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10 junio, 2008

Cara a cara

Sería interesante saber que podría salir de un cara a cara entre la Empar Moliner de Liberación femenina, con el señor Bonifacio de la Cuadra de, Familia patriarcal y machismo asesino. Si ya en la campaña electoral americana hemos asistido al curioso duelo de una mujer en el estilo más fuerte de entender la política que le reprochaba a su contrincante varón su posible falta de coraje para la toma de determinadas decisiones, sería muy interesante y esclarecedor ver a una mujer sosteniendo que es la suya la posición de privilegio, frente a un varón para el cual la mujer sólo pueden ser vista como víctima, frente a un varón verdugo y asesino.
Pero es interesante también quedarse con el dato del CIREM según el cual el que hecho de que 32.000 mujeres con estudios superiores no se incorporen al mercado de trabajo supone la pérdida del 0,5% del PIB catalán. Qué no estará suponiendo para nuestra economía presente y futura los miles y miles de alumnos incapaces de acabar la ESO y que por tanto no podrán incorporarse más que a puestos de trabajo de muy baja cualificación, con el lastre que supone para cualquier economía en un mundo globalizado como el que vivimos.

1 comentario:

  1. Desde luego, si se hiciera sería un debate interesante, porque reuniría a dos personajes del todo opuestos.

    Don Bonifacio es uno de aquellos hombres capaces de asumir acríticamente todos los postulados de la “teoría del género”, por delirantes que sean, lo cual en su caso implica caer en la mala conciencia y el autoodio, como si creyeran que así las feministas les van a personar su pecado original de haber nacido con testículos. Su escrito, pues, no es más que un refrito de tópicos que, ya en el mismo título, repite una vez más los cansinos postulados de dicha teoría. Impagables las citas de autoridad del Dr. Lorente, “martillo de maltratadores”, que demuestran que los hembristas más radicales no tienen por qué ser hembras.

    Doña Empar, por su parte, es una señora muy crítica con el feminismo victimista. Como tiene un gran sentido del humor, se permite el lujo de tratar la cuestión con ironía y desparpajo e incluso de un modo personal: en su artículo no incurre en ningún tópico, sino que refleja una línea de pensamiento propia, tan alejada del machismo y la misoginia como del hembrismo y la androfobia. Se nota que es una persona inteligente.

    Tengo muy claro quien iba a ganar el debate, si se hiciera. Como no se hará, don Bonifacio se va a librar de un buen revolcón. Lástima.

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