Twittear

08 mayo, 2015

El sexo une, el género separa

Qué ética de igualdad promueve un grupo que se considera en el derecho exclusivo de determinar en qué actividades debe regir la ley 50/50 pero alienta otras en que las que rige la más completa desigualdad.

Qué ética rige cuando lo que es bueno para mí se lo niego a él, y lo que es malo se lo atribuyo en exclusiva.

Si a las mujeres les va bien es su mérito, si les va mal la culpa es de los estereotipos.

Si al hombre le va bien es reflejo de sus privilegios. Si le va mal ¡¿a quién le interesa?!

El mundo de las mujeres es femenino, el de los hombres es machista.

Haz un ejercicio de memoria, en la realidad o la ficción, ¿cuántas escenas recuerdas en las que sea una niña o una mujer quien pide perdón a un niño o un hombre? ¿Y cuántas en las sea un hombre o un niño quienes lo hacen ante una mujer o una niña?

Primero fue la denuncia de la enseñanza separada por sexos, luego la enseñanza mixta, más tarde la coeducación, ahora algunas “pedagogas” solicitan una educación separada para las niñas para que los niños no las molestan.

Estando en el hospital pude ver un video, de los que se exhiben en la pantalla de turnos, en el que dos niñas de muy pequeña edad le reprochaban a un niño de aproximadamente la misma que no guardase silencio. El niño con gesto compungido les pedía perdón.

Está en circulación una campaña contra el bullying en primaria y quienes aparecen en la foto son dos niñas: una en actitud sufriente y otra que la consuela.

En la tele la campaña es contra los adolescentes (varones) acosadores, controladores y celosos, ya que como todo el mundo sabe no hay chicas que sufran ninguna de esas taras. Todo el mundo debería saber que si un chico husmea en el teléfono de su chica no es lo que mismo que si es ella quien se lo hace a él.
Para el resto de varones está la Ley contra la violencia de género.

Esto es lo que dice Alain Touraine en: El mundo de las mujeres

“Las mujeres son conscientes de que mantienen una relación privilegiada con los hijos, cuya existencia les confiere un poder al que no renunciarían por nada del mundo, aunque los hombres compartieran las tareas de la casa con ellas, incluyendo el cuidado de los niños.” (pág. 139)

Los hijos son de las mujeres, las responsabilidades que conllevan compartidas. En algunos casos de forma tan gravosa que viviendo todos del sueldo del varón el que se queda con la menor parte y sin vivienda  es él.

Hay una increíble paradoja que dice mucho sobre cuál es la dialéctica de los sexos. Los derechos sobre la reproducción son femeninos: nosotras parimos, nosotras decidimos. Sin embargo quienes muestran preocupación por los efectos que sobre el estado de bienestar está teniendo el envejecimiento de la población y las políticas de natalidad son varones –desde el comienzo de las crisis hay un millón de pensionistas más sin que haya aumentado el de cotizantes. 

El feminismo ha despachado el asunto con un: “el envejecimiento demográfico debe ser aceptado como un rasgo de modernidad”.

Podría pensarse a tenor de lo que antecede que el neofeminismo muestra escasa preocupación por lo público y lo de todos, pero seguro que su réplica irá en la dirección de que los varones lo quieren controlar todo. 


Añadid a las pinceladas anteriores que varias asociaciones de mujeres en San Sebastián se niegan a 
que hombres formen parte del Consejo de Igualdad, que 15 asociaciones feministas o de mujeres del País Valenciano han propuesto la derogación de la Ley de custodia compartida y que la Junta de Andalucía ha aprobado que en el SAS, las mujeres en caso de empate tengan preferencia en la entrada y los ascensos, y comenzaréis a tener una idea algo más precisa de qué significa el género en nuestro país.


1 comentario:

  1. Anónimo12:17 p. m.

    Muy claro, Emilio. Siempre me ha sorprendido esa "superioridad moral" que tienen las mujeres y que habitualmente manifiestan en cualquier discusión sobre estos asuntos.

    Un tema que me gustaría sacar a colación es el nuevo anuncio de Coca-Cola. Independientemente de la opinión sobre el producto y lo que quieren transmitir con el anuncio, si os fijáis, son siempre niños, no niñas, los que critican a los miembros de alguna familia "no tradicional": Sangi, Alex, el niño pelirrojo, Luis, el pelopincho (http://www.lavozdegalicia.es/video/sociedad/2015/04/06/nuevo-anuncio-coca-cola/00311428341182064197787.htm). Uno tiende a creer que estas cosas no son intencionadas pero, a la vista del resto de cosas como las que mencionas tú en este post, cada vez me inclino a pensar que sí que lo son. Y la prueba es que si se cambia el papel, es decir, ponemos en el anuncio que son las niñas las que critican, el neofeminismo (como tú lo llamas) hubiera reaccionado criticándolo.

    Saludos,

    Pablo.

    ResponderEliminar