Twittear
Mostrando entradas con la etiqueta psoe. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta psoe. Mostrar todas las entradas

16 enero, 2012

Autocrítica socialista

El partido socialista ha ido reconociendo en los últimos meses importantes errores relacionados con la economía: error en el diagnóstico de la crisis y en la toma de decisiones atinentes a la misma;  con el funcionamiento interno del partido: excesivamente presidencialista y sin capacidad de crítica y debate; otros relacionados con la economía sumergida y el fraude fiscal, en el sentido de no haber tomado medidas para combatirlos y, aún otros, que han ido apareciendo con más intensidad desde que se inició el proceso de primarias.

También Rubalcaba había reconocido de modo implícito el fracaso del sistema educativo, al afirmar que lo que hacía bien era formar funcionarios pero no así emprendedores, y finalmente, Carmen Chacón, ha lamentado que la acción del Gobierno se hubiera centrado en la política territorial y no en la social. Lo que por ningún lado se oye es ni la más leve autocrítica a las políticas llamadas de igualdad y, en particular, a la pérdida de garantías constitucionales por parte del varón como consecuencia de la aplicación de la Ley contra la violencia de género y a lo injusto de muchas sentencias de divorcio que suponen para el varón perder a sus hijos y tener que arreglárselas con la mitad o un tercio de su sueldo. Tampoco en relación con la custodia compartida.
 
¿Pensáis que alguna vez harán autocrítica sobre estas materias, o es tanto el temor a molestar al lobby feminista que eso no pasará nunca?

26 noviembre, 2011

Comité federal del PSOE

Después de haber  escuchado lo que salió en los medios de la intervención de Zapatero, la impresión que me quedó es que, al igual que sucedió con la crisis económica, está demostrando la misma incapacidad para darse cuente de la crisis en que ha metido a su partido. En su descargo habría que decir que tampoco ninguno de los participantes pareció atreverse a sostener algo distinto a la idea defendida por él: que perdieron las elecciones por la crisis, pero que el balance sigue siendo muy positivo en derechos sociales.  De esta forma veo muy difícil que puedan conectar con la ciudadanía, que tiene una percepción bien distinta de lo acontecido estos años, ratificado además por las cifras, se refieran éstas al paro, el incremento de la  desigualdad de renta, el fracaso escolar y tantos otros, lo que unido a que tampoco en el plano de las instituciones la percepción ciudadana es buena hace un resumen bien diferente de la situación.

Lo que sucede con Zapatero es digno de análisis. Triunfador contra el Aznar rígido y de la derechona y llevando por bandera su “talante”: dialogante, conciliador, de consenso… ganó sus primeras elecciones con un mensaje: no es defraudaré. En línea con su rupturismo de formas quiso alejarse todo lo posible del PSOE de Felipe González, y no sólo formó un Gobierno  con igual número de mujeres que de hombres, no tuvo empacho en que desde el Gobierno se organizase un pase de modelos  de  sus ministras para una revista de moda, incluso se pretendió un acto con la en aquel momento presidenta de Chile al que solo podrían asistir mujeres, acto que no llegó a realizarse por oposición  de la señora Bachelet. 

Para su segundo mandato a todo esto añadió su condición de “feminista radical” anunció que España había superado en PIB a Italia y que pronto nos igualaríamos en términos económicos a Francia y Alemania.  Ahora ya mucho más presidencialista en el Gobierno y el partido, fue alejando de su círculo a todo aquel que mostrase peso específico: Caldera, López Aguilar, Jordi Sevilla, Pedro Solbes, Cesar Antonio Molina… El resultado fueron unos gobiernos  que como mínimo habría que calificar de flojos y un partido donde cualquier disidencia o discrepancia desaparecieron hasta hacerse cero.  Su actitud personal tampoco ha estado en consonancia con la imagen que siempre se quiso transmitir de él. Rehuyó en todo momento dar explicaciones directas a la ciudadanía sobre la crisis y en ningún momento puso su cargo de secretario general del partido a disposición de éste. No aparecer en la noche electoral tampoco lo deja a muy buena altura.


Aún cuando en todo momento sus formas dialogantes escondían una importante rigidez de fondo, no fue hasta el momento de la crisis económica que esta característica se puso claramente de manifiesto, primero negando que la hubiera, luego que estábamos en mejores condiciones que nadie para abordarla y finalmente que todo lo que en su gestión fue un desastre se debió a ella.  Por medio sucedió, sin embargo, que cuando las cosas comenzaron a pintar feas y su electorado de base socialdemócrata comenzaba a dar signos de desafección no dudó en formar un segundo Gobierno donde ya el peso recaía de forma muy clara en destacados dirigentes del período de Felipe González, para acabar en una campaña electoral en la que el peso del ex presidente González fue muy superior al suyo.  


Ahora y a pesar de la difícil situación de la ley de dependencia, de la importante crisis de la sanidad, o de que en ningún momento de su mandato las cifras de fracaso y abandono escolar mejoraron y se incumplieron todos cuantos objetivos se iban fijando para la misma, estuvieran establecidos desde el propio Ministerio, o desde la UE, insiste en que bajo su mandato se produjo una ampliación de las libertades y derechos sociales,  por lo que teniendo en cuenta, que  no se refiere a nada que tenga que ver con el paro o la distribución de la renta, la mirada ya solo cabe dirigirla hacia la legislación de género y el matrimonio homosexual.   


En cuanto a esto segundo nada tengo que objetar aún cuando crea que se hizo todo lo posible para que el PP no lo aceptará y, en cuanto a la legislación de género en algún momento y fuera de la propaganda oficial, que es mucha y desde casi todos los frentes, algún día el PSOE deberá  realizar un análisis sosegado sobre si impedir la custodia compartida, promover la desigualdad jurídica entre hombres y mujeres y algunas otras cosas contenidas en la legislación de género aprobada por sus  Gobiernos debe entenderse como ampliación de derechos y libertades o, si  más bien la única interpretación posible sea la de recorte de derechos en lo relativo a la custodia compartida e importante  retroceso en lo relativo a la igualdad jurídica. Todo ello acompañado de la  demonización de la figura masculina. Yo no tengo ninguna duda de cual deba ser la respuesta.