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28 junio, 2010

Apuntes

Nunca dejarán de sorprenderme esos políticos que, a veces encabezando candidaturas, lamentan la escasa presencia de mujeres en esas posiciones, pero pretenden que los votemos. Como las de esos medios de comunicación que exigen paridad para todo excepto en su propia casa, bueno… no exactamente para todo, pues por ejemplo si la programación de TV1 a lo largo de todo el día está protagonizada por y para las mujeres entonces nada hay que objetar.

Como me asombran esos varones profeministas que no dudan en aplicar mayor radicalidad a la hora de juzgar el papel del hombre en la historia que nadie, incluso señalar la enorme variedad de estrategias de las que ha sido y es capaz de desplegar para seguir manteniéndose en el poder, pero pretenden que nada de eso les sea aplicado a ellos.

En muchas ocasiones se dice: me gustaría conocer la opinión de éste o aquél si a quien tuviese que juzgar fuese a un hombre en lugar de una mujer. Pero, lo que se calla es el enorme silencio del papel de dos mujeres: una europea y la otra norteamericana, ambas responsables de la política exterior de sus respectivos territorios, en un asunto como el de Israel y Palestina. En nuestro país algo parecido sucede con la responsable económica del Gobierno, hasta el punto de que quien ejerce de portavoz es el ministro de Fomento y ¡eso que hay tres vicepresidencias!

A Ana Pastor le preguntan: ¿Supo alguna vez lo que era la discriminación?

Y ella responde:
-       Sí. Soy la única mujer en mi partido que tiene dos cargos (vicepresidenta del Parlamento y coordinadora de Política Social) pero he visto muchos casos, no desde mi partido y no posiblemente a mi persona. Las mujeres seguimos siendo transparentes, como el metacrilato, hablas y miran para el señor que está en la reunión, por eso soy de las que animo a las mujeres a participar desde abajo para que nada te sea regalado.
Qué curioso eso de sufrir discriminación en otra persona y que además no es de tu partido. Y obsérvese como la transparencia de la que habla parece responsabilidad de otros, y no hay problema en declararlo cuando tenemos un Gobierno paritario pero al mismo tiempo el más invisible de toda la democracia.

16 febrero, 2010

Apuntes al natural

La Organización Mundial de la Salud también se puede equivocar como  ha puesto de manifiesto la campaña contra la gripe A

El sesgo de género de los informativos de TVE es tan manifiesto, que por momentos da la sensación de que se trata del único criterio indiscutible de las noticias. Una sociedad menos adocenada  e instalada en lo políticamente correcto ya lo hubiera puesto de manifiesto.

Rabiosamente nacionalista en algunas comunidades, a favor de un federalismo asimétrico, incapaz para  abordar los problemas de la educación tanto como para entender que la economía no es un discurso para distraer a la gente, sino una realidad que genera parados y puede colocar al país al borde la quiebra. De existir algún espíritu autocrítico habría de reconocer que algunas de sus grandes apuestas, como la laicidad o el I+D o la formulación de una nueva economía, fueron sólo proclamas sin ninguna plasmación real. Su apuesta por el género le ha supuesto el apoyo mayoritario de las mujeres a las que con generosidad ha devuelto una cantidad ingente de prebendas, pero al tiempo ha generado una semilla de descontento social que si por el momento no se ha hecho más manifiesto terminará haciéndolo. Uno de los frutos menos grato de sus políticas es el actual derecho penal que como se señala aquí  hace compatible  la tasa más baja de criminalidad violenta de la U.E. con el porcentaje más alto de presos. Sus últimas tendencias son el presidencialismo y el personalismo, también el interpretar que la crisis no es más responsabilidad del Gobierno que de los otros. Si no saben de qué les hablo piensen en la izquierda que representa el socialismo español.

El proyecto europeo parece entrar en vía muerta y la irrelevancia internacional de Europa se sitúa en un punto en el que es difícil aventurar qué más cosas puedan seguir pasando para que alguien decida que es hora de hacer algo. Desde luego entre este proyecto y lo que podía intuirse hace 15 o 20 años la comparación es imposible.

El doctor House a pesar de ser un genio del diagnóstico médico no deja de ser un pobre hombre. Cuddy, su jefa y directora del hospital,  mucho menos brillante como profesional, tiene, sin embargo,  casi todo y, desde luego, una vida más plena. Como metáforas de una buena parte de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo no están nada mal, incluida la cojera de House.