Soy de la opinión de que las mujeres se reservan en el terreno laboral y familiar lo que llamo “centro” obligando de ese modo a los varones a situarse en la “periferia”, del mismo modo que en el plano intelectual se han reservado el género como materia exclusiva en tanto que los varones hemos de contemplar una humanidad indiferenciada por sexos. Y de ahí lo que sigue.
Vivimos en un mundo de géneros, hasta el punto de que es imposible sustraerse a esa realidad sea que estemos viendo la televisión, nos interesemos por la campaña electoral, vayamos a nuestro trabajo o nos encontremos con nuestra familia. Una circunstancia que, promovida por el feminismo, ha calado tan profundamente en toda nuestra vida social que ahora mismo son los poderes públicos sus principales valedores. Y eso desde una perspectiva unilateral porque, y lo digo como regla general, por el lado de los varones es una realidad que sea por temor, incomodidad o cualquier otra causa se niegan a abordar abiertamente.
Y así aunque el hecho constatado de que la esperanza de vida de las mujeres es más alta, en algún caso como España con una diferencia de más de cinco años, los hombres nos situaríamos por debajo de los 80 mientras las mujeres llegarían a los 85, y hábitos religiosos diferentes, al menos si tenemos en cuenta la asistencia a las iglesias, si el estudio está hecho por un varón esos dos factores se obvian para pretender que se puedan extraer conclusiones sobre la religiosidad de las personas mayores. Pero es que esa es la tónica general sea que se analice la economía, la salud o la escuela; los estudios de género son exclusiva femenina.
Y la cosa si se quiere es más peliaguda: recientemente la OMS publicó su última estadística según la cual las mujeres españolas aparecían como las más longevas del mundo después de las japonesas, y un periódico de referencia como El País publicó la noticia junto con otros datos, algunos de varones de otros países, pero no consideró relevante dar la cifra de la esperanza de vida de los españoles.
Si desde el lado femenino los estudios se hacen con base en el género, pero desde el masculino eso se obvia, lo más probable es que suceda lo que a diario se nos trasmite, que los mensajes en los que se presenta a las mujeres como mucho más cargadas de obligaciones se multiplican, al tiempo que se hurtan aquellos otros de naturaleza objetiva que desmienten una mejor calidad de vida de los varones, sea que atendamos a: la esperanza de vida, la accidentalidad, el suicidio, la posibilidad de padecer una enfermedad mental grave o la de formar parte del grupo de los sintecho.
Y es por eso que si no queremos que esta visión unilateral se siga produciendo y clarificar el comportamiento de hombres y mujeres en la sociedad, teniendo en cuenta que aquella anunciada desaparición de los roles se ha demostrado una falacia, estamos obligados a tenerlos en cuenta en estudios como estos que comentamos: También para revisar esa noción de “pensar en abstracto” como símbolo de inteligencia ya que aunque las mujeres recurren menos a ella no parece que eso esté redundando en una peor calidad de vida, ni en una menor inteligencia social.