Las feministas de género dicen tener su razón de ser y su objetivo último en la conquista de la igualdad. Los hechos sin embargo no hacen más que desmentirlas. Quisiera desde este blog no solo denunciar la deriva neofeminista, también combatir la estigmatización de los hombres y reivindicar la dignidad de lo masculino.
31 marzo, 2011
¡Viva la psicología!
Para saber por qué a este hombre no lo tildan de machista hay que leer el final
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misandria
29 marzo, 2011
De vuelta
Bien, ya veo que ni flores, que no estáis para reflexiones y si lo estáis no queréis saber nada de compartirlas, como tampoco queréis sugerir temas. ¿Cómo habría de interpretar este silencio? Creo que Warren Farrell ha dicho: las mujeres no pueden oír lo que los hombres no han dicho. Yo que no soy mujer tampoco.
En mi opinión al movimiento de los hombres le falta todo: desde identificar claramente el terreno que pisa hasta saber a dónde quiere llegar. Es verdad que se han dado pasos y se han identificado algunos problemas masculinos y algunas características más bien poco amables del feminismo para con los varones, pero a mi modo de ver falta mucho análisis, como falta poner en lenguaje asequible a todo el mundo el que hay y, sobre todo, difundirlo.
De momento hablar de discriminación hacia el varón: sea por los resultados escolares, la obligación de la mili, los empleos con mayor riesgo para la vida, o cualquier otra circunstancia, es algo que de entrada va a ser acogido con todas las reservas y en la mayor parte de los casos con rechazo, fuera, claro está, de los círculos de afectados por una denuncia falsa, una mala sentencia de divorcio o las escasas bitácoras y foros dedicados a los hombres.
De momento quienes constatan el fracaso escolar masculino eluden dar una explicación convincente y, en muchos casos, no se atreven a hablar de discriminación, en un mundo en el que el feminismo ha establecido que discriminadas sólo lo pueden estar las mujeres. Como imposible parece erradicar la idea de la discriminación laboral, aún cuando los empleos peores los desempeñe el varón o sea él el que sufre la práctica totalidad de los accidentes laborales, aún más, cuando una y otra vez se ha demostrado que la actitud de la mujer ante el trabajo no es la misma que el varón y así esté reconocido socialmente, de tal modo que si ella no trabaja aunque tenga título superior no pasa nada, pero si fuese él quien no lo hiciese estaríamos hablando de un mantenido.
P.S. En relación con el tema que planteaba Tamisquerche sobre la Guerra de Libia encontraréis una interesante reseña en la bitácora Absurdistan con el título: Las mujeres son de Marte. Añadir que sobre el mismo asunto existe otro análisis interesante en la bitácora de Enric, Masculinisme i política. En cualquier caso que nadie se haga ninguna ilusión a que esto pueda representar algún giro en el planteamiento feminista. Como no les gusta, seguirán considerando que la guerra es cosa nuestra porque ellas representan la paz.
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conciencia de género
25 marzo, 2011
Reflexión colectiva
No estaría mal aprovechar este parón para una reflexión colectiva sobre lo conseguido, si es que hay algo, pero sobre todo para establecer las tareas más urgentes de una nueva etapa, y cómo alcanzar el máximo de efectividad teniendo en cuenta la escasez de efectivos. En mi opinión estamos ante una pequeña crisis de crecimiento, lo urgente no es ya demostrar que la mirada unilateral del feminismo institucional no sólo no da respuestas a los problemas de los varones, tampoco para el conjunto social por lo que finalmente los perjudicados seremos todos, también las mujeres. Pero esta “verdad” que quizá no sea complicado establecer en el plano de las ideas, no guarda relación alguna con la realidad social porque ésta se mueve en base a otros motores, y ahí los varones somos una especie de parias sin capacidad ninguna para incidir en la marcha de los acontecimientos, por lo que en fórmula resumida llamaría: ausencia de conciencia de género, justamente en contraposición con las mujeres que en estos momentos históricos viven una máximo de eso mismo, conciencia de género.
Sólo una anécdota, en un debate en la Sexta con una mesa en la que había seis o siete varones y una mujer, el economista del grupo, utilizó el siguiente símil que repitió machaconamente a lo largo de la noche. Dividió a la economía española en tres sectores: público, privado y exterior, y explicó que el sector público debía salvar los déficits de los otros dos sectores porque gastaban más de lo que les correspondía. Bien, pues eso lo personalizó en una familia tipo compuesta de padre, madre e hijo. Imaginaos quienes eran los que se dedicaban a gastar por encima de sus posibilidades y derrochar a manos llenas mientras la sufrida madre: sector público, debía corregir con su superávit los otros dos déficits. ¿No necesitáis que os lo diga, verdad?
Seguir la regla feminista de que la dominación masculina sería visible con mirar aquellas instancias de decisión en las que predominara el número de varones, no es más que una falacia que muchos hombres se han llegado a creer. No sólo es que sucediera lo que os cuento sin que nadie interpretase el símil como sexista, es que imaginaros que hubiese cambiado los papeles y la situase a ella como manirrota, circunstancia quizá más realista teniendo en cuenta que más del 85 % de las decisiones de compra las toman las mujeres, sencillamente tendríamos tema para una temporada. En mi opinión, y aunque suene a completa heterodoxia si hay que hablar de alguna dominación habría de ser de la femenina y si no que se lo pregunten a Forges, varón, entre otros cinco varones, del humor gráfico en un diario como El País. Cuando digo pregunten me refiero al visionado de sus viñetas, comenzando por esa en que (ella) representa La Constitución y (él) El Mercado.
A lo que iba, que si tenéis ideas o sugerencia para esa nueva etapa, colgarlas para que las podamos conocer todos. Un saludo
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misandria
22 marzo, 2011
21 marzo, 2011
¿ Y el futuro ?
Que el feminismo, al menos el institucional de género, no está dispuesto a jugar limpio no es una cuestión de ahora, por eso hoy quería referirme a ese aspecto aunque sea de modo superficial. No se trata ya de que destacadas autoras del movimiento se hayan convertido en perfectas manipuladoras de la estadística: una de cada cuatro mujeres golpeadas, una de cada 10 violada, el 90 % de las prostitutas están esclavizadas, etcétera sino que su estrategia pasa justamente por ahí, por falsear, por ocultar, por alarmar, en un intento de que las emociones impidan cualquier reflexión serena sobre cada uno de los asuntos para ver lo qué hay de verdad y qué de exageración o mentira en cada caso y de ese modo hacer el juicio ponderado que cada situación requiera.
Tendríamos que señalar en esta estrategia al menos cuatro vertientes: la de la mentira estadística de la que serían ejemplos los citados más arriba, la de la ocultación: silenciamiento de otras estadísticas: fracaso escolar masculino, tasa de suicidio de los varones, enfermedad y mortalidad masculina, hasta el punto incluso de pretender atribuir la menor esperanza de vida no a causas de tipo genético o de expectativas de vida, sino a la natural tendencia de los varones al riesgo. Silenciamiento también de ciertas actitudes y datos negativos de la mujer tal la violencia ejercida contra su pareja, sus hijos, compañeros o las personas mayores y discapacitados, de tal modo que pareciera que esta vertiente de la violencia no existiera o siempre estuviese disculpada moralmente, últimamente también judicialmente. Y silencio de las actitudes de esfuerzo y sacrificio de los varones: por ejemplo ahora mismo en la crisis japonesa la actitud heroica de algunos, o las centenas y millares de vidas masculinas que se están perdiendo en las revueltas árabes.
Y aún hay otro aspecto que se esconde o se soslaya y es la tendencia, es decir, lo que desde ya sabemos con bastante certeza que puede suceder en el futuro, por ejemplo que en momento no muy lejano las mujeres con título universitario superarán a los varones en un porcentaje próximo al 150 %, sin que se considere necesario adoptar ninguna medida correctora, y lo que eso representará de cambio en determinados ámbitos de las profesiones y la vida social como por ejemplo la enseñanza, la sanidad, la justicia, etcétera lo que convertirá la preponderancia femenina en aplastante. Y eso a día de hoy sabemos que significará todo menos neutralidad. La capacidad de las mujeres para desplazar a los varones de determinados ámbitos se está demostrando infinitamente más agresiva que cualquier otra que se pueda atribuir a los varones. Por eso, sería interesante incorporar a nuestros análisis y consideraciones esa vertiente de previsión y expectativa futuras.
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invisibilidad
¿Igualdad de oportunidades?
Es evidente que en España socialdemocracia no equivale a igualdad de oportunidades como puede comprobarse aquí.
Y ésta una de las manifestaciones más amargas de esa falta de oportunidades
P.S. He buceado por los enlaces de la noticia y no soy capaz de encontrar la fuente de ese trabajo que cita el periódico, en su lugar me he visto sumergido en una página de CC.OO. y si algo positivo ha tenido la visita ha sido descubrir el claro sesgo de género de lo que tal página contiene, desde las colaboradoras de la revista, a la total ausencia de cualquier referencia al fracaso escolar masculino que como se sabe duplica el femenino.
Y ésta una de las manifestaciones más amargas de esa falta de oportunidades
P.S. He buceado por los enlaces de la noticia y no soy capaz de encontrar la fuente de ese trabajo que cita el periódico, en su lugar me he visto sumergido en una página de CC.OO. y si algo positivo ha tenido la visita ha sido descubrir el claro sesgo de género de lo que tal página contiene, desde las colaboradoras de la revista, a la total ausencia de cualquier referencia al fracaso escolar masculino que como se sabe duplica el femenino.
17 marzo, 2011
¿Es igual verdad que mentira?
En un debate que se está demostrando imposible ya que el feminismo sólo está dispuesto a que lo escuchen y, si quien lo hace discrepa de lo que oye debe saber que, con razón o sin ella, de ninguna manera conseguirá mover un ápice unas posiciones que parecen fijadas de una vez y para siempre, pues quien manifieste desacuerdo sólo puede estar atacado de un virus que parece congénito con la condición masculina, como es el machismo. Machismo del que, como recordaba recientemente la fiscala de violencia de género, ningún varón se libra y del que, unos más y otros menos, todos parecen portadores.
Se trata de una estrategia perfecta, que por lo demás es idéntica a la aplicada por todos los discriminadores, sean del tipo que sean, y que consiste en considerar al otro no como un igual, dotado de la misma capacidad para discernir lo bueno de lo malo, y por tanto con la misma capacidad que cualquier otro para un debate civilizado, sino ponerlo en un escalón más bajo como es el considerarlo machista, porque de ese modo entra en los de la categoría sin derecho a voz, en la categoría de aquellos a quienes hay que silenciar. Se trata de la escusa perfecta para no debatir, pues se trataría de algo así como: no es que nos neguemos a debatir es que no debatimos con machistas. Claro que si alguien preguntara quienes son machistas se encontraría que machistas son todos los que discrepan.
De este modo tan curioso el feminismo institucional de género está consiguiendo saltarse todos los límites establecidos en los distintos campos científicos y sociales a efectos de separar lo que cumple requisitos mínimos de lo que sencillamente es rechazable porque sólo puede conducir al falseamiento y la mentira. Una cosa es sostener que en terrenos como el social no existen verdades absolutas e incontestables, y otra bien diferente pensar que cualquier cosa es válida o que nada es mentira. Los criterios de verdad pueden ser lasos pero no tanto para justificar la reiteración un día sí y otro también del sonsonete de la discriminación salarial de las mujeres por el hecho de ser mujeres, o que para el conocimiento de determinados comportamientos se fije a priori que sólo se investigará al varón porque sólo él es objeto de sospecha, y por lo mismo se rechacen todos los estudios internacionales, confeccionados con criterio diferente.
¿Quién es el discriminado?
Con la que está cayendo aquí y en el mundo -imposible olvidarse de Japón-, hay quién considera que tiene interés hacer preguntas con tanta enjundia como: Por qué algunas mujeres prefieren ser hombres. Máxime si después de leer el texto que acompaña a la pregunta, uno comprueba que allí no hay tema, que ni tan siquiera con la mejor de las voluntades es posible encontrar mimbres para un tema así. Ya que lo único sustantivo que se encuentra entres sus líneas es la reiteración del dato de la discriminación salarial de las mujeres y, a estas alturas, ya da igual la cuantía, tan variable según el autor o autora y el día. Por eso quisiera hacer alguna reflexión:
La primera de ellas es, la de si el feminismo ha tocado techo y cualquier pretexto es bueno para procurar mantener una llama que languidece y se alimenta de interrogantes de ese tipo. Y a continuación, preguntar y preguntarme si estos debates están planteados para asumir la crítica y variar posiciones cuando haga falta, por ejemplo en el tema de la discriminación salarial, circunstancia desmentida por activa y por pasiva desde todos los ángulos, o sencillamente se trata de retórica imperturbable a la crítica pues, mantenerse en esa falacia, lo que mejor deja traslucir es debilidad y una contumacia alejada del buen juicio. Y, o mucho me equivoco o parece la única respuesta posible.
También que, frente a la profunda gravedad de algunos temas masculinos como todo lo relacionado con las separaciones y la custodia compartida, el fracaso escolar, importantes y urgentes temas de salud o, toda la problemática de las personas en paro, y aquí habría que hablar de ellas y de ellos indistintamente pues de un problema de todos se trata, parece un lujo asiático que nada de eso puede plantearse en abierto y en un medio de amplia difusión, y en su lugar se desperdicie de esa manera una tribuna que claramente podría estar reportando un mayor beneficio a todos y… -y esto también es importante-, fácilmente se pueda constatar que en algunos terrenos, como éste de los medios de comunicación, es evidente en perjuicio de quién es la desigualdad.
14 marzo, 2011
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