Lo que viene sucediendo con el contrato a tiempo parcial muestra muchas cosas, pero sobretodo, la frivolidad de una clase política y sindical que lo había relegado a un segundo o tercer plano porque el feminismo así lo había decidido al considerarlo como una de las fórmulas de la discriminación laboral de las mujeres. Por ese motivo, por ejemplo, en la Administración pública estaba prácticamente prohibido, a pesar de que, según muchos técnicos constituía la mejor fórmula para distintos puestos de lo público.
Ahora y como en Alemania se ha demostrado una forma eficaz para mantener el empleo se habla de él como si de una fórmula mágica se tratase y se quiere devolverle una dignidad que nunca debió haber perdido. Duele constatar cómo en lo político muchas cosas se deciden porque el lobby feminista las apoya o se dejan de considerar porque al lobby no le gustan, sin que haya detrás un trabajo de estudio y reflexión independiente. Observad por ejemplo que es ahora que tan cerca estamos de los cuatro millones de parados cuando menos referencias existen a su distribución por sexos.
Para que no todo sea de un color tan cenizo, ojead esta viñeta de Erlich
Las feministas de género dicen tener su razón de ser y su objetivo último en la conquista de la igualdad. Los hechos sin embargo no hacen más que desmentirlas. Quisiera desde este blog no solo denunciar la deriva neofeminista, también combatir la estigmatización de los hombres y reivindicar la dignidad de lo masculino.
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03 diciembre, 2009
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