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08 julio, 2008

Dominación masculina

Considero que ha llegado el momento de cambiar la forma en que se aborda el tema de la “dominación masculina”. Pretender encerrar en esa denominación o en cualquier otra de ese tipo, tal la de sociedad patriarcal, lo que está sucediendo en nuestras sociedades, choca con la percepción directa que todos tenemos de lo que en verdad sucede, pero a continuación con cuanto índice estadístico objetivo existe.

Pretender tapar lo que en verdad sucede con hombres y mujeres en el plano: de la educación, la salud y el cuidado del cuerpo, el mundo laboral y las posibilidades de realización personal de unas y otros, la familia y tantos otros ámbitos, con una pretendida dominación absoluta de los hombres sobre las mujeres es algo que el feminismo de género debería aclarar.

Que en el momento en el que la mujer goza de plenitud de derechos, se ha incorporado masivamente al mercado laboral y es mayoritaria en la escuela y la Universidad, presentar a la mujer como víctima siempre y en todo lugar, es algo difícilmente explicable en una sociedad donde los derechos de todos deben ser respetados. Aplazar sine die el reconocimiento de que muchas cosas han cambiado y que la situación del hombre hoy es todo menos envidiable me parece, que a lo único que puede conducir es a mantener un conflicto entre entre mujeres y hombres tan ficticio como doloroso y del que inevitablemente deberán hacerse responsables quienes lo avivan un día sí y otro también.

Pero en fin, esta situación posiblemente no mejore mientras la potencia de la conciencia de género de hombres y mujeres no esté un poco más equilibrada y no tan descompensada como lo está en estos momentos en los que, algo tan radicalmente falso como que hombres y mujeres ganan distinto por realizar el mismo trabajo, figura en los textos de Educación para la Ciudadanía.

4 comentarios:

  1. La dominación masculina asociada al patriarcado es una de las consignas recurrentes del feminismo, casi un dogma. Efectivamente, podríamos decir que para esta ideología el ansia de dominio es una característica inherente a la condición masculina; dominio que aspira al control social y que se ejerce, por supuesto, en primer lugar sobre las mujeres, empezando por las relaciones de pareja.

    Nos podríamos preguntar si no existe también algo que pueda llamarse “dominación femenina”. Y el caso es que, si buscamos en la red a través del Google (imprescindible herramienta, a estas alturas), vemos que “dominación femenina” da muchos más resultados que “dominación masculina” (143.000 contra 37.000), y la curiosa particularidad de que, mientras para la masculina las primeras páginas de resultados se refieren sobre todo a un ensayo de Pierre Bourdieu con ese título, las de la femenida remiten al mundillo del BDSM, que son las siglas contraídas del conjunto “bondage-disciplina, dominación-sumisión y sadomasoquismo”, y nos enteramos de que otra forma de referirse a la dominación femenina es su abreviatura inglesa “femdom”.

    Vaya, no deja de ser curioso que el dominio de las mujeres se ejerza principalmente en el terreno del sexo, incluso el de las relaciones de pareja. De eso no hablan nunca las feministas ni los grupos de “hombres por la igualdad” que les dicen “amén” en todo. Y sin embargo tampoco es ningún secreto: el fenómeno del “femdom” como rama del BDSM hace tiempo que está entre nosotros, más o menos latente en la sociedad, hasta el punto de que representa una buena fuente de ingresos en la industria del sexo.

    Porque también es curioso que muchos varones, a quienes se supone un afán de dominio sobre sus parejas, recurran cada vez más a servicios de profesionales o a intercambios en clubes especializados con el objeto de encontrar una mujer (“ama” o “dómina”) a quien someterse, ¡aunque sea pagando!

    Decimos que es una tendencia que, al parecer, va en aumento, pero no es ninguna novedad, ni tampoco tiene que ver con los avances del feminismo. Hace siglos que están documentadas las parafilias de este tipo. Corre la anécdota de que el mismo Aristóteles, cuyos postulados machistas se citan con frecuencia, se dejó cabalgar por una cortesana, y a Rousseau, otro misógino ilustre, le gustaba que las damas le azotasen el trasero.

    Y que el feminismo es ajeno a todo ello queda probado por el silencio sepulcral con que acoge el discurso feminista todo lo referente a la dominación femenina. No es extraño, puesto que echa por tierra una de sus mitos más estimados; y precisamente por este motivo conviene recordar siempre que haya ocasión la existencia de este campo en que las mujeres ejercen su dominio sobre los hombres: para que se vea que no todo es tan simple como pretenden los dogmáticos.

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  2. Hola Emilio, estaba pensando que estaría bien elaborar algún tipo de resumen de las principales ideas que expones en tu bitácora.

    Muchas veces nos liamos hablando de casos particulares y perdemos de vista lo fundamental. Además, sería útil como introducción para personas que no se hayan parado a pensar sobre el tema y sigan todavía en el matrix feminista.

    Una forma típica de hacer esto puede hacer en forma de preguntas y respuestas, por ejemplo, qué contestarías a:

    - ¿Qué es el feminismo?

    - ¿Es el feminismo algo positivo?

    - ¿Por qué "feminismo" y no "humanismo"?

    - ¿Cual debería ser la postura de un hombre ante el feminismo?

    - ¿Cuál es la forma más eficaz de debatir sobre el feminismo? (listado de los argumentos más usados por el feminismo y la mejor forma de contestar)

    etc.

    ¿Qué opinas?

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  3. Manu: ni tengo tiempo, ni le veo una utilidad clara a lo que planteas. Por lo demás sería muy fácil caer en el esquematismo. Mi pensamiento lo voy haciendo cada día, y está muy lejos de ser algo completamente definido. Meternos a definir lo que sea el feminismo nos obligaría: bien a hacer una tesis, bien a elegir una formulación inevitablemente esquemática con el riego de enredarnos en una discusión que seguramente no condujera a nada.

    Por donde creo que debiéramos avanzar sería por el lado de ver como los que escribimos aquí aprovechamos mejor nuestras complementariedades y qué se podría hacer para llegar a un mayor número de personas. Después de todo esos deberían ser los grandes objetivos de la bitácora: contribuir a crear un pensamiento alternativo a la actual deriva del feminismo dominante y que ese pensamiento tenga la mayor difusión posible. Un saludo

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  4. La idea me surgió de la página de Feminismo 101

    http://finallyfeminism101.wordpress.com/

    cuyo objetivo es que ayudar a los dueños de blogs feministas a explicar los fundamentos del feminismo a cualquiera que se interese.

    Alguna vez me he imaginado a alguien preguntando: ¿si el feminismo es defender la igualdad entre hombres y mujeres, por qué no estas a favor?

    Y la verdad es que me costaría saber por dónde empezar a explicarlo todo. Tener algún tipo de FAQ al estilo de feminismo 101 podría resultar útil en estos casos, aunque comprendo que se sale del ámbito de tu bitácora.

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