Las feministas de género dicen tener su razón de ser y su objetivo último en la conquista de la igualdad. Los hechos sin embargo no hacen más que desmentirlas. Quisiera desde este blog no solo denunciar la deriva neofeminista, también combatir la estigmatización de los hombres y reivindicar la dignidad de lo masculino.
05 noviembre, 2011
¿Y lo que no se ve?
13 octubre, 2011
Sobre el poder visible y el invisible
P.D. El Roto
27 abril, 2011
Ficción feminista
21 marzo, 2011
¿ Y el futuro ?
20 septiembre, 2010
¿Por qué se esconde esta noticia?
http://www.publico.es/internacional/337479/mujer/mata/varias/personas/hospital/sur/alemania/
¿Por qué una noticia como ésta no está en muchos periódicos? ¿Por qué sólo permaneció en la portada de Público breves minutos? ¿Por qué se hizo necesario cambiar el titular para que no apareciera en él que había sido una mujer?
06 abril, 2010
De lo visible y lo invisible
En cualquier caso quienes más invisible resultan son esos cuatro millones de parados, o el millón largo de trabajadores de la construcción, o tantos y tantos de quienes nada sabemos porque nada se dice, ni ahora ni en ningún otro momento.
Tres sucesos violentos con resultado de muerte tuvieron como protagonistas a tres mujeres. En un caso, una mujer habría matado a su marido y la información que se dio hablaba de que había sido ingresada en un centro para realizarle un examen psiquiátrico. En otro caso, éste en Méjico, una madre aparecía como principal sospechosa de la muerte de su hija, pero los medios insistían en que los sospechosos eran los padres, y finalmente, el suceso de Seseña donde, después de la alarma inicial y los evidentes signos de violencia de un primer momento, todo comenzó a amortiguarse desde que se supo que la principal sospechosa era otra niña, pasando como digo de esa alarma inicial a la posibilidad de un accidente. Y no digo yo que eso esté mal, lo que tengo es la impresión de que nada hubiera sido igual si el sospechoso fuese un varón. ¿Actúan la justicia y los medios con el mismo criterio cuando el sospechoso de un suceso de este tipo no es eso, sospechoso, sino sospechosa?
¿El género lo contamina todo y está consiguiendo imponer su maniquea visión del mundo dividido en dos, ellos verdugos y ellas víctimas, y todo lo que se salga de este guión no puede ser porque además es imposible? ¿Quién fija el criterio con el que se ofrecen estas informaciones? ¿Cuál debe ser la actitud de los periodistas ante casos como estos?
He visto con mi hijo dos de los capítulos de El Mentalista emitidos anteayer 4 de abril en la Sexta y me ha parecido digno de estudio el reparto de papeles entre ellas y ellos, pues tengo la sensación de que hay algunas constantes que se repiten en todas las nuevas series americanas, al menos las emitidas en la Sexta y Cuatro. En relación con la idea de verdugo y víctima tengo la sensación de que no se plantea ninguna duda. Si se trata de un crimen buscaremos un varón. Por ejemplo, en el primer capítulo se buscaba a un criminal que finalmente resultó ser un muchacho, pero por medio y casi como una derivada más del asunto se descubrió una situación de estupro ejercida paro un varón sobre una niña.
En el segundo capítulo y un poco en la línea del anterior resultaba extraordinariamente fácil considerar sospechoso a cualquier varón que por la serie apareciese incluido el padre y el hermano de las víctimas. Y más sorprendente todavía la facilidad con la que el mentalista pasaba de una sagacidad sin límites para desvelar tramas y descubrir a los autores de los crímenes a un comportamiento totalmente irresponsable capaz de saltarse cualquier norma, incluidos los derechos constitucionales, con tal de conseguir su objetivo, circunstancia ésta que se repitió en ambos capítulos y que en el segundo sirvió de pretexto para que su compañera Lisbon le echase un tremendo rapapolvo. Ya digo, el contraste era fuerte entre un hombre capaz de desnudar el alma de cualquier sospechoso y descubrir las más intrincadas tramas y el personaje a quien su compañera, que en ese momento parece más su jefa que otra cosa, le echa un rapapolvo por un comportamiento más propio de un adolescente irresponsable, que de alguien con las dotes extraordinarias que él posee. No pude evitar acordarme de House y Cuddy.
P.D. Erlich
07 octubre, 2009
Tirar la piedra y esconder la mano
Que ha sido el feminismo quien ha propagado la idea de la discriminación salarial de la mujer creo que no lo duda nadie, que es el feminismo quien sigue aduciéndola para justificar las más variopintas cuestiones –recuérdese que esta cuestión ha sido esgrimida muy recientemente para justificar las ayudas al cine hecho por mujeres- tampoco y, sin embargo, llegado el momento de la discusión de una pieza tan fundamental de su pensamiento como la discriminación salarial el feminismo no aparece y, ¡ojo! segunda paradoja, parece que tampoco se le echa en falta de tal modo que la discusión continua como si de una cuestión técnica se tratara. Desde luego si se trata de una estrategia de defensa hay que reconocer que es de lo más inteligente: hago uso de la citada cuestión cuando de sacar partido se trata y desaparezco de la escena en el momento de rendir cuentas.
No es la primera vez que tengo esta sensación. Desearía poder tener enfrente a las mantenedoras de las tesis feministas para poder debatir estas cosas con ellas, pero nunca aparecen, nunca están. Están en la prensa, en la política, en el poder, pero jamás a la hora del debate y de ahí que pueda hablar de esto en lugares como Ahige (aunque hace mucho tiempo que no lo visito), o en las bitácoras Buenamente, Malaprensa, Wonkapista o tantas otras, pero no con aquellas para quienes constituye uno de los pilares de su ideología y de su acción política. Y tengo que reconocer que como estrategia defensiva es absolutamente genial aun cuando en términos de debate democrático resulte tan pobre y tan desalentadora. Y no me cabe un nombre más apropiado para esta actitud que el de deshonestidad intelectual. Claro que en términos un poco más vulgares a esto se le llamaría: tirar la piedra y esconder la mano.
24 junio, 2009
!!¿Invisibilidad?¡¡
En el recorrido por los periódicos digitales que realizo casi todos los días veo repetida la noticia de la desarticulación de un nuevo comando de ETA formado por tres personas: dos mujeres y un hombre, pero siempre, invariablemente, la imagen que acompaña la noticia es la de un varón con la capucha de la sudadera puesta y flanqueado por dos policías.
Si es cierto aquello de que una imagen vale más que mil palabras el mensaje transmitido tendría poco que ver con la realidad... pero esa parte casi prefiero dejarla para los semiólogos.
10 febrero, 2008
Dolores que no duelen
Y con toda la crudeza del reportaje, que creo es mucha, máxime si le añadimos guindas como la opinión de las mujeres juristas, o las situaciones en que uno paga la hipoteca de la vivienda en la que ahora vive la ex-pareja junto a su compañero, o el dato de que de las 202 viviendas que la Comunidad de Madrid destinará a cubrir esta carencia se reparten con el siguiente criterio: "En el primer paquete, consistente en 40 viviendas, 38 han ido a parar a mujeres y sólo 2 a hombres". Con todo y eso estoy convencido de que lo que el reportaje avanza es sólo la punta del iceberg de un problema de muchísima mayor dimensión. Quizá sólo haya que detenerse a mirar la proliferación de hombres que cada día en mayor número llenan las calles abandonados de todo el mundo.
Y por un momento, he pensado que hay dolores que duelen y dolores que pasan desapercibidos. Me refiero claro está a dolores de tipo social, esos dolores que vivimos indirectamente, dolores como el que sentimos con un reportaje como el anterior. Y he pensado que los dolores de los hombres es como si fuesen menos dolores. He pensado en los 1.000 muertos anuales en accidente laboral, o los veintitantos guardias civiles que se suicidan al año, o el elevado porcentaje de separados y viudos incapaces de afrontar su nueva situación, o los 11 marineros muertos en lo que va de año, y he pensado que esos dolores los sentimos menos porque sencillamente permanecen en el silencio.
En el silencio y en el olvido. Como diría una feminista son invisibles para la sociedad. En alguna otra entrada he recogido que un accidente laboral en el que habían muerto 6 trabajadores no había sido portada de ningún periódico de los de gran tirada y me supongo que tampoco de los de menor, a excepción seguramente de la localidad donde se había producido. Pero estoy por asegurar que lo mismo sucede con los más de 1.000 al año. Y estos también dejan familia. Seguramente se trata de un asunto sobre el que sería muy conveniente que reflexionásemos un poco más.
12 enero, 2008
Mientras las mujeres....
Y el título de las mismas bien podría ser: Mientras las mujeres se constituyen en clase social, entre los hombres se ha decretado… ¿la desbandada general? ¿el sálvese quien pueda? ¿mejor callar por prudencia? (poned aquí lo que consideréis más conveniente, me supongo que más de una respuesta será válida).
El que el feminismo de género utilice de forma poco rigurosa el marxismo para su teorización de los géneros no es óbice para que su planteamiento resulte de una extraordinaria efectividad. El factor más importante para definir y conformar una clase social es el de la conciencia de clase, la voluntad de constituirse en tal, y, a mi entender, en el momento presente, no hay duda de que las mujeres como colectivo, con sus diferentes grados de conciencia y sus matices y diferenciaciones es lo que están consiguiendo.
Como dice un amigo mío “todas son hermanas”, y en esto no hay ningún intención peyorativa, únicamente reseñar que, entre las mujeres hoy, el grado de solidaridad y entendimiento es altísimo y eso se manifiesta de múltiples maneras, desde la conversación más trivial entre parejas, al plano político, social o cultural. (A sensu contrario parece ínfima entre los hombres) Es más, parece que la bipolaridad hombre-mujer es capaz de ocuparlo todo y está consiguiendo desplazar cualquier otra contradicción, hasta el punto que la llamada “guerra de géneros” aparezca por todos los lados, desde el más elemental, al más elevado y como si de un corolario de la misma se tratara para el Gobierno ha desaparecido la idea de ricos y pobres y en su lugar sólo pudiésemos encontrar una sociedad cuarteada por razón de la edad, el sexo o cualquier otra circunstancia coyuntural.
Lo cierto es que, el feminismo y las mujeres hoy, acumulan un poder muy importante, particularmente en nuestro país, y eso sin que la sociedad sea plenamente consciente de ello pues, en no pocos casos, la imagen que se sigue transmitiendo de la misma es la de un ser desvalido y carente de poder. Imagen constantemente desmentida por cuanto índice objetivo existe, sea éste: el número de mujeres con título superior, el porcentaje de las que acaban sus estudios, las expectativas laborales y de vida de chicos y chicas, el ritmo y la calidad de los puestos de trabajo que ocupan, o el poder político, social y cultural que acumulan.
Y, en buena medida, todo esto permanece más en la penumbra que a la luz pública. Y en este caso parece difícil culpar a la sociedad patriarcal de esa invisibilidad. Resulta evidente que quienes más interés tienen en actuar así, son quienes más fuerza tienen en la dirección de estos cambios. A poder ser, que todo se haga sin demasiado ruido, evitando incluso aparecer como promotoras de tal o cual iniciativa. El principio que rige este comportamiento es más el de los resultados que el de la publicidad. No siempre la visibilidad es una ventaja y la invisibilidad una desventaja, como en más de una ocasión observamos en relación con estos temas.
Otro tanto de lo mismo sucede en el plano de las ideas. Aquello del valor del diálogo, la conversión, la controversia y el debate de ideas, un ideal de los que creíamos irrenunciable, parece ser otra de esas cosas que ha pasado a mejor vida, porque para nada el comportamiento del feminismo de género lo tiene en cuenta, pero tampoco parece que haya muchos que se lo reprochen. Unos cuantos desde esta pequeña trinchera que constituimos quienes queremos dar paso a otra manera de abordar estos asuntos.
Recientes estudios ponen de manifiesto que las mujeres no sólo son mayoría en la Educación y la Sanidad, también lo son en la Justicia y todo lo relacionado con el derecho, y con su influencia decisiva en los medios de comunicación y la reciente aprobación de Leyes como la de Divorcio, Igualdad, o la paridad electoral han ganado una preeminencia social creo que difícilmente discutible, aun cuando haya muchos y muchas que no se hayan dado cuenta o pretendan que los demás no nos demos cuenta.
En su momento habrá que valorar el privilegio del que gozan las organizaciones feministas de poder formar parte de las redacciones de los medios públicos de comunicación (también en los privados, aunque ahí ya a iniciativa de cada uno de ellos) y que con el pretexto de evitar la discriminación de la mujer, están provocando no sólo un desmesurado celo censor, -varias veces ha saltado este asunto a la opinión pública- sino que también están influyendo de forma decisiva en la concepción de la información y en general la programación de los medios públicos de comunicación.
Si a ello unimos el hecho de que la mujer posee derechos casi absolutos en lo relativo a los hijos y la casa, la imagen que se nos dibuja es bien distinta a la de ese ser esclavizado y subordinado de que nos habla el feminismo de género y, por el contrario, se nos aparecen amplios territorios gobernados por la mujer y celosamente guardados de cualquier intromisión masculina. Pienso, sin embargo, que si hiciésemos una encuesta en la calle pocos dirían que esto es lo que está pasando.
Un poco a título de anécdota citar que en el reportaje que hace unas semanas publicó El País semanal con el título de 40 por debajo de 40, una de las elegidas, abogada penalista cuenta cómo la profesión está copada por mujeres, diciendo: “No es raro que en un juicio seamos todas tías: juez, fiscal y abogadas”. Pero más lo es todavía la carta publicada en ese mismo medio el 25 de noviembre en la que una secretaria de juzgado habiéndose sentido olvidada por la penalista anterior añade “quiero sólo recordar que debía haber seguido enumerando el resto de personas que necesariamente hemos de estar en un juicio y que también somos mayoritariamente mujeres” para referirse según sus propias palabras a “las funcionarias o funcionarios del Cuerpo de Auxilio Judicial, junto a las abogadas/os y los procuradores o procuradoras.”
Pero muchas otras se podrían añadir. Conseguir contra el criterio de las aseguradoras y lo que dicta la teoría de costes que las primas de los seguros de enfermedad no puedan ser distintas para las mujeres, pero si lo puedan ser para el hombre otras primas, tal como tengo recogido en entradas precedentes, representa para mí algo más que una anécdota, como lo es que pueda ocupar la portada de los periódicos cualquier noticia que tenga que ver con el género, pero no la muerte en un mismo accidente laboral de seis trabajadores.
Lo que intento poner en claro es que lejos de la imagen de subordinación y carencia de poder de decisión que se nos transmite constantemente en relación con las mujeres, lo cierto es que esa subordinación no es tal y su posición en la sociedad les confiere un amplio poder, que va desde la decisión de gasto familiar en lo económico, a las importantes conquistas políticas con la legislación de género, pero también una importante influencia en las políticas de todo tipo desde la Educación, a la Sanidad y en general todas aquellas que tienen que ver con el presupuesto público… y el privado. De hecho las políticas de algunos ministerios han decidido declarar prioritarias las demandas de las mujeres y, en los últimos tiempos, los medios públicos de comunicación parecen puestos enteramente a su disposición.
En este momento parecen confluir toda una serie de factores históricos, sociales y culturales que inciden desde casi todos los ángulos en reforzar el papel y el poder de la mujer en la sociedad. La larga herencia del feminismo - de ese otro feminismo que despertó el apoyo de hombres y mujeres sin distinción- ;la terciarización de la economía y la sociedad, unido a otros factores de tipo político y cultural están consiguiendo en escasos años lo que pareció imposible durante decenios. Creo que en nuestro caso la propia concepción y funcionamiento de la Unión Europea contribuyeron de forma decisiva a catapultar al que Elisabeth Badinter denomina feminismo institucional, en el papel de visión dominante del feminismo, y en muchas de esas otras cosas que para bien o para mal caracterizan no sólo la situación de la mujer, también y sobretodo la situación del movimiento feminista en nuestro entorno.
Y en este tema el Gobierno del señor Zapatero ha procedido concediendo todo aquello que se le pedía y apoyando una legislación que en muchos aspectos va mucho más allá de la de países con larga trayectoria, particularmente los nórdicos. Como ya dije en algún otro sitio este país es un país de fundamentalistas de uno y otro signo y se ha pretendido pasar de la reserva espiritual de Occidente del franquismo, a campeones del feminismo de género del mundo mundial. Y los excesos de unos, se pretenden utilizar para tapar lo excesos de los otros, en un juego perverso que excluye, los matices, un poco o conmigo o contra mí.
Y ahora con la legislatura acabada y cuando se le han hecho a la Iglesia católica las mayores concesiones de todo el período democrático, pareciera como si todo aquel que no estuviera con el Gobierno tuviera que estarlo con la Iglesia. Y nada más lejos de la realidad. Es mi caso y me supongo el de la mayoría de los que me leéis. No estoy de acuerdo con Educación para la ciudadanía porque desee una clase de moral católica, estoy en contra de Educación para la ciudadanía porque se ha demostrado que no hay contenidos académicos, y al final se demuestra una concesión al feminismo de género, que en el último momento se tuvo que hacer extensiva a la Iglesia católica y otras sensibilidades, hasta el punto de que cada uno de los textos publicados no sólo sostiene postulados distintos en relación con los temas más espinosos sino que muchas veces son totalmente contradictorios. (En algún momento abordaré el hecho para mí innegable de las concomitancias entre la Iglesia y el feminismo de género. Entiéndase bien, en el sentido de polos opuestos que se atraen o extremos que se tocan).
De hecho toda la legislación relacionado con estos asuntos peca de excesiva, la ley del aborto lo está poniendo de manifiesto, pero también la de reproducción asistida, donde al contrario de lo que sucede con la legislación de otros países el bien jurídico a proteger no es la criatura que va a nacer, sino la madre. Pero, en general todas las aprobadas esta legislatura: violencia de género, divorcio, igualdad, …..En esto el Gobierno parece querer resarcirse de un pasado histórico bastante retrogrado y dispuesto a dictar la legislación más “progresista” del mundo mundial, dejando atrás lo que haga falta.
Claro que más bien se trata de un espejismo y los excesos como no puede ser de otro modo terminan aflorando ¡Y quedan muchos excesos por aflorar¡ También en el tema de la violencia de género pareciera que quisiéramos dar una lección al mundo y demostrar como este país de campeones es capaz de vencer esa lacra en tiempo récord. Lo cierto es que aún cuando la mayoría de los países desarrollados mantiene estadísticas de mujeres muertas por violencia superiores a las del nuestro, particularmente lo países nórdicos, pareciera que, poco menos, se nos quisiera hacer creer que este es un problema exclusivo de aquí y si hay que dar el puñetazo en la mesa y condenar a 50.000 hombres se hace y punto. Nuestro país es hoy de los europeos el de mayor población reclusa y a pesar del intenso ritmo de creación de cárceles éstas están absolutamente desbordadas. La muerte de mujeres, sin embargo, no remite y, más bien al contrario va en aumento año tras año.
Que una transformación social, y unos cambios tan brutales en la concepción del feminismo, no hayan sido leídos convenientemente por la “inteligencia” masculina, sorprende. Aunque no ha sido ese el caso de la femenina, hasta el punto de que la principal línea de pensamiento contra esta deriva la estén representando otras mujeres. Para entender dicha paradoja busco en mi propia experiencia qué pueda explicarlo y lo que encuentro es: por una lado, que casi todos simpatizamos con la causa feminista en algún momento y seguramente haya gente a la que le cueste hacer revisión de sus ideas, y por otro, al “modus operandi” del feminismo, donde al hecho de que la mujer aparece siempre como víctima, hay que unir esa forma interpuesta de actuar del feminismo, siempre con mediación de otros y como no, a la enorme marea de solidaridad que está generando hacia las mujeres la llamada violencia de género. Para los que conocimos el franquismo donde la legislación trataba a la mujer casada como menor, la simpatía hacia la causa de las mujeres y el feminismo en los ambientes democráticos y progresista estaba absolutamente extendida, por eso duele más escuchar ahora algunas de las cosas que se dicen.
Ahora bien, no enterarse de lo que ha llovido desde aquel momento, ni de cuanto ha cambiado la propia filosofía del feminismo, parece excesivo. De hecho en aquel momento el feminismo de género era poco más que alguna noticia aislada sobre el feminismo radical americano, ya que aquí lo que se practicaba era otra cosa que tenía mucho más que ver con el feminismo de la igualdad o liberal o como quiera llamársele, en cualquier caso, ese feminismo que no había puesto en su frontispicio “el hombre es el enemigo a batir” y que entendía que la conquista de una sociedad de iguales era cosa de mujeres pero también de hombres y, la diferencia no estaba entre los hoy llamados géneros, sino entre los y las que perseguían ese ideal y aquellos y aquellas que por el contrario querían mantener el statu quo, porque no se trataba tanto de un quítate tú para ponerme yo como de una conquista de civilización en la que hombres y mujeres pusiesen las bases de una sociedad de iguales.
En fin para no alargarme más gustaría dejar en el aire, una serie de preguntas:
- Por qué afirmaciones como la de que las mujeres ganan un 30% menos que los hombres se repiten una y otra vez, a pesar, de su comprobada falsedad, reconocida incluso por el ministro Caldera. Cómo es posible que se puedan repetir una y otra vez, ahora referidas a los sueldos de las directivas y, los medios de comunicación les den toda la credibilidad. Que hace que muchos profesionales, también los hay que no, dejen sin contestar estas afirmaciones
- Por qué las mujeres siguen planteando sus reivindicaciones como si aquí no hubiera pasado nada, como si estuviéramos igual que hace 30 años, y pudieran negarse todos los derechos conseguidos o que, en poco más de 20 años, representen el 40 % de la población activa del país, que su ritmo de incorporación al mercado laboral sea muy superior al de los hombres, que pueden autoexcluirse de los trabajos más duros y penosos, que son mayoría en la Universidad, que según sus propias declaraciones las expectativas laborales y de vida de las chicas superan ampliamente las de los chicos. Y también preguntarnos por qué todas estas realidades permanecen tan ocultas y lo que se impone es una dialéctica a cara de perro en la que pareciera que todo el espacio lo ocupa la violencia.
- Qué explica el silencio espeso por parte de los hombres en relación con estos temas. Por qué tantos tienen miedo a expresarse. Es aceptable que en la Europa del siglo XXI haya temas tabú. Y para mí no hay duda de que nos encontramos ante algo que quieren hacer tabú. Pero también, por qué los intentos de abrir una vía de debate por ejemplo Elisabeth Badinter con sus libros, o en España, los posicionamientos de la señora Sanahuja y en general de las autodenominadas “las otras feministas”, han tropezado con el más absoluto silencio por parte de ese feminismo, cuando no con la más severa reprimenda y amonestación para acabar en el mayor de los silencios. Por qué los intentos más serios de confrontar planteamientos ideológicos, también de denuncia de la deriva feminista están protagonizados por mujeres. Por qué algunos hombres en una actitud más papista que el Papa, se han convertido en valedores de algunos de los planeamientos más extremos de este feminismo.
- Qué explicaría que después de largos decenios de ayuda y colaboración entre los movimientos progresistas y el feminismo, particularmente los movimientos sociales y las organizaciones políticas progresistas y de izquierdas, ahora resulte que todo ese pasado de colaboración pretenda ser borrado y en su lugar aparezca un feminismo separatista y excluyente, que ha dictaminado que en este mundo hay dos clases, los hombres y las mujeres y quienes están capacitadas para interpretar los deseos e intereses de las mujeres son ellas, particularmente frente a los hombres, quienes si no desean ser pisoteados por la historia deberán seguir a pies juntillas sus dictados.
- Finalmente, decir que todo lo anterior llama más la atención si tenemos en cuenta que no estamos hablando de un debate meramente intelectual o filosófico, sino de doctrina que se han plasmado en leyes y se ha introducido en la vida administrativa y política sin opción alguna a expresar acuerdo o desacuerdo. Sólo a título de anécdota decir que estos días he tenido que cumplimentar un impreso oficial y en la casilla en la que tradicionalmente aparecía aquello de “sexo” lo que me he encontrado es la expresión “género”.
08 enero, 2008
El iceberg asoma
En cualquier caso no os hagais excesivas ilusiones. Seguiremos escuchando la eterna canción de la discriminación salarial de la mujer, mientras este dato se pueda seguir ocultando, porque una vez destapado, lo que oiremos será que si las mujeres ganan más es porque lo valen. En fin, yo que no me precio de estadístico, ni de sociólogo, me presuponía unos datos como esos, pero al parecer debo ser una “rara avis” porque, aun cuando esa sea la realidad, se nos seguirá vendiendo la mentira de la discriminación salarial, o lo que se tercie, con el silencio cómplice de muchas y muchos, que por honestidad intelectual y profesional debieran reaccionar frente a tanta ciencia ficción, mentira y desfachatez. Quizá sea el signo de tiempos y será posible seguir haciendo creer a tirios y troyanos que, la verdad no es lo que sucede, sino lo que dicen que sucede. Y no me consuela nada aquello de que, no se puede engañar a todos durante todo el tiempo. A largo plazo todos calvos.
01 diciembre, 2007
El género gramatical y el otro
Deberíamos recordar que en su momento se hizo una consulta a la Real Academia Española sobre la denominación Ley contra la violencia de género, y ésta emitió un informe contrario a la misma, pero eso no impidió que fuera aprobada por las Cortes con esa denominación, sin que al parecer nadie hiciera el menor caso al dictamen de la R.A.E. Por cierto una presión parecida sería la que obligaría a impedir el reconocimiento de la custodia compartida en la Ley de divorcio.
Hoy ya nadie habla de violencia doméstica, o de pareja o cualquiera de las denominaciones que antes se utilizaban sino que, para casi todo el mundo, la expresión es ya violencia de género, aún cuando no se sepa muy bien lo que quiere decir, pues en una cuestión le doy la razón a este feminismo, los términos casi nunca son neutros y el género (ahora ya no en sentido gramatical) es una de ellas, resume en sí mismo toda una manera de entender la relación entre el hombre y la mujer, el origen de la violencia, lo que deba entenderse por igualdad,… y tantas otras cosas de las que a menudo hablamos en este bitácora.
Creo que una cuestión algo diferente es que al abordar algunos temas, y a efectos de una más correcta visualización de a quien o quienes nos estamos refiriendo busquemos la manera de precisar lo más claramente posible el sexo; o que sencillamente protestemos porque se haga la diferenciación cuando se habla de algo en positivo, pero cuando toca hablar en negativo se utilice únicamente el masculino. Es el caso del genérico padres exclusivamente en los casos en los que se está exigiendo una responsabilidad o una obligación.
Otro tanto de lo mismo sucede con el hecho de que se nos debiera considerar anteponiendo la condición de personas al hecho de hombre o mujer; el título de mi bitácora lo pretende recordar. Desgraciadamente no parece que esa sea esa ni la intención del legislador, ni la del Gobierno, y, cada día que pasa, se nos imponga más una dialéctica sexista de hombres y mujeres que, no sólo va en dirección contraria a la igualdad, sino que se rompe por los mismos que nos la imponen en cuantas ocasiones tienen necesidad.
En fin, el tema creo que ha servido para destapar que cuestiones aparentemente técnicas o neutras, esconden aspectos de mucho mayor calado, que tienen que ver con la ideología, la política y el poder, y el feminismo de género ha demostrado en los últimos años que tiene la suficiente fuerza como para vencer la opinión de la Academia y los lingüistas en la cuestión del género gramatical, pero también los posicionamientos de la amplísima mayoría de penalistas y asociaciones, en relación con las penas diferenciadas para hombres y mujeres, o que es capaz de imponer que los medios de comunicación vayan haciendo desaparecer de sus páginas, de sus pantallas, o de las ondas expresiones como violencia doméstica, de pareja o tantas otras frecuentes no hace mucho tiempo, o de que se termine aceptando como natural que una buena parte de la Administración Pública esté pensada exclusivamente por y para las mujeres, de tal modo que sean ellas quienes decidan en qué se deba gastar o cómo hacerlo.
Las pruebas de que la política y la ideología, en todo lo que tiene que ver con la ideología de género, se antepone a cualquier convención, dictamen, pronunciamiento o posicionamiento de las más diversas instancias e instituciones están ahí para quien quiera verlas, como también las pruebas de que a este grupo de poder no lo está frenando ninguno de esos dictámenes ni ninguna de esas instituciones porque tiene decidido de antemano que las instituciones de la sociedad patriarcal están todas tan contaminadas que nada de lo que puedan hacer o decir las va a frenar en sus propósitos, por descabellados que estos sean.
28 noviembre, 2007
La responsabilidad es de los padres
Y me pregunto, cómo leerán estas noticias en aquellos hogares monoparentales en los que el cabeza de familia es ella (la inmensísima mayoría), o aquellos otros en los que los hijos pueden ver a su padre 2 fines de semana al mes. En fin, en todos los demás, teniendo en cuenta que la imagen que más a menudo se ofrece de los padres es la de un ausente.
Muchas veces me cuesta entender qué diablos querrá decir eso de igualdad, lenguaje sexista, reparto de tareas ……..
¿Por qué las mujeres aparecen tan poco a la hora de las responsabilidades?
Parece que sobre la infancia y la juventud confluyen en el momento presente un buen número de problemas: fracaso y violencia escolar, obesidad, botellón, etc. que exigen pronunciamientos por parte de aquellos y aquellas con responsabilidades en la educación y crianza de los niños. Teniendo en cuenta la doctrina de los tribunales según la cual en caso de separación los hijos son de las madres, teniendo en cuenta que la absoluta mayoría de los hogares monoparentales están regidos por mujeres, teniendo en cuenta que la mayoría de cuidadoras, maestras, etc. son mujeres, teniendo en cuenta que los mensajes que se mandan a la sociedad son que los hombres cuanto más lejos de los niños mejor, o que menos mal que existen las madres, pues de otro modo los hijos no sobrevivirían, que luego todo pueda despacharse con un: la responsabilidad es de los padres, no me parece justo.
O bien se está a las duras y a las maduras para todo o bien nos encontramos ante una engañifa más. Resulta sorprendente el silencio que sobre todas estas cuestiones mantiene el feminismo, sobretodo si lo comparamos con la locuacidad de otros momentos. Como aquí resultaría un poco grotesco culpar al varón, se opta por el silencio o bien se escamotea la responsabilidad propia dejando que otros hablen de la responsabilidad de los padres.
Soy padre, de ningún modo quiero ni ser sustituido, ni eludir mis responsabilidades como tal; pero, sinceramente, me parece injusto que a la hora de las celebraciones quienes no puedan faltar sean las madres, en todo lo demás, especialmente para los conflictos y las dificultades ahí ya la responsabilidad parece inclinarse más para otro lado. Tengo la sensación de que, en esto como en otras muchas cosas, a los hombres además de burros nos quieren apaleados.
Sorprende la distancia entre estos mensajes, por el tono de normalidad que transmiten, como si lo que socialmente estuviese reconocido fuese el entendimiento de la pareja a la hora de educar a los hijos, con la comprobación de que no fue posible, por presiones, reconocer la custodia compartida en la recientemente aprobada ley de divorcio, o que existan influyentes colectivos de mujeres para las que esta petición es propia de maltratadores.
24 noviembre, 2007
Elisa Beni y el 11-M
No podía suponerme, de todos modos, lo que me iba a encontrar ayer en la columna de J.J. Millás en El País. Me cuesta digerir que el feminismo de género trate a la mujer como menor de edad, como alguien incapaz de asumir la responsabilidad de sus actos, pero francamente no me esperaba un planteamiento semejante por parte de Millás. Escribir, a propósito del libro que sobre el 11-M escribió Elisa Beni, la mujer del juez Bermúdez:
“Como es periodista, no ha tenido otro remedio que escribir un libro de actualidad” y más adelante: “Cabe suponer, pues, que quizá luchó contra la idea de llevar a cabo una iniciativa tan turbia. Es posible que acudiera a su esposo en busca de ayuda, y que él, ávido también de protagonismo, lejos de desanimarla, le ofreciera su propia pluma estilográfica” y todavía más “Dime que no lo escriba, suplicó quizá a su marido. ¿Cómo, si es lo que más deseo?, respondería posiblemente él.”
Escribir eso, aunque sea como juego de suposiciones, no deja de ser una ofensa tanto para ella, por privarla de una autoría que le corresponde, como para él, atribuyéndole una responsabilidad que no es suya, además de un juego perverso que se aleja creo yo del periodismo, aún del que forma parte de esa columna.
La señora Elisa Beni, además de periodista, es la responsable de comunicación del Tribunal Superior de Madrid, y como dice el Editorial de El País de hoy, “Hay cosas que ni se pueden ni se deben hacer, y otras que tal vez se puedan pero no se deben. De todos los periodistas que hay en España, ninguno tenía más motivo para no escribir un libro titulado La soledad del juzgador, Gómez Bermúdez y el 11-M que Elisa Beni”; pero si además lo hace argumentando que, “como periodista, no podía moralmente dejar de contar esta gran historia que ha venido a buscarme” o que “si hubiera sido un hombre quien escribiera sobre su mujer nadie lo hubiera descalificado”, con mucho más motivo.
En fin, pareciera que muchos, incluso personas lúcidas como J.J. Millás, estuviésen siendo incapaces de sustraerse a los estereotipos del momento. En un supuesto como éste en el que esta en juego la minoría o mayoría de edad de las personas confiemos en que se trate de un sarampión momentáneo y no de algo que pretenda instalarse en nuestras vidas para siempre. Creo que la dignidad de todos y todas así lo exige.
24 febrero, 2007
¿Por qué?
¿Por qué hay preguntas que ni tan siquiera se formulan?
¿Por qué los niños hacen cosas diferentes que las niñas sin preguntarse el por qué?
¿Por qué hay preguntas para las que nadie se siente interpelado?
¿Por qué nadie contesta a la pregunta de por qué en los países nórdicos es donde más violencia de género existe?
¿Por qué, si somos iguales, a la guerra sólo van los hombres?
¿Por qué, si somos iguales, de los 2.000.000 de trabajadores de la construcción el 98 % son hombres?
Si los hombres son los que gozan de privilegios, ¿por qué son los que van a la guerra, los que se matan en las obras, los que perecen en cayucos y pateras, los que llenan las cárceles y los que mueren antes?
¿Por qué hay un instituto que vigila la emisión de publicidad degradante para la mujer, pero cuando esta publicidad es degradante para el hombre nadie protesta?
Si las mujeres son las parias de la sociedad patriarcal, ¿por qué son las que más pieles visten, mas gastan en perfumería y las que más uso hacen de la cirugía estética?
¿Por qué, si son más las mujeres con título universitario, la sociedad no tiene esa percepción?
¿Por qué en muchas escuelas siendo mayoría muy mayoritaria el número de maestras, la dirección la forman los escasos maestros que hay?
¿Por qué hay tantos hombres que, sin ningún atisbo de duda, se prestan a ser el brazo ejecutor de las políticas feministas que ellos no deciden? ¿Cuándo se actúa así no se está perpetuando una forma patriarcal de ver las cosas?
¿Por qué, si uno quiere discutir los postulados feministas, debe hacerlo en un foro de hombres? ¿Por qué en ese foro de hombres escriben sobre todo mujeres?
¿Por qué se han cerrado los foros de Mujeres en red? ¿Por qué afectando al 100 % de la población las políticas de igualdad, ni se discuten en el Parlamento, ni en la prensa, y los foros feministas financiados con fondos públicos se han cerrado? ¿Será que el debate no conviene?
¿La invisibilidad, es una imposición o una estrategia?
Si fue necesario cambiar APA por AMPA, Asociación de madres y padres de alumnos, (con lo que estoy en completo acuerdo) ¿Por qué para todo lo demás con “responsabilidad de los padres” llega? ¿ Será que el sexismo en el lenguaje también conoce sólo una dirección?
¿Por qué, después de tantos años, los estereotipos en lugar de ir a menos, van a más? Alguna vez el feminismo se decidirá por hacer balance o, ¿será quizá que aún no hemos comenzado?
Si, como dice el feminismo de género, los niños de hoy son más machistas y violentos que nunca. ¿No habrá que preguntarse qué se está haciendo mal, incluso quién lo hace peor?
¿Por qué, aunque nunca ha triunfado un partido feminista, las políticas feministas más radicales tienen el éxito que observamos?
¿Un feminismo tan institucionalizado, tan próximo al poder y los recursos públicos, no correrá y nos hará correr el riesgo, de convertirse en un conglomerado de intereses?
En los 80, el feminismo lanzó la consigna de “lo privado, público” ¿la proliferación de programas rosa actual, en los que se entra a saco en la vida de la gente, constituirá una de las últimas manifestaciones de este pensamiento?
Las mujeres y el feminismo se quejan del tiempo que la televisión dedica al fútbol ¿Serán conscientes de que todo el tiempo restante es para ellas?
Perdón, con algunas pequeñas excepciones en las que se pueden ver programas de interés general.
¿Por qué hay encuestas que sólo se hacen a mujeres, y encuestas en las que no importa el sexo? ¿Por qué cuando interesa se dan los datos por sexo, y otras veces no?
Ahora que se ha despojado al padre de cualquier autoridad, ¿la educación de los hijos es un problema de todos?
¿Por qué el hombre sólo es padre si la mujer lo desea? ¿Por qué, en lo que tiene de obligación, jamás puede dejar de serlo?
Si se dicta una ley contra la violencia de género y esta violencia no va a menos, ¿la solución seguirá siendo dotar la misma política de más fondos? ¿qué tendría que pasar para que algunas cosas se reconsiderasen?
¿Qué hace que en la ley del divorcio las cláusulas abusivas contra el hombre sean legales?
Si una agrupación sólo de hombres es sexista, una de sólo mujeres, ¿lo será también?
Si se busca la igualdad, ¿por qué algunas leyes nos pretenden tan diferentes?
Si los hombres son los del dinero, ¿por qué casi todos los mendigos son hombres?
Si al Instituto de la mujer sumamos las Consejerías de la mujer, las Concejalías de la mujer, las Cátedras de la mujer....... ¿no estaremos creando una administración paralela?
Si deben ser las mujeres quienes entiendan y gobiernen “sus propias cosas”, será que los hombres no tenemos cosas propias.
31 marzo, 2006
La razón como esperanza
Después de una experiencia como la que relato más arriba, me he puesto a bucear en la red y he tenido la fortuna de encontrar un hermoso texto, un poco largo eso sí, que consiguió devolverme el humor y que como pequeña joya que es quisiera compartir. Es de Edisón Otero Bello y se titula LA RAZÓN COMO ESPERANZA y lo encontrareis en la siguiente dirección:
http://www.edisonotero.cl/docs/LA_RAZON_COMO_ESPERANZA.pdf
Que lo disfrutéis, al menos tanto, como lo he disfrutado yo.
Un saludo
28 enero, 2006
Quo vadis?
Ni la invisibilidad, ni la violencia de género quedan patentes por ningún lado, pues sea cual sea el momento que se escoja para analizar, la situación de inferioridad es la de él. El día del encuentro amoroso porque si no es disculpable su imprudencia al no usar ningún sistema anticonceptivo, no lo es menos la de ella, para quien no puede quedar duda de que no sólo no hay preservativo, tampoco píldora; cuando decide tener el hijo, porque es una decisión que sólo ella toma y ni tan siquiera parece que lo haga después de haberlo discutido con él y, finalmente, cuando decide irse a casa de sus padres, con el hijo de ambos, y con la exigencia de boda, porque la situación no es fruto de la voluntad de él sino de la de ella. Solo considerándola a ella como menor de edad o como incapaz para el ejercicio de su responsabilidad es posible hablar de violencia de género en este caso. Que el caso le sirva además para proclamar que el 70% de los hombres ante situaciones semejantes cometen violencia de género, nos da idea del grado de confusión mental y de carencia del más elemental sentido de la justicia y la equidad de personajes de este tipo que, por lo demás, no dudan en cometer a cada paso los “pecados” que dicen combatir.
Así, habla de falta de empatía ante la situación de ella, pero él no sólo incurre en esa falta de empatía hacia Juan, que es quien pide consejo, sino que escribe, como más arriba dije, como un entomólogo que analiza el comportamiento de un bicho raro desde la distancia del laboratorio, no dudando en acusar de violencia de género, a una persona que vive con angustia la disyuntiva en la que su compañera lo coloca al forzarlo a elegir entre casarse, o renunciar a ella y a su hijo.
En cuanto a quienes no dudan en recurrir a eufemismos indecentes para disculpar la censura, las mentiras sin cuento y el ejercicio de la prepotencia sin límite, sólo decirles que la ceguera ideológica puede ser mucha, pero confundir al verdugo con la víctima, a quien censura con quien es censurado, o disculpar la mentira, no son mimbres con los que se pueda construir el cesto de una sociedad más justa, superadora de las insuficiencias en las que estamos, sino más bien obstáculos para que eso pueda ser posible.
¿En qué lugar expenden títulos que conducen a diagnósticos tan equivocados? ¿Estas son las gentes que quieren ser protagonistas de una sociedad sin discriminación? ¿Es este el sentido de la justicia y la equidad que se espera reine en los tiempos venideros?
26 enero, 2006
Santa Inquisicion
Parece, sin embargo, que aquel ambiente de represión e intolerancia, ahora quiere ser recuperado por ciertos profeministas que, incapaces de sostener a la luz del debate y la confrontación de ideas sus rancios e impresentables postulados, recurren a las más abjectas artimañas y los más inverosímiles pretextos para evitar un debate abierto y democrático sobre lo que haya de entenderse por igualdad de sexos, y toda la problemáticas con ella relacionada. De hecho leyendo a alguno de sus portavoces cualquiera creería por el tono y el contenido que, más se está refiriendo a una verdad revelada que, a una cuestión que no puede sustraerse a la opinión del común de los mortales. Igualmente sus malos modos, su arrogancia, su prepotencia, su capacidad para soltar los insultos más indecentes, parece más, fruto de alguien que se considera en posesión de una verdad absoluta y de carácter sagrado, que de una idea como todas las de este mundo, válida sólo mientras se demuestre mejor que las otras, pero con el carácter relativo y necesariamente temporal de todas las ideas, mucho más si están ligadas, como es el caso, a posiciones ideológicas y estas su vez a intereses, algunos más decentes que otros.
Lo que no sé si saben es que con esta actitud lo que hacen es evidenciar la bajeza de su métodos y la pobreza de sus argumentos, al tiempo que muestran que la distancia entre el mensaje que dicen defender (no a la violencia) no puede más que quedar en entredicho teniendo en cuenta las demasiadas ocasiones en que recurren a la violencia verbal y a unos métodos de censura que se argumente lo que se argumente fueron siempre fruto de los reaccionarios y los que defendían intereses espurios.
31 diciembre, 2005
Singularidad del feminismo
A la espere del pronunciamiento del Tribunal Constitucional, la creación de un delito como el de violencia masculina, hace retroceder el derecho penal a momentos anteriores a la Declaración de derechos del hombre y, sin embargo, está recogido en una ley aprobada por unanimidad en las Cortes españolas. Y desde luego en la Comisión europea han salido adelante propuestas que han hecho que una feminista como Elisabeth Badinter haya puesto el grito en el cielo para denunciar tanto abuso.
Muchos hombres, tal mi caso, hemos descubierto, después de muchos años apoyando postulados feministas, que cuando el Instituto de la Mujer combate el sexismo en los anuncios, no se refiere a todo sexismo, al que denigra a la mujer y el que denigra al hombre. Combatir el sexismo, el Instituto de la Mujer lo entiende sólo referido a la mujer. No se sabe si porque considera que el otro no es posible y por lo tanto no existe, o porque los hombres deberíamos constituir el Instituto del hombre y mientras tanto chincharnos. También he descubierto recientemente que en la Constitución francesa ya está institucionalizada la división por sexos, y otro tanto de lo mismo parece que se apunta en las reformas de los Estatutos de autonomía en proceso de revisión en nuestro país, donde parece que se recogerán ¡¡¡ derechos exclusivos de la mujer !!! y todo ello ¡¡¡ en nombre de la igualdad!!!.
Estas características hacen del feminismo un movimiento singular y entrañan una especial dificultad de análisis, opinión y posicionamiento. De hecho y, a pesar de la cantidad de cosas que se están poniendo patas arriba. Comenzando por el concepto de igualdad, pero continuando por el de paridad, género, etc. la sociedad parece actuar como si nada estuviera pasando y las modificaciones legales y de todo tipo no dejaran de ser cuestiones rutinarias. Sorprende que un concepto como el de género, rechazado en el plano lingüístico por la RAE y, sin ninguna apoyatura científica haya sido trasladado a la ley con todo su contenido ideológico y conceptual. Ley de que la se derivan importantes consecuencias penales.
Lo cierto es que, como resultado de todo esto, los derechos de los hombres están siendo laminados, en lo referido a la procreación, a la paternidad, a la presunción de inocencia, derechos económicos, etc. y todo ello con el escarnio de ser presentado como el sexo que goza de todos los privilegios, el sexo avasallador y violento, el sexo que ha sustituido la fuerza por la inteligencia. Como ya escribí en algún otro sitio: hay un esfuerzo constante y consciente de culpabilizar a todo un sexo, el masculino, y de forjar un nuevo estereotipo en el que él aparece como estúpido verdugo neandertal y ella como sufrida víctima evolucionada. Es curioso pero nadie parece querer darse cuenta de que a fuerza de pedir que se acaben los estereotipos, estos están siendo reforzados hasta la caricatura.
26 diciembre, 2005
¿Confabulación de silencio?
Y si esto es llamativo en sí mismo, más lo es que también por parte de algunas fuerzas políticas y opinantes, se haya establecido un catálogo de medidas que nos están sujetas a discusión ya que quien se atreva a hacerlo inmediatamente será tachado de machista, retrogrado y no sé cuántas cosas. Así no serían objeto de debate ni la paridad por ley, ni la discriminación positiva, ni las nuevas leyes de violencia de género, o de acoso sexual y moral.... y ello aún contra la opinión de los especialistas más capacitados para emitir opiniones sobre algunos de los temas, como por ejemplo, los penalistas en el caso de la ley contra la violencia de género y el establecimiento del delito de violencia masculina.
Para quienes consideramos esta situación como anómala y hemos comprobado que hay una pretensión de reducir todo lo discutible de esta cuestión a la violencia doméstica, no nos queda más que ingeniárnoslas para procurar espacios abiertos de debate como este mismo blog que no busca otra intención que la de procurar, por un lado, la posibilidad de expresar mis ideas sin los condicionantes de los foros contra la violencia doméstica, pero también para someter mis ideas y mi criterio sobre todas estas cuestiones al debate público, procurando una mayor clarificación de un tema tan amplio y complejo como el de la igualdad y no discriminación por razón de sexo.
Sorprende todavía más que una crítica tan demoledora a la actual deriva del feminismo, como la realizada por Elisabeth Badinter en su libro “Por mal camino”, primero, encuentre tantas dificultades para su difusión y, segundo, carezca por el momento de una respuesta a su altura, desde el lado del feminismo dominante. Qué decir de que los Institutos oficiales de la Mujer no se hayan dignado desmentir las acusaciones de manipulación y sesgo de sus estudios sobre violencia y en esta acusación concurren no sólo la citada autora sino muchos otros expertos y expertas, juristas y estadísticos.
Mi asombro se hace mayor cuando veo que otras conquistas de la civilización como la propia idea de igualdad son manejadas por algunas y algunos de forma tan parcial y sesgada. Así la idea de igualdad quedaría desligada de la idea de simetría o reciprocidad, y al albur de quien más fuerza tenga para imponer un criterio de igualdad que le sea más favorable. Así todos deberíamos condenar el separatismo de las sociedades de hombres, pero al tiempo, deberíamos aceptar que tratándose de sociedades de mujeres el criterio debería ser diferente, incluso admitir sin rechistar que ese separatismo se lleve a las instituciones oficiales y todo eso sea compatible con la idea de paridad por ley.
Sinceramente creo que en relación con estas cuestiones existe un amplio abanico de cosas que como mínimo requieren debate y clarificación. Entiendo también como imprescindibles una revisión y cambio de rumbo, pero de entrada me bastaría con suscitar debate alrededor de todo este asunto.