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12 septiembre, 2010

Las gafas del feminismo

Efectivamente existen unas gafas del feminismo. No sé si de color violeta o de qué otro color. Lo que parece claro es que son bifocales. Sí, poseen dos focos: uno para analizar y juzgar lo femenino y otro par hacer lo mismo con lo masculino, de tal modo que un mismo hecho según quien lo realice o lo padezca recibe consideraciones completamente diferentes sea que se refiera al hombre o a la mujer. Y así dicen, que si la mujer quiere triunfar profesionalmente debe hacerlo al altísimo coste de renunciar a su vida familiar,  en un descuido de cómo han calificado sempiternamente este mismo hecho referido al varón, quien no ha debido pagar ese alto coste pues su conducta como propiamente cabe calificarla es como la de un marido y un padre ausentes.

Se acusa  a todas las creaciones masculinas, incluida la ciencia,  de meros instrumentos de dominación de los hombres sobre las mujeres, y por eso, es lícito, incluso es lo que corresponde, pasar de sus pretendidas bondades. ¿Para crear algo superador de tal cosa?, cabría preguntarse. Pues no sé qué decir, ¿quizá los Womén’s Studies programs, han pasado en algún caso el rubicón de concluir que si es bueno para la mujer es bueno, y que toda la culpa de lo malo que les sucede a las féminas es obra y gracia de los hombres?   Tengo la sensación de que no, pero mejor que cada uno se conteste a sí mismo.

En, Feminismo para principiantes,  de Nuria Varela,   en el apartado número 12, referido a la Cultura se puede leer: “Los diccionarios no reflejan la realidad, ni la lengua, ni el mundo. Reflejan, simplemente, el poder de quienes los escriben.”

“Desde que las mujeres conquistaron el derecho a acceder a la educación masivamente y en todos los tramos –aunque no en todo el mundo-, comprobaron estupefactas cómo la aparente neutralidad de la ciencia era sólo eso, aparente, una gran farsa, y el saber científico, un saber reducido sólo a una parte del mundo.”

Referido a los medios de comunicación uno puede leer: “Paradójicamente, los medios, siempre en busca de la noticia y atentos a ser los primeros en detectar y contar los cambios y novedades que se producen en la sociedad, se han erigido en los guardianes del patriarcado.”

Un poco más adelante se dice: “Ningún opinador profesional es cuestionado ni intelectual ni profesionalmente por mostrar o defender posturas de desprecio hacia las mujeres”

En el apartado 11 con el título de: El cuerpo de las mujeres, que lleva por subtítulo, El botín más preciado, se habla del Trastorno de dismorfia corporal (TDC) así: “definido por los científicos como la preocupación anormal por algún supuesto defecto del propio cuerpo.” Una vez definido este trastorno del que según los psiquiatras norteamericanos el ejemplo más claro sería el de Michael Jackson,  la autora escribe: “Para la feminista australiana –se refiere a Germaine Greer- , se ha inoculado deliberadamente a las mujeres el TDC como un medio para inducirlas a comprar productos inútiles y sin ningún valor. Características que afectan prácticamente a todas las mujeres puesto que partes de sus cuerpos se describen como antiestéticas y anómalas, creándoles la impresión de que son ellas las defectuosas y es preciso que intenten modificarse o incluso alterarse quirúrgicamente.”

“Así se inventan enfermedades o medicalizan el embarazo, el parto o la menopausia. La medicina y la farmacología  son el colmo del androcentrismo.”

“El parto está organizado en los hospitales al servicio de los ginecólogos, del resto de los profesionales de la medicina que intervienen y del sistema de salud.”

Un poco más adelante: “En efecto, la sexualidad de las mujeres ha sido arrebatada históricamente por los varones.”

En otro apartado del libro se dice: “La violencia en la pareja está rodeada de prejuicios que condenan de antemano a las mujeres y justifican a los hombres violentos.” (sic)

En fin podría continuar dando citas como las anteriores, donde incluso de las cosas más insospechadas que le puedan suceder a la mujer, la responsabilidad habría que atribuirla alternativamente al patriarcado, el androcentrismo, el capitalismo o al varón directamente, pero con éstas me parece suficiente.

Cuando uno leía estas cosas hace 20 años y más, podía pensar que juicios tan desmesurados, serían corregidos en la dialéctica social y no tendrían más porvenir que constituir la opinión de algunas mujeres, pero cuando uno las lee en un libro cuya primera edición está datada en  Barcelona en octubre de 2008, momento en el que toda la batería legislativa de género lleva varios años puesta en marcha en nuestro país, cuando los medios de comunicación al igual que los partidos políticos si a alguien miman es al feminismo y las féminas, cuando van ya muchos años en los que el hombre no posee ningún derecho, y sí todas las obligaciones, en lo relativo a la reproducción, cuando una tal perspectiva se ha convertido en filosofía oficial, entonces es momento de pensar que tal anomalía debe ser corregida, no sólo en honor a la verdad y la convivencia de sexos, también porque la visión que de todo ello se desprende es la de una mujer menor de edad que terminará haciendo mucho daño a las propias mujeres.

Ni que decir tiene que en un planteamiento así el hombre no existe más allá de la caricatura de prepotente capitalista explotador y violento.  

12 agosto, 2010

¿Feminismo para principiantes?

Estoy leyendo: Feminismo para principiantes, de Nuria Varela y la verdad me cuesta salir del asombro. Espero hacer más de un comentario sobre sus páginas, hoy lo haré sobre lo que en el libro refiere sobre la cárcel de Abu Ghraib.

Si en la página 19 dice que el feminismo: “Supone darse cuenta de las mentiras, grandes y pequeñas, en las que está cimentada nuestra historia, nuestra cultura, nuestra sociedad, nuestra economía, los grandes proyectos y los detalles cotidianos. Supone ver los micromachismos –como llama el psicoterapeuta Luis Bonino a las pequeñas maniobras que realizan los varones cotidianamente para mantener su poder sobre las mujeres-, y la estafa que supone cobrar menos que los hombres.”

En la página 269 aparece una única referencia a la cárcel de Abu Ghraib: “mujeres iraquíes fueron humilladas y violadas lo que derivó en el suicidio posterior de esas mujeres o su asesinato por parte de sus familias, que no soportaron su deshonra” y esto sin menoscabo de que el informe del general Tabuga, la información más fiable sobre este asunto, lo que cita es: Forzar a los detenidos a quitarse la ropa y mantenerlos desnudos durante varios días; Sacar fotografías y vídeos de hombres y mujeres detenidos desnudos; Hacer posar a la fuerza a los detenidos en varias posiciones sexualmente explicitas para fotografiarlos; Forzar a detenidos varones a llevar ropa interior femenina; Forzar a grupos de detenidos masculinos a masturbarse para ser fotografiados y filmados; Amontonar en pila a detenidos masculinos desnudos y saltar sobre ellos; Situar a detenidos masculinos desnudos en una cabina MRE [meals ready to eat (alimentos listos para comer)], con un saco de arena sobre su cabeza y con cables enganchados a los dedos de manos y pies y al pene para simular una tortura eléctrica; Poner una cadena de perro o una correa alrededor de la nuca de un detenido desnudo y con una mujer soldado posando para una fotografía; Sodomizar a un detenido con una luz eléctrica y quizás un palo de escoba.

Pero, y quizá esto sea lo más importante de todo, que la cadena de mando  era toda femenina, circunstancia que sí  hizo reflexionar seriamente, y superar alguna idea preconcebida, al feminismo norteamericano.