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24 septiembre, 2008

Vamos a contar mentiras tralará

Como todo lo que tiene que ver con la “igualdad” va por rachas y ahora toca hablar de prostitución porque así lo ha decidido el Ministerio de Igualdad, de nuevo nos tropezamos en los medios con la mentira estadística de las 400.000 prostitutas ejerciendo en nuestro país y se trata de la enésima mentira del feminismo de género. Mentira que como en otras ocasiones -tal la de a igual trabajo menor sueldo para las féminas- y tantas otras que sería cansado mencionar, lleva camino de establecerse porque ha quedado establecida como verdad oficial y revelada. Y ya pueden hacer lo que quiera CC.OO que, después de haber estudiado en profundidad el tema y del conocimiento del mismo a través de sus afiliadas, ha dejado claro que esa cifra no puede tomarse en serio, como ya puede Malaprensa analizar el fenómeno y demostrar lo absurdo de la misma coma ya hizo en su momento aquí, que tal número terminará yendo a misa.
Y los juegos a partir de ella ofrecerán otras cifras igual de fantásticas sobre hombres que acuden a estos servicios, cifras de dinero que se mueven, etc. etc.

En algún momento alguien habrá de explicar por qué en este asunto y todo lo relativo a la “igualdad” es tan fácil jugar con la mentira, mientras tanto no tendremos más remedio que movernos entre ella.

8 comentarios:

  1. Me gustaría mucho saber cómo se han obtenido esas cifras. Es cierto que un simple análisis nos obliga a sospechar de su validez, pero no dejo de pensar en algo que también comenta uno de los lectores de Josu: la sociología de proximidad, es decir, hay que tener en cuenta que un grupo de amigos, familiares o conocidos no es una muestra representativa de la sociedad de todo un país.

    En cualquier caso, y sean esas cifras válidas o no, tengo que decir que me molesta mucho cómo se analiza este tema en los medios de comunicación y por parte de los políticos. La corrección política obliga a partir de estas premisas:

    1) que toda mujer que se dedica a la prostitución (o al menos la inmensa mayoría) lo hace obligada, y que si pudiera se dedicaría a algún otro trabajo, lo cual es falso.

    2) que el origen de la prostitución es el machismo y las mujeres nunca acuden a esos servicios, lo cual es falso.


    Y ya sabemos que partiendo de datos falsos no se pueden obtener más que soluciones ineficaces (en el mejor de los casos) o que directamente agraven el problema.

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  2. Este tema ya fue abordado por las Cortes en la pasada legislatura sin que, ni se permitiera la regularización de la prostitución como pedían CC.OO y las otras feministas, ni se diese el paso de declararla ilegal, de tal modo que el asunto permanece en un limbo en el que ni se va en una dirección ni en la otra, pero siempre está ahí para ser agitado como un motivo más que pone en evidencia la “opresión” del varón sobre la mujer.

    Pero está claro que en este asunto quienes mandan son las dueñas de la moral pública, que pueden decidir olvidarse de la prostitución de lujo regentada por madames, o de que también las mujeres y los homosexuales recurren a este tipo de servicios y sobre todo de las propias prostitutas en nombre de quienes dicen hablar pero a quienes llevan silenciando mucho tiempo, y para quienes la regulación legal de su situación no sólo les daría mayor seguridad laboral, también permitiría una más eficaz lucha contra las mafias.

    A las dueñas de la moral pública no les vendría mal una lectura más atenta de lo que al respecto de este asunto han publicado personas conocedoras del tema; por ejemplo Maruja Torres quien se crió en el barrio chino de Barcelona y tanta otra gente, pero como siempre frente a estos planteamientos seguirá imponiéndose la hipocresía y la moralina que, si por un lado habla de esclavitud por el otro no se atreve a declararla actividad ilegal. Mientras tanto el único que podrá ser multado es quien recurra a la contratación de estos servicios en la calle, es decir, el varón, y no el varón que puede recurrir a la de lujo sino ese que lo hace con las prostitutas de la calle.

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  3. Que las cifras son disparatas lo pone de manifiesto el simple ejercicio de una cierta racionalidad, ya que si suponemos una distribución homogénea de esas 400.000 prostitutas a lo largo de todo el país, a una ciudad como Madrid le corresponderían en torno a 50.000 de las mismas y si hacemos caso a los comentarios que acompañaban la información en Cuatro que fue donde yo oí la noticia, y damos por hecho más de un servicio diario para cada una de ellas, tendríamos la cifra de 100.000 clientes diarios si suponemos 2 y de 150.000 si suponemos 3; es decir estaríamos hablando de que si partimos el censo de Madrid, que vamos a suponer situado en 5.000.000 de habitantes, y lo partimos por la mitad tendríamos 2.500.000 de varones y si a este número le descontamos niños y ancianos, estaríamos hablando de que 1 de cada 10 madrileños haría uso de esos servicios cada noche a lo largo de todas las noches del año lo cual, entiendo yo, sólo desde una mente muy calenturienta y de género se puede sostener.

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  4. Cuando digo que me interesa mucho saber cómo se consiguieron esas cifras, es por ejemplo para saber qué se ha considerado "ejercer como prostituta"

    ¿Se consideran incluidas las personas que sólo ejercen esporádicamente? ¿Las que compaginan esa actividad con otro trabajo y no viven de ella? ¿personas que lo han hecho alguna vez en su vida pero ya lo han dejado?

    Además incluso se podría ir un poco más lejos en la definición: ¿se considera prostitución utilizar el sexo para obtener a cambio beneficios no monetarios?

    La cifra de una prostituta cada 38 hombres entre 18 y 65 años que menciona Josu, aunque pueda parecer baja, no me parece suficientemente baja como para descartarla como descabellada directamente sin tener más información sobre el estudio, teniendo en cuenta las posibilidades que he mencionado antes, y teniendo en cuenta también que el efecto de sociología de proximidad puede estar afectandonos al juzgar esa cifra. Los comentarios de uno de los lectores de Josu sobre el gasto en prostitutas de algunos conocidos pueden ser un indicio de que hay más de lo que podemos pensar.

    Y en tu análisis sobre la ciudad de Madrid también veo algún problema. Por ejemplo, el asumir el número de servicios. Y creo que también habría que tener en cuenta los miles de personas que visitan la capital por motivos de trabajo, y que pueden aprovechar el encontrarse lejos de la familia para acudir a estos servicios.

    En fin, quizá me equivoque, pero sin todos los datos sigo sin tener claro que el estudio sea una patraña, por mucho que esas cifras nos puedan parecer imposibles.

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  5. Es lo que tiene discutir sobre una cifra que quien la da no la explica, que el margen para la cábala y la posibilidad se hacen casi infinitos, máxime tratando de un asunto como éste. En cualquier caso creo que la cifra es un completo disparate. No sólo porque CC.OO la haya desmentido, sino porque el cálculo de Josu es intencionadamente alto o al menos a mí así me lo parece el partir de considerar clientes a todos los varones entre 14-65 años.

    Me resulta difícil pensar que haya muchos varones de 14-15-16-17 años acudiendo a estos sitios, incluso suponer que no hay muchas excepciones en el rango que va de los 18 a los 65 años. En cualquier caso 50.000 prostitutas en Madrid supondrían 5.000 locales con 10 prostitutas cada uno. Por muchas vueltas que se le quiera dar eso no existe, ni en Madrid ni en ningún otro sitio. Los datos para España serían de 40.000 locales con 10 prostitutas cada uno, lo que dividiendo entre 52 nos da una media de 770 locales con 10 prostitutas en cada provincia.

    Teniendo en cuenta de todas maneras la cifra de Josu, 15.000.000 de varones con edades entre 14-65 años y considerando el número de 3 servicios diarios, es decir 1.200.000, tendríamos que uno de cada 12 españoles haría uso de esos servicios todos los días del año, o también que uno de cada 6 lo haría en días alternos, o uno de cada 3 cada 4 días o, si se prefiere, que todos los varones con edades comprendidas en ese rango, es decir todos los potenciales, pasaríamos por el prostíbulo cada 12 días.

    Si en lugar de 3 servicios consideramos 2 al día, las cifras serían de que 1 de cada 18 pasaría por el prostíbulo todos los días del año, 9 en días alternos, 4’5 cada 4 días, o en caso de preferirlo así, que todos los varones potenciales clientes lo haríamos religiosamente, si vale la expresión, cada 18 días. Por mucha ambigüedad y mucho margen que queramos darle a las números, sencillamente a mí esas cifras me resultan absolutamente descabelladas.

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  6. Cambiando de tema, a veces pienso que algunas personas tienen la percepción de las cosas alterada de alguna manera. En un proceso creo que similar al que puede sufrir una persona anoréxica, que siempre se ve gorda, hay quienes ven sexismo en las cosas más absurdas:

    http://www.20minutos.es/noticia/415771/0/anuncio/sexista/ministerio/

    Lo peor es que estas personas forman parte del gobierno.

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  7. Curiosamente, cuando se habla de prostitución es una de aquellas ocasiones en que las normas para evitar el lenguaje sexista se van al garete, y resulta que sus más acérrimos defensores son los primeros en vulnerarlas.

    ¿Por qué no dicen nunca "prostitutas y prostitutos" (o viceversa)? ¿Que hay pocos hombres que se dediquen a ello? Menuda excusa. Eso no es razón para invisibilizarlos (otro término que les gusta emplear). Porque en los casos de colectivos en que las mujeres son minoría bien exigen el desdoblamiento.

    ¿O es que justamente su propósito es invisibilizarlos?

    A veces me hago unas preguntas más tontas...

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  8. Anónimo1:10 a. m.

    Querido Jeipi:

    Cualquiera que conozca un poco el mundo homosexual, sabe que el número de prostitutos no es nada bajo. Pero, claro, recordar esto implicaría "culpabilizar" a los homosexuales..., y esto sería politicamente incorrecto.

    Los prostitutos dedicados a las mujeres, es cierto, son muy pocos, y, además, carísimos. Se debe a una sencillísima cuestión fisiológica: los hombres sólo tienen una erección si están realmente excitados, y, en cualquier caso, únicamente pueden tener un número muy limitado de relaciones sexuales al día; por el contrario, las prostitutas pueden limitarse a relajar su vagina, sin necesidad de sentir la más mínima pasión por el cliente, y pueden tener decenas de relaciones sexuales en un día sin mayores problemas. Pero, naturalmente, esta explicación fisiológica tan obvia no puede ni ser citada ante las nuevas censoras de la moral: la única razón de todo tiene que ser siempre la opresión patriarcal.

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