Twittear
Mostrando entradas con la etiqueta maltrato infantil. sahuquillo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maltrato infantil. sahuquillo. Mostrar todas las entradas

08 noviembre, 2010

¿Y los hombres? (continuación)

La pregunta en este caso Enric iba justamente en la dirección de quienes no son profeministas declarados como lo puedan ser Joan Queralt o Miguel Lorente. Pregunto por la masa de los hombres –podría referirlo también a las mujeres que no están de acuerdo con lo que está pasando, pero lo refiero específicamente a los hombres- sobre los que desconocemos qué piensan de lo que está sucediendo y, cómo es que fuera de los foros de internet sea tan escaso el impacto social.

Por ejemplo, ¿deberíamos pensar que todos los militantes y cargos representativos del PSOE y del PP están de acuerdo con lo qué sucede? Desde luego, si así fuera no sería fácil entender su cambio de opinión sin previo aviso y en masa en las comunidades que se ha decidido optar por la custodia compartida como opción preferente. No digamos ya si la pregunta la referimos a sus  votantes. Pero, ¿hasta dónde llega su desacuerdo?  Por ejemplo tocaría  un tema como el SAP.

Es evidente que en todo esto ha habido un trágala, sin que sepamos si se refiere exclusivamente al régimen de matrimonio o también afectaría a la desigualdad ante la ley en lo referido a la violencia doméstica y otros muchos asuntos. Por eso, hablo en la entrada, de pie cambiado y de actuación como al asalto y de improviso por parte del feminismo, situando a todo el mundo ante unos hechos consumados de muy difícil reversión.*

Como mínimo habría que concluir que, la fase  deliberativa de la democracia, en todo este asunto, ha desaparecido  pasando directamente a la ejecutiva en función de grupos muy bien situados en las esferas de poder. La democracia es mucho más que unas elecciones cada X tiempo, aunque a tenor de lo que podemos observar en todo este asunto no lo parezca.  Decisiones como la custodia compartida,  la violencia doméstica, la paridad por ley, o la discriminación positiva de forma indiscriminada y referida a toda situación, merecerían un debate que se nos ha hurtado y ahora todo parece indicar que el actual rumbo no es de la plena satisfacción de nadie pero resulta muy difícil recomponer la situación.   

Va dirigida la pregunta  también en el sentido de tanto profesional que parece guardar silencio sobre hechos, noticias, decisiones, etc. que merecerían por su parte un esfuerzo de clarificación, y aquí me refiero a periodistas, juristas, sociólogos, psicólogos, profesionales de la medicina que dejan que su disciplina se vea vapuleada como si todo el pensamiento fuera mera opinión  y lo que cada uno sostuviera no debiera ser explicado más allá del interés del momento. En el supuesto de  que se tratase de  “miedo” la pregunta todavía tendría un mayor interés.

 En mi caso he procurado contestar algunas cosas que estaban siendo publicadas en un medio de tanta difusión como El País, léase el artículo de Joan Queralt, o este último  sobre el impacto de género de los Presupuestos, y antes el referido al reportaje sobre el libro de Natasha Walter sobre las Mujeres vivientes y el regreso del sexismo, pero por medio se me quedaron muchas cosas merecedoras de comentario como el dato profusamente difundido por todos los medios de comunicación de los 800.000 niños que sufren maltrato por parte de sus progenitores masculinos.

Y quizá este dato sirva para ejemplificar bien lo que quiero decir. De un tiempo a esta parte tanto el que fue ministerio de igualdad como Miguel Lorente, han llevado a la prensa ese dato de los 800.000 padres maltratadores, dato que como acostumbra a suceder en estos casos los periodistas luego terminan atribuyendo a los “expertos”.  En El País también se publicó un reportaje de M. R. Sahuquillo que además de llevar como título: 800.000 niños sufren violencia de género en casa, llevaba como subtítulo, Cuando tu padre te aterra.

Poco tiempo más tarde en la sección de la defensora del lector se publicó un artículo con el título de Errores que alimentan prejuicios en los que se citaban algunas noticias que  por haber sido redactadas con poco cuidado podían alimentar prejuicios contra los chinos, los catalanes o los gitanos, hecho por el que  alguna persona que participaba de esa condición escribió al periódico reclamando mayor cuidado en cómo se daban ese tipo de noticias y que llevó a la defensora al artículo citado.

Pues bien, o la defensora del lector se olvidó de los 800.000 maltratadores, o no hubo nadie que escribiese una carta al periódico recordando que la noticia no sólo juega con una cifra que merecería todas las garantías de fiabilidad, sin que pueda remitirse a los famosos “expertos”, pues  de la misma se desprende que al igual que sucede con la de pareja sólo interesa la que es perpetrada por el padre, en una extensión de lo que haya de entenderse por violencia de género, que no puede interpretarse en otro sentido que no sea la ficción de  que toda la violencia es masculina y ninguna femenina.

¿A esta alturas  no tendría que haber una reacción algo más enérgica por parte de tantos profesionales que ven publicada una cifra como esa, tan fantástica como tantas otras que maneja el feminismo institucional, y con las características mencionadas, y sin embargo guardan silencio contribuyendo de ese modo a que el periodista  incauto no sea más que una correa de transmisión de unos datos y unas fuentes que no deben mantenerse en el anonimato porque lo que está en juego tiene que ver nada menos que con la mitad de la población como mínimo, a quien no se le puede endosar algo que sólo una ideología misándrica es capaz de concebir?

* Una pregunta colateral a todo este asunto, si en el Congreso sale adelante con apoyo del PSOE una propuesta a favor de la custodia compartida, qué pasará con todos y sobretodo todas las que hasta el presente se opusieron a ella calificando a quienes la defendimos desde el principio de forma muy gruesa. Podrán seguir siendo directoras generales, o delegados del Gobierno,…