Las feministas de género dicen tener su razón de ser y su objetivo último en la conquista de la igualdad. Los hechos sin embargo no hacen más que desmentirlas. Quisiera desde este blog no solo denunciar la deriva neofeminista, también combatir la estigmatización de los hombres y reivindicar la dignidad de lo masculino.
08 julio, 2008
Dominación masculina
Pretender tapar lo que en verdad sucede con hombres y mujeres en el plano: de la educación, la salud y el cuidado del cuerpo, el mundo laboral y las posibilidades de realización personal de unas y otros, la familia y tantos otros ámbitos, con una pretendida dominación absoluta de los hombres sobre las mujeres es algo que el feminismo de género debería aclarar.
Que en el momento en el que la mujer goza de plenitud de derechos, se ha incorporado masivamente al mercado laboral y es mayoritaria en la escuela y la Universidad, presentar a la mujer como víctima siempre y en todo lugar, es algo difícilmente explicable en una sociedad donde los derechos de todos deben ser respetados. Aplazar sine die el reconocimiento de que muchas cosas han cambiado y que la situación del hombre hoy es todo menos envidiable me parece, que a lo único que puede conducir es a mantener un conflicto entre entre mujeres y hombres tan ficticio como doloroso y del que inevitablemente deberán hacerse responsables quienes lo avivan un día sí y otro también.
Pero en fin, esta situación posiblemente no mejore mientras la potencia de la conciencia de género de hombres y mujeres no esté un poco más equilibrada y no tan descompensada como lo está en estos momentos en los que, algo tan radicalmente falso como que hombres y mujeres ganan distinto por realizar el mismo trabajo, figura en los textos de Educación para la Ciudadanía.
07 julio, 2008
El mundo de las mujeres
Y digo que son limitados ya que, según su autor, “Este libro se fundamenta en primer lugar en una investigación, realizada a partir de entrevistas y grupos de discusión, primero entre mujeres de distinto orígenes y pertenencia (a las que incorporamos algunos hombres) y, en una segunda fase, entre mujeres de origen musulmán”, eso en lo que se refiere al método; en cuanto a los resultados: “Quiero en primer lugar mostrar que las mujeres están creando una nueva cultura y, acto seguido, definir la naturaleza histórica y social de este profundo cambio cultural.”
Y es más importante si cabe ya que resulta difícilmente entendible cómo en sociedades como las nuestras existe una parcela y, ¡qué parcela!- de la vida social que se pretende exclusiva de uno de los sexos y por eso el autor se ve obligado a decir: “En mi condición de hombre, no me habría atrevido a escribir un libro que trata directamente de mujeres, de sus actitudes y de sus experiencias. No porque crea que solamente lo mismo puede estudiar a lo mismo, lo cual sería absurdo, sino porque me oriento peor que una mujer en este universo femenino tan profusamente estudiado”
En cualquier caso a lo largo del libro encontramos párrafos como los que siguen:
“.. la seducción es buena cuando es un juego y yo llevo la iniciativa; es odiosa si es el hombre el que intenta seducirme”. (pág. 118)
“Hay que añadir que en ningún caso cabe considerar accesible la igualdad perfecta entre hombres y mujeres, siquiera suponiendo que las actuales diferencias de remuneración y de carrera llegaran a suprimirse. Las mujeres son conscientes de que mantienen una relación privilegiada con los hijos, cuya existencia les confiere un poder al que no renunciarían por nada del mundo, aunque los hombres compartieran las tareas de la casa con ellas, incluyendo el cuidado de los niños.” (pág. 139)
Tengo la pequeña satisfacción de que algunas de las tesis centrales sostenidas en esta bitácora están respaldadas por el autor, por ejemplo, al hablar de la conciencia de género que aquí señalamos como rasgo importante y distintivo de la situación actual el autor habla de “la fuerte autoconciencia femenina” como también cuando niega esa imagen de la mujer como víctima desvalida tan querida por el feminismo de género señalando más bien el importante poder femenino, o el hecho de reconocer que la lucha por la igualdad está situada un segundo plano de sus preocupaciones, y muchas cosas más. En suma que se comparta o no el punto de vista del autor entre sus 220 páginas se encuentran elementos suficientes como para dar pie a un interesante debate al que yo os animo.
22 junio, 2008
De nuevo "miembra"
Es la sensación que me queda después de leer a la señora Bao quien para sostener su idea del machismo del lenguaje prescinde del hecho de que en castellano existen las palabras: dentista, siquiatra, electricista, periodista, o que, para justificar la discriminación de la mujer se ve en la necesidad de negar la existencia de las palabras enfermero y azafato, ya que entiende que los equivalentes masculinos de azafata y enfermera, serían sobrecargo y ayudante técnico sanitario los cuales, por el único hecho de “masculinizarse”, se convertirían en una categoría de mayor prestigio.
Ahora el leer al señor García Ortega, (“Miembra, por fin” El País de 22/06/08) he pensado que quizá equivocando género -literario en este caso- confunde la realidad con la ficción y se olvida de que el rechazo a la palabra miembra nada tiene que ver con el sexo de las personas, sino con la coherencia o incoherencia de la lengua. Por si le quedase alguna duda puede leer en este sitio los comentarios de Anna, Carmen Mourenza o Elena, al tiempo que se informa de que no se trata de un epiceno sino de un sustantivo común.
Punto a partir del cual se vendría abajo toda esa clave de bóveda que para él parece representar dicho término, vocablo casi milagroso que lo explicaría todo, desde las diferencias salariales a la pederastia. Sí señor García Ortega, muchas mujeres, ilustradas y conocedoras de la lengua y de su condición de mujeres, rechazan la palabra miembra. A quien parece que le cuesta mucho entender el término en otra que no sea su segunda acepción, es a usted, si uno se toma la molestia de leer lo más significativo publicado estos días en relación con esta polémica.
Lo que me hace preguntarme: ¿cambiaría algo las cosas demostrarle a este señor que las mujeres no cobran menos que el hombre por el mismo trabajo? ¿Cambiaría algo las cosas mostrarle que puede que las mujeres estén infrarrepresentadas en los consejos de administración pero ocupan todos los primeros puestos de la cúpula judicial en Cataluña? Me supongo que no, vista la facilidad que muestra para, prescindiendo de la realidad, ligar el hallazgo por la ministra de la palabra miembra, con la dominación masculina, “la violencia de género (masculina)” (sic en su escrito) e incluso la pederastia.
Reírse de uno mismo puede ser un signo de inteligencia. Cuestionar el “género” propio, a condición de no autoexcluirse de entrada, higiénico y saludable, . Lo otro, lo que hace el señor García Ortega, no pasa del viejo juego servil de reírle la gracia a la señora ministra que: acierta incluso cuando se equivoca, es elegante cuando tiene un lapsus y encuentra el camino y vierte luz incluso sin querer.
25 mayo, 2008
Sexo en la ESO
De nuevo un reportaje a vuela pluma nos recuerda lo mucho que ha cambiado el inicio de relaciones sexuales para las nuevas generaciones de adolescentes. Todo excepto que, algunas mujeres a falta de mejor diagnóstico, con calificar un comportamiento como machista, asunto resuelto. Y efectivamente, es lo que sucede en algún momento del reportaje cuando se pretende presentarlos a ellos como los únicos “brutos” en este asunto. Menos mal que el director del instituto aclara que: "Y eso que al ser una entrevista voluntaria se han autoseleccionado. Los chicos que has visto son quizá los más lanzados, y las chicas, las menos".
Me gustaría destacar también las palabras de Nuria Culell cuando dice: "si educáramos a los niños en el conocimiento y estima de su cuerpo, no sólo evitaríamos embarazos adolescentes, sino también trastornos de autopercepción, como la anorexia". "Las chicas, con la regla, aún saben algo. Pero a los niños nadie les dice nada. Que se les va a poner dura, que tendrán poluciones. Están como cestos, abandonados a su suerte".
18 mayo, 2008
Ángulos de lo humano
Quien pretenda que el género humano se divide en dos: buenas y malos, ángeles y demonios, mujeres y hombres, con dos naturalezas completamente diferenciadas, como pretende el género, tiene ocasión de comprobar que las cosas no son así recorriendo los enlaces de más abajo, que tratan cosas tan diferenciadas como: la batalla por la nominación demócrata en los EE.UU., dibujos de niños que reflejan mal trato o un reportaje sobre el Irak de hace cinco años titulado las caras del horror.
Obama en los infiernos de Vargas Llosa
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Obama/infiernos/elpepiopi/20080518elpepiopi_13/Tes
Dibujos de niños que reflejan maltrato
http://www.elpais.com/fotogaleria/dibujos/ninos/maltratados/5455-7/elpgal/
Las caras del horror: Abu Ghraib
http://www.elpais.com/articulo/portada/caras/horror/elpepusoceps/20080518elpepspor_7/Tes/
Lamentablemente algo que debiera ser evidente para todo el mundo: que hombres y mujeres somos distintos pero no porque unas sean las buenas y otros los malos, tenga que reivindicarse en
Como muestra de cómo entiende el género la igualdad este enlace también puede ser de interés.
http://www.publico.es/ciencias/084395/salud/mental/mujer/donna/stewart#comentarios
Dice la entrevistada: “la prevalencia de los problemas de salud mental de hombres y mujeres es similar” y, uno en su ingenuidad, derivaría de ahí que por tanto, la salud de ambos merecería igual atención: en la escuela, en la investigación ….. pero no, al parecer la especificidad que hay que estudiar es la femenina. En fin, el problema de la perspectiva de género no es que no exprese su criterio de igualdad con perfecta claridad, es que algunos no lo quieren ver.
14 abril, 2008
Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible
Esta mañana he colgado un pequeño comentario aquí. Como me quedé con las ganas de decir algunas cosas más añado ahora lo siguiente:
Según algunas, los hombres deberíamos aceptar como un hecho “natural” la superioridad moral que a la mujer confiere la maternidad. Deberíamos aceptar no poseer ni un solo derecho en la reproducción, no sólo a la hora de decidir no tener un hijo, también cuando la madre se decide a tenerlo sin el consentimiento o contra la voluntad del padre, incluso cuando después de una separación y como si fuera un automatismo se ve condenado a no poder estar con sus hijos más que dos fines de semana al mes. Y todo eso hacerlo compatible, conque luego se hable de los privilegios de los hombres porque por no parir no nos vemos en la tesitura de decidir si nos acogemos o no al permiso de maternidad cuando esto sucede en un momento en el que acabamos de ser nombrada ministra. Hablar de privilegio cuando esa situación no es posible plantearla en un hombre creo que es llevar la discusión a un lugar donde cualquier atisbo de racionalidad es imposible, porque como dice la canción de Siniestro Total: lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible.
Sólo recordar, por si a alguien se le olvidó, que la guerra parece más una obligación de los hombres que de las mujeres, si nos hemos de atener a los hechos.
Como también me ha llamado mucho la atención un párrafo del comentario de quien se llama Alex lo traigo aquí: “Por favor las mujeres y la mayoría de los hombres somos más inteligentes y más responsables de lo que usted presupone, no nos insulte.” Sic (La negrilla es mía).
09 abril, 2008
Susceptibilidad
La susceptibilidad e hipersensibilidad para todo lo relacionado con las féminas está siendo tan acusada, se reitera con tanta frecuencia que, si tal cosa si refiriera a un tío no se diría pero siendo tía sí, que uno llega a dudar de, si lo que escucha tiene la trascendencia que se le está dando o, si sencillamente se está creando un ambiente en que casi cualquier cosa que se diga sobre una mujer puede ser interpretado como sexismo o machismo.
Digo esto a propósito de una tertuliana que en la radio ponía el grito en el cielo porque alguien había dicho que Soraya Sáenz de Santamaría no era tan blandita como parecía. Y venga con que aquello no se diría nunca de un hombre y sobre lo mucho que quedaba para acabar con la discriminación de género…. La verdad no salía de mi estupor.
08 abril, 2008
Una pregunta
Sería interesante indagar por qué una información sobre el suicidio de mujeres como la recogida en Mujeres suicidas y maltratadas es noticia(véase antepenúltimo post), cuando luego descubrimos que la tasa masculina es tres veces mayor y sin embargo no es merecedora de ser destacada por ningún medio de comunicación.
30 marzo, 2008
Paseo por una revista femenina
Es posible que, como rezaba una pintada en Coimbra esta Semana Santa el feminismo no mate, pero lo que está claro es que, la polarización por sexo que se está produciendo ni es deseable ni creo que nos conduzca a un buen puerto. Por casualidad he ojeado la revista Yo Dona y me entero de lo que sigue:
La novelista A.S. Byatt califica de "sexista" un premio literario sólo para mujeres
- El Orange Broadband premia la literatura de ficción escrita por mujeres
Según el académico John Sutherland, meter a las mujeres en un gueto literario hace más daño que bien. Sin embargo, Harriet Hastings, directora de proyectos del Orange, ha rechazado esas críticas arguyendo que es un premio internacional que no tiene necesidad de justificar su existencia. "Aunque las mujeres han ganado premios importantes, el Orange quiere celebrar la literatura de ficción escrita por mujeres", ha explicado.
Pero es que en la mismo revista hay un debate entre cuatro mujeres: Imma Turbau, Eugenia Rico, Mari Pau Domínguez y Núria Ribó con el título de Obama vs. Clinton en el que cualquier atisbo de pluralidad o de equilibrio parecen imposibles y aún cuando las cuatro son partidarias de los demócratas la discusión discurre así:
(he pretendido capturarlo de la red pero no he sido capaz por lo que trascribo algunos párrafos, de algunas de las intervenciones)
Núria: Ese país está preparado para asumir casi todo ………. . Creo que pecan más de sexistas que de racistas.
Mari Pau: Par mí, son tanto lo uno como lo otro, así que no creo que Obama o Clinton logren finalmente la presidencia.
Núria: Obama es el negro menos negro, es decir no se trata de un lider de color beligerante, similar a, por ejemplo Jesse Jackson, que también fue candidato demócrata en los 80. El apuesta…… pero la gran paradoja es que este hombre tan conciliador, que incluso tiende puentes hacia los republicanos, está enconando la campaña demócrata hasta el punto de dividir a los propios simpatizantes entre los partidarios de Hillary, como mujer, y los de él, como hombre y de color.
Imma: En este caso concreto cualquier país pecaría más de sexista que de racista……
Eugenia: Sí, existe una posición visceral a que una fémina gobierne…..
Imma: Si al final de toda esta larga contienda sale ganador McCain, quedará demostrado que, efectivamente, la sociedad estadounidense no estaba preparada para que la gobernase un negro, aunque tenga el aspecto de un Kenney, ni una mujer, por más inteligente y competente que sea. Por desgracia, hay ocasiones en que la democracia entraña estos riesgos.
Mari Pau: Pienso que resultaría más revoluciaonario que una mujer consiguiera la presidencia. Porque no estamos hablando de una senadora cualquiera, sino de quien ya ha sido Primera Dama, la esposa de uno de los ex presidentes más emblemáticos, Bill Clinton. Es un matiz que no podemos dejar de lado en este tema.
Núria: Opino como tú, Mari Pau: Sería más significativo que ganara ella. No creo que se produjeran grandes cambios, porque se trata de un país con una estructura demasiado poderosa por sí misma…….
Imma: El gran reto lo asume Hillary Clinton. De partida, juega con peores cartas: es mujer….. Por otro lado la gente no es racista sino clasista
Núria: (refiriéndose a Obama) Al contrario: atrae a las clases altas, a los profesionales, intelectuales y universitarios, frente a Hillary, que arrasa en sectores más populares.
Mari Pau: Además, tiene una esposa con mucho glamour…..
Eugenia: ¿Quién dice que a ella le falta carisma? Lo que no tiene es esa facilidad populista y casi demagógica que derrocha Obama….
Imma: Yo no acabo de pillarle el aquel a Obama, más allá de la fachada de sus discursos tipo Roosevelt. No sabemos en realidad qué hay detrás.
Eugenia: ¿Y a ese fenómeno Obama no habrán contribuido los medios de comunicación? ¡Se han volcado con él cosa que no han hecho con Hillary¡
Mis preguntas serían: ¿Para defender a Hillary es necesario esto? ¿Se puedan decir más cosas en negativo de alguien al que en su país consideran la gran revelación que les ha devuelto la ilusión por la política y lo público y que ha tenido que sortear grandes dificultades, algunas de las de mayor calado provenientes de su rival en el partido demócrata? ¿Se puede ser mujer y apoyar a Obama? ¿Molesta que lo pueda conseguir sin cuotas ni discriminación positiva?
Lo dicho el feminismo no matará pero parece cuadricular demasiado las mentes.
20 febrero, 2008
¿Intercambiables?
He cogido este comentario realizado por una mujer porque sin pretender descubrir la pólvora, creo que puede dar un cierto juego desde el punto de vista de cómo nos ven, cómo las vemos, somos perfectamente intercambiables o ese es un discurso que lo mismo que se usa hoy se tira mañana.
Creo que podría ser interesante abrir una pequeña ronda de comentarios y comienzo. A mí no me cabe duda que somos diferentes y seguiremos siendo diferentes a pesar de esa falacia que dice que todo cuanto somos es “cultura”, es decir, es aprendido, e introducir en este debate a la naturaleza sería propio de cientifistas poco menos que chalados. Si por cultura entendemos lo que se puede modificar en unas decenas o incluso centenas de años, creo que somos mucho más que cultura.
De hecho el feminismo de género no se cansa de decir que somos iguales pero todo cuanto hace va en la dirección de hacernos diferentes. Y llegados a este punto me gustaría comentar que el feminismo no puede arrogarse inocencia histórica. Durante lustros pregonó que si niños y niñas jugaban con las mismas cosas esto no haría más que igualarlos. La historia nos dice que los niños usaron las muñecas para jugar a los soldados y las niñas los soldados para jugar a las mamás.
Es más, en esa interminable acusación contra el género masculino, la afirmación de que los niños ahora son más machistas que nunca se realiza como si aquí todo lo que pasase careciese de consecuencias y, por ejemplo, después de que desde la sociedad poco menos que se haya dado vía libre para que sean las madres y las mujeres quienes se encarguen de la educación de los niños se pueda decir eso de que son cada día más machistas como si la responsabilidad estuviese en el otro y quien tuviese que dar explicaciones fuera cualquiera menos ellas, porque no sé si llegará a diferencia de género, pero en esto las feministas no son especialmente pródigas.
En fin sólo pretendía abrir el debate. Pero volviendo al inicio de esta entrada diría os imagináis en que lugar se podrían reclutar 2.000.000 de mujeres para sustituir a los trabajadores de la construcción, y no quiero pecar de sexista, por la misma razón se me haría difícil encontrar tantos hombres para prestar cuidados de salud, o sencillamente azafatos de congresos. Lo dicho sólo quiere ser un inicio. ¿Hemos avanzado o estamos retrocediendo en la cuestión de los roles? Es cierto que las mujeres han salido de casa para integrarse plenamente en el plano social, pero más allá de esto, ¿siguen los hijos y las casas siendo de las madres? ¿no es verdad que hay ocupaciones masculinas y femeninas? ¿el techo de cristal lo ponemos los hombres o se lo ponen ellas mismas? ¿la conciliación de vida familiar y laboral es cosa de mujeres o de todos? ¿estamos los hombres más lejos o más cerca de los hijos y, en general de los niños, que nunca, o no?
13 febrero, 2008
Educación diferenciada
Hola Emilio. He leido este reportaje en El País, sobre la conveniencia o no de separar a los niños y a las niñas en distintas aulas. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Ninos/ninas/separados/fracaso/escolar/elpepusoc/20080213elpepisoc_1/Tes
Lo que a primera vista puede parecer una vuelta a las cavernas, está fundamentado por numerosos estudios que demuestran que el ritmo de aprendizaje, las motivaciones, la velocidad a la que sus mentes maduran, sus inquietudes, puntos fuertes y débiles son distintas en niños y niñas. Y que separandolos se podría atender de forma más especializada.No se qué opinas tú, pero yo creo que visto el fracaso escolar que sufrimos, especialmente en los niños, sería una opción que habría que plantearse muy seriamente y sin prejuicios.Hay que tener también claro que no estamos hablando de segregación de colegios, sino de aulas, y los niños y niñas seguirían conviviendo en el resto de las actividades de la escuela.
18 enero, 2008
Sobre el aborto
Como ya hay un pronunciamiento sobre este tema en el blog voy a dar mi opinión al respecto.
100.000 abortos anuales me parece un número excesivo, lo que indica que están fallando todas las medidas previas a que sea necesaria la intervención. Quienes se arrogan el derecho exclusivo a decidir debieran demostrar que están también para favorecer un mejor resultado.
Me parece que la ley actual está fallando, pues de hecho el tema viene saltando desde hace unos meses, porque la imprecisión del tercer supuesto hace que quepa en él casi cualquier cosa, cuando en origen la intención era dar cobertura a los casos más especiales.
Creo que sería mucho más lógica una ley de plazos y que éstos no fueran más allá de las 12, 14 semanas.
Creo que hay que diferenciar lo que pueda estar pasando en Madrid con lo que viene se denunciando en Barcelona desde hace meses, incluso por parte de algún Gobierno de país miembro de
Po
A mayores decir que rechazo cualquier intención espuria en este asunto, sea de tipo político o religioso, más allá del necesario debate civil y civilizado que una cuestión tan espinosa como esta requiere.
17 enero, 2008
Amor propio
Esta mañana pensaba que no estaría mal una entrada en la que se hablase de la intención de Mariano Rajoy de rebajar el IRPF a las mujeres (IRPF de género), que merecería la pena seguir abordando el tema del aborto y la pretensión de algunas de hacer de él un derecho absoluto, en un mundo donde parecía que habíamos concluido que ningún absoluto era bueno, o por qué no, recordar que en lo que va de año, 17 días, han muerto 11 trabajadores en el mar, y algunas otras cosas más, como el editorial de El País del domingo pasado en el que a propósito del aborto y el derecho a la intimidad de las mujeres se situaba al marido al mismo nivel que el hermano, el padre o incluso los vecinos en el siguiente párrafo: “Interrumpir la gestación es una decisión personal de la mujer en algún momento de su vida que no necesariamente conocen sus padres, su marido, sus hijos; o sus vecinos.”
Incluso tuve la sensación de que cada vez con más nitidez se me aparecía más claro que por parte de algunos y algunas se pretende que en este mundo de derechos y deberes para todos, alguien esté exento de las obligaciones y, sin embargo, los derechos sean absolutos sin que además se imponga el mismo respeto para con la justicia que en otras ocasiones.
Pero como me pareció que tendría que ser una entrada muy extensa en la que además, para hablar de tantas cosas, debería hilar muy fino y me llevaría un tiempo del que no dispongo, pensé en una mucho más breve pero quizá más rotunda y más certera, que diría exclusivamente, aquello que tantas veces oí en casa y el instituto en mis tiempos de estudiante, de que malamente se llegaba a ninguna parte sin amor propio, y pensé que justamente esa era la expresión que mejor resumía lo que está pasando, a los hombres lo que nos falta es amor propio.
Finalmente he leído la sección de Xosé Luís Barreiro Rivas en
“Si usted es heterosexual, tiene empleo, está criando tres hijos de mediana edad, no es maltratador ni maltratado, vive en un hogar feliz, colabora a diario con su mujer, va los domingos a misa y al fútbol, pasa
05 diciembre, 2007
Homo paganus
02 diciembre, 2007
El consentimiento femenino
A título ilustrativo, un (una?) estudiante de Harvard escribió una pieza sobre una violación, Calling It Rape, a finales de los años 80. El fin: alertar a sus condiscípulos sobre la violación fundada en el malentendido verbal. Katie Roiphe cuenta en un pasaje: “Mientras un chico y una chica están viendo un vídeo, el comienza a acercarse a ella. La chica no tiene ganas de hacer al amor. Como la situación progresa, ella dice en un último esfuerzo por comunicar su falta de entusiasmo: “Si quieres hacer el amor, utiliza un preservativo”. El interpreta este proposición como un sí, pero en realidad es un no. Y según el autor de la pieza, lo que suceda, preservativo o no, es una violación.
Pero prometo traer una cita más amplia sobre el mismo asunto
27 noviembre, 2007
Cita de E. Badinter
“… ¿Por qué entonces inflar las estadísticas de violación, que por su naturaleza son tan difíciles de conocer, sino para explotar más de lo necesario la imagen de la mujer víctima del hombre violento?
Las estadísticas de acoso sexual apelan al mismo tipo de comentarios. Al anunciar la próxima ley europea ya evocada sobre el acoso*, la comisaria Anna Diamantopoulou ha recordado que “del 40% al 50% de las mujeres en Europa han recibido avances sexuales no deseados” y que “en algunos Estados los han sufrido el 80%”. Sin hablar del “beso robado” tan caro a Trenet y a Truffaut. ¿Qué se computa entre los “avances sexuales no deseados? ¿Un gesto a destiempo? ¿Una palabra de más? ¿Una mirada muy insistente? Pero, como muy bien destaca Katie Roiphe, la dificultad con estas nuevas reglas, es que los avances sexuales no deseados forman parte de la naturaleza e incluso de la cultura: “Para recibir una atención sexual deseada, es necesario dar y recibir algunas no deseadas. En verdad, si no se permite a nadie asumir el riesgo de ofrecer una atención sexual no deseada, seríamos todos criaturas solitarias.”
La consecuencia de esta evolución es la generalización de victimización femenina y de la culpabilidad masculina. Sin llegar a los excesos de A. Dworkin o de C. MacKinnon, la mujer adopta poco a poco el estatuto de niño: débil e impotente. Del niño impotente, tal como se lo concebía con anterioridad a que Freud lo definiese como un “perverso polimorfo”. Del niño oprimido por los adultos contra los cuales no puede nada. Se vuelve a los estereotipos de antaño –a los tiempos del viejo patriarcado-, cuando las mujeres, eternas menores, apelaban a los hombres de la familia para que las protegieran. Y visto que hoy ya no hay hombres para protegerlas, el patriarcado es sustituido por el “viriarcado”. Todos los hombres son sospechosos, y su violencia es ejercida por todas partes. La mujer-niño debe remitirse a la justicia como el niño que solicita protección a sus padres.
Lo que molesta más de este enfoque no es evidentemente la denuncia de la violencia contra las mujeres, sino la causa a la que se asigna esta violencia. No se trata de condenar a los obsesos, los malvados y los perversos. El mal es mucho más profundo porque es general y afecta a la mitad de la humanidad. Es el principio mismo de la virilidad lo que es puesto en cuestión. MacKinnon y Dworkin pueden afirmar que la male dominance es el efecto de nuestra cultura, la acusación colectiva, “siempre y en todo lugar” hasta conferirle un aire natural, innato y universal que causa horror. Es necesario cambiar al hombre, se nos dice, es decir, su sexualidad, porque es en ella donde enraíza la opresión de las mujeres en el sistema social.
En Francia, se evita acusar explícitamente a la sexualidad masculina, pero poco a poco un consenso se ha fraguado entre las universitarias para designar las relaciones hombre/mujer como relaciones sociales de sexo y hacer de la “dominación masculina” la ultima ratio de la desgracia de las mujeres. Con ocasión del Día de la mujer, el 8 de marzo de 2002, Francine Bavay et Geneviève Fraisse publicaron en Le Monde un artículo titulado “La inseguridad de las mujeres” que oportunamente venía a recordar todo esto. “La violencia está sexuada, decían, porque tanto el robo como la violación pertenecen en primer lugar a los hombres (....) La violencia está sexuada, expresión de una sociedad que está, en el mundo entero, estructurada por la dominación masculina”. Para citar a continuación “que las brutalidades, de la violación a la lapidación, del acoso sexual a la prostitución, del insulto al desprecio, son los signos repetidos de un poder de dominación”.
Incluso si es defendible en la forma, se ha substituido la condena del abuso masculino por la denuncia incondicional del sexo masculino. Por un lado Ella, impotente y oprimida; por otro El, violento, dominador y explotador. Helos ahí, el uno y la otra como opuestos. ¿Cómo no salir ya de esta trampa?”
* Se refiere a una Ley europea de la que la vigente en nuestro país es una transposición.
24 noviembre, 2007
Elisa Beni y el 11-M
No podía suponerme, de todos modos, lo que me iba a encontrar ayer en la columna de J.J. Millás en El País. Me cuesta digerir que el feminismo de género trate a la mujer como menor de edad, como alguien incapaz de asumir la responsabilidad de sus actos, pero francamente no me esperaba un planteamiento semejante por parte de Millás. Escribir, a propósito del libro que sobre el 11-M escribió Elisa Beni, la mujer del juez Bermúdez:
“Como es periodista, no ha tenido otro remedio que escribir un libro de actualidad” y más adelante: “Cabe suponer, pues, que quizá luchó contra la idea de llevar a cabo una iniciativa tan turbia. Es posible que acudiera a su esposo en busca de ayuda, y que él, ávido también de protagonismo, lejos de desanimarla, le ofreciera su propia pluma estilográfica” y todavía más “Dime que no lo escriba, suplicó quizá a su marido. ¿Cómo, si es lo que más deseo?, respondería posiblemente él.”
Escribir eso, aunque sea como juego de suposiciones, no deja de ser una ofensa tanto para ella, por privarla de una autoría que le corresponde, como para él, atribuyéndole una responsabilidad que no es suya, además de un juego perverso que se aleja creo yo del periodismo, aún del que forma parte de esa columna.
La señora Elisa Beni, además de periodista, es la responsable de comunicación del Tribunal Superior de Madrid, y como dice el Editorial de El País de hoy, “Hay cosas que ni se pueden ni se deben hacer, y otras que tal vez se puedan pero no se deben. De todos los periodistas que hay en España, ninguno tenía más motivo para no escribir un libro titulado La soledad del juzgador, Gómez Bermúdez y el 11-M que Elisa Beni”; pero si además lo hace argumentando que, “como periodista, no podía moralmente dejar de contar esta gran historia que ha venido a buscarme” o que “si hubiera sido un hombre quien escribiera sobre su mujer nadie lo hubiera descalificado”, con mucho más motivo.
En fin, pareciera que muchos, incluso personas lúcidas como J.J. Millás, estuviésen siendo incapaces de sustraerse a los estereotipos del momento. En un supuesto como éste en el que esta en juego la minoría o mayoría de edad de las personas confiemos en que se trate de un sarampión momentáneo y no de algo que pretenda instalarse en nuestras vidas para siempre. Creo que la dignidad de todos y todas así lo exige.
10 enero, 2007
A propósito de la felicidad
Leo en una revista para jóvenes la reseña de un estudio sociológico realizado por Javier Elzo: Los jóvenes y la felicidad, lo siguiente:
“Entre los factores que se correlacionan positivamente con la felicidad están también pensar en el futuro y prepararse para ello, tener controlado el dinero de bolsillo, buenas relaciones familiares y amistades, ser mujer, no tener necesidad de los chats para quedar con desconocidos y una aceptación crítica de las instituciones.”
Destaco ser mujer porque no es el primer estudio, ni será el último, que constate que en
Es por eso que a la perversión ideológica que supone buena parte de la legislación de género dictada por el Gobierno socialista, se une el hecho de que en un contexto como el señalado, no paren de adoptarse medidas para favorecer el empleo de mujeres, o para promover emprendedoras, o lo que ya es más indigerible por mucho que uno trate de cerrar los ojos a la realidad, que se promuevan medidas de discriminación positiva allí donde ya hoy la mujer ocupa una posición mayoritaria, del tipo de esa reserva de plazas en la administración pública etc. Sencillamente no ver privilegio en todo esto y seguir insistiendo en la discriminación hacia la mujer es desconocer la realidad o pretender que los demás nos lo creamos.
Pero tampoco me alarma excesivamente la situación, cuando elevados cargos del Gobierno siguen insistiendo en la discriminación salarial de la mujer. Resulta patético que quien debiera garantizar el cumplimiento de la legislación y por tanto impedir que se produzca discriminación salarial o de otro tipo, pregone un año sí y otro también que la discriminación salarial de la mujer es del 10 %, 28%, 36 % o cualquier otro porcentaje que se le ocurra. Y eso es así porque sencillamente es falso, o igual de verdadero que afirmar que la discriminación salarial de los extremeños en relación con los madrileños es del 70%. Pura demagogia para justificar una legislación y unos acuerdos a los que el partido socialista parece estar impelido por no se sabe que poderosa fuerza. La misma seguramente que hizo que en el último trámite de la ley del divorcio la custodia compartida quedara arrumbada en el baúl de los recuerdos.
Confío en que el presidente del Gobierno y el partido socialista, no estén mostrando en este asunto la misma candidez que en con lo de la tregua de Eta; aunque en muchos momentos más da esa pinta que otra cosa.
12 enero, 2006
Sobre identidades II
Alguna otra certeza es que desde luego la afirmación del feminismo culpabilizando al hombre de los roles tradicionales, parece más un arma ideológica que algo que se esté en condiciones de demostrar y, de hecho, muchos de los pilares sobre los que sustenta su teorización resultan un completo invento, por ejemplo, considerar que la mujer en la Roma clásica tenía la consideración de un siervo. Esto por ejemplo está demostrado completamente como falso históricamente, hasta el punto de que algunas de las libertades de que gozaron las mujeres romanas no volvieron a ser conocidas por la humanidad hasta prácticamente nuestros días.
Del mismo modo me parece que hablar del privilegio de la condición masculina sólo se entiende si para cada período histórico nos refiriéramos a la clase dirigente, en la que tampoco faltaban las mujeres. De otro modo, alguien debe explicar el privilegio no ya del esclavo romano, sino del mismo legionario, pues la profesión suponía 25 años de servicio sin poder casarse y fuertes castigos incluida la muerte para los desertores, o en la edad media la condición de los siervos, en el siglo XIX el trabajo industrial (Marx lo relata muy bien), o la condición de hombre en los momentos de las guerras, etc. Desde luego me resulta difícil ver el privilegio de haber peleado en el sitio de Verdúm, en Vietnam o ahora mismo morir en Irak, o sencillamente haber disfrutado el privilegio de hacer el servicio militar.
En nuestro días tenemos mil datos que avalan que lo de los privilegios suena bastante a cuento, a no ser que nos olvidemos de los trabajos duros y arriesgados, de los sin techo o de los que intentan desesperadamente llegar en pateras a nuestras costas. Como es imposible hacer un repaso histórico he mencionado sólo algunos momentos de la condición masculina en los que hablar de privilegio suena a coña. Pero hay más, la mujer que propugna la igualdad no propone que los papeles de la mujer pasen a ser desempeñados por el hombre y viceversa, lo que propone si habemos de juzgar por los hechos es una gran libertad de elección de modo de vida que incluye una relación privilegiada con la familia y la casa y una gran libertad en el terreno de lo laboral, dejando la iniciativa al hombre para muchos momentos, generalmente no los más fáciles.
No es sólo una anécdota: cuando el señor Zapatero entendió que las cosas se ponían cuesta arriba, habló de crear un núcleo duro formado por 5 personas, 4 eran hombres y no he visto protestar a ninguna feminista, como ahora mismo que hay que resolver el tema autonómico, no os sorprende que en tiempos de paridad, haya tan pocas mujeres, ..... podría seguir.
Por ejemplo la mujer se enfrenta al mundo laboral con una mentalidad diferente a la del hombre, pues si para éste parece que tendría una carácter inexorable, incorporándose antes, trabajando en jornadas más amplias y prolongando la vida laboral hasta la jubilación, además de estar abierto a todo el espectro de puestos y ocupaciones, en el caso de la mujer, este carácter inexorable no se produce, habiendo muchas mujeres que por voluntad propia deciden no incorporarse al mercado laboral, otras que después de incorporadas se retiran mucho antes de la jubilación, el catálogo de puestos a los que se accede está mucho más limitado, excluyendo los de seguridad, fuerza física y sobre todo riesgo, y buscando siempre fórmulas por ejemplo de empleo a tiempo parcial, etc. En estas circunstancias que se siga manipulando el tema de las remuneraciones de unos y otros es un auténtico escándalo. Si cobrásemos igual se estaría cometiendo la mayor de las injusticias.
La mujer se enfrenta al momento de la relación con el hombre con una mentalidad diferente a la del hombre. Por mucho que se diga los papeles en absoluto resultan intercambiables y desde luego quien considere que en este plano los hombres llevamos ventaja debiera hacer el esfuerzo de explicárnoslo a todos.
Hay muchas otras cosas que también me llaman la atención. Safo fue una gran poetisa griega y no se sabe muy bien por que no hubo muchas otras Safos. Los Ilustrados franceses se reunían a petición de las damas en los salones de los palacios, estas mujeres poseían todas amplia cultura, pero ninguna de ellas parece que se decidiera a entrar en el mundo de los Ilustrados fuera de estas reuniones. Como todo el mundo sabe a Rosa Aguilar se le ha ofrecido la presidencia de Izquierda Unida y al parecer lo rechaza. Pero un hecho mucho más incontrovertible: habéis observado la escasa participación de las mujeres en los debates sobre la reforma educativa a pesar de que son mayoría en la profesión, o su mermada presencia en las direcciones de los centros de enseñanza. El porqué las mujeres actúan frente a algunas situaciones de la forma que lo hacen debiera ser obligación suya explicarlo, pero desde luego da mucho más rédito culpar a los hombres o a la sociedad machista.
08 enero, 2006
Sobre identidades I
Negros y blancos tenemos color de piel diferente y, que yo sepa, a nadie se le ha ocurrido la idea de que para ser iguales en derechos debamos ser de un mismo color. Sin embargo, un buen número de feministas y profeministas parecen empeñadas y empeñados en proponer algo parecido a lo de un solo color, en este caso, un solo género, por cuanto al ser todas las diferencias entre ambos de tipo cultural la búsqueda de la perfecta intercambiabilidad entre ambos sería posible. Más grave me parece todavía quienes en base a no se sabe muy bien qué, han establecido que los hombres si queremos establecer nuestra humanidad lo que tenemos que hacer es tomar como patrón a la mujer, un ser mucho más desarrollado especialmente en el terreno emocional.
La naturaleza nos ha querido diferentes y lo somos en el plano anatómico, morfológico pero también en cuanto a configuración cerebral como ponen de manifiesto las técnicas más avanzadas de estudio en relación con el llamado nuevo mapa del cerebro. Estas diferencias entre los sexos no son sólo de naturaleza genética o biológica, sino que en la medida en que somos seres sociales y culturales, según las diferentes épocas históricas han cristalizado en patrones de conducta diferenciados.
A mi entender, por tanto, la discusión sobre si hombres y mujeres somos diferentes carece de sentido y, quizá, lo que merecería la pena sería establecer la discusión en como deslindar, aunque sólo fuese de forma aproximada, los aspectos de la conducta de hombres y mujeres modificables en un período histórico razonable y cuales responden a una suma de diferencias biológicas y patrones culturales que hunden sus raíces en el origen de la especie y que, por tanto, resulta ilusorio pensar que se van a eliminar en el plazo de una generación o de algunas generaciones.
De ese modo dejaríamos de lado prácticas dirigidas, en la intención, porque en el resultado son imposibles, a limitar o incluso borrar, las diferencias de estrategia que niños y niñas siguen en sus procesos de formación y juego desde el día de su nacimiento. Como la tozuda experiencia demuestra, una y otra vez, pretender que se consigue algo dando a niños y niñas los mismos juguetes, es una de los fracasos más evidentes de este tipo de enfoques. Las niñas terminan dándole mimos al camión y los niños terminan haciendo de la muñeca un soldado.
Otros experimentos, como el de obligar a los niños a hacer pis sentados, sencillamente, me parecen obscenos, y no tiene nombre que, la Consejera de educación de Andalucía pretenda que niños y niñas ocupen exactamente el mismo espacio en el patio del colegio. Aunque lamentablemente, me supongo por bastante tiempo veremos estas y otras cosas de parecido tenor, pues estas prácticas no están en decadencia sino que parecen florecer cada día con mayor variedad.
(De momento lo dejo aquí. Otro día procuraré completar el desarrollo de este tema.)