La etapa de infantil no debería tener contenidos académicos en sentido estricto y habría que trabajar en la idea de plantillas compensadas por sexo. Sería necesario ampliar los permisos paterno y materno de tal modo que los niños pasasen con la familia el mayor tiempo posible.
En mi opinión la clave de bóveda está en Primaria porque ahí es donde con más claridad está fallando nuestro sistema. De esa etapa los alumnos debieran salir con un buen nivel de lectura comprensiva y cálculo y con conocimiento de técnicas de estudio básicas: calidad de la letra, orden de los textos, sistemática de los apuntes, métodos de estudio, etc.
Aún cuando mi apuesta es por la escuela compartida entiendo que se hace preciso tener en cuenta los diferentes desarrollos psicológicos y emocionales de niños y niñas, a fin de integrarlos como pluralidad en una enseñanza personalizada sin pretender un modelo único y universal en base al comportamiento de las niñas. Los enormes avances de la neurociencia así lo reclaman por contraste el estrepitoso fracaso del modelo culturalista de la tabla rasa vigente de modo implícito en el actual.
Desde luego el conocimiento del idioma instrumental y el trabajo con el cálculo y las matemáticas debiera estar claramente fomentado. Son los instrumentos necesarios para cimentar cualquier otro saber. Habría que recuperar los dictados y la memorización de canciones, poemas o breves textos literarios. Desde Primaria habría que centrar los contenidos en las cuestiones académicas, aligerando los currículos tanto en esa etapa, como sobretodo en Secundaria.
También habría que realizar un importante esfuerzo para atraer a los hombres hacia la formación de los niños en los primeros años de vida, ya que parece claro que en la relación alumno profesor se aprenden muchas más cosas que la enseñanza formalizada y que el contacto con personas de los dos sexos es enriquecedor en ambos sentidos.
En la educación secundaria sería necesario aligerar ampliamente el currículo y conseguir una buena compensación de materias entre las ciencias y las humanidades además del o de los idiomas propios y una lengua extrajera. Parece que hay bastante coincidencia entre los profesionales de que 12 años es una edad demasiado temprana par llevar a los alumnos a los centros de secundaria, resultando mejor la de 14 años. Se haría necesario prolongar el BAC que en los dos años actuales resulta muy concentrado.
Por supuesto que el fracaso escolar y en particular el masculino deberían ser motivo de seria reflexión y de puesta en marcha de medidas para corregirlo en la perspectiva de su total eliminación. Seguramente harían falta un conjunto de medidas entre ellas contemplar grupos más reducidos en alguna etapa especialmente crítica y desde luego dotar a los centros de los mecanismos necesarios para evitar que los comportamientos disruptivos terminen impidiendo el desarrollo de las clases y la atención que se merecen los alumnos que van bien y mantienen una actitud correcta.
Otras cuestiones serían que la religión debería quedar fuera del currículo y Educación para la ciudadanía debería abandonar su carácter doctrinario y de género y sin embargo debería reforzar enormemente el conocimiento de nuestra Constitución y ordenamiento jurídico, y de la estructura y funcionamiento de la Unión europea. El conocimiento no debería quedarse en los aspectos más superficiales y debería profundiza en los mecanismos de financiación, y en el funcionamiento de la estructura política.