Twittear

15 septiembre, 2011

Porque nosotras lo valemos

Las neofeministas exigen a los hombres unos comportamientos que luego ellas se jactan de no respetar. Este feminismo habla de una igualdad en la que no hay equidad, simetría o reciprocidad, la llamada igualdad de  género. 
Como la democracia, la igualdad, mejor sin apellidos.                                                                                                   
Rubalcaba pide reparto de tareas del hogar pero Luisa Castro se le anticipó diciendo tiempo antes que lavar un plato le provocaría una depresión de meses. Nuestros políticos deberían predicar más con el ejemplo, no vale pedir reparto de tareas  para los demás pero luego aducir que ellos no las hacen porque están muy ocupados. El ministro noruego que coge su baja por paternidad y asume las tareas del hogar, es porque va a hacer eso: las tareas de casa y atender a su hijo, no encomendárselo al servicio, prácticamente inexistente en ese país y los de su entorno.

El neofeminismo ha hecho suyo el “todo vale” de Feyerabend y los postulados del postmodernismo que le permiten proclamar que todas las verdades son relativas excepto la suya que es absoluta. También han rechazado por sexista la ética de la igualdad,  para poner en su lugar la ética de la diferencia, que un día sí y otro también tenemos ocasión de comprobar en qué consiste.  

El neofeminismo acusa a la Ciencia hecha por los hombres de sexista –cosa nunca demostrada- pero en lugar de mostrarnos cuál sería esa Ciencia  sin sexismo, resulta que lo que nos ofrecen  son los estudios de género o las encuestas sobre violencia doméstica o acoso, totalmente manipuladas y sesgadas ¡¡¡ Estas sí, completamente, sexistas!!!

El neofeminismo busca situarse como una nueva Iglesia capaz de dictar doctrina  y hacerse dueñas  de la moral, criticar las cosas de este mundo -en este caso a los hombres y la masculinidad-  permaneciendo  en una especie de limbo que las mantendría ajenas a la crítica, ya que ellas, no estarían sujetas a las reglas de los demás mortales.

En los asuntos de género la hipocresía es máxima: a quienes tenemos hijos nos dicen cómo hemos de educarlos quienes no los tienen ni los desean.  Otro tanto como debemos gestionar nuestra vida de pareja, aunque quien lo haga considere el matrimonio heterosexual una antigualla a extinguir.

El feminismo fundamentalista acusa a los hombres de vagos, egoístas y de no preocuparse más que de ellos mismos, pero lo hace promoviendo una legislación en la que el primer bien jurídico a defender son siempre ellas mismas. ¡¡¡También cuando los hijos están por medio!!!

El neofeminismo en su desierto cultural y de propuestas, establece paralelismos con lo que sucede en los países nórdicos y, ya sea por ignorancia, o con malicia y ánimo de engañar, pretende parecidos donde las diferencias son radicales. Comenzando porque en esos países cuando hay hijos por medio el interés del menor prevalece al de la madre, y eso en terrenos tan extensos como la reproducción asistida, las  adopciones, el divorcio, la escolaridad y la permanencia con los padres, dando preferencia a las opciones que incluyen los cuidados y atención de los dos progenitores y el bienestar material y afectivo de los hijos.

El neofeminismo acusa a los hombres de usar lo público en su provecho, pero nunca podrán demostrar que alguna vez haya habido una parte de la Administración pública como coto cerrado de un sexo, como ahora mismo sucede con el Instituto de la Mujer, el Ministerio de Igualdad ahora Secretaría de igualdad, y en cada escala de la Administración: central, autonómica y local con sus respectivos  organismos, consejerías, concejalías, áreas… porque eso sólo ha sucedido con ellas. A lo que hay que añadir toda la legislación en su claro y estricto favor en forma de discriminación positiva, cuotas, paridad, Ley de Igualdad, contra la violencia, etc.

El feminismo institucional acusa a los hombres de asociarse y concertar acciones contra las mujeres, ¡¡¡ y lo hacen desde el poderosísimo  lobby que han montado en torno a la política, algún sindicato y los medios de comunicación!!! 

El feminismo de género dice que la sociedad patriarcal –concepto que como todos los que maneja tiene unos perfiles u otros según les interese- es una construcción social, un artificio montado por los hombres para explotar a las mujeres.  Lo que no explican es de qué se trata el inmenso tinglado que han montando ellas y desde el que deciden tantas cosas de la política, la justicia o la economía  y del que, por si acaso, se niegan a explicar pormenores y hacer balance.

La pregunta sería: ¿puede el feminismo seguir aduciendo dificultades para asumir sus responsabilidades sociales o seguirá a perpetuidad reclamando que se atiendan sus peticiones, suponiendo que a otros les corresponde dar lo que ellas desean recibir?

El neofeminismo no se le conoce ni deseo de verdad, ni de igualdad. Lo que sí se le conoce bien,  es afán de privilegio y voluntad de poder.

El feminismo no puede seguir proclamando que “mañana comienza todo”, de reiterado se ha quedado muy obsoleto. Son ya 150 años de feminismo y reclamar igualdad. Las mujeres hace mucho tiempo ya que representan más del 50% de los títulos universitarios,  y en el caso de España tienen de las tasas de natalidad más bajas del mundo y, sin embargo, pasan ampliamente del 1.500.000 las personas del servicio doméstico, cuando además hay 4.000.000 de ellas que no trabajan fuera y 2.000.000 que lo hacen con jornada reducida...

Esta es la real situación de nuestro país y en la que el candidato Rubalcaba sitúa como prioritario –con la que está cayendo- el reparto de tareas en casa, ¡ojo! no las de fuera, ¡¡¡esa es su igualdad!!!

El feminismo radical y de género, acusa a los hombres de separar y dividir, pero nunca como ahora, que  compartimos tantos espacios comunes –los exclusivos, cada día más, les pertenecen-  el Derecho y la Justicia han estado tan divididos, ni nadie había teorizado algo tan segregador como la perspectiva de género hasta el punto de que una autora como Elisabeth Badinter les reprocha que lleguen  a cuestionar una común humanidad.

Desconocemos las propuestas de este movimiento sea para superar la crisis económica, la europea, la sanitaria o la educativa. En su lugar vemos como grupos de varones y, en menor medida mujeres,  pelean por aportar cosas a este mundo necesitado de respuestas. Como muestras tómense las bitácoras de Nada es gratis, o Deseducativos, aunque podríamos citar muchísimas más. Llegado el día que la situación no sea tanto de aportar como de recibir  se pedirá cuota, o discriminación positiva o paridad y santas pascuas, incluso con alguna acusación añadida.

El feminismo, en algún momento nostálgico, habla de las grandes batallas. Serán las libradas por otras feministas porque en este país desde la proclamación de la democracia han gozado permanente del apoyo y reconocimiento oficial, de tal modo que no se conoce ningún otro que no sea el jugosamente subvencionado o sostenido desde la administración pública. Se trata de un movimiento del que se desconoce cualquier obligación pero se arroga todos los derechos de forma preferencial.

Si Rubalcaba quisiera defender la igualdad, debería estar proclamando que desea custodia compartida y separación de bienes, que se reconozca el SAP y que, efectivamente hay que repartir tareas, pero todas, no sólo las del hogar,  también las de fuera, que se acabó vivir de mantenido pero también de mantenida. Lo otro es privilegio.  

El neofeminismo ha entendido que su misión histórica es sustituir al vaquero de Malboro para en su lugar proclamar: porque nosotras lo valemos.


7 comentarios:

  1. Veo que utilizas alternativamente las palabras feminismo y neofeminismo, pero no acabo de entender a qué te refieres exactamente con neofeminismo

    Si simplemente lo utilizas como parodia del neomachismo del que suele hablar Miguel Lorente, ¿no crees que resulta confuso? El neomachismo es algo así como el resurgir de un machismo que creíamos superado pero que en realidad nunca desapareció, pero no tendría sentido hablar de neofeminismo cuando el feminismo nunca ha desaparecido.

    ResponderEliminar
  2. Hay algo escurridizo en las formas del feminismo. Para mi feminismo sigue siendo una palabra con connotaciones positivas bien porque lo interprete como el feminismo histórico, bien porque lo asocie a las otras feministas.

    El otro, el dominante, el que marca la pauta, el de género, el fundamentalista, el institucional, el hembrista... para ese hay multitud de nombres y no hay ninguno que lo recoja en su totalidad, es decir incluyendo a los hombres profeministas.

    Para ese es para el que he decidido echar mano de la palabra neofeminismo, un poco por lo que tu dices, pero otro poco para marcar una clara línea de separación del feminismo respetable que está verdaderamente por la igualdad.

    No sé si será una decisión acertada pero en principio me parece mucho más práctica que toda la variedad citada anteriormente y con la que mucha gente se pierde, por ejemplo, cuando hablamos del feminismo de género. Mientras no se normalice su uso, sin embargo, habrá que explicarlo y usarlo junto a otras denominaciones ya un poco más establecidas.

    ResponderEliminar
  3. Feminismo institucional, feminismo de género, hembrismo...diferentes nombres que describen diferentes ángulos de la extensa y atrincherada ideología de género.

    El término "neomachismo", tal y como lo utiliza Lorente, no es tanto para referirse a un machismo que creíamos superado, si no una manera de tratar de estigmatizar a blogs como este, que cuestionan los postulados de su ideología de género y las leyes que de ella emanan.

    Cambiando de tema, Leire Pajín ha presentado presenta la última campaña contra la llamada violencia de género y anima a actuar “ante la más mínima señal” de maltrato aunque sea muy “sutil”. Manu, como aficionado que eres a la ciencia ficción, ¿no crees que cada vez estamos más cerca del pre crimen de aquella película de Spielberg, Minority Report?. Ante el pre crimen, Pajín propone la nada sutil denuncia preventiva.

    ResponderEliminar
  4. He visto un spot de la "nueva" campaña gubernamental contra los malos tratos, aquel en que una voz masculina amenaza "te mato y me llevo a los niños por delante", y no sé por qué, pero en seguida me acordé de Medea. Son los inconvenientes de haber tenido una formación clásica.

    Sí, és verdad que Medea, además de los rorros, no mató a su marido sino a su rival. ¿Qué le vamos a hacer? Los paralelismos nunca son exactos. Pero, para el caso del marido, también podemos acudir a Agamenón.

    ResponderEliminar
  5. Con referencia clásica o sin ella Jeipi, el mundo se mueve entre ese spot publicitario o un telediario cargado de casos de violencia familiar en los que la víctima ha de ser mujer, y el mucho más feliz de la crónica rosa y de sociedad con protagonista femenina y asunto feliz, como se encarga de recordarnos la columna central de El País digital de hoy, esa de fondo negro y letra en blanco que nos habla por ejemplo de la mujer que fabricó a DSK (quiero suponer que el lado bueno) y tantas otras cosas bonitas del sexo femenino.

    Para que luego haya quien todavía siga teniendo dudas de que sexo representa el lado luminoso de la sociedad. Y por supuesto que nadie ose pensar que se están estereotipando las imágenes masculina y femenina, mucho menos asignando roles.

    ResponderEliminar
  6. Anónimo8:18 p. m.

    una pequeña matización al artículo, si me lo permites, Emilio.

    El feminsimo del que hablas no tiene nada en contra del matrimonio heterosexual. Todo lo contrario, lo apoya. No en el sentido clerical, ni en el sentido tradicional del término, ya que apoya un modelo en teoría más igualitario. El ejemplo lo tienes en que gran parte de las representantes del feminismo institucional de este pais, está CASADA y con hijos. A mi me parece un poco incoherente, pero yo soy un liberal sexual radical y no creo en el matrimonio ni en la pareja para toda la vida. Hablar de libertad sexual, hoy en dia en el feminismo español, está mal visto, a no ser que solo sea para la libertad de tener o no hijos (que por supuesto yo defiendo también)

    Nacho, Oviedo

    ResponderEliminar
  7. Cuando lo escribí estaba pensando en el primer gobierno Zapatero y más concretamente en María Teresa Fernández de la Vega, Bibiana Aído y demás. Pero, por supuesto que me parece bien la matización. En este asunto yo no tengo ninguna teoría en particular, salvo que me parece que los demás lo que debemos hacer es respetar la fórmula que los otros y otras decidan para sí.

    ResponderEliminar