Twittear

12 julio, 2012

El neofeminismo y la paternidad


Lo que va más abajo lo había enviado como comentario aquí, pero al parecer la libertad de expresión, de quienes no dudan en ejercer de brazo ejecutor del neofeminismo  y realizar juicios sumarísimos como el que después de un video de 90 segundos le permite concluir que alguien es  “ un muy mal padre”,  no daba para tanto y el comentario ha quedado censurado. Como no quería quedarme con la palabra en la boca en este asunto ahora lo cuelgo aquí. Comienza con un párrafo de su contestación a Athini:

Y la segunda cuestión a considerar es que la relación de hombres y mujeres con el machismo-sexismo es como la relación de los negros y los blancos en el apartheid, no es remotamente comparable y equiparable.”

Los nazis llegaron a la conclusión de que entre un ario y un judío nada había en común. Evidentemente eso no se consigue de la noche a la mañana, solo después de un intenso entrenamiento ideológico  un humano puede llegar a negar la humanidad de otro. Pero una vez que se ha dado ese salto su aplicación es como un automatismo y para un nazi allí donde había un judío había un  ser despreciable,  no merecedor de  respeto y con el cual nada se compartía.

Lo que apunta en su contestación a Athini va por ese camino, entiende que los hombres y mujeres en nuestra sociedad viven algo parecido a lo que negros y blancos en el apartheid de la Sudáfrica anterior a Mandela. Por si alguien se ha perdido en lo que esto pueda significar tomo de Wikipedia lo siguiente referido a dicho sistema:

“Una ley promulgada en 1950 reservaba ciertos distritos en las ciudades donde sólo podían ser propietarios los blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares. Las leyes establecieron zonas segregadas tales como playas, autobuses, hospitales, escuelas y hasta bancos en los parques públicos. Los negros debían, por otra parte, portar documentos de identidad en todo momento y les estaba prohibido quedarse en algunas ciudades o incluso entrar en ellas sin el debido permiso.”

Bajo premisas de este tipo, es decir, haciendo comparables las relaciones entre los sexos en la España del siglo XXI con el odioso sistema de segregación racial del apartheid, lo que se abre es esa brecha entre hombres y mujeres que después de cierto entrenamiento acaba conduciendo a la idea de que solo puede ser un espejismo que entre ambos pueda haber algo común. Esta idea se ve reforzada por esa consideración en bloque de hombres y mujeres que por supuesto termina anulando a las personas, y personas es lo que somos, no género. Ese mundo sin fisuras que haría de hombres y mujeres dos espacios completamente separados  es solo una aberrante creación de quienes sostienen la guerra de sexos como camino a alguna parte.    

Solo desde un enfoque de ese tipo se puede entender la virulencia contra la figura del padre y la falta de empatía con quien lo encarna, en lo que solo es un spot publicitario que si acaso estereotipase la figura de la mujer lo que demostraría sería la perversidad de la sociedad patriarcal y a quien  condenaría sería a la empresa anunciante. Como solo desde una perspectiva tan sesgada y maniquea es posible sostener que el maltrato infantil es cosa de varones; solo desde ese odio es posible negar lo que todos los estudios demuestran y es el gravísimo perjuicio que se causa a los chicos cuando se los priva de la figura paterna, y sólo desde esa perspectiva es posible ignorar que quien juega un mayor papel en la reproducción de la diferenciación de roles son las madres.

Claro que este tipo de enfoques totalitarios para ser efectivos precisan que al mismo tiempo que insuflan ese dualismo de buenos y malos, en este caso buenas y malos, cieguen al adepto para que justamente rechace todas las pruebas que muestran palmariamente que la realidad de las cosas no es esa y solo sea capaz de ver lo que avala sus prejuicios. De otro modo no es posible negar tantas cosas al mismo tiempo: neurociencia, estudios de campo sobre hijos criados sin la figura patena,  realidad del maltrato infantil y de la tercera edad, etc. Como solo desde un profundo rechazo de uno mismo es posible hablar de los hombres  en tercera persona y no explicar cuál es la gracia de la que uno estaría dotado y lo excluiría de ser un blanco más en el apartheid de género de la España actual tal como él mismo se empeña en calificar la situación de los sexos en nuestro país.

3 comentarios:

  1. Anónimo10:55 a. m.

    Para algunas, no obstante, hay un principio inamovible: los hijos son de las madres, convirtiendo así su naturaleza reproductora en ideología. Una lógica que olvida que el techo de cristal nunca se quebrará si los padres no ejercen tanto sus deberes como sus derechos.
    Tomo la frase de aquí: http://chicosymasculinidades.blogspot.com.es/2012/07/para-algunas-hay-un-principio.html


    Alberto

    ResponderEliminar
  2. Anónimo11:38 a. m.

    SE HIZO MAL DESDE EL PRINCIPIO:
    Desde el principio, desde ANTES de aprobarse la Constitución, ya estaba claro que no se quería respetar, que no había intención de hacerlo, que quienes la redactaron no distinguían bien entre un derecho y una galantería.
    DESDE EL PRINCIPIO se supuso que lo del “derecho a la igualdad” era sólo para las mujeres, que los varones, incluso los niños, no tendrían derecho a la “tutela efectiva de los tribunales”.
    Un ejemplo de ello fue la supresión del “Servicio Social” femenino, dejando sin compensación el “Servicio Militar” masculino.
    Hipócritamente, se celebró esta supresión como un paso hacia la “igualdad” de la mujer.
    Pero, en realidad, lo que se estaba haciendo es implantar UNA “MORAL” que prohíbe considerar en serio las discriminaciones y desventajas de los varones, que NO SE DEBEN DECIR, NI ESCUCHAR, NI MUCHO MENOS SABER.
    ¿POR QUÉ no se pide igualdad en las esperanzas de vida de hombres y mujeres, en las poblaciones penales, en los accidentes laborales, en el fracaso escolar?
    PUES PORQUE NO SE DEBEN MENCIONAR LAS DESVENTAJAS DE LOS VARONES.
    Esto fue impuesto POR TODOS, desde 1976, no por Zapatero (en 2005).
    Y así nos va, que estamos DESTRUYENDO EL PUEBLO ESPAÑOL.
    ESTA ES LA MAYOR TRAICIÓN QUE HA SUFRIDO EN LA HISTORIA.
    NO LO OLVIDEMOS. No se trata sólo de la “Custodia Compartida”.
    Es mucho mayor el daño que se hace en educación, y nadie dice nada.
    No se trata sólo del juez Serrano, quien, evidentemente, tiene el mérito de atacar valientemente UNA PEQUEÑA PARTE de esta injusticia tan destructiva.

    Atentamente:
    Alex

    ResponderEliminar
  3. En relación con esto de la paternidad resulta cruel el discurso neofeminista en el sentido de decir que el "hombre no evoluciona" o que no se implica, al tiempo que se niega la custodia compartida y se pretende que la única imagen que relaciona a los hijos con sus padres es la que tiene que ver con el maltrato y el abuso.

    En el caso de los profeministas su discurso es todavía más grotesco cuando organizan talleres de planchado, limpieza o cocina y llaman a compartir las tareas de hogar y hacen eso compatible con una visceral oposición a la custodia compartida y, al igual que el resto de feminismo pretenden vincular paternidad y abuso.

    Si mi lectura de las cosas no es inexacta observar que la figura del varón que pretenden en lo relativo a la familia es la de un ser que planche, lave y cocine, reservando para la mujer la relación privilegiada con los hijos y la disposición del presupuesto familiar. ¡Y a esto le llaman igualdad! ¡Y si no lo admites eres un redomado machista!

    Si en este tema hubiese un mínimo de conciencia crítica y de coherencia de los discursos sería para preguntar si no será que les va bien promover ciertos cambios en los roles pero a cuenta de mantener el sacrosanto principio de los hijos y la casa de la mujer, y como tarea para los hombres se fije el trabajo doméstico.

    Es llamativo que estando aparentemente tan preocupados de la "paternidad" jamás la hayan reconocido.

    ResponderEliminar