tiempo que venía a confirmar un sentimiento confuso, se inscribía en un discurso de legitimación de un proyecto político característico de una nueva tendencia del feminismo, que ha adquirido visibilidad en el momento de votar sobre la ley de paridad: ante la persistencia de las desigualdades entre los hombres y las mujeres, la encuesta orienta hacia una respuesta sin ambigüedad: la inferioridad social de las mujeres está sostenida por una organización de la violencia, ejercida por los hombres bajo las formas más diversas, de la que el efecto único sino el objetivo es dominar al otro sexo; entonces no se remediará esta situación más que haciendo aflorar la violencia, escondida por las víctimas y ahogada por los verdugos, y puniendo a los responsables.”

Otro tanto de lo mismo sucede con las diferencias salariales, que en esta campaña el presidente ha vuelto a sacar, aún cuando su ministro señor Caldera tuvo que desmentir en esta entrevista una noticia del mismo estilo, aparecida en el diario El País, y el desmentido fue justamente con esta frase “Por el mismo trabajo, hombres y mujeres perciben el mismo salario, el problema radica en que los hombres ocupan los puestos mejor pagados y de mayor responsabilidad”. De todos modos la efectividad del desmentido del señor Caldera ha sido tan poca que a cualquiera que preguntásemos hoy daría el dato que se repite una y otra vez en los medios de que las mujeres cobran menos

Ahora leo en El País la siguiente carta al director y me doy cuenta de lo difícil que resulta desprenderse de unos datos que por muy irreales o fantásticos que sean, se repiten machaconamente en los medios. A este buen hombre seguro que cargado de buenas intenciones había que decirle que lo que el cree a pies juntillas no es más que una falsedad y una mentira, puesto que, y en este caso más que nunca, una verdad a medias no es otra cosa más que una mentira. El estudio al que se refiere la carta había sido elaborado por una ONG con dinero público y sus conclusiones eran las que analicé en esta entrada de diciembre del 2005. Es decir habría en cualquier caso que dar el mismo consejo a ellos que a ellas ya que los porcentajes son similares.

En los tres casos nos encontramos con estadísticas ampliamente cuestionadas y cuestionables y sin embargo, sus resultados son artículos de fe para la mayoría de la ciudadanía. Podríamos preguntarnos por qué es esto así y hasta cuándo los organismos del Estado y los medios de comunicación pueden seguir dando por válidas estadísticas tergiversadas que sólo pueden inducir al error. Habría que preguntar a las organizaciones feministas qué hacen para acabar con tanta desinformación. ¿No deberían ser ellas y los institutos públicos de la mujer quienes más empeño pusieran en estadísticas veraces y de calidad? Sea como sea, lo que no tiene ninguna explicación plausible es que los organismos del Estado y el propio Gobierno manejen datos elaborados de forma tan sesgada o simplemente tan inexactos. La honestidad intelectual y la gravedad de los temas de los que se habla así lo exigen.

01 marzo, 2008

Poco importa

Recuerdo hace muchos años, allá por los 60 del siglo pasado, aquellas palabras de una profesora que tuve en el bachillerato que nos comentaba que deseaba la “igualdad”, que quería dejar de ver cómo, cuando salían ella y su marido también profesor, con un matrimonio amigo, ellos iban delante hablando de la profesión o la política y ellas detrás hablando de otras cosas. Más tarde en la Universidad esa disparidad había desaparecido en muy gran medida. Ellas al igual que nosotros estudiaban, militaban, asistían a las asambleas, o participaban en actos de partido y/o protestas sociales y políticas. Ellas al igual que nosotros se dirigían a la asamblea, o encabezaban tal comité de partido. El ambiente era de camaradería. Por supuesto que también las había que se quedaban en su casa o se limitaban exclusivamente a estudiar, al igual que había desde el lado masculino quienes vivían apartados del movimiento opositor al franquismo o sencillamente pasaban de política y otras cosas.

También a la hora de divertirnos no parecía que se produjeran grandes diferencias tomábamos los vinos, las copas o íbamos a la discoteca igual unos que las otras. Inauguramos juntos las primeras playas nudistas y tantas cosas que parecía que nos harían olvidar como algo del pasado el cutrerío cultural y político pero también la desigualdad entre hombre y mujer. Quizá en aquellos momentos la idea de igualdad parecía al alcance de la mano, incluso cosa fácil, se trataba sobre todo de buena voluntad y deseos de alcanzarla. Por lo demás parecía que a las mujeres no había que decirles lo que tenían que hacer, ellas por sí mismas sabían bien lo que querían.

Más adelante, ya casado y con hijo, comenzó a preocuparme la insistencia de algunas noticias y estadísticas que insistían en la desigualdad. Siempre imprecisas, mayormente referidas al reparto de las tareas del hogar. Habíamos conseguido la igualdad jurídica de hombres y mujeres, estaban vigentes los derechos al aborto y al divorcio, la incorporación de la mujer a la vida laboral se producía a un ritmo vertiginoso, en la Universidad ellas eran mayoría, nuestro país tenía la tasa de natalidad más baja del mundo, la imagen del padre que paseaba el carrito de su hijo era cada vez más frecuente, se procuraba que los niños y las niñas tuvieran los mismos juegos, la enseñanza era mixta, las mujeres viajaban solas, vestían con absoluta libertad, desde luego mucho mayor que los hombres pero, día a día con una insistencia machacona, la idea que se repetía era la de desigualdad, la de discriminación, la de patriarcado y machismo.

No sabría decir muy bien cómo, caí en Ahige y algún foro más. El choque fue brutal, mi idea de igualdad no sólo era una quimera, es que además los hombres éramos unos seres a los que había que vigilar bien de cerca porque generalmente derivábamos en lo peor. No sólo habíamos creado el patriarcado para dominar y explotar (sic) a las mujeres sino que en nuestro afán por perpetuarlo no dudábamos en utilizar todo tipo de violencias hasta el punto de asesinar a nuestras compañeras. Y que nadie se creyese a salvo. El mal estaba dentro de cada hombre y podía saltar en el momento más inesperado. La mujer por el contrario era un ser dominado y explotado, la víctima sobre la que el varón descargaba todos sus golpes. Unos años más tarde veo con sorpresa y desagrado que esas ideas que yo creía de un grupo de iluminados, son las que se hacen valer socialmente, aunque quizá se cuiden un poco más las formas de lo que hacían los gestores de la citada asociación. Ahora éste parece ser el planteamiento de fondo en la política y en los medios.

Poco importa que ellas representen el 40% del mercado laboral, siempre se podrá aducir que como entre ellas hay más contrato a tiempo parcial, lo suyo son los contratos basura y que la discriminación continúa. Aunque con preferencia se recurre a las remuneraciones y en un ejercicio imposible desde el punto de vista de la Teoría Económica y el Derecho, se diga que cobran un 40, un 30 o un 20% menos, la disparidad de porcentajes parece ser un detalle menor aun cuando el 10 o el 20% del sueldo de 8.000.000 de trabajadoras, debería ser un dato imposible para pasar desapercibido. Poco importa que representen el 70% de las carreras universitarias, ya que siempre se podrá aducir que son menos en las carreras técnicas. Poco importa que copen la mayoría de puestos en la Educación, la Sanidad o la Justicia, o que su la tendencia a ocupar puestos en la Administración, sea muy superior a la de los varones y así en la Autonómica, que es de más reciente creación, ocupen más del 60 de las ocupaciones. Poco importa que se hayan dictado las leyes sobre acoso laboral, divorcio, contra la violencia de género o la de igualdad, o la ley de dependencia con un clarísimo sesgo feminista y femenino.

Poco importa que la obligatoriedad de la guerra sea de ellos, que los trabajos más duros y penosos los desempeñen ellos, poco importa que sean ellos quienes sufran la práctica totalidad de los accidentes laborales con resultado de muerte o con invalidez para toda la vida, poco importa que las cárceles estén llenas de hombres - por cierto las más llenas de Europa-, poco que él sea quien se arroje al mar cuando su hijo está en riesgo de ahogarse, poco importará algún heroísmo más, poco importa que su signo parezca haber nacido para trabajar pues la mayoría se mueren al poco tiempo de alcanzar la jubilación, poco importa que haya el mismo porcentaje de hombres que de mujeres que apoyarían la elección de una mujer para presidenta en EE.UU, Francia, Argentina o España, poco importa que en la oposición a la guerra de Irak, o en el desastre del Prestige, lo mismo que ante lo que está pasando en Oriente Medio, no se conozcan diferencias entre uno y otro sexo. Poco importa que en la cárcel de Abu Ghraib la escala de mando fuese toda femenina, que si hubiéramos de hacer caso de los medios de comunicación y la mayoría de los políticos, esas cosas poco importan, porque el signo de los hombres como dice el fotógrafo italiano es haber nacido verdugos y por tanto el año cero de la igualdad será siempre un futurible que si en algún momento se centró en la igualdad de derechos y luego en el uso de la discriminación positiva y otras ventajas legales, ahora se cifra en cambiar al hombre hasta sacarle el bicho que lleva dentro, y para ello hace falta comenzar por el niño. Claro que tratándose de materia tan delicada e imprecisa, y luego de la larga historia de fracasos bien pudiera suceder lo que hasta el presente viene sucediendo, que todo lo realizado es nada, porque lo más importante siempre está por venir, y mientras tanto lo que fue un bello ideal, se convierta en el viaje que conduce a dónde nadie habría deseado llegar y se repita la trágica historia de otros paraísos terrenales que estaban ahí al alcance de todos, hasta que se convirtieron en pesadilla.





Entre el estupor y el desconcierto

Tengo que reconocer que me muevo entre el estupor y el desconcierto con esto de la igualdad y el feminismo. Por ejemplo, me sorprende muchísimo cuando la simple propuesta de una educación diferenciada para niños y niñas en el mismo centro escolar es catalogada por muchas y muchos como segregacionista, pero cada día contribuyamos más a la idea de que en la sociedad hay dos tipos de cuestiones: las generales y las de la mujer. En las generales estamos todos y todas, en las de la mujer están las mujeres. Algo así como: lo tuyo es tuyo y mío, lo mío es mío solo. Puede que la anécdota del señor Solbes salvando la legislatura en la que había ocupado un lugar más bien gris y discreto ayude a entender lo que queiro decir.

Por si no fuera suficiente con la administración exclusiva de la mujer: Instituto de la mujer, consejerías de la mujer en las comunidades autónomas, concejalías en los ayuntamientos, cátedras de la mujer en las universidades, centros de estudio de la mujer, organizaciones profesionales de la mujer etc. etc. etc. I.U. propone un Ministerio de la mujer. Si esto no es segregacionista como había que tildarlo, de separatista… o quizá pensar que como los del Señor los caminos de la igualdad son inescrutables y debemos ver recto donde los renglones están torcidos. Tengo la impresión de que para hablar de este tema encontrásemos más fuente de inspiración en la creencia que en la razón o la Ilustración. De otro modo no hay manera de entender tanta ruptura de la norma cuando de la igualdad se trata: ruptura de la norma de igualdad en lo penal, del principio de capacidad económica en lo fiscal, discriminación positiva por doquier, excepción administrativa, legal, educativa…. El número absoluto de hombres y mujeres con título universitario es parejo, pero el número de mujeres que ahora mismo lo están obteniendo es del 70 % frente al 30% de hombres. Cómo creéis que habría que caracterizar esta cuestión, cómo de desigualdad para el hombre. Buscad donde queráis algo que se asemeje a eso que no lo encontrareis, buscad sin embargo a la inversa y veréis que os aparecerá todas las veces.

Me sorprende que la reacción de algunas feministas ante el tema de la muerte de mujeres se salde elevando el tono y buscando una palabra más gruesa con la que calificarlas, ahora es: terrorismo de género. Hubo también quien se apresuró en afirmar que eso debía redundar en mayor apoyo a las organizaciones feministas. Quizá los estados de shock sirvan para eso. ¿Qué se pretende desviando la atención sobre un nuevo término? Es un nuevo término que clarifica o es un nuevo término para oscurecer las cosas. Estamos de nuevo anta una cuestión como la denominación “género” o las ya más viejas de machismo y patriarcado que significan lo que las feministas quieran que signifique en cada caso, o mejor dicho, cobran significación cuando de acusar al hombre se trata, haciéndolo un ser vil y repugnante. Hasta aquí no se ha llegado gratuitamente. Estamos en línea con Andrea Dworkin para quien el matrimonio constituía una forma de violación y las mujeres eran supervivientes (sí, el uso del mismo término que para los que habían sobrevivido a los campos de concentración nazis era intencionado). Se puede arrogar el feminismo las víctimas de la violencia de género ¿Pasará como siempre que la regla vale para los asuntos generales pero no para los de la mujer que se regirán por la que mejor parezca en cada caso? No habíamos quedado que nadie podía apropiarse a las víctimas fueran estas del terrorismo o del género. Creo que con una AVT ya hemos tenido bastante.

29 febrero, 2008

Sueltos

Creo que están muy bien los llamamientos generales para combatir la xenofobia, pero también sería bueno intervenir también en el caso concreto. Y ya en este punto, la pretensión de Ana Obregón de expulsar a su ex –novio de “su” gimnasio o sus amenazas veladas del tipo "Si hablara, Darek tendría que irse del país" representan algo más que prepotencia y entran de lleno en el de la xenofobia. Estoy convencido que si los sexos estuvieran intercambiados ambas declaraciones merecerían un tratamiento algo más serio que la frivolidad con que está siendo tratado en la prensa y los programas rosa.


En unas declaraciones a la radio Manuel Chaves dice que quiere que le suceda una mujer. Que sería muy importante para la igualdad. Lo que no entiendo es por que lo fía para cuando él se retire y no lo ha hecho ahora. Desde luego, si es sincero, sus declaraciones tendrían otro valor si supusiesen la renuncia para él y no para quien haya de venir. Al margen de que tratándose de un hombre que lleva gobernando Andalucía veinte años y del Presidente del Partido Socialista debe tener cuidado para que no pueda interpretarse que esta nombrando sucesor (en este caso sucesora)

Pero, al margen de eso, apostar a ciegas por una mujer, a cuatro años vista, no denota una ansiedad profeminista que mejor sería apartar de estos asuntos. Entiendo yo que las mujeres lo que no deben es tener ninguna traba para participar en política ni para poder ser elegidas para cualquier cargo, también el de Presidenta de la Junta de Andalucía, pero hacer una apuesta de este tipo suena como excesivamente oportunista y quizá sexista. Pues no deberíamos olvidar que en este terreno la sorpresa siempre es posible y sería necio descartar a Obama porque se había apostado hace no sé que tiempo por Hillary. El propio Zapatero fue una completa sorpresa en su momento. Por qué privar a las mujeres de aparecer de ese modo y no de la mano de nadie. El mérito desde luego no tendría comparación y la visión que tendrían los andaluces de su presidenta completamente diferente. Por lo que está en juego creo que no es buena esa ansiedad.

Aún más quiero añadir que a todo el mundo le gusta ser profeminista de boquilla, o hacia fuera, para olvidarse cuando de lo propio se trata. En más de una entrada he señalado que el equipo de asesores del Presidente está compuesto por hombres en una proporción de 6 a 1. De nuevo volvió a visualizarse después del debate televisivo cuando algún periodista se percató que entre los asesores no había mujeres. Desde luego se ganaría en credibilidad si se predicase con el ejemplo.

28 febrero, 2008

Indecencia

Parece que la realidad no deja de producir noticias desagradables. Ahora un fotógrafo italiano ha decidido hacer esto. Me parece que la monstruosidad intelectual que se esconde detrás de quien es capaz de hacerlo merecería algo más que un ruego de que retire tal cartel porque pueda incitar a los pedófilos.

27 febrero, 2008

Demasiada violencia

No me gusta, ni la denominación, ni la parte del contenido de la Ley contra la violencia de género que hace distingo entre hombres y mujeres, al igual que a buena parte de quienes siguen esta bitácora, pero eso no merma un ápice el profundo rechazo que sentimos por tanta violencia, y en un momento como éste, en el que en un solo día han muerto 4 mujeres a manos de sus parejas o exparejas, no quiero dejar de expresar mi profundo rechazo por esos hechos y mi solidaridad con quienes más de cerca lo sufren, rechazo y solidaridad que seguro comparten quienes desde un lado y otro participamos en esta bitácora.

26 febrero, 2008

El debate

He visto el debate. Me pareció tan encorsetado como lo es en general la realidad política en nuestro país, donde dos señores pretenden que todo lo que se puede decir de política lo representan ellos y donde no hay más contrincante que el que tienen enfrente. Afortunadamente no es así y en multitud de ocasiones muchos españoles no nos hemos visto reflejados por ninguno de los dos. Pero en fin es como está el panorama en estos momentos.

En relación con la igualdad decir que Zapatero habló de una “igualdad de las mujeres” que parecía tener entidad por sí misma y sin necesidad de ponerla en relación con nada y Rajoy cerró su intervención en la que para hablar del futuro escogió el personaje de una niña. Quizá todo un símbolo de cómo están las cosas.

Me sorprendió más tarde que en la encuesta de Opina quienes hacían ganar a Zapatero eran los varones entre 35 y 56 años. Sin embargo las mujeres daban ganador a Rajoy y, los jóvenes, un empate. Teniendo en cuenta que toda la legislatura y la campaña las ha dedicado Zapatero con preferencia a las mujeres y los jóvenes el resultado no parece muy acorde con el esfuerzo.

Pero traigo a colación esos datos, porque según encuestas recientes, en EE.UU eran tantos los hombres como las mujeres a los que no importaba que el ganador de las presidenciales fuera una mujer; en torno al 70 % en ambos casos. Algo sucedido había sucedido en Francia con Ségolème Royale. Pero, en fin, después de que se concediera el voto a las mujeres en la República, perdieron quienes impulsaron esa política. Lionel Jospin artífice de la mayor parte de la legislación de género en Francia, perdió las siguientes elecciones sin que el Partido Socialista las haya vuelto a ganar desde aquel momento….

A la vista de este panorama que la perspectiva de género sea la que se imponga en nuestra legislación no deja de ser una triste y trágica paradoja. Sorprende que en textos legales se sostenga lo que dicen los preámbulos de las leyes de género en nuestro país, pero luego la realidad no haga más que desmentir ese pretendido afán de dominio una y otra vez. Ni un sólo dato de la realidad sociológica lo apoya y en multitud de ocasiones la intervención de los hombres ha sido decisiva en la conquista de derechos para la mujer, hasta el punto de hacerlo con más ahínco que ellas mismas. Confio en que esa pérdida de perspectiva sea transitoria.

23 febrero, 2008

Preámbulos de dos leyes

“La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.”

( LEY ORGÁNICA 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.)


"El pleno reconocimiento de la igualdad formal ante la ley, aun habiendo comportado, sin duda, un paso decisivo, ha resultado ser insuficiente. La violencia de género, la discriminación salarial, la discriminación en las pensiones de viudedad, el mayor desempleo femenino, la todavía escasa presencia de las mujeres en puestos de responsabilidad política, social, cultural y económica, o los problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar muestran cómo la igualdad plena, efectiva, entre mujeres y hombres, aquella «perfecta igualdad que no admitiera poder ni privilegio para unos ni incapacidad para otros», en palabras escritas por John Stuart Mill hace casi 140 años, es todavía hoy una tarea pendiente que precisa de nuevos instrumentos jurídicos."

(LEY ORGÁNICA 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres.)


Hoy no quiero ser yo quien exponga una opinión o realice un comentario, sólo dejaros estos dos extractos de los preámbulos de las leyes citadas, para que comentéis lo que os sugieran.

21 febrero, 2008

En relación con la educación

Resumiendo mi posición, que en ningún caso pretende cerrarse a nada, más bien me gustaría poder intercambiar puntos de vista, diría en primer lugar, que hay que combatir de forma decidida el fracaso y el abandono escolar, cifras que en nuestro país alcanzan cotas muy alejadas de los países desarrollados y nos acercan más a países en vías de desarrollo o claramente del llamado tercer mundo. Ese para mí sería el principal objetivo a conseguir en la enseñanza obligatoria, es decir, hasta el final de la ESO: reducir el nivel de fracaso y abandono escolar.

Simultáneamente centraría mis esfuerzos en las materias troncales : Lengua - lectura y escritura-, Matemáticas, y un idioma extranjero. Creo que haría falta reforzar los horarios de estas materias junto a Naturales y Sociales y quizá prescindir de una excesiva fragmentación (que en la ESO supera las 10 asignaturas por curso) y desde luego me parece exagerado una segunda lengua extranjera obligatoria para todos, al menos, mientras no se garanticen unos mejores resultados en las que actualmente estudian: castellano, inglés y de la comunidad en su caso.

Quiero decir con esto que, mientras que los resultados de nuestra enseñanza sean los que reflejan los informes PISA y tantos otros, o mientras nuestros alumnos entren en la Universidad sin dominar convenientemente una lengua extranjera, cualquier pretensión de una segunda me parece una auténtica quimera. Eso desde luego no debiera excluir que quien tuviera especiales aptitudes lo pudiera hacer, pero no establecerlo como obligado para el conjunto de los estudiantes. En cualquier caso la entendería mucho más en el bachillerato que en la ESO donde, ahora mismo, existen problemas gravísimos de aprendizaje y además del abandono se da un bajo nivel formativo y casi ausencia de nivel de excelencia (En nuestro país no llega al 5% mientras en Finlandia alcanza al 20 %).

Creo que en el mundo que vivimos hace falta abrir un espacio en la enseñanza obligatoria para los titulados de las Facultades de Informática. No es posible creer en la intención de incorporar las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) a los centros escolares al tiempo que se les cierra cualquier espacio en la educación obligatoria a los titulados de la Facultades de Informática. Y, desde luego, hacer un esfuerzo en el que tiene que ir acompañada la dotación de medios a los centros de la correspondiente formación de los profesionales de la enseñanza. Hay que señalar aquí que es más preocupante la falta de formación de muchos profesionales que otra cosa, hasta el punto de que hay medios inutilizados o infrautilizados, por ejemplo, centros que poseen pizarra electrónica pero en los que no se usa porque nadie sabe hacerlo.

Los ordenadores, según varias experiencias, ayudan a mejorar el rendimiento, especialmente de los alumnos con más dificultades de integración en los centros escolares y, ese sólo objetivo, evitar que una enorme masa de chicos, también chicas, pero mayoritariamente chicos, abandonen la enseñanza en proporción que en varias comunidades supera el 50% y más por falta de actitud que de conocimientos, creo que haría que la experiencia mereciese la pena.
Por supuesto que mi posición es a favor de una enseñanza laica, sin ataduras ni con grupos religiosos o ideológicos, por lo que los contenidos de las materias no debieran responder a un planteamiento de creencia, sino estar sujetos a la razón y al método científico. Me desconcierta por ejemplo que Educación para la ciudadanía pueda consistir en cosas bien distintas, incluso contrapuestas, según el centro al que un alumno o alumna asistan.

En este tema como en el anterior dejo esta entrada con la intención de que si entre vosotros existe gente preocupada por este tema podamos intercambiar opiniones. En cualquier caso lo que más me sorprende en relación con la educación en nuestro país es la negativa de las autoridades educativas para reconocer el mal momento por el que pasamos y que amenaza con hacerse crónico si no se adoptan medidas eficaces.