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03 marzo, 2011

¡Vaya tela!

Después de que en el día de ayer Carmen Morán publicase: No es discriminación de género señora Reding, hoy Carmen Sánchez-Silva nos regala: La ruina del hombre nos iguala, lo que entre ambos artículos nos da una buena dosis de ideología de género en estado puro, pues si para una, los hombres tenemos menos esperanza de vida como consecuencia de nuestro comportamiento descerebrado, para la otra, vivimos en un país donde las mujeres cobran menos por el mismo trabajo y en lugar de denunciarlo ante la inspección de trabajo y los sindicatos, permiten que simplemente constituya munición de combate para un feminismo institucional al que cada día con mayor claridad se le va viendo su verdadero rostro y la consideración que le merecen los varones.

A estas alturas, de determinado feminismo ya no me sorprenden las peripecias y juegos malabares  para construir un discurso a la medida de sus intereses y necesidades de cada momento, sino la capacidad que la sociedad está demostrando para permitir, cuando no alentar, este tipo de discursos carentes de cualquier rigor, más allá de la defensa de los intereses de un grupo social. Y no me sorprende porque sistemáticamente la realidad de la que habla es una realidad inventada, fabulada, a la medida de unos intereses, estos sí de género, que no sólo no muestran ningún respeto y consideración por el otro, tampoco por una posible realidad más allá del género. Es como una película del Oeste en la que han decidido jugar a vaqueras que han de dar su verdadero merecido a unos indios que por serlo se lo han ganado a pulso. 

La ideología de género es un constructo en el que un determinado feminismo se ha erigido en árbitro e intérprete de la sociedad y que se considera en el derecho de decirnos a todos, desde su minoría, lo que haya que entender por economía, justicia, cultura, política, etc. sin que nos quepa disentir –si así fuera inmediatamente seríamos tachados de machistas- pero ni tan siquiera pudiéramos hacer uso de ese instrumental de conceptos e ideas que hemos aprendido en la escuela y que aplicado a sus “sexudos” análisis nos muestran que no siguen el camino de la verdad, más bien que, al igual que el sofista, pretende convencernos mediante males artes y juegos de retórica. 


P.S. Echad una ojeada a la última entrada de Pelle Billing en la que se habla de un Consejo de Hombres y Niños que se propone crear Obama. Si alguien se atreve a realizar un pequeño resumen de la información y colgarla en la bitácora, desde aquí le envío las gracias.