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09 julio, 2010

Preguntas para la canícula

¿Y si lo que pretendemos conocer, estudiar y analizar, hubiera hecho suyo aquello de: soy dueña de mis silencios y esclava de mis palabras?

¿Y si frente a alguien que se muestra a pecho descubierto, sólo hubiera una sombra que tanto está como desaparece?

¿Y si lo que fuese una ilusión, fuera aparecer como el primero en el puesto más alto, porque tal posición no implicaría no ser un mandado?

¿Y si la invisibilidad fuese buscada y no impuesta y, más que tomar el timón interesase fijar la ruta?

¿Y si todo lo que hablamos  pudiera resumirse en que, la humanidad busca como reacomodar la división sexual en un nivel diferente?

¿Si se tratase de esto último, quién estaría determinando las normas y el nuevo terreno de juego? 

30 junio, 2010

Prohibido permitir

Me  parece de obligada lectura el artículo, que firma hoy en El País Fernando Savater con el título de  Prohibido permitir.

Si en otras ocasiones he discrepado, en este caso tengo que decir que coincido plenamente con él en los aspectos sustanciales de su artículo, es decir en señalar que la ciudadanía democrática es un marco abstracto e igualitario para que cada cual intente su concreta realización personal,  pero también en la llamada de atención frente a aquellos y aquellas que se consideran en condiciones de decirnos lo que es bueno y nos interesa,  prescindiendo de nuestra voluntad y criterio.  Esa especie de salvadores y salvadoras que desde la derecha pero también desde cierta izquierda, están dispuestos a ofrecernos un amor de esos que mata.


29 junio, 2010

Mujeres y hombres: ¿iguales, diferentes?

En un debate en otro blog, concretamente: El sentido de la vida, alguien escribió: “Yo sigo pensando que la distinción hombres mujeres hace que tengas una visión demasiado simplista de las cosas.” Y se me ocurrió lo siguiente, que cuelgo aquí en la medida que en algún momento habíamos iniciado un pequeño debate sobre diferencias y desigualdades.

Es curioso, cuando todas las evidencias apuntan a que hombres y mujeres somos diferentes, eso es justamente lo que no se puede decir. Alguien ha establecido que eso está prohibido y que lo único que cabe es reconocer que somos iguales.

¿Iguales en qué?  En todo, se nos dice, y uno ya no sabe si le están hablando en el plano de la morfología y la biología o en el plano de los derechos, decir cualquier cosa que se aparte del somos iguales suena a herejía que hay que extirpar.

La igualdad es tan profunda que todas las diferencias son posteriores al nacimiento y fruto de la educación y la cultura, y el objetivo debemos centrarlo en conseguir que esos elementos que juegan a hacernos diferentes desaparezcan porque entonces no existirán los géneros, y seremos felices y comeremos perdices.

-      - Cuánto necesitaremos para eso, maestro.
-      - Los caminos del género son inescrutables, discípulo.

Lo cierto es, que quienes con más ahínco sostienen esa igualdad insobornable e indiscutible han diseñado un marco jurídico en el que los derechos y obligaciones de unos y otras en lugar de tender a converger,  divergen cada día en mayor grado.

Y lo hace en el plano de los derechos y las garantías jurídicas, pero también en el plano escolar, en el laboral, en el de la guerra… aunque mediante curiosas ficciones se pretenda que eso es la igualdad porque se estaría estableciendo algún mecanismo de compensación… ¿Que compensaría qué?

Qué decir de la morfología y la biología, particularmente todo lo relacionado con la neurociencia, donde las evidencias son cada día mayores, por si no fuera bastante con las diferencias a nivel del ADN o del cromosoma.

Lo cierto es que no se debían mentar las diferencias para no propiciar las desigualdades, pero a cuenta de silenciar aquéllas, éstas son más amplias y profundas que nunca.

Por eso hace falta restablecer la verdad. Dejar que hablen la biología, la neurociencia y las demás ciencias. Abandonar de una vez por todas la falacia de la tabula rasa y definir en el plano de los derechos y las garantías jurídicas un marco de igualdad.


Lo otro, lo que ahora tenemos no sólo atenta contra la ciencia y la verdad, sino que deriva, como comprobamos un día sí y otro también, en una profunda injusticia.

28 junio, 2010

Apuntes

Nunca dejarán de sorprenderme esos políticos que, a veces encabezando candidaturas, lamentan la escasa presencia de mujeres en esas posiciones, pero pretenden que los votemos. Como las de esos medios de comunicación que exigen paridad para todo excepto en su propia casa, bueno… no exactamente para todo, pues por ejemplo si la programación de TV1 a lo largo de todo el día está protagonizada por y para las mujeres entonces nada hay que objetar.

Como me asombran esos varones profeministas que no dudan en aplicar mayor radicalidad a la hora de juzgar el papel del hombre en la historia que nadie, incluso señalar la enorme variedad de estrategias de las que ha sido y es capaz de desplegar para seguir manteniéndose en el poder, pero pretenden que nada de eso les sea aplicado a ellos.

En muchas ocasiones se dice: me gustaría conocer la opinión de éste o aquél si a quien tuviese que juzgar fuese a un hombre en lugar de una mujer. Pero, lo que se calla es el enorme silencio del papel de dos mujeres: una europea y la otra norteamericana, ambas responsables de la política exterior de sus respectivos territorios, en un asunto como el de Israel y Palestina. En nuestro país algo parecido sucede con la responsable económica del Gobierno, hasta el punto de que quien ejerce de portavoz es el ministro de Fomento y ¡eso que hay tres vicepresidencias!

A Ana Pastor le preguntan: ¿Supo alguna vez lo que era la discriminación?

Y ella responde:
-       Sí. Soy la única mujer en mi partido que tiene dos cargos (vicepresidenta del Parlamento y coordinadora de Política Social) pero he visto muchos casos, no desde mi partido y no posiblemente a mi persona. Las mujeres seguimos siendo transparentes, como el metacrilato, hablas y miran para el señor que está en la reunión, por eso soy de las que animo a las mujeres a participar desde abajo para que nada te sea regalado.
Qué curioso eso de sufrir discriminación en otra persona y que además no es de tu partido. Y obsérvese como la transparencia de la que habla parece responsabilidad de otros, y no hay problema en declararlo cuando tenemos un Gobierno paritario pero al mismo tiempo el más invisible de toda la democracia.

26 junio, 2010

Información de género

La información de género de El País cada semana se supera y esta versa sobre los nuevos modelos de masculinidad. Lástima que todo ello venga precedido de las opiniones sobre la misma del psicoterapeuta Luís Bonino, compañero y cofirmante durante años de artículos sobre el tema con Jorge Corsi, al parecer también profundo conocedor de los modelos de masculinidad.

Tiempo más tarde, este señor Jorge Corsi, fue detenido en Argentina, acusado de dirigir una red de pederastia. De todo ello podéis encontrar abundante información en la red. 


P.D. quiero pedir disculpas por haber escrito mal el apellido y también por no haber realizado la corrección antes, pero me ha sido materialmente imposible. Por lo demás me cuesta  explicármelo  porque  antes de editar la entrada había estado  leyendo varias noticias relacionadas con él. Pero, en fin, me supongo que estas cosas pueden pasar. 

22 junio, 2010

¿De qué feminismo hablamos?

Lo que por encima de cualquier otra consideración expresa María Sanahuja en este artículo es un sentimiento de estafa, un sentimiento que otros sentimos cuando nos dimos de bruces con que  la idea de igualdad,  que tantas veces habíamos hecho nuestra, se expresa en forma de derecho penal diferente, negación de un divorcio justo y de la custodia compartida, y tantas y tantas cosas en las que, buscar algo que recuerde la igualdad y la equidad es una quimera.

Pero, volviendo  al artículo de Sanahuja, 150 años de una ideología: el feminismo, que ha repetido por activa y por pasiva que lo que siempre ha impedido progresar a la mujer es su dedicación a la casa y los hijos, y llegado el momento  en que más factible parece, el feminismo dominante se transforma en el principal baluarte en su contra. ¿Cómo entender eso?

Dice Sanahuja:
“Por qué se está cometiendo la penúltima gran estafa a las mujeres en su nombre? Si la mayoría convenimos que la primera condición para avanzar hacia la igualdad de derechos es la independencia económica; si la gran conquista en los últimos 30 años en España ha sido acceder masivamente a la formación, que nos tenían vedada, y al mercado de trabajo; si las mujeres hemos realizado una gran revolución silenciosa, como ha sido retrasar la maternidad en 10 años, y reducir drásticamente el número de hijos, como única posibilidad para ir ocupando espacios, por derecho propio, como ciudadanas de primera; si nos hemos ido alejando del modelo de la caverna, en que el reparto de funciones venía irremediablemente marcado por la dedicación de unos a la caza y la guerra, y otras a la reproducción, ¿por qué ese empeño en los últimos años en querer recluirnos nuevamente en el hogar, al cuidado en exclusiva de los hijos?, ¿por qué el feminismo mayoritario se muestra feroz con la custodia compartida de los hijos, si al tiempo asume que la única posibilidad de las mujeres, trabajadoras y madres, de tener espacios personales y profesionales es dejar de cargar en solitario con su cuidado y educación? “

Y todos con ella nos hacemos las mismas preguntas y quizá participando en un primer momento de su propio sentimiento de estafa. Pero si le damos dos vueltas quizá deberíamos hacernos otra: ¿Y, si efectivamente este feminismo no estuviera por esa labor que Sanahuja parece no querer descartar? ¿Y si este feminismo hubiera subvertido y corrompido el ideario tanto tiempo acariciado por las corrientes feministas  de todas las épocas? ¿Por qué excluir esa hipótesis que es la que más coincide con los hechos y los datos de la realidad? ¿Será que nos faltan las palabras que desarmen el enorme fiasco que está suponiendo el feminismo institucional de género?

Tengo la impresión de que lo más realista es esto último y que Sanahuja no encontrará respuesta a sus interrogantes, porque ese feminismo se encuentra muy cómodo disfrutando de tanto poder y jugando a no desvelar su auténtico ideario, que más bien tiene poco que ver con lo que ha sido la historia de este movimiento, aún cuando efectivamente hayan sabido hasta el  presente mantener en  la confusión a buena parte de la gente y no tengan reparo en llamar igualdad a lo que no es, sexismo a sólo el 50 % del mismo y construir espacios sociales y legales de los que el hombre ha sido excluido.

19 junio, 2010

Macroencuesta y género


En relación con la, según la Ley, violencia de género (Nota1), convendría como mínimo denunciar la pretensión de apropiación que de la misma ha hecho  el feminismo de género, y su correlato de que sólo ellas poseen las claves y la verdad del problema. Claves y verdad que nunca han sido explicadas convincentemente y que en cualquier caso no parecen estar sirviendo para reducir el número de muertes, pero si para provocar importantes estragos jurídicos y sociales en el plano de los derechos y las garantías constitucionales de los varones.

Claves y verdad del problema, que para esa ideología son conocidas apriorísticamente, ya que si por definición, el patriarcado para sostenerse ha precisado del ejercicio de la violencia por parte de los varones (Nota 2) para mantener dominadas a las mujeres, lo que corresponde no es demostrar esa violencia sino simplemente mostrar sus  manifestaciones. De ahí que se haga preciso publicitar el maltrato de mujeres, pero no el de niños o ancianos, mucho menos el de los varones, y de ahí también, que sea necesaria una  macroencuesta de la violencia contra la mujer, pero no contra los niños, los ancianos o los discapacitados, a pesar de las importantes evidencias de su magnitud.  

Por eso, aunque a una mente sin prejuicios le cueste entender por qué cuando un hombre mata a su mujer o ex mujer, esto constituya un crimen que debe pesar sobre la conciencia de toda la sociedad, cuando es la mujer la que asesina a su marido nos encontremos ante uno de los muchos delitos que se cometen cada día. O que todos sepamos, porque se nos ha repetido miles de veces, el número  de mujeres asesinadas, pero no el número de niños, discapacitados o ancianos maltratados, o pase un año y otro y sigamos con una férrea ley de silencio sobre los 11 suicidios diarios que se producen en nuestro país, 8 de varones y 3 de mujeres, o la propia estadística laboral de 1.000 muertes anuales pertenezca al reino de los hechos naturales. 

Después de cinco años de vigencia de la Ley integral contra la violencia de género, nada hay que permita sostener sus postulados ideológicos, ni la gestión de sus mentoras. Los argumentos han variado a lo largo del tiempo, y si, en un primer momento, su fracaso se atribuía a lagunas legislativas y falta de recursos, lo que supuso cada año no sólo más recursos sino un endurecimiento del Código penal hasta el punto de que a día de hoy tenemos la población reclusa más abultada de Europa, bastó que el año pasado el número de víctimas disminuyera para proclamar ante el mundo que habíamos encontrado la fórmula para el problema.

Pero, en lo que va del presente año todo esto se está viniendo abajo como un castillo de naipes y, a falta de cualquier autocrítica o reconocimiento de que nos encontramos ante un problema que no es sólo nuestro, sino universal,  de nuevo nos tropezamos  con argumentos ad hoc que, más que otra cosa, ponen en evidencia a quienes los esgrimen, como el hecho de hablar de efecto imitación, luego de que toda la política realizada hasta el presente consistiera justamente en negarlo. Aunque quizá más grave sea que ahora el peso de la responsabilidad de lo que sucede se descargue sobre las propias víctimas, sus familiares y conocidos, porque no denuncian suficiente.

Pero si vamos al campo de las denuncias y sin entrar en la grave erosión de derechos, que supone para el denunciado, como tantas veces voces autorizadas tienen puesto de manifiesto, por ejemplo la propia María Sanahuja, interesa conocer algunos de sus detalles. Por ejemplo, que cuando se llevaban contabilizadas 264.245 denuncias,  115.768 casos habían sido sobreseídos y en  45.421 de los restantes el veredicto había sido de absolución, es decir, en el  61 % de los casos el acusado había sido declarado inocente, circunstancia ésta que a pesar de su contundencia no ha hecho mermar la posición oficial del feminismo negando la existencia de denuncias falsas.

Claro está, que olvidándose decirnos que, para que una denuncia sea considerada falsa en el plano jurídico, el denunciado debe convertirse a su vez en denunciador y probar que no sólo la acusación previa  no respondía a la verdad de los hechos,  además debe demostrar que la mujer  había incurrido en dolo, e incluso en este caso, tal como sucede en alguna sentencia se puede producir una curiosa colisión de derechos. Si queréis seguir la peripecia de uno de ellos relatada por García Amado leed esto

Lo cierto es que el nacional feminismo no sólo no ha explicado a la sociedad lo que de diferente tiene la violencia del varón hacia la mujer, de la de la mujer hacia el varón, incluso de la de una varón hacía su compañero en una relación homosexual o de la de una mujer hacia su compañera en una pareja de lesbianas. Tampoco se nos explica el porqué de ocultar que esta violencia no es exclusiva de nuestro país, como muestra este gráfico del Centro Reina Sofía para el estudio de la violencia recogido en esta información de El País, y se hacen todos los esfuerzos por evitar cualquier comparación sea estadística o de legislación con los países de nuestro entorno.

Lo que a estas alturas parece claro para todos es, que las pretendidas bondades de la Ley integral contra la violencia de género no se ven por ninguna parte, más bien al contrario, parece estar dando lugar no sólo al descrédito de buena parte de las políticas feministas, también a la convicción bastante generalizada de que sus presupuestos son poco respetuosos con la igualdad, y son fruto más bien de esa  concepción patriarcal, que se dice combatir, de la mujer como ser precisado de mayor protección.

Por eso, si pensamos que ese camino que ahora se nos presenta como equivocado se inició en el momento en que se confeccionó la primera encuesta sobre la violencia de pareja, allá por el año 1999, en base exclusivamente a las contestaciones de las mujeres, ahora que se piensa realizar la cuarta, estamos en el momento de evitar repetir errores y reconocer que la violencia no es un fenómeno masculino sino humano, que no se trata de un fenómeno unidireccional sino bidireccional y, por tanto, que si queremos conocer la realidad de los hechos la encuesta debe pasarse a ambos, mujeres y hombres sin distinción.


Nota 1.- Más allá de lo que pueda pensar del género como construcción ideológica del feminismo institucional, así es como se denomina esta violencia en la Ley, denominación impuesta en su día contra todos, incluida la RAE, y que ahora parece que se ha vuelto contra sus mentoras como un bumerán, prefiriendo por su parte utilizar el término de violencia machista, e induciendo una grave confusión en todo el mundo como ponía de manifiesto un reciente editorial de El Periódico de Cataluña en el que para hablar de la misma se utilizan tres denominaciones: sexista, machista y doméstica, y rehuyendo la oficial.

Nota 2.-  No he llegado jamás a comprender la extraña lógica del patriarcado tal como este feminismo lo describe, como sistema que para su mantenimiento y reproducción precisaría del ejercicio de la violencia del varón contra la mujer, pero reservando ésta  para el ámbito privado, no teniendo problema  en el plano de lo público en aprobar las leyes de género y los derechos políticos de las mujeres en igualdad con el hombre (yo diría más allá por lo menos en algunas de ellas). Así ha sido en todos los países sin excepción que dichas  leyes  han sido aprobadas por Cámaras compuestas mayoritariamente por hombres.

18 junio, 2010

Encuesta del M.de I. ¿Ciencia o ideología?

LA MACROENCUESTA QUE PREPARA EL MINISTERIO DE IGUALDAD: ¿CIENCIA O IDEOLOGÍA?

Un feminismo institucional, el que considera al hombre como el responsable único de cuanto de malo hay en el mundo y que se propone cambiar la masculinidad; el que niega el derecho a un divorcio justo y la custodia compartida de los hijos; el que se ha propuesto destrozar el diccionario con sus: miembras, feminarios y jóvenas; el de las bibliotecas de mujeres; ese que dice que la historia de la humanidad es la historia de un varón azotando y maltratando a una mujer;  se propone, al igual que sucedió en otras tres ocasiones, realizar de nuevo una encuesta sobre la violencia de pareja. 


Y nada habría que objetar a tal propósito si la intención fuese detectar los protagonistas y las formas de ejercerla: mediante la fuerza física o la presión psicológica, la amenaza abierta o el chantaje velado, por hombres y mujeres o por mujeres y hombres, de tal modo que alcanzásemos a tener una imagen, lo más objetiva y próxima a la realidad, de un fenómeno que, por producirse mayoritariamente en el ámbito privado, no es posible conocer de forma directa. 


Pero, al igual que en las tres encuestas previas, el objetivo no parece éste, pues de entrada se excluye al varón; es decir, de antemano se nos dice que sólo hay una posible víctima y un único verdugo, unos seres a quien proteger (ellas) y otros seres a quien castigar (ellos), en una construcción de la realidad no sólo falaz y mentirosa, también interesada. Pretenden engañarnos diciendo que se puede conocer de la disputa entre dos personas pulsando la opinión de sólo una de ellas.


Por eso debemos decir: no, a que se siga alimentando una ideología de género que nada bueno ha aportado a la sociedad; no, a engordar una guerra de sexos basada en el maniqueísmo de buenas y malos; no, al uso de los presupuestos del Estado para elaborar una encuesta no sólo acientífica, también segregadora y sexista; no, a una encuesta que va contra cualquier forma de entender la igualdad y la equidad entre la mujer y el hombre. Y por lo mismo, decir sí, a una encuesta que no presuponga que la violencia entre el hombre y la mujer es unidireccional y sí en los dos sentidos y que, en consecuencia, se pase a todos.

POR LA IGUALDAD, POR LA EQUIDAD, CONTRA LA SEGREGACIÓN Y EL SEXISMO, DIGAMOS SI A UNA ENCUESTA A HOMBRES Y MUJERES.