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15 diciembre, 2011

Suceso de Tenerife


Del terrible suceso de Tenerife con resultado de muerte para dos niños quizá interesaría sacar alguna lección relacionada con el hecho de que sistemáticamente las custodias se den a la madre, incluso en un caso como éste, en que todos los indicios apuntaban a que no debió haber sido así.

Tampoco parece que se le haya dado al padre de la niña el tratamiento que correspondía y más bien pareciera que se tratara de un tercero sin derechos en el caso.

Llama la atención la diferencia de protocolo con otros acontecimientos similares ocurridos recientemente y en el que el autor era eso, autor y no autora.

Quizá haya quien encuentre para todo esto sofisticados argumentos ideológicos o jurídicos, pero los 
ciudadanos de a pie, que también tenemos nuestro sentido de lo que deba ser la Justicia,  lo que observamos es que no parecen los criterios de justicia e igualdad de una Estado de derecho.

Quienes se oponen a la custodia compartida y han bendecido las leyes de violencia doméstica y de género, debieran ofrecer alguna explicación de por qué todo esto haya de ser así.


5 comentarios:

  1. Humberto12:54 p. m.

    Del tratamiento que han dado los medios de comunicación a este suceso, me llamó mucho la atención que en una televisión (no recuerdo cuál) llegaron a decir que "no había denuncias previas por violencia de género". Como sabemos, la violencia de género se entiende, por desgracia, como maltrato del hombre hacia la mujer, no al revés. O sea, que alguien ha investigado o preguntado si ese hombre era un agresor. Puede parecer una nimiedad, pero a mí me parece muy significativo que se sospeche de un hombre que acaba de sufrir el asesinato de sus hijos, y que es él mismo otra víctima; en vez de compadecerse o solidarizarse con él, como ocurriría con una mujer, lo primero que se mira son sus antecedentes por maltrato, un delito totalmente distinto al del suceso. Una prueba más de que se ha interiorizado la sospecha generalizada de que cualquier suceso que ocurra en el entorno familiar, "casi seguro" que es culpa del hombre y su comportamiento violento. Para ciertos medios, un hombre no merece la presunción de inocencia ni cuando es la víctima.

    Me temo que ahora la defensa de la mujer lo tendrá muy fácil alegando que él la maltrataba psicológicamente, lo cual le produjo una presión tan insoportable que la llevó a cometer esa monstruosidad. Ella se iría de rositas, y él quedaría como el culpable moral del asesinato de los niños. ¿Estoy siendo demasiado fantasioso?

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  2. Veo que Emilio ya ha tenido ocasión de comentar este suceso con un "hombre igualitario", y que este le responde con evasivas:

    http://homesigualitaris.wordpress.com/2011/12/09/noticia-de-un-asesinato/

    Por cierto, que en el mismo blog he encontrado un relato sobre denuncias por malos tratos y custodias de hijos que eso sí es fantasía pura. Por lo menos, si es que se refiere a la España de hoy:

    http://homesigualitaris.wordpress.com/2011/11/09/cinco-minutos/

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  3. Humberto, la información sobre este caso como en general todos aquellos en que la agresora es una mujer cambia radicalmente el protocolo en relación a los protagonizados por un varón, tanto en lo que se refiere a la actuación policial como a los servicios sociales y de la prensa.

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  4. Anónimo10:44 a. m.

    Ya tenemos chivo expiatorio: "En cuanto a la segunda de las imputaciones, la de inducción al asesinato, la jueza cree que fue él quién convenció a Sonia para que matase a sus hijos."

    http://www.laopinion.es/sucesos/2011/12/17/juez-encarcela-madre-asesinato-padre-ayudarla/386107.html

    José

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  5. En realidad esto se me ocurrió mientras daba la bienvenida a Sarmientoso en la entrada sobre paternidad, pero en realidad vale para aquella y cualquier otra entrada.

    La sociedad se está redifiniendo de arriba abajo y los hombres no estamos en esa redifinición más que como sujetos pasivos o quizá patidifusos y nadie nos sacará de esa condición salvo nosotros mismos. Lo desalentador es lo lejos que estamos de observar algo así en la sociedad.

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