Twittear

06 octubre, 2008

Paro, economía y política

Son sorprendentes algunas de las ramificaciones de la IGUALDAD. Ahora que se pierden 3.000 empleos diarios y el paro golpea directamente a los varones, se prefiere comentar la crisis financieira, a poder ser la americana, y cuando se dan las cifras de los que pierden el empleo todos los días, se olvida la práctica que venía siendo habitual en los últimos tiempos de desagregar las cifras por sexos. El tema tiene más interés todavía porque estas cifras las suministran los organismos oficiales y los sindicatos.

Y continuando con la economía, hace pocas fechas Rodríguez Zapatero sacó pecho y en su visita a la ONU comentó que España tenía el mejor sistema financiero del mundo y que éramos la octava potencia económica en un tono un poco prepotente dirigido al mercado interior, pero que no ha dejado de tener repercusiones fuera de nuestras fronteras. Entre muchas risas comentó que si hacía poco habíamos superado a Italia en renta per cápita, pronto haríamos otro tanto con Francia. Ahora Sarkozy convoca una reunión para rediseñar el sistema financiero internacional y no invita a España. Como dicen las agencias de noticias; desde Madrid se ha protestado. Incluso se habla de una futura reunión a 14 que incluiría a China, India y Brasil pero sin que de momento se mencione a España.

Lamentablemente en esto de la igualdad el pensamiento político y sindical de “izquierda” se están demostrando como uno de los mayores obstáculos para una visión sin telarañas de lo que está pasando. El sindicalismo sigue sin ver lo que es una verdad a gritos: que los niños son expulsados del sistema educativo en una proporción que duplica a la de las niñas y que marca diferencias tan notables como las que se producen entre un niño valenciano o ceutí y una niña asturiana o vasca donde la probabilidad de salir del sistema es 5 veces mayor para ellos que para ellas.

Pero resulta alarmante asimismo que sólo con la boca muy pequeña y en muy contadas ocasiones se produzca el desmentido de que las mujeres por el mismo trabajo cobran menos que los hombres, y eso que una de sus primeras misiones tendría que ser evitar que eso pudiera suceder. Claro que viendo la actitud del Gobierno, primer obligado en tal misión, tampoco debe sorprendernos tanto. En relación con el reparto de los trabajos de riesgo y las muertes por accidente laboral casi prefiero callarme.

La cuestión sin embargo no se ciñe exclusivamente a los sindicatos y los partidos políticos. Buena parte de la intelectualidad de izquierda arrastra prejuicios e ideas que si alguna vez pudieron ofrecer algún viso de certeza hoy ya no, y sin tomarse la molestia de estudiar lo que está pasando se emiten juicios que no pueden ser más que rechazados por su inconsistencia. Algo de esa sensación tuve el otro día cuando leí de la pluma de Manuel Rivas que el núcleo central de la materia de Educación para la Ciudadanía lo constituía la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y eso sin menoscabo de que comparto su perplejidad por la curiosa actitud del Gobierno ante la Iglesia, que si por un lado aparece como muy beligerante por el otro siempre termina por favorecerla y no sólo en el plano económico.

Pero también cuando desde estas posiciones se hace seguimiento y se exige el respeto de las garantías jurídicas en el tratamiento a los terroristas, cosa con la que estoy absolutamente de acuerdo, pero no veo una actitud semejante cuando los acusados lo son de maltrato; o cuando, en un gesto insólito hasta el presente, han dejado de preocuparse por el hecho de que nuestro país tenga la mayor tasa de población reclusa de toda Europa, población que por lo demás no deja de crecer, haciendo que las, no hace mucho estrenadas nuevas cárceles, hayan vuelto a quedarse pequeñas y haya que plantearse la construcción de más.

En fin, noto que me he salido un poco de la línea habitual de los comentarios pero tengo la sensación de que, de cuando en vez, es necesario recordar el marco político y jurídico en que nos movemos para entender algo más del tema central de esta bitácora que no es otro que la igualdad y no discriminación por razón de sexo y la crítica de la perspectiva de género y el feminismo dominante.

5 comentarios:

  1. Desde la izquierda es muy difícil hacer honor al título de tu bitácora, y esto incluye a los dos principales partidos políticos en España, en contra de lo que pudiese parecer. Si hay alguna duda no hay más que recordar qué partido propuso las pasadas elecciones que las mujeres pagasen un menor impuesto sobre la renta.

    Con unos políticos que ignoran al individuo, la democracia se ha convertido en una lucha de grupos de presión por obtener ventajas. Si no perteneces a ninguno de estos grupos, nadie te hace caso.

    ResponderEliminar
  2. Anónimo1:58 p. m.

    Merece la pena este artículo de Roberto Blanco Valdés sobre nuestra clase política y la elección de los miembros del Tribunal Constitucional
    http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2008/10/15/0003_7226466.htm

    ResponderEliminar
  3. Disculpa Manu pero no acabo de entender bien tu argumentación por una lado hablas de izquierda pero metes ahí al PP, no lo entiendo. Te agradecería te explicases un poco más.

    ResponderEliminar
  4. Perdón por ese comentario un poco confuso.

    Me estaba refiriendo a "los socialistas de todos los partidos", a los que Hayek dedicó este libro:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Camino_de_servidumbre

    No se qué opinas tú, pero me da la impresión que tanto el PSOE como el PP son en realidad el mismo partido, solo diferenciados por su actitud ante la religión y su concepción del Estado (posición ante los nacionalismos, etc)

    Como quedó demostrado con esa propuesta de rebaja de impuestos sólo para las mujeres, no se puede confiar en que el PP vaya a tener en cuenta al individuo más que un partido socialista como el PSOE. En la práctica las políticas que promueve el PP son demasiado parecidas a las del PSOE y por eso en lo que nos concierne creo que podemos considerarlos practicamente equivalentes.

    Tenía ciertas esperanzas de que UPyD pudiese cambiar esta tendencia y su programa era prometedor, pero su única diputada, ex-socialista, está también influenciada por ese pensamiento, y desconozco cómo funcionaría si este partido llegase a tener más importancia. De momento soy muy escéptico.

    ResponderEliminar
  5. Mi posición es totalmente coincidente con la tuya, el PP ni ha sido, ni está siendo, capaz de trazar una política diferente en los temas de igualdad y otros; incluida la Educación, fuera del ruido de Educación para la ciudadanía. Lamentablemente en el panorama político español es difícil, fuera asuntos de mucho ruido y pocas nueces, encontrar matices interesantes y esto lleva camino de convertirse en un presidencialismo en el que hasta la oposición juega un papel subordinado en relación con el Gobierno.

    ResponderEliminar