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24 febrero, 2013

Los hombres y la conciencia de género



En más de una ocasión hemos planteado en esta bitácora la cuestión de la ausencia de conciencia de género de los varones.  Cuando a Elisabeth Badinter le preguntaron por qué los hombres, principales perjudicados por las políticas neofeministas, no reaccionaban ante las mismas ella respondió que porque no querían ser tachados de machistas. Ivon Dallaire escribió  que los hombres son el único grupo social contra el que se puede despotricar públicamente sin que nadie, ni ellos mismos, reaccionen. Ahora Enric Carbó en esta entrada dice que no le resulta gracioso que  esperemos a que sean otros quienes decidan lo que se haya de entender por hombre.


He de confesar que me he planteado esta cuestión montones de veces sin encontrar una respuesta que me satisficiera mínimamente. Sigo sin encontrarla, por eso en respuesta a la cuestión que plantea la entrada de Enric me gustaría decir que: a estas alturas tengo la sensación de que los hombres aguantarán cualquier cosa que se diga de ellos. Como si en su mente no hubiera tal cosa como “los hombres”. Como si se pudiesen pensar sin “género”. Y derivado de lo anterior formularía algunas preguntas que quizá no sean inútiles: ¿Pudiera ser que finalmente el genérico hombres entendido como humanidad nos hiciera perder la noción de hombres como conjunto de varones? De ser cierto, ¿siempre habrá sido así? 



11 comentarios:

  1. Anónimo11:32 a. m.

    Yo pienso qye nuestra lucha es individual más que colectiva. En lugar de agruparnos formando una especie de ideología masculina, nuestra lucha es más visible en gestos del día a día. El hombre cada vez más se percata que su instinto de proteger y asistir está siendo explotado sin recompensa alguna, y por ello decide dejar de serlo. O por lo menos, serlo de manera más selectiva. El hombre, pienso, está acostumbrado a crecer sin apoyos y por tanto no los busca. Ayer mismo estuve escuchando la radio y sonaba una canción de Manuel Carrasco dedicada a las mujeres con cáncer. "Eso, y a los hombres que les jodan" pensé yo. La sociedad tampoco nos contempla. Y es por eso que no nos agrupamos en una masa ideológica con panfletitos victimistas y mensajes de autoayuda. Esto lo arreglamos desde nuestras casas y nuestros barrios con pequeños gestos y determinaciones que marcan la diferencia entre el hombre real y el hombre vendido.

    Iván.

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  2. Estaría de acuerdo Iván si el resultado fuese maravilloso, o al menos bueno, casi me contentaría con que fuese potable. Pero el resultado no es ninguna de esas cosas y por eso no me parece que deba ser motivo de orgulloso que las cosas sean así y no de otra manera.

    Tampoco entiendo que lo que es un problema social se deba resolver de forma individual. Agarrarse al primer clavo ardiendo no resuelve las cosas. Es más, me parece contradictorio que por un lado sostengas que deba ser así pero luego te veas obligado a hablar de hombres reales y vendidos. Si la solución ha de ser individual deberías aceptar que cada uno diese la que mejor le pareciese.

    Pero lo cierto es que los problemas sociales requieren soluciones sociales: no hay un divorcio y un régimen de custodia que cada uno pueda decidir por su cuenta, no hay una ley de violencia para aplicar cada uno a su gusto, como no es posible regular la información que dan los medios si no es desde lo social, lo político y lo cultural.

    Que las cosas sean como son no debe hacernos pensar que hayan de ser siempre así o que lo existenten es lo mejor del mundo, porque todos sabemos que no es verdad.Que el desaliento a veces nos pueda, no quiere decir que no haya que seguir peleando como se ha hecho en tantos otros terrenos hasta conseguir dar pasos adelante. Si la causa es justa acaba imponiéndose. Otra cosa es que eso en muchas ocasiones implique enormes esfuerzos. Yo no tengo duda de que merece la pena.

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  3. Anónimo2:15 p. m.

    Los hombres sufren estadísticamente las desventajas de las clases bajas (peor formación, menor esperanza de vida, mayor tasa de encarcelamientos, marginación, peligros, abandono...) a pesar de que una minoría de hombres ocupa el poder y de que ganan más dinero (por término medio, no todos).
    Si se quisiera, mediante una información tendenciosa, hacer pasar a los varones como víctimas de la sociedad y de la mujer, todavía sería más fácil que hacerlo con las mujeres, como se hace ahora.
    Por lo tanto, la imagen hombre privilegiado/ mujer víctima es una farsa social, apoyada en una información tendenciosa y unos dirigentes que no respetan la verdad. Mayormente de una manera instintiva, inconsciente, pero también intencionadamente o por miedo a la sociedad, los hombres ocultan las desventajas de los demás hombres, sus discriminaciones y la violación de sus derechos. Obrando así, obtienen la ventaja de perjudicar a sus competidores, especialmente a los niños y jóvenes en su proceso de formación.
    Saludos:
    Raúl

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  4. Anónimo2:53 p. m.

    Pero sí es cierto, como apunta Iván, que la propensión del hombre es no pedir ayuda, ya sea una propensión natural o aprendida (o ambas). Y es algo que dificulta la consecución de una solución social. Yo sé de mujeres que desprecian, con gestos y actitudes, a los hombres que, en algún momento de la vida, pierden la entereza o se muestran débiles. Bien sabido es que mientras la mujer no deja de ser mujer por llorar cuantas veces sea, el hombre sí deja de serlo si muestra flaquezas. Si cuando un hombre pierde la fortaleza y muestra sus temores, recibe, antes que apoyo, una mirada despectiva (bien de otros hombres o de mujeres), ¿qué probabilidad hay de que pida ayuda en lo sucesivo? Las redes de apoyos emocionales de las mujeres son mucho más extensas y tupidas que la de los hombres. Ellas tendrán, casi siempre, un hombro masculino o femenino donde apoyarse. No así los varones. Estoy seguro de que estas diferencias tienen que ver, por cierto, con las mayores tasas de suicidio masculino. A una mujer se le perdona bastante bien que no encuentre trabajo y esté en casa, y más si padece de depresión; no así al hombre. Ellas enferman más de depresión y ansiedad, pero, como contrapartida, reciben más apoyos. Y estos patrones de conducta entorpecen el desarrollo de soluciones sociales. No es sólo que los varones no quieran pasar por machistas, sino, también, que el estilo del hombre suele ser aguantar sin emitir queja alguna. Irónicamente, las quejas nos podrían hacer pasar por machistas y, al mismo tiempo, por poco masculinos.
    No obstante, es obvio que necesitamos soluciones sociales y legales con urgencia.

    Pedro

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  5. En cualquier caso Pedro yo de lo que escaparía es de considerar que las cosas son así y no pueden ser de otra manera. Es muy posible que nos estemos enfrentando a un reto absolutamente nuevo, para el que carecemos de cualquier precedente o de guía, pero quiero creer que es posible una reacción más positiva. De otro modo deberíamos cuestionarnos qué hacemos aquí.

    Como escaparía de análisis como el de Raúl en los que todo parece obra de los propios hombres, los de arriba y los de abajo. Es el tipo de análisis que viene de perlas a las neofeministas, porque habrán encontrado todo el campo libre para hacer y deshacer, ausentes de cualquier responsabilidad, y viendo como unos hombres se pelean con otros, por lo que en última instancia a quien beneficia es a ellas, ya que altos o bajos, con más poder o menos poder, ellos no podrán librarse de soportar una ley como la de violencia de género o la negativa a la custodia compartida, por no citar muchas otras cosas, pero ellas sí.

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    1. Anónimo6:44 p. m.

      Pues entonces ¿cómo te explicas que se aprueben leyes discriminatorias contra los varones en el parlamento español, donde más del 80% de los miembros que lo conforman son varones?
      Un ejemplo de ello es la LIVG, aprobada por unanimidad el 24 de diciembre de 2004, donde el 85% de los diputados eran varones y todos los varones votaron consciente o inconscientemnte en contra de ellos mismos y de sus hijos, hermanos, padres, etc, etc,
      Atentamente:
      Raúl

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    2. Como sabes todo eso que cuentas es de sobra conocido en esta bitácora, lo recordamos siempre que hace falta, pero este debate no se resuelve por reducción al absurdo.

      El movimiento feminista está ahí, el lobby feminista también, el entramado de intereses económicos, políticos e ideológicos del neofeminismo también, las agrupaciones de mujeres contra la custodia compartida, o la modificación del la LIVG, la comisisón de igualdad... y tantas y tantas otras cosas. No sé si todo eso te parecerá un espejismo.

      Sin las feministas de los sindicatos, los partidos, y cuanta organización habida y por haber existe, sería impensable nada de lo que sucede. Si esto no lo tienes claro es posible que yerres el tiro y busques la solución donde no está.

      Entiendo que sería mucho más productivo hablar sobre otras cosas y proponer vías de avance, ya hay suficientes palos en el camino como para inventarnos alguno más.

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  6. Anónimo9:02 p. m.

    Toni Cantó ha tenido que pedir perdón por decir en twitter que un tercio de los muertos por violencia doméstica son hombres; y que la mayoría de las denuncias de las mujeres son falsas. En el telediario lo han desmentido. De miles y miles (no recuerdo la cifra) de denuncias, sólo ¡26! eran falsas. Y se quedan tan anchos. Yo lo veo como Raúl en gran medida. Es que la existencia del lobby feminista, intereses económicos, etc. demuestra, en buena medida, la pasividad masculina. ¿Cómo hemos consentido que se haya montado antes nuestras narices semejante aparato de atropellos? No todo se puede explicar, por supuesto, aludiendo a la tendencia natural del hombre de aguantar la ofensa femenina, pero me parece que tiene un papel nada desdeñable. Ahora bien, ¿estoy diciendo que debamos resignarnos al atropello? No: la justicia y la razón deben imponerse. Y no nos vendrán de la chimenea. Debemos luchar. Y la lucha deberá empezar, creo, contra nuestras propias percepciones naturales y reforzadas por la cultura.

    Pedro

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  7. Francamente no entiendo nada Pedro...

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  8. Anónimo10:25 p. m.

    Lo diré con otras palabras. Las mujeres tienen una enorme facilidad (no todas, claro) para hacerse las víctimas, como lo demuestra, entre otras cosas, el terrible hecho de que tantas y tantas mujeres sean capaces de presentar denuncias falsas contra sus maridos, a sabiendas de que ello les arruinará la vida. Recurren fácilmente al llanto y al drama para justificar sus actos o para evitar responsabilidades. No creo que, en general, los hombres sean así, ni creo que miles y miles de hombres fueran capaces de presentar denuncias falsas contras sus mujeres. Más bien, al contrario: los hombres tienden a proteger a las mujeres, como queda demostrado en la filmografía y literatura de todos los tiempos. ¿Estoy diciendo que esto explique por sí solo la potencia del lobby feminista? No. Pero digo que es un factor a tener muy en cuenta. Obviamente, hay factores independientes a la naturaleza de hombres y mujeres.

    Pedro

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  9. Sigo sin entender Pedro... No entiendo porque Raúl explica a Iván y tu explicas a Raúl. Tampoco porque te esfuerzas por explicarme cosas sobre las que yo no he manifestado ni mi acuerdo ni mi desacuerdo contigo, ni porque necesitas recordar al final de cada comentario lo de la naturaleza y la cultura, como si esa no hubiese sido mi posición desde siempre.

    Tampoco por qué no se respeta mínimamente el tema de cada entrada y dé la sensación de que sea lo que sea sobre lo que verse hay que debatir otra cosa y dejar explícito con quién se está de acuerdo y en consecuencia con quien no. Es un juego que por repetitivo resulta cansino y una pérdida de tiempo para todos. Desde luego para mí no tiene ningún interés.

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