A propósito de las declaraciones de Rubalcaba en las que decía que nuestro sistema educativo lo que forma de puta madre son funcionarios y no emprendedores como el país necesita.
Lo siento señor Rubalcaba pero un sistema que forme emprendedores exige educar en el mérito y la capacidad, como exige formar en la autonomía y la responsabilidad personal, como exige entender que si las Matemáticas y la Tecnología son importantes para la vida resultan imprescindibles para emprender cualquier proyecto empresarial y que si nuestro sistema forma funcionarios y no emprendedores no es por casualidad, más bien es el resultado lógico de un sistema que considera perversa cualquier competitividad, que ha decidido que lo universalmente bueno es que no haya alumnos excelentes porque si no estaríamos favoreciendo el elitismo y, por eso, lo mejor es que todos sean “iguales” aunque sea iguales en la mediocridad y la ignorancia, un sistema que favorece el anumerismo y que ha decidido que el único razonamiento que la escuela debe promover es el verbal.
Lo siento señor Rubalcaba pero un sistema que forme emprendedores exige educar en el mérito y la capacidad, como exige formar en la autonomía y la responsabilidad personal, como exige entender que si las Matemáticas y la Tecnología son importantes para la vida resultan imprescindibles para emprender cualquier proyecto empresarial y que si nuestro sistema forma funcionarios y no emprendedores no es por casualidad, más bien es el resultado lógico de un sistema que considera perversa cualquier competitividad, que ha decidido que lo universalmente bueno es que no haya alumnos excelentes porque si no estaríamos favoreciendo el elitismo y, por eso, lo mejor es que todos sean “iguales” aunque sea iguales en la mediocridad y la ignorancia, un sistema que favorece el anumerismo y que ha decidido que el único razonamiento que la escuela debe promover es el verbal.
Merece la pena recordar que como relató Carlos Elías en los encuentros de Las Dos Culturas 2011, según el Ministerio, en el manual de Ciencias para el mundo contemporáneo –y aquí ya hablamos de BAC-, no debía aparecer ni una fórmula, ni una ecuación, porque eso no lo entendía nadie, todo debía estar en lenguaje literario, es decir simular que se habla de Ciencia despreciando el lenguaje científico, pero mucho más allá de eso explicar cómo es posible que en la LOE no fuera posible introducir 1 hora semanal más de Matemáticas como pedía todo el mundo y cuando ya se conocían las resultados de PISA 2003, para ahora tener que observar con envidia aquellos rankings negativos porque desde aquel momento las cosas no han hecho otra cosa que ir a peor.
Dice usted que quiere un sistema que forme emprendedores y no funcionarios, al tiempo que dice que piensa hacerlo sin modificaciones legislativas, y aquí la credulidad de uno se ve claramente desbordada porque tiene la sensación de que alguien le está diciendo que pretende construir casas sin ladrillos, pero todavía más, uno sabe por experiencia que, tal como ha sucedido en los últimos años, es muy posible que las reformas que serían necesarias no las haya pero si todas aquellas que responden a la agenda de género que se cuelan en los textos legales sin pedir permiso y sin necesidad de debate, como ha sucedido con la educación sexual recogida en la Ley del aborto, o la más reciente de incorporar la etapa de 0-3 años en la Ley de economía sostenible.
En fin, no da usted mayor garantía que su predecesor de conocer en qué punto está nuestra escuela y qué sería necesario modificar para favorecer lo que ahora es el origen de sus males, pero mucho me temo que a pesar de su proclama ésta seguirá, en el mejor de los casos, formando funcionarios y, en el peor, engrosando una legión de fracasados primero escolares y luego sociales. Las reformas de nuestra escuela exigen el valor de considerar si la composición por sexos de la enseñanza en los primeros tramos educativos es correcta, diseñar un currículo aligerado de materias pero que consiga unos buenos aprendizajes en Lecto-escritura y Matemáticas, un sistema más exigente que recupere los dictados y la repetición de los cálculos. (¡Ojo! esto no es franquismo es lo que se hace en Finlandia).
Un sistema que no desdeñe el trabajo en casa pero que al tiempo permita que quien tiene dificultades en la suya cuente con todos los apoyos públicos, un sistema que no condene a los alumnos varones al fracaso, ya que como la propia Evaluación de diagnóstico corrobora una vez más, los resultados académicos no lo justifican, un sistema que reconozca que más allá del razonamiento verbal hay vida y, la inteligencia espacial y el razonamiento matemático, son más imprescindibles que nunca en el mundo del siglo XXI, un sistema que donde ahora hay buenismo ponga justicia y equidad y que forme ciudadanos con autonomía personal y conciencia de que al lado de cada derecho hay siempre una obligación y que, en última instancia, lo conseguido por uno mismo da mucha más satisfacción que lo que nos es regalado.