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26 abril, 2007

Feminismo gubernamental

¿Por qué todo lo relacionado con el feminismo gubernamental es tan chusco y extraño?

En uno de los últimos programas de entrevistas de Jesús Quintero, Carmen Calvo, la ministra de cultura, dijo que a ella, que era feminista, le gustaba que le dijesen piropos y le abriesen la puerta del coche, extendiéndose en que feminismo no es lo contrario de machismo....

Yo me pregunto, ¿cómo es posible que toda una ministra desconozca que su Gobierno ha pasado una encuesta en la que los piropos están considerados acoso sexual? ¿ Hasta ese punto llega el extraño proceder de su Instituto de la Mujer que no sólo no se digna explicar al común de los mortales quién y qué avala las preguntas de sus cuestionarios sobre esta y otras cuestiones sino que esas explicaciones no llegan ni al Consejo de Ministros?

¿Habrá que considerar a la señora ministra una de esas personas que sin sentirse acosadas hay que incluir en el llamado acoso técnico que propugna el citado Instituto? ¿Es tan grande el divorcio entre las propuestas de esa institución y la calle que pueden pasar estas cosas? Y si es tan grande ¿no deberían hacer algo?

1 comentario:

  1. Anónimo2:20 a. m.

    *(Fran) Yo creo que leyes como la del acoso y la de violencia de género lo único que ponen de manifiesto es la incapacidad del gobierno por dar soluciónes imaginativas y justas a los problemas sociales de los que pretenden ocuparse dichas leyes. Por esto es que como el Gobierno se siente incapaz e impotente para controlar los fenómenos del acoso y del maltrato hacia las mujeres, pues opta por otorgarles a ellas autoridad para decidir en qué momento se sienten acosadas o maltratadas y denunciar en su caso. La ley erige así a la mujer en gendarme permanente y vigilante de la conducta del varón, al delegar el gobierno en ellas la labor de enjuiciar la conducta del hombre y tal vez por este motivo se den circunstancias rocambolescas y/o paradójicas como la que apunta Emilio con respecto a lo afirmado por Carmen Calvo, ya que al depender el juicio de lo que cada mujer considera es para ella el acoso o el maltrato, se pasa rapidamente del campo de lo concreto al de lo abstracto y subjetivo de cada una, por lo que esta situación es tremendamente injusta y se asemeja más a un modelo social dictatorial y despótico que a una democracia.

    Saludos.

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