Vuelvo sobre el cuadro que Alberto nos dejó en su último comentario, sobre el sexo de los supervivientes del Titanic, para la siguiente reflexión:
Algún día habrá que escribir esa otra historia del patriarcado que el feminismo esconde y que comprende hechos como esta estadística de supervivientes del Titanic, al lado de otros dramas como el actual de los mineros chilenos, que son noticia de obligado seguimiento justamente por seguir vivos; o hechos tan diversos como la coincidencia de los sectores más conservadores de la sociedad y la judicatura con el feminismo más radical en lo relativo a la custodia de los hijos, incluso el hecho de que de los tres cooperantes secuestrados por Al Qaeda en Mauritania, a quien primero liberaran fuera a la chica.
O que en la masacre de los 8.000 bosnios en Srebrenica la condición de varón fuese el criterio de selección, o que con una evidente falta de rigor y a la verdad se propague la idea de que las principales víctimas de los conflictos armados sean mujeres y niños, cosa que desmienten claramente lo acaecido en los Balcanes en la hora de la descomposición de la antigua Yugoslavia, o el conflicto palestino-israelí, o la misma guerra de Irak, pero que también exigiría preguntarse si tiene sentido establecer divisiones entre los muertos a la hora de un conflicto armado o si se interpreta que la muerte de un soldado alistado a la fuerza es menos civil que la de cualquier otro ciudadano…
En fin, es evidente que esta lista se puede alargar enormemente con los muertos en accidente laboral; o que el viejo lema de las mujeres y los niños primero sigue plenamente vigente; o que sólo pueda ser cobarde el varón, o mejor que el varón cobarde no tiene cabida en nuestra sociedad. Como decía la cartilla militar de quienes tuvimos que hacer la mili, el valor se le supone. Pero, lo dejo aquí, ya que se trataba únicamente de señalar lo selectivo del feminismo a la hora de hablar del patriarcado para referirlo, en buena medida a la clase dominante, de la que evidentemente estaba excluida la mayoría de varones y mujeres, pero que indudablemente incluía mujeres, aún cuando pudiesen tener limitados algunos de sus derechos.