Del terrible
suceso de Tenerife con resultado de muerte para dos niños quizá interesaría
sacar alguna lección relacionada con el hecho de que sistemáticamente las
custodias se den a la madre, incluso en un caso como éste, en que todos los
indicios apuntaban a que no debió haber sido así.
Tampoco
parece que se le haya dado al padre de la niña el tratamiento que correspondía
y más bien pareciera que se tratara de un tercero sin derechos en el caso.
Llama
la atención la diferencia de protocolo con otros acontecimientos similares
ocurridos recientemente y en el que el autor era eso, autor y no autora.
Quizá
haya quien encuentre para todo esto sofisticados argumentos ideológicos o
jurídicos, pero los
ciudadanos de a pie, que también tenemos nuestro sentido de
lo que deba ser la Justicia, lo que
observamos es que no parecen los criterios de justicia e igualdad de una Estado
de derecho.
Quienes
se oponen a la custodia compartida y han bendecido las leyes de violencia doméstica
y de género, debieran ofrecer alguna explicación de por qué todo esto haya de
ser así.